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Programa de mano de un desfile al atardecer: «Sunset Boulevard» y la alegría que pisa fuerte

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Portada de «Sunset Boulevard», canción de Mike Sain't Louis: un hombre con barba, camisa rosa abierta y pantalón rosa baja en monopatín por una calle en cuesta flanqueada de palmeras, con los brazos abiertos y los ojos cerrados, mientras detrás se pone un sol naranja sobre la ciudad y un coche negro antiguo le sigue; el título va en letras rosas y negras de pincel

En los desfiles de moda, antes de que se apaguen las luces, alguien deja en cada asiento una cartulina doblada. Es el programa de mano. Dice el nombre de la colección, la temporada, el orden de las salidas y, a veces, una frase del diseñador que nadie entiende del todo. La gente lo hojea mientras espera, lo usa de abanico cuando hace calor y se lo lleva a casa como recuerdo, con alguna mancha de champán.

El videoclip de «Sunset Boulevard» tiene mucho de desfile. Por la pantalla pasan, una tras otra, figuras que caminan hacia la cámara con paso firme, cada una con su vestuario, su escenario y su luz. Entre las etiquetas con que Mike lo publicó aparece, además, la palabra runway, que en inglés significa pasarela, aunque ahí se refiere a otra cosa, como veremos. Así que este texto adopta la forma de un programa de mano: la colección, los pases en orden, las notas del estilista y una pequeña reseña histórica sobre el lugar del evento.

Una nota antes de que se apaguen las luces. La letra de «Sunset Boulevard» no se ha publicado, y aquí no aparece ni copiada ni reconstruida de oído. Lo que sigue se basa en la portada del sencillo, en los fotogramas y las etiquetas del videoclip oficial, en el texto que Mike escribió sobre la canción y en su diario. Las lecturas personales irán marcadas como tales.

La colección

Nombre: «Sunset Boulevard».

Firma: Mike Sain't Louis, de Madrid, «el primer cantautor IA». Escribe las palabras, compone y produce; la música y la interpretación vocal se generan con inteligencia artificial.

Temporada: verano. Las etiquetas lo repiten de mil maneras: vibraciones de playa, canción de verano, himno de verano, atardeceres soñados, chanclas y polos, recuerdos junto al mar, noches de hoguera, amor besado por el sol.

Línea: pop relajado con nostalgia de neón, según las propias etiquetas, que también hablan de playa retro y de California soñada.

Concepto: libertad sobre ruedas, libertad queer y alegría queer. Tres etiquetas que funcionan como la frase del diseñador en el programa.

Lugar de presentación: una avenida de Los Ángeles que da nombre a la canción. De ella hablaremos al final.

Fecha del estreno del vídeo: 6 de agosto de 2025. Duración: cuatro minutos y treinta y ocho segundos.

La imagen de campaña: cuesta abajo

Toda colección tiene una foto de campaña, la que se pone en las marquesinas. La de esta es la portada del sencillo.

Un hombre joven baja en monopatín por una calle en pendiente. Lleva una camisa rosa satinada, completamente abierta, que el aire hincha como una vela, y un pantalón rosa a juego, ancho y arrugado. Calza zapatillas negras de lona con suela blanca. Tiene el pecho tatuado, la barba recortada, el pelo oscuro revuelto y los ojos cerrados. Los brazos van abiertos, uno hacia delante y otro hacia atrás, para mantener el equilibrio, aunque el gesto parece más de baile que de técnica.

A los lados de la calle se alinean palmeras altísimas y casas bajas con jardín. Al fondo, la ciudad se extiende hasta unas colinas, y un sol enorme y anaranjado se hunde en el horizonte. El cielo es de un rosa fuego. Detrás del patinador, a cierta distancia, avanza un coche negro de los años sesenta, de los largos y con faros redondos.

El título está escrito arriba a la izquierda con trazo de pincel: «SUNSET» en rosa y «BOULEVARD» en negro, subrayado por una pincelada. Debajo, el nombre de Mike en letras pequeñas.

Nota del estilista: el rosa de pies a cabeza no es un detalle menor. Es un color que durante décadas se reservó a lo femenino y que la cultura queer reclamó con orgullo. Llevarlo así, entero, sin un solo complemento de otro color, y además cuesta abajo y sin frenos, es una declaración. Mike, en su texto sobre la canción, habló de velocidad, de calor y de la pose de quien se sabe mirado y lo disfruta.

Pase 1: trenzas y micrófono

Abre el desfile una mujer con el pelo recogido en trenzas finas y largas, cuello alto turquesa y una cadena dorada gruesa. El plano es muy cercano, casi desde abajo, con un cielo blanco detrás. En otra toma, de perfil, sostiene algo parecido a un micrófono rojo y mira hacia un horizonte de llanura.

Fotogramas del videoclip oficial de «Sunset Boulevard», de Mike Sain't Louis

Es una entrada sin estridencias, casi documental. Nada de purpurina todavía. El tono es de verano a la intemperie, con viento en la cara.

Pase 2: gasa en las dunas

La segunda salida es completamente distinta. Una bailarina con un vestido de gasa clara salta sobre una duna de arena, con los brazos en alto y la tela flotando a su alrededor como una nube. Detrás, colinas secas y un cielo pálido. En otra toma, la gasa se ha convertido en una especie de capa que el viento estira hacia un lado.

Aquí aparece la primera idea fuerte de la colección: el movimiento. La ropa no está para quedarse quieta, sino para que el aire la mueva. Igual que la camisa abierta de la portada.

Pase 3: plata entre flashes

La tercera salida es pura alfombra roja. Una mujer rubia con melena ondulada avanza por el centro de una calle llena de letreros luminosos, con un vestido corto plateado de lentejuelas y una capa transparente que arrastra. A los lados, una nube de fotógrafos dispara sus flashes, que estallan en violeta y magenta.

Más tarde reaparece en una variante: el mismo pelo, ahora con un vestido largo de sirena color champán, caminando entre dos filas de fotógrafos por una calle con palmeras, carteles de cine y coches clásicos.

Nota del estilista: si hubiera que elegir el look que mejor resume la avenida del título, sería este. La calle convertida en pasarela, el público convertido en prensa y la protagonista que no mira a los fotógrafos, sino al frente.

Pase 4: un hombre, cuatro perros y fuego

En mitad del desfile, la sorpresa. Un hombre con chaqueta de ante marrón, camiseta blanca y vaqueros avanza por una avenida de palmeras paseando a cuatro perros pequeños con correa. Detrás, coches de época aparcados. Y a sus pies, cubriendo el asfalto, una llamarada amarilla y naranja que parece envolver a los perros sin que ninguno se inmute.

Es el pase más extraño y probablemente el más divertido. El paseo del perro, la escena más doméstica que existe, atravesado por un incendio de película de acción. Leído como chiste, funciona: ni el fuego interrumpe el paseo de la tarde. Leído como estética, recuerda a los efectos de los vídeos generados por inteligencia artificial, donde los elementos se mezclan con una lógica de sueño.

Pase 5: flores en el campo

Una mujer negra con un vestido largo estampado de rosas rojas sobre fondo blanco levanta los brazos por encima de la cabeza, en un campo verde, mientras unas telas claras ondean a su alrededor bajo una luz dorada de última hora. Es el momento más pastoral de toda la colección. Nada de asfalto, nada de neón: hierba, flores y tela.

Nota del estilista: entre las etiquetas del vídeo aparecen sueños de cereza y amor besado por el sol. Este pase es la traducción literal de las dos.

Pase 6: la playa

Una mujer de pelo largo, con top corto y pantalón militar verde, baila descalza en la orilla de una playa ancha, con las olas detrás y unos árboles al fondo. Tiene los brazos levantados y la cabeza echada a un lado. Es el pase más sencillo de la colección y quizá el más feliz.

Collage con un detalle de la carátula de «Sunset Boulevard» y las carátulas de «Tus fotopollas», «Goodbye», «Soy Marica Sideral»

Aquí se cumplen las etiquetas de playa retro y recuerdos junto al mar. Y también la de las chanclas y los polos, aunque nadie lleve ni lo uno ni lo otro: el ambiente es de tarde de verano sin horario.

Pase 7: metal, plataformas y llamas

El cierre del desfile es futurista. Varias mujeres con trajes metálicos y ajustados, en azul eléctrico y plata, con botas altas y peinados voluminosos, caminan por el centro de una avenida de palmeras al atardecer. A los lados, coches de los años cincuenta y sesenta en tonos pastel, letreros de cine y focos de rodaje. En una de las salidas, el asfalto vuelve a arder detrás de la modelo. En otra, una figura de pelo rizado y vestido azul satinado camina por una calle de fachadas antiguas, entre coches clásicos aparcados.

Nota del estilista: el contraste entre los trajes de ciencia ficción y los coches de época es el resumen visual de la etiqueta nostalgia de neón. Es un futuro imaginado desde el pasado, como en las películas de los años cincuenta que soñaban con el año dos mil.

La paleta de la temporada

Los programas de mano más cuidados incluyen una pequeña carta de colores, con muestras de tela pegadas o impresas. La de «Sunset Boulevard» se podría componer con cinco tonos.

El primero es el rosa, que domina la portada de arriba abajo: camisa, pantalón, título y cielo. Es un rosa cálido, tirando a coral, el de los chicles y los flamencos de plástico de los jardines de Florida.

El segundo es el naranja del sol que se pone, el que da nombre a la avenida. En la portada ocupa todo el horizonte; en el vídeo aparece en las llamaradas que cruzan el asfalto y en la luz dorada del pase del campo de flores.

El tercero es la plata, la de las lentejuelas del vestido corto y la de los trajes metálicos del cierre. Es el color del flash, el que devuelve la luz a quien la dispara.

El cuarto es el azul eléctrico, que solo aparece al final y que convierte el desfile en ciencia ficción. Sirve de contrapunto frío a todo el calor anterior.

El quinto es el verde, el de las palmeras, la hierba y el pantalón militar de la bailarina de la playa. Es el color que menos se nota y el que más sostiene, porque es el de las cosas vivas.

Juntos, esos cinco tonos dibujan un verano de postal, pero no de postal antigua en sepia, sino de postal saturada, imposible, como las que se imprimían en los años setenta con colores más vivos que la realidad. La etiqueta de la nostalgia de neón encaja exactamente con esa idea: echar de menos algo que nunca fue tan intenso como lo recordamos.

Notas técnicas: una pasarela que no existe

Entre las etiquetas aparecen dos palabras que explican el aspecto del vídeo. Una es hyperlapse, una técnica que consiste en grabar en movimiento a lo largo de un recorrido y acelerar después la imagen, de modo que la cámara parece volar por las calles. La otra es Runway Gen-4, el nombre de un modelo de vídeo con inteligencia artificial de la empresa Runway, presentado en la primavera de 2025.

Es decir: la pasarela de este desfile no existe. Ni las dunas, ni la calle de los fotógrafos, ni el hombre de los perros han estado nunca delante de una cámara. Son imágenes generadas. Encaja con todo el proyecto de Mike, que crea la música y la interpretación vocal de sus canciones con inteligencia artificial y aplica la misma lógica a muchos de sus vídeos.

Hay quien ve en eso una trampa y quien ve una herramienta. Lo que me interesa aquí es otra cosa: que con una tecnología capaz de inventar cualquier cuerpo, el vídeo elija mostrar una variedad grande de mujeres, de pieles, de edades aparentes y de estilos, todas caminando con la misma seguridad. Es una elección estética, y también política.

Y una curiosidad de vocabulario: en inglés, runway es a la vez la pasarela de moda y la pista de aterrizaje. Que la herramienta con la que se hizo el vídeo se llame así y que el vídeo parezca un desfile es una coincidencia muy afortunada.

Lo que dicen las etiquetas sobre la alegría

Más allá de la moda, hay tres etiquetas que funcionan como el manifiesto de la colección: libertad sobre ruedas, libertad queer y alegría queer.

Más fotogramas del videoclip oficial de «Sunset Boulevard», de Mike Sain't Louis

La alegría queer es un concepto que se ha extendido mucho en los últimos años. Parte de una idea sencilla: durante demasiado tiempo, las historias sobre personas LGTBI se contaron casi siempre desde el sufrimiento, el armario, la enfermedad, la violencia o la muerte. Esas historias son necesarias, pero no son las únicas. Reivindicar la alegría, el placer, la fiesta y el verano también es una forma de resistencia, porque afirma que nuestras vidas no se reducen al dolor.

El diario de la web tiene una entrada dedicada justo a eso, «Queer joy: la alegría como derecho», y otra que propone vivir el orgullo cada día, no solo en junio. «Sunset Boulevard» encaja en esa línea: no hay drama, no hay ex, no hay reproche. Hay una cuesta abajo, una camisa abierta y un atardecer.

También aparece la etiqueta del cruising. Conviene aclarar que en inglés la palabra tiene dos sentidos. Uno es el de pasear en coche despacio por una avenida, por el gusto de ver y ser visto, una costumbre muy californiana de los años cincuenta y sesenta. El otro, en la jerga gay, es el de buscar encuentros sexuales en espacios públicos. Las etiquetas del vídeo, por el contexto, apuntan al primero: crucero al atardecer, libertad sobre ruedas. Pero la ambigüedad, en el planeta de Mike, nunca es del todo involuntaria.

Reseña del lugar: la avenida y el bar Black Cat

Todo programa de mano dedica un párrafo al lugar donde se celebra el evento. Este se lo merece especialmente, porque Sunset Boulevard tiene una página en la historia LGTBI que mucha gente desconoce. La añado yo: ni la canción ni el vídeo la mencionan.

En el número 3909 de la avenida, en el barrio de Silver Lake, había un bar llamado Black Cat. En la Nochevieja de 1966, pasada la medianoche, policías de paisano entraron en el local y detuvieron a varios clientes por haberse besado al dar las doce. La redada fue violenta. Unas semanas después, el 11 de febrero de 1967, unas doscientas personas se manifestaron frente al bar para protestar contra el acoso policial. Lo hicieron más de dos años antes de los disturbios de Stonewall, en Nueva York, que suelen considerarse el origen del movimiento moderno.

De aquella movilización salió una organización llamada PRIDE, y de su boletín nació ese mismo año una publicación que con el tiempo se convertiría en The Advocate, una de las revistas LGTBI más longevas del mundo. En 2008, la ciudad de Los Ángeles declaró el edificio monumento histórico y cultural.

Unos meses antes de aquella Nochevieja, en noviembre de 1966, otra zona de la misma avenida, el tramo conocido como Sunset Strip, había vivido protestas de jóvenes contra el toque de queda impuesto en los locales musicales. Aquellos disturbios inspiraron una canción de Buffalo Springfield que se convirtió en himno de su generación. La avenida, dicho con brevedad de programa de mano, ha sido escenario de glamour, pero también de resistencia.

Pensar en eso mientras ves al chico de la portada bajar la cuesta cambia un poco la imagen. El rosa, el pecho al aire, los ojos cerrados y la calle entera para él son, en cierto modo, la herencia de quienes se plantaron frente al Black Cat. La alegría queer de hoy se apoya en la valentía de entonces.

Seguridad en la sala

En todos los recintos hay una nota sobre salidas de emergencia. Esta es la nuestra.

Ficha de la canción «Sunset Boulevard» con su carátula: disco «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Hoy, en España, besarse en un bar no es motivo de detención. Pero las agresiones por orientación sexual o identidad de género siguen ocurriendo, también en verano, también en la playa y a la salida de los locales. Si sufres o presencias una agresión, llama al 112. Después, denuncia, porque las agresiones por odio están castigadas en el Código Penal y cada denuncia ayuda a que se vean. La FELGTBI+ atiende a personas LGTBI en el 91 360 46 05 y puede orientarte.

Y si lo que pesa es otra cosa, si el verano no está siendo tan luminoso como en las postales, también hay sitio para eso. El Teléfono de la Esperanza escucha en el 717 003 717. Al 024 puedes llamar gratis y de forma confidencial a cualquier hora, o escribir por chat. Si vives en otro país, tu número de emergencias o la web findahelpline.com te dirán adónde acudir. La alegría es un derecho, pero no una obligación: nadie tiene que estar bien todo el tiempo.

El orden de las salidas en el disco

En «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», el segundo álbum de la trilogía GAYFOLK, «Sunset Boulevard» sale a la pasarela como pista 70 de 86. Justo antes desfila «Tus fotopollas», con su motel de neón rosa y sus polaroids ardiendo. Justo después, «Goodbye», una despedida.

Es un orden muy de desfile. Primero, un look de despecho, con rabia y humor. Después, el look de verano, el que libera. Y al final, el saludo, el adiós con la mano antes de que se apaguen las luces. Curiosamente, el rosa enlaza las dos primeras portadas: chaqueta de cuero rosa en el motel, camisa de satén rosa en la cuesta. Como si el mismo personaje hubiera salido de aquella habitación, se hubiera subido a un monopatín y se hubiera ido calle abajo.

Mike dedicó a la canción una entrada breve en su diario, «Despacho sideral», donde la asocia con la noche como refugio y como escenario, y escribe que huele a verano, a coche ajeno y a protector solar, y también un poco a miedo. Me quedo con ese poco de miedo. Ningún desfile es del todo tranquilo por dentro, aunque por fuera parezca un paseo.

Y para quien quiera seguir con la temporada, el diario reúne más canciones de calor en «El verano en el planeta».

Al terminar el desfile

Cuando acaba un desfile, el diseñador sale a saludar. Suele hacerlo deprisa, casi corriendo, como si le diera vergüenza. Recorre la pasarela, levanta la mano y desaparece detrás del telón. El público se levanta, recoge el programa de mano del asiento y sale a la calle, donde todavía hay luz.

Mike, en su texto sobre «Sunset Boulevard», proponía algo parecido a ese final: ponerla, ponerse las gafas de sol y desabrocharse el último botón. La imaginaba con las ventanillas bajadas, o en una terraza a última hora, cuando el cielo se pone de un naranja que parece de mentira.

Guarda este programa en un cajón. El verano que viene, cuando lo encuentres, te acordarás de la cuesta.

Descarga gratuita en la ficha del sencillo; también suena en Spotify. Para leer las letras ya disponibles, la sección de letras; para periodistas, imágenes y contactos en la sala de prensa.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Sunset Boulevard»?

La letra no está publicada, así que no se puede resumir con certeza. La portada y las etiquetas del videoclip la sitúan en el verano, la playa, las hogueras nocturnas y la libertad sobre ruedas, con palabras como alegría queer y libertad queer. Mike la describió como la postal más luminosa de su tanda de singles.

¿Cómo se hizo el videoclip?

Entre sus etiquetas figuran Runway Gen-4, un modelo de vídeo con inteligencia artificial, y la palabra hyperlapse, una técnica de cámara en movimiento acelerado. El resultado es una sucesión de escenas con mujeres que desfilan por dunas, playas y avenidas de estética retro.

¿Qué tiene que ver la avenida con la historia LGTBI?

En el número 3909 de Sunset Boulevard, en el barrio de Silver Lake, estaba el bar Black Cat. Tras una redada policial en la Nochevieja de 1966, unas doscientas personas se manifestaron frente al local el 11 de febrero de 1967, más de dos años antes de Stonewall. Es una referencia que añado yo; la canción no la menciona.

¿En qué álbum está?

En «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», segundo disco de la trilogía GAYFOLK, como pista 70 de 86, entre «Tus fotopollas» y «Goodbye». El videoclip oficial se subió el 6 de agosto de 2025.

¿Quién firma la canción?

Mike Sain't Louis, artista madrileño que se define como «el primer cantautor IA». Escribe, compone y produce; la música y la interpretación vocal se crean con inteligencia artificial.

¿Dónde pedir ayuda ante una agresión LGTBIfóbica o un mal momento?

Si sufres una agresión, llama al 112. La FELGTBI+ atiende en el 91 360 46 05 y el Teléfono de la Esperanza en el 717 003 717. Si te sientes al límite, el 024 es gratuito y atiende a cualquier hora. Fuera de España, el número de emergencias local o findahelpline.com.

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