Salud mental
«Otro Bombardeo»: el miedo a que tu tristeza canse
Por Mike Sain't Louis ·

¿Será verdad que soy una víctima y ya cansa mi historia lírica? De todas las preguntas que me he hecho en canciones, probablemente esta es la que más me inquieta. Porque no la dirige nadie desde fuera. Me la hago yo, en mitad de un llanto, mientras el resto de la canción repite que estoy tan triste que no puedo parar de llorar.
«Otro Bombardeo» es una canción corta en palabras y larga en repeticiones. Casi todo lo que dice cabe en unas pocas líneas, y esas líneas vuelven una y otra vez. Pero dentro de esa repetición hay una duda que me parece muy importante, y de la que quiero hablar aquí.
El miedo a cansar
Cuando alguien lo está pasando mal durante mucho tiempo, aparece un segundo miedo, casi peor que el primero: el miedo a ser pesado. A que los demás se hayan cansado de escucharte. A que tu tristeza ya no despierte compasión, sino un suspiro de «otra vez con lo mismo».
Eso es lo que pregunta el verso. ¿Soy de verdad una víctima, o me he convertido en alguien que solo sabe contar su desgracia? Y lo de «historia lírica» tiene su ironía, claro, porque lo digo en una canción. Quien escribe sobre su dolor se arriesga a que su dolor se vuelva repertorio. Y te preguntas si la gente sigue escuchando por empatía o por costumbre.
No tengo respuesta para eso, y la canción tampoco. Pero creo que hacerse la pregunta ya dice algo. Normalmente, quien se preocupa por estar cansando a los demás no es quien más los está cansando.
Un bombardeo que puede ser muchos
El título lo dejé abierto a propósito. Bombardeo puede ser muchas cosas. Puede ser una acumulación de malas noticias. Puede ser un aluvión de mensajes, de críticas, de exigencias. Puede ser un día detrás de otro en que todo parece ir en contra. Cada persona que la escucha pone su propio bombardeo, y me parece bien que sea así.
Lo que sí está claro es la sensación: no puedo aguantar otro, y aquí tampoco puedo escapar. Esa última parte me parece clave. No es solo que las cosas pesen. Es que no hay refugio. Ni fuera ni dentro. Es una sensación muy reconocible para cualquiera que haya pasado por una mala racha larga, y quería que la canción la nombrara sin adornos.
El tartamudeo del final
Hay un detalle en la última vuelta que me gusta mucho. En lugar de decir «no puedo aguantar», la voz se rompe y sale algo como «gua, guantar». Es un tropiezo, casi un sollozo dentro de la palabra.
Lo dejé porque es verdad. Cuando llevas mucho rato llorando, las palabras se te parten. No terminas las frases. Las repites. Te atascas en una sílaba. Y me pareció que ese pequeño fallo decía más que cualquier verso nuevo que pudiera añadir al final. La canción no se resuelve: se rompe un poco y termina.
Musicalmente, la canción está construida con herramientas de IA, como todo lo que hago. Aquí la repetición era parte del diseño: quería que se sintiera como un bucle, como esas tardes en las que la misma idea da vueltas y vueltas sin salida. Las palabras, incluida la pregunta incómoda de en medio, son mías.
Dentro de Planeta Gayfolk hay canciones que convierten el dolor en chiste o en venganza. Esta no hace ninguna de las dos cosas. Se queda en el dolor. Por eso me parece cercana a Dark Corners, aunque sean opuestas en la forma: en aquella el personaje disimula bailando, en esta ya no puede disimular nada. Dos caras de una misma temporada mala.
Si la escuchas y te ves reflejado, ojalá te sirva de compañía. Y si la pregunta del verso te ronda a ti también, quizá te consuele saber que no eres el único que se la hace. Contar lo que te pasa no es cansar a nadie. Y quien de verdad te quiere suele aguantar más bombardeos de los que crees.
La letra está en la página de «Otro Bombardeo», con todas sus vueltas, y la canción se puede descargar gratis desde la sección de descargas.