Salud mental
«Trasto viejo»: cantar el momento del descarte
Por Mike Sain't Louis ·

Hay canciones que se explican solas y canciones que necesitan un manual de instrucciones. «TRASTO VIEJO» es de las primeras. No tiene metáforas enrevesadas ni versos que haya que descifrar con lupa. Es una palabra repetida hasta que pesa: trasto, trasto, trasto. Y alrededor, un vertedero, un contenedor apartado y la sensación de que alguien te ha dejado ahí como quien saca la basura un martes cualquiera.
La escribí así, a golpe de repetición, porque hay emociones que no admiten adornos. Cuando te sientes desechado, la cabeza no te regala frases bonitas. Te da una sola idea y te la pone en bucle. Eso es lo que quería que hiciera la canción: sonar como suena un pensamiento obsesivo cuando no te deja dormir.
Una lista de adjetivos que duele
Si lees la letra entera, verás que casi todo son adjetivos. Usado, tirado, inútil, acabado, olvidado, abandonado, utilizado. Es una enumeración que podría parecer pobre en el papel, y precisamente por eso funciona. Así habla la gente cuando la han tratado como un objeto: no se describe con matices, se describe con etiquetas. Y las etiquetas casi nunca son suyas. Son las que otra persona le fue colgando poco a poco hasta que dejaron de sonar a insulto y empezaron a sonar a verdad.
Ese es el veneno de ciertas relaciones. No te rompen de un golpe. Te van convenciendo de que molestas, de que sobras, de que lo que antes les servía ahora estorba. Un día te descubres pensando de ti mismo con las mismas palabras que usaban para hablarte, y ni siquiera recuerdas cuándo las aceptaste.
En el planeta GAYFOLK hablo mucho de relaciones tóxicas, de narcisismo y de lo que queda después. «TRASTO VIEJO» encaja en esa familia de canciones, pero desde un ángulo muy concreto: el momento del descarte. No el enfado, no la venganza, no la liberación. El rato en el contenedor. Ese tramo en el que todavía no sabes que vas a salir de ahí.
El vertedero más cercano
Me hace gracia, con una gracia un poco amarga, un detalle de la letra: el vertedero no es cualquier vertedero, es «el más cercano». Y el contenedor no es cualquiera, es «el más apartado». Las dos cosas a la vez. Te tiran donde menos esfuerzo cuesta y, al mismo tiempo, donde menos se te vea. Eso, para mí, resume muy bien cómo se deshacen de ti algunas personas. Con prisa y con discreción. Que no se note demasiado, que no haya que dar explicaciones.
También tiene algo de humor negro, que es una herramienta que uso mucho. Llamarse a uno mismo «trasto guarro» en un estribillo pegadizo es casi una provocación. Cantarlo es una manera de quitarle poder a la palabra. Cuando una frase que te hirió se convierte en algo que puedes corear, ya no te pertenece del todo a ti, ni tampoco a quien te la dijo. Pasa a ser de la canción.
Por qué cantar esto en bucle
Alguien podría preguntar si no es contraproducente repetir tanto algo tan negativo. Yo creo que depende de para qué lo repitas. Hay una diferencia entre rumiar a solas y nombrar en voz alta. La rumiación es privada, circular y no lleva a ninguna parte. Una canción, en cambio, tiene principio y final. Dura lo que dura y luego se acaba. Le pones un límite a la sensación.
Para mí escribir letras así es una forma de sacar el contenedor a la calle y mirarlo de frente. No pretendo que «TRASTO VIEJO» sea un himno de autoestima, porque no lo es. Es otra cosa: un retrato honesto del punto más bajo. Y creo que esos retratos también hacen falta. Hay mucha música que te dice que te quieras, que brilles, que eres suficiente. Está muy bien. Pero antes de llegar ahí, muchas personas necesitan escuchar que alguien más ha estado en el vertedero y ha sabido ponerle nombre.
Cómo está hecha
Como el resto de mis canciones, la letra es mía y la música está hecha con herramientas de inteligencia artificial. Lo digo siempre porque no tengo nada que esconder. En un tema como este, donde la letra es tan mínima, la producción tiene que sostener la insistencia sin volverse aburrida. Ahí es donde busco que el sonido acompañe la obsesión: que la repetición tenga cuerpo, que el estribillo se te quede aunque no quieras.
Si alguna vez te has sentido como un trasto, esta canción no te va a decir que no lo eres. Te va a hacer compañía mientras lo piensas. Y a veces, con eso, ya empiezas a dejar de pensarlo.
Puedes leer la letra completa en /letras/trasto-viejo y descargar la canción gratis, junto al resto del planeta, en la sección de descargas.