Planeta Gayfolk

Supervivencia

«TANGLED LIGHT»: una rebelión en voz baja

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Portada de «TANGLED LIGHT», de Mike Sain't Louis

No todas las rebeliones hacen ruido. Algunas son tan silenciosas que solo las nota quien las vive. «TANGLED LIGHT» es una de esas.

En el planeta GAYFOLK hay canciones que entran dando un portazo. «Hipócritas», por ejemplo, va directa a la cara. Esta es lo contrario. Es una quemadura suave, como la describí cuando la presenté. Algo que arde sin llamas.

Esto no es una canción de amor

La presentación empezaba así: esto no es una canción de amor. Me parecía necesario decirlo desde el principio, porque la estética del tema, con su luz y su delicadeza, podría hacer pensar en un romance. Y no lo es. O no lo es en el sentido que solemos dar a esa palabra.

Es, en cambio, el eco de veinte años intentando sobrevivir a alguien que creyó que podía romperme, silenciarme, borrarme. Lo escribí así y lo mantengo. No voy a añadir detalles a esa historia, porque no hacen falta. Quien haya vivido algo parecido sabe exactamente de qué hablo, y quien no, no necesita los pormenores para entender lo esencial.

Lo esencial es que una relación puede durar mucho tiempo y aun así no ser amor. Puede tener rutinas, costumbres, momentos buenos incluso, y estar construida sobre la idea de que una de las dos partes existe para alimentar a la otra.

La luz enredada

El título me vino antes que casi todo lo demás. Luz enredada. Me gustaba porque describe una sensación muy concreta: tener algo valioso dentro, algo que brilla, y que esté atrapado en un nudo que no has hecho tú.

Cuando alguien se alimenta de tu luz, no te la apaga del todo. Eso sería contraproducente. Lo que hace es enredarla, desviarla, usarla para iluminar su propio escenario. Tú sigues brillando, pero tu brillo no te pertenece. Esa es la parte más difícil de explicar a quien no lo ha vivido: no es que no tengas energía, es que no puedes dirigirla adonde quieres.

Y luego está el momento de cortar el cordón. En el texto de presentación decía que, cuando cortas el cordón con alguien que se alimenta de tu luz, el mundo de repente se abre y vuelve a respirar. No es una metáfora exagerada. Es casi literal. Hay una sensación física de espacio que aparece cuando sales de ahí.

Aprender a brillar

La frase que más me representa de todo lo que escribí sobre esta canción es esta: «You tried to drown me, and I learned to glow». Intentaste ahogarme y aprendí a brillar.

Me gusta porque no habla de venganza. No dice «y ahora te vas a enterar». Dice que la respuesta al intento de hundirte fue convertirte en otra cosa. Algo que brilla incluso bajo el agua. Hay seres en el fondo del mar que hacen exactamente eso: viven donde no llega la luz, así que la producen ellos.

También escribí que, al intentar domesticarme, me volví imposible de tocar. Esa idea me parece muy poderosa. No imposible de amar, sino imposible de tocar en el sentido de manipular. Cuando entiendes el juego, el juego deja de funcionar contigo.

Mi voz, mi planeta

El final de la presentación era casi un manifiesto: esto es GayFolk, esta es mi voz, esta es la vida que nunca conseguiste destruir. Lo releo ahora y pienso que podría ser el lema de todo el proyecto.

Porque el planeta GAYFOLK, en el fondo, es eso. Un lugar construido con canciones donde lo que intentaron borrar sigue aquí, sonando. Unas veces con purpurina, otras con rabia, y otras, como en este caso, con una luz tranquila que no necesita gritar para que se la vea.

No sé si esta canción ayudará a alguien a cortar su propio cordón. Ojalá. Pero al menos sé que me ayudó a mí a nombrarlo, y nombrar ya es empezar a desenredar.

La presentación completa de «TANGLED LIGHT» está en la sección de letras, y la canción se descarga gratis en la sección de descargas.

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