Camp español
«Ojalá hubiera tenido de suegra a Carmina Barrios»: elegir la familia en sueños
Por Mike Sain't Louis ·
La canción arranca con un fíjate lo que te digo, una fórmula tan de cocina, tan de vecina asomada al patio, y desde ahí ya sabes en qué tono va a ir todo. No es una elegía. Es una conversación con el café delante, en la que alguien repasa su último divorcio y, de paso, se monta una película entera sobre cómo podría haber sido su vida con otra familia.
La suegra que tocó y la que se sueña
La primera parte es pura vida real, o al menos suena a ella. Un matrimonio que acabó mal, una exsuegra de la que mejor no hablar y una frase que resume con mucha sensatez lo que pasa en casi todas las rupturas: es su hijo, tiene que estar del otro bando. La voz que canta lo entiende. Lo que no soporta son los argumentos.
Esa distinción me parece muy fina. No pedimos que la familia de nuestra expareja se ponga de nuestro lado; sería absurdo. Pedimos que no nos insulten la inteligencia. Y ahí llega uno de mis versos favoritos de todo el disco, el que sale con los brazos en jarras: «os supero diez veces en intelecto». Es soberbio, es exagerado y es exactamente lo que uno querría haber dicho en esa comida familiar en la que se calló.
Después del desahogo viene el sueño.
Una fantasía con nombre propio
El estribillo convierte a Carmina Barrios en la suegra ideal. Para mí no es una persona a la que conozca ni de la que pueda contar nada. Es un icono de nuestra cultura pop, un nombre que mucha gente asocia con la gracia, la calidez y una manera muy libre de estar en el mundo. La canción la usa como se usan los iconos: como símbolo de algo que deseamos.
Y lo que se desea es una familia que te acoja. Una comida en el jardín, un aniversario celebrado sin esconderse, una suegra que te mire con cariño en lugar de con sospecha. La canción mete en el ajo a más gente del mundo del espectáculo y del periodismo, siempre dentro del delirio, porque las fantasías no tienen límites de reparto. Todo lo que pasa en ese estribillo es ficción y humor. Un «ojalá» enorme, como los que nos montamos todos en la ducha.
Por qué esta fantasía es tan LGTBI
Muchas personas del colectivo hemos tenido relaciones complicadas con la familia. La nuestra, la de nuestras parejas o las dos. Silencios en Navidad, presentaciones que nunca llegaron, suegras que te llamaban «el amigo» durante años. Por eso la idea de una suegra cómplice, divertida, que se pone de tu parte y te invita a comer al jardín, tiene algo de reparación.
No es solo un chiste. Es la vieja tradición de imaginar la familia que elegiríamos si pudiéramos elegir. En nuestra cultura eso tiene mucho peso: la familia elegida, las madrinas, las tías postizas, las amigas que hacen de madre. Esta canción lleva esa idea al extremo camp y la viste de famosa.
El desparpajo como forma de cuidarse
Lo que más me gusta de la canción es que no se queda en el lamento. El tono es descarado de principio a fin. La voz habla de su último marido sin dramatismo, despacha a la exsuegra en dos frases y se lanza a soñar sin pedir permiso. Ese desparpajo es una forma de supervivencia emocional. En lugar de rumiar lo que salió mal, lo convierte en material para una comedia.
A veces nos tomamos tan en serio nuestras rupturas que nos olvidamos de que también tienen su lado ridículo. Las cenas tensas, los bandos, las frases que se repiten durante años en las sobremesas. Reírse de todo eso no le quita importancia al dolor. Le quita poder.
Y sí, soñar con suegras famosas es absurdo. Pero también es un acto de imaginación muy sano. Si vamos a fantasear, que sea a lo grande, con jardín y con sobremesa larga.
El sueño completo está en la letra de «Ojalá hubiera tenido de suegra a Carmina Barrios». Para cantarla en vuestra próxima comida familiar, si os atrevéis, podéis descargarla gratis en la sección de descargas.