Por qué hago yo mismo los videoclips
Los videoclips los hago yo. Los grabo, los monto, los coloreo y los subo. No es una elección estética heroica ni un discurso DIY: es que quiero que el clip sea coherente con la canción, y la única manera segura es hacerlo yo.
Trabajo con muy poco: una cámara, dos luces, algún trípode y un ordenador. Casi todas las localizaciones son sitios reales sin permisos: mi casa, una playa vacía, una habitación de hotel de un amigo, un descampado en las afueras.
El resultado no es una superproducción, pero tampoco lo pretende. Un videoclip de tres minutos hecho por una persona sola tiene una textura muy particular: se nota que hay alguien detrás, no un equipo. Y eso, para el tipo de canciones que hago, funciona mejor que cualquier plano de dron.