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«Tan Paleto»: ir de la mano y no dar explicaciones

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Portada de «Tan Paleto», de Mike Sain't Louis

En el autobús, en una terraza, en la cola del súper. Ese señor siempre está. No interviene en nada, pero lo opina todo. Mira dos veces, frunce el ceño, comenta en voz baja con quien tenga al lado. «Tan Paleto» está escrita para él. O, mejor dicho, contra él.

Un juez sin toga

La letra arranca con una escena muy sencilla: una pareja que va de la mano. Nada más. Y alguien que la señala con el dedo de juez acusador. Me gusta esa imagen del juez porque describe muy bien la actitud. No es alguien que pregunte ni que tenga curiosidad. Es alguien que ya ha dictado sentencia antes de que empiece el juicio.

Luego la canción añade otra capa. Al espectador le molesta que el novio del narrador sea africano. Ahí la homofobia y el racismo aparecen juntos, como suelen aparecer en la vida real. Quien se escandaliza por dos hombres de la mano rara vez tiene la mente abierta para lo demás. Los prejuicios no suelen viajar solos; vienen en pack, con descuento.

Y después, el beso. Unos niños miran y un adulto les tapa los ojos, como un buen dictador, dice la letra. Ese gesto me parece de los más reveladores. Tapar los ojos a un niño ante un beso es enseñarle que el cariño de ciertas personas es algo vergonzoso, algo que no se debe ver. Los niños no nacen con ese asco. Se lo enseñan.

Del tú al usted

Hay un detalle de la letra que quizá pasa desapercibido. En las estrofas el narrador habla de tú: que te molesta, que me señalas. Pero en el estribillo cambia al usted: ¿cómo puede ser usted tan cateto? No es un descuido. Ese cambio marca la distancia. El tú de las estrofas describe lo que pasa. El usted del estribillo pone al otro en su sitio, con una cortesía tan exagerada que se vuelve burla.

Es una forma muy castiza de enfadarse con elegancia. Tratar de usted a alguien que te está faltando al respeto tiene algo de abanico que se cierra de golpe. Educadísimo y demoledor a la vez.

Paleto no es de pueblo

Quiero aclarar algo, porque la palabra puede confundir. Paleto, en esta canción, no tiene nada que ver con haber nacido en un pueblo. Hay gente de pueblo con la mente más abierta que una plaza en fiestas, y gente de ciudad, con carrera y piso en el centro, que se escandaliza por un beso. Aquí paleto es una actitud: la estrechez de quien cree que su manera de vivir es la única posible y que cualquier otra merece vigilancia.

Esa diferencia me importa mucho, porque en Gayfolk hay sitio para el folclore, la copla, las raíces y todo lo que viene de los pueblos. Lo que no tiene sitio es la mirada que juzga.

Espectadores con opinión

El verso que más me gusta es el que cierra cada estrofa: «No voy a aceptar consejos de ningún espectador». La palabra espectador lo resume todo. Esa persona no forma parte de la relación, no la vive, no la sostiene. Solo mira desde fuera, como en un cine, y encima quiere opinar sobre el guion.

Durante mucho tiempo, a las personas LGTBI se nos ha exigido que expliquemos nuestra vida. Por qué somos así, desde cuándo, si nuestras familias lo saben, si no podríamos ser un poquito más discretos. La canción se niega a ese interrogatorio. No le voy a dar más explicaciones, y punto. No hace falta justificar un paseo de la mano ni un beso en la calle. No hace falta pedir permiso para existir en público.

Como todo lo que publico, la música de este tema está hecha con herramientas de IA, pero la rabia contenida de la letra es muy reconocible para cualquiera que haya sentido esas miradas clavadas en la nuca.

La letra de «Tan Paleto» está publicada completa y la canción se puede descargar gratis desde la sección de descargas. Ponla bien alta la próxima vez que alguien te mire raro por la calle.

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