Humor
«Ojete Calor En Versión Low Cost»: urgencias y verdades a medias
Por Mike Sain't Louis ·

Una infección de orina no tiene nada de glamuroso. Escuece, obliga a ir corriendo al baño y, si encima te toca pasar por urgencias, te sienta en una silla de plástico con mucho tiempo para pensar en tus decisiones. Con ese material tan poco prometedor hice «Ojete Calor En Versión Low Cost», una de las canciones más gamberras de todo Planeta Gayfolk.
El chiste que se canta solo
El estribillo es tan directo que no deja espacio a la interpretación: tengo infección de orina y me duele bastante. Así, con un diminutivo infantil para la parte afectada, como si fuera una nota que te escribe tu madre para el colegio. Ese contraste entre lo serio del asunto y la manera de contarlo es justo lo que me hace gracia.
Luego llega la escena en la consulta. El médico diagnostica que es por el frío, y el protagonista miente. No ha sido el frío. Han sido otras cosas: pastillas para rendir más de la cuenta antes de una fiesta química de esas que en ciertos ambientes todo el mundo conoce, aunque nadie las nombre en voz alta en la mesa familiar.
Una mentira muy reconocible
Ahí está para mí lo más interesante de la canción, aunque se cuente entre risas. Esa mentira al médico es muy común. Por vergüenza, por miedo a que te juzguen, por no tener que explicar con quién estuviste ni qué tomaste. Te callas, asientes cuando te dicen que ha sido el frío y sales con una receta que quizá no es la que necesitabas.
No quiero ponerme serio en una canción que no lo es, pero la idea merece una línea: a quien te atiende en sanidad le sirve la verdad, no la versión presentable. Si has mezclado sustancias, si ha habido fiesta química, decirlo puede cambiar el tratamiento. Y hay servicios y profesionales que conocen bien ese mundo sin juzgar a nadie. La canción se ríe de la mentira, y está bien reírse, pero fuera de la canción conviene no repetirla.
Dicho esto, la letra no sermonea. No hay moraleja ni dedo acusador. Hay un tipo que la ha liado, que lo cuenta con la cara roja y que convierte el mal rato en estribillo. Para mí eso es casi una filosofía: si te pasa algo ridículo, lo mejor que puedes hacer es cantarlo antes de que lo cuenten otros.
Buscando mi nicho
La última parte de la canción cambia de plano. El narrador pide perdón si lo que ha dicho ha molestado, y explica que está buscando su nicho. Quizá algo al estilo de Ojete Calor, dice, pero en versión low cost.
Esa frase es una broma sobre mí mismo y sobre mi lugar en la música. En España existe una tradición muy rica de humor musical, de canciones que se ríen de todo, con letras absurdas y estribillos que se te pegan sin permiso. Esa tradición es una referencia para cualquiera que haga lo que yo hago, y meterla en el título fue mi forma de reconocerlo y a la vez de reírme de mis propios medios.
Porque lo de low cost no es pose. Las letras las escribo yo, y la música la construyo con herramientas de inteligencia artificial, sin productora detrás ni grandes presupuestos. Hay quien piensa que eso resta valor. Yo creo que lo que resta valor es no atreverse. Prefiero ser la versión barata de algo divertido que la versión cara de algo aburrido.
Lo que no se cuenta en las cenas
Me gusta que esta canción exista al lado de otras mucho más serias del proyecto, las que hablan de salud mental, de relaciones que hacen daño o de pérdidas. No son mundos separados. La misma persona que se pasa una noche llorando por una ruptura puede acabar, semanas después, en urgencias por algo que le da vergüenza contar. Las dos cosas son vida. Y las dos merecen canción.
Si alguna vez saliste de la consulta habiendo dicho una verdad a medias, quizá esta te haga reír con un poco de culpa. Ese es más o menos el efecto que buscaba.
La letra completa, con su diminutivo incluido, está en «Ojete Calor En Versión Low Cost». Si te apetece tenerla a mano para la próxima sobremesa incómoda, puedes descargarla gratis desde la sección de descargas.