Cultura cannábica
«THE NORTHERN LIGHTS»: reggae, humo y un título con doble sentido
Por Mike Sain't Louis ·

Vamos a quitarnos las gafas de sol, que aquí todos nos conocemos. «THE NORTHERN LIGHTS» habla del cannabis. Sí, también de auroras boreales, de calma y de noches largas, pero el título no está elegido al azar: Northern Lights es el nombre de una variedad de marihuana muy conocida, y quien lo sabe lo pilla a la primera. Quien no lo sabe ve un cielo verde y violeta. Las dos lecturas valen, y a mí ese juego me encanta.
Un título con doble fondo
Me gustan las palabras que esconden un segundo significado. Media cultura LGTBI se ha construido así: con códigos, guiños y frases que significan una cosa para el público general y otra muy distinta para quien está en el ajo. El camp vive de eso. La copla también, con tantas letras que decían sin decir. Llamar a una canción de reggae como una variedad de cannabis y vestirla de aurora boreal es mi pequeña versión de ese truco tan nuestro.
En la presentación de la canción el doble sentido está a la vista para quien quiera verlo. Hablo de una canción que se mueve con humo, color y calma, de versos que flotan como humo, suaves y vivos. Y el cierre es una invitación que funciona en los dos idiomas del guiño: «Light it up like the northern lights». Encender algo como una aurora. Cada cual que decida qué está encendiendo.
No me interesa disimular. Esconder el tema detrás de metáforas bonitas para que nadie se incomode sería traicionar el propio humor de la canción. Pero tampoco me interesa hacer un anuncio. Esta no es una canción que diga a nadie lo que tiene que hacer, ni que venda nada, ni que explique cómo. Es una canción que nombra una cultura que existe y que lleva décadas pegada a un género musical concreto.
Reggae, humo y una tradición que no inventé yo
Si vas a escribir sobre cannabis con un ritmo de reggae, no estás descubriendo nada. Esa asociación es casi tan vieja como el propio género, y sería absurdo fingir que no está ahí. Lo que me apetecía era meter ese imaginario en el Planeta Gayfolk, que suele moverse entre el electropop, la copla y el drama bien peinado, y ver qué pasaba.
Lo que pasa es que la canción baja el pulso de todo el proyecto. El reggae tiene un balanceo que no empuja. No te pide que saltes ni que levantes los brazos; te deja mecerte. Encaja con lo que la letra describe: una exhalación lenta, un latido que brilla en la oscuridad, algo que respira en lugar de correr.
La música la hice con herramientas de IA a partir de mi idea y mi texto, y aquí el trabajo consistió sobre todo en quitar. Con estas herramientas es facilísimo llenarlo todo de capas. Esta canción pedía lo contrario: aire entre los golpes, silencios, espacio para que el humo de la metáfora tuviera por dónde moverse.
Calma sin sermón
Hablo mucho de salud mental en mis canciones, de ansiedad, de relaciones que hacen daño, del ruido que se queda dentro. Y precisamente por eso no quería que «THE NORTHERN LIGHTS» se convirtiera en un folleto, ni a favor ni en contra. Hay canciones que te sermonean sobre lo malo que es todo y canciones que te venden el paraíso en una calada. Las dos me aburren.
Lo que cuenta esta es más sencillo: el deseo de paz, de conexión, de esa alegría tranquila que aparece cuando dejas de fingir. Para muchas personas LGTBI, fingir ha sido durante años una forma de sobrevivir, así que cualquier rato en el que puedes soltar la guardia tiene algo de liberación. La canción pone el humo como imagen de ese momento, no como receta. Cada persona adulta sabe lo que hace con su vida y con su cuerpo, y yo no soy quién para darle instrucciones a nadie desde un estribillo.
Me interesa más la atmósfera que el producto. La noche que no es para salir sino para estar. El gris del mundo que no desaparece pero deja de pesar tanto. Esa dedicatoria a quienes bailan con la noche y encienden su propio cielo cuando todo se vuelve gris tiene, para mí, más que ver con la resistencia que con cualquier otra cosa.
Que cada cual vea su aurora
Al final me gusta que la canción tenga dos puertas. Puedes entrar por la de la aurora boreal y quedarte con una pieza tranquila sobre la calma y la luz propia. O puedes entrar por la del guiño, sonreír al pillar el nombre y escuchar el reggae con otros oídos. Nadie te va a pedir el carné en ninguna de las dos.
La presentación de «THE NORTHERN LIGHTS» está en la web para que leas el doble sentido con tus propios ojos, y la canción se puede descargar gratis en la sección de descargas, para escucharla con la luz que cada cual prefiera.