Cultura LGTBI
«Soy Marica Sideral»: brillar sin necesidad de gritar
Por Mike Sain't Louis ·

Se espera de nosotras que hagamos ruido. Que seamos la amiga graciosa, la loca de la fiesta, la que grita, la que exagera. Y a veces lo somos, y nos encanta. Pero hay otra forma de existir siendo marica que pocas veces sale en las canciones: la que brilla sin escándalo. «Soy Marica Sideral» va de eso.
El verso que lo resume todo para mí es «Soy silencio con tacones». Me parece una imagen preciosa y un poco contradictoria, porque los tacones suenan, se oyen llegar por el pasillo. Pero el silencio del que hablo no es ausencia. Es seguridad. Es no tener que justificar nada.
La palabra, recuperada
Durante mucho tiempo «marica» fue un insulto. Lo sigue siendo en muchas bocas. Pero hace ya años que buena parte de nuestra comunidad lo usa como bandera, con orgullo y con humor, y yo me sumo sin dudarlo. Ponerle «sideral» al lado es mi forma de llevármelo al espacio, a ese planeta Gayfolk donde las palabras que nos tiraron se convierten en nombres propios.
Sideral es algo que viene de las estrellas, que está por encima. No en el sentido de superioridad, sino de distancia. Una marica sideral es alguien que ya no está al alcance de la burla. Que la oye, sí, pero desde muy lejos, como un ruido de fondo de otro planeta.
Contra el estereotipo de la exagerada
Hay una estrofa que me importa especialmente. La letra recuerda que al narrador le han llamado exagerada, teatral, emocional. Etiquetas que se nos ponen mucho a los hombres con pluma, como si sentir con intensidad fuera un defecto. Y luego la canción da la vuelta y pregunta por qué nadie dice nada del narcisista de manual, del que de verdad hace daño sin levantar la voz.
Esa inversión me parece justa. A quien tiene pluma se le señala por la forma, por cómo habla o cómo se mueve. A quien manipula, en cambio, se le perdona porque lo hace con discreción. La canción reivindica que lo visible no es lo peligroso. Lo peligroso suele ser lo que se esconde detrás de una fachada correcta.
Por eso la canción insiste en que la luz no es ruido. No grita para brillar, no ruega, no se encoge para que el otro se sienta más seguro en su papel. Es una forma de dignidad muy tranquila. No necesita ganar la discusión. Le basta con no moverse de su sitio.
Hay un detalle en la última estrofa que me gusta mucho: si alguien no sabe mirarte, el problema no es tu pluma. Es su espejo, que se rompe cuando el miedo le envenena. Esa idea, que la homofobia dice más del que mira que del mirado, no es nueva, pero me apetecía cantarla con calma, sin rabia, como quien explica algo obvio por enésima vez y ya no se despeina.
Spanglish de pasarela
La letra mezcla castellano e inglés constantemente, en mitad de las frases, con apóstrofes de calle y un «baby» colocado justo donde más escuece. Es el idioma de las redes, de los vídeos de maquillaje, de la cultura drag internacional que tantas hemos consumido con avidez. Ese spanglish tiene algo de pose, de pasarela, de diva que se gira a mitad de frase. Y a la vez es muy real: así hablamos muchas, mezclando lo que aprendimos en el barrio con lo que vimos en pantalla.
No quería que sonara a traducción. Quería que sonara a alguien que se siente cómodo en los dos sitios y no tiene que elegir. Igual que no tiene que elegir entre ser discreta y tener pluma, entre los tacones y el silencio.
La música, hecha con herramientas de IA como el resto del proyecto, tiene un pulso elegante, sin estridencias. No es un himno de pancarta, es un himno de paseo. Para caminar por la calle con la cabeza alta y los auriculares puestos, sabiendo que la mirada ajena pesa menos cuando has decidido no cargarla.
Pienso en quien todavía no se atreve a usar esa palabra para hablar de sí mismo. No pasa nada. Cada una llega a su ritmo. Pero si algún día os la ponéis, que sea así: con calma, con brillo, sin pedir perdón.
La letra completa, con todo su spanglish, está en «Soy Marica Sideral». Y la canción se descarga gratis en la sección de descargas.