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Un dinosaurio rosa y gente que baila sola: el videoclip de «I Want to Be a TikTok Star», del salón a la plaza

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Fotograma del videoclip de «I Want to Be a TikTok Star»: la silueta de un dinosaurio rojo, de perfil y con la boca abierta, de pie sobre un agua que refleja una luz magenta

La canción repite cuatro veces seguidas que quiere ser una estrella de TikTok. El videoclip, en cambio, no enseña a ninguna estrella. Enseña a un chico con cascos en un dormitorio de visillos de ganchillo, a un niño que baila delante de un muro lleno de grafitis, a otro que levanta los brazos en una cocina con la nevera de toda la vida, a un hombre que abre los brazos en una azotea entre sábanas tendidas. Gente que baila sola, o casi sola, en sitios donde nadie la está grabando. Y en mitad de todo eso, sin avisar, un dinosaurio rojo plantado sobre un agua de color magenta.

«I Want to Be a TikTok Star» salió en vídeo el 8 de diciembre de 2025 y es de los clips más largos del planeta: seis minutos y cuarenta y dos segundos. Está entero en su ficha de vídeo. En el diario ya hay lecturas de la letra, como la que habla de brillar desde lejos o la bitácora de la canción. Esta va de otra cosa. He parado el vídeo cada tres segundos, he apuntado qué hay en cada plano y lo cuento por orden, del cartel del principio al del final.

El cartel: dos chicos y dos televisores

El clip arranca con el rótulo (los tiempos que doy van en minutos y segundos). Arriba, en letras doradas, mi nombre; abajo, en la misma tipografía, el título entero. En medio, dos chicos jóvenes de pie, uno con chaqueta oscura y otro con el pelo rizado, en un salón antiguo de paredes color crema. A cada lado tienen un televisor de tubo, de los gordos, con la pantalla llena de nieve, esa estática de rayas blancas y grises de cuando se iba la señal. Hay flores rojas en un jarrón detrás.

Es una presentación muy clara de lo que viene. Los dos televisores con estática son la pantalla vacía, la que todavía no emite nada. Los chicos están quietos entre ellas, como esperando a que alguien encienda la cámara. La canción va de querer salir en una pantalla, y lo primero que enseña el vídeo son dos pantallas que no enseñan nada.

La cripta azul y las velas

En el 0:06, el primer cambio de tono. Un chico con camiseta oscura está de rodillas en una cripta de piedra iluminada en azul y violeta, con los brazos levantados y las palmas abiertas hacia la cámara, como quien se rinde o quien reza. A sus pies, a los dos lados, hay decenas de velas encendidas, de distintas alturas, goteando cera.

Este decorado de iglesia volverá varias veces a lo largo del clip, y cada vez con algo más. En el 1:30, el mismo chico junta las manos delante de las velas, y detrás de él, en la pared, aparece una cara enorme proyectada. En el 2:36, la nave entera de una iglesia, con los bancos de madera y las velas alineadas en el pasillo, tiene en el fondo una cara gigante hecha de luz azul eléctrica, como un holograma, mientras un hombre de traje oscuro está de pie, pequeño, en mitad del pasillo. En el 4:30 y en el 5:42, la misma idea vuelve.

Es la imagen más directa del deseo de la canción. La pantalla convertida en altar, la cara gigante a la que se le encienden velas. No hace falta explicar mucho más. Querer ser una estrella de las redes es, también, querer que alguien te ponga una vela.

La silla vacía del estudio blanco

En el 0:09 estamos en un estudio de fotografía vacío, con el fondo blanco infinito y una luz fría. Una mujer con un vestido largo de color burdeos está sentada en una silla tapizada, muy erguida, mirando al frente. A su lado, de pie, un hombre con camiseta clara y la cabeza agachada. En el 0:12, él se inclina hacia la silla, como si fuera a hablarle o a recoger algo del suelo.

Esa escena vuelve en el 2:48, y entonces pasa algo que me parece de lo mejor del clip. En el 2:51, la silla está vacía. La mujer se ha levantado y está de pie, de espaldas, mirando hacia la silla desde un lado, y el hombre sigue con la cabeza baja. No sabemos qué ha pasado entre medias. El vídeo no lo cuenta. Solo enseña el antes y el después: alguien sentado en el sitio de honor y, de repente, el sitio de honor sin nadie.

El chico de los cascos y la cinta de casete

En el 0:15 llega el personaje que, para mí, es el centro del clip. Un chico joven, con camiseta blanca y unos cascos grandes de los de diadema, está en un dormitorio de luz cálida, con visillos de encaje en la ventana. Tiene en la mano la caja de una cinta de casete y la mira con mucha atención, como si estuviera leyendo los títulos de las canciones.

Fotogramas del videoclip oficial de «I Want to Be a TikTok Star», de Mike Sain't Louis

Es el plano que mejor explica la letra. La canción habla de ritmos pequeños en una habitación a medianoche, y aquí está esa habitación, con alguien que escucha música solo, sin público, con una cinta en la mano. No hay móvil a la vista. No hay luz de anillo. Hay un chico que escucha.

Soft little beats in a midnight room, a tiny rhythm trying to bloom.

En el 0:51, el mismo dormitorio de visillos tiene a otro chico con cascos, de pie, con los brazos levantados y los puños cerrados, delante de un tocadiscos o una mesa de mezclas pequeña. Ya no escucha: pincha. En el 4:51, otro más está sentado en un sofá de flores, con los cascos al cuello y un radiocasete en las rodillas, levantando las manos como si estuviera explicando algo a alguien que no sale en el plano. Es la misma habitación de la música, repartida entre varios.

El baño de azulejos turquesa

En el 0:21 aparece una escena muy distinta. Un hombre con el torso desnudo está en un baño de azulejos turquesa, de espaldas, envuelto en vapor. Solo se le ve la nuca, los hombros y el humo blanco alrededor. En el 1:33 vuelve el mismo baño, pero ahora son dos hombres de espaldas, con el vapor entre ellos y un espejo redondo empañado al fondo. En el 5:27, otra vez uno solo, con la nube de vapor saliéndole del lado.

Es un baño de los de antes, de azulejo pequeño, y el vapor está casi siempre en primer plano, tapando parte de la imagen. Me gusta que el clip tenga este sitio tan íntimo, tan poco de red social. Es lo que pasa antes de salir a la calle, cuando todavía no hay nadie mirando.

Bailar en el salón de la abuela

En el 0:24 y en el 0:27, en un salón con sofás de flores, visillos y cuadros antiguos en la pared, un chico con camiseta negra baila en el centro de la habitación, con un brazo levantado y la otra mano cerca de la boca. En el 2:54, otro chico, también de negro, en el mismo salón, con un brazo estirado hacia la ventana.

Ese salón es el del cartel del principio. Es una casa con muebles de otra época, de las que tienen el tapete de ganchillo en el respaldo del sofá. Que el baile ocurra ahí, y no en un plató, es la idea de todo el clip. Las estrellas de las redes nacen en salones como ese, delante de un sofá que no ha cambiado en treinta años.

Los niños de los grafitis

En el 0:30, la primera de muchas escenas en la calle. Un muro de cemento cubierto de grafitis azules, y encima del muro, de pie, un niño con camiseta negra que abre los brazos. En el 0:33, ya ha saltado y corre hacia la izquierda. En el 1:09 y en el 1:12, otro niño, con camiseta blanca estampada, baila en un patio de cemento delante de un muro de grafitis más grande y colorido, con las rodillas dobladas y los brazos abiertos, como en un paso de breakdance. En el 2:15 y en el 4:54, más niños, más grafitis, más pasos de baile.

Estas escenas son las más alegres del clip y, curiosamente, las que más se parecen a lo que uno ve en las redes de verdad: un chaval que baila en un descampado delante de un muro pintado, como si alguien lo estuviera grabando con el móvil. Pero el vídeo nunca enseña el móvil. Solo enseña el baile.

El niño de la tele con nieve

En el 0:36, un primer plano muy cerrado de un niño de pelo oscuro, de perfil, mirando una pantalla que no vemos del todo. A la izquierda del encuadre, la luz de la pantalla dibuja rayas de colores azules, blancas y rosas, como la estática del televisor del cartel. Detrás, una pared con un papel pintado en zigzag.

Ese niño vuelve casi al final, en el 6:27, de pie junto a un televisor de tubo con la pantalla llena de nieve, en una habitación con papel pintado amarillo de flores. Y en el 6:30, el niño ya no está. Solo queda el televisor encendido sin señal, sobre la mesa, contra la pared amarilla. Es uno de los finales más bonitos del clip: alguien que miraba la pantalla, y luego la pantalla sola.

El hombre del halo y el banquete

En el 0:39, un hombre con chaqueta de terciopelo granate y camisa abierta está de pie delante de un círculo de luz blanca enorme, como un foco o un halo, con los brazos completamente abiertos. Es la pose de la estrella que recibe el aplauso. En el 0:42, de espaldas, el mismo hombre mira hacia un grupo de gente en la penumbra, que lo observa sin moverse.

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «but I keep shining from afar» de «I Want to Be a TikTok Star»

En el 0:54, el mismo hombre, ahora con esmoquin de solapas de terciopelo y pajarita, está sentado a la cabecera de una mesa de banquete larguísima, con mantel blanco, copas de cristal, platos de porcelana y un centro de rosas. Detrás, lámparas de araña y paredes con molduras doradas. Está solo. Las sillas de alrededor están vacías.

Es la parte del clip que más se parece a la fama de verdad, a lo que uno se imagina cuando dice que quiere ser una estrella. Y es la más solitaria. El banquete está servido y no ha venido nadie. El vídeo pone esa imagen justo después de la del halo, y la conclusión se saca sola.

La mujer del vestido azul y el foco

En el 0:45 y en el 0:48, una mujer joven con un vestido azul marino de tirantes está sentada en un sillón de terciopelo marrón, en una sala de paredes de piedra, al lado de un foco de estudio encendido. Mira a cámara con una mezcla de calma y desconfianza. A la derecha del encuadre, de pie, se ve la figura de una mujer de negro cortada por el borde.

Es la sesión de fotos, el momento de posar. Hay un foco, hay una silla buena, hay alguien que espera fuera de plano. Lo que no hay es sonrisa. La mujer posa como quien hace un trámite. Es otra cara del deseo de la canción: la estrella que ya ha llegado y no parece que se lo esté pasando muy bien.

El trono dorado

En el 1:15, un hombre con traje gris está sentado en un trono dorado, en un escenario con cortinas de terciopelo verde a los lados y rayos de luz que bajan desde arriba. En el 1:18, se está levantando del trono, con una mano en el reposabrazos y el cuerpo inclinado hacia delante. En el 1:21, un espejo grande con marco dorado labrado refleja a un hombre de negro de espaldas.

El trono, el espejo dorado, el traje. Son los símbolos más clásicos de la gloria, y el vídeo los coloca casi en serie. Lo interesante es el gesto: el hombre no está sentado cómodamente en su trono, se está levantando. Como si se hubiera cansado de estar ahí arriba.

Las caras partidas en dos

En el 1:24 y en el 1:27, la pantalla se divide en dos mitades con la misma cara de un chico joven, de pelo castaño, con los ojos muy abiertos y la boca entreabierta, como sorprendido o asustado. Una mitad tiene luz cálida y la otra, fría y azulada. En el 4:24 y en el 4:27, un efecto parecido con otro hombre: la cara de frente a un lado y de perfil al otro, sobre un fondo azul intenso, con una luz que le corta la cara por la mitad.

Es el efecto más cinematográfico del clip y, para mí, el que mejor habla de las redes sin nombrarlas. Una cara que se mira a sí misma, el antes y el después del filtro, la persona y la imagen de la persona. El chico de los ojos muy abiertos parece haberse visto en una pantalla y no reconocerse.

La plaza de toros

En el 5:00, el vídeo se va a una plaza de toros vacía. Un hombre con camisa blanca de lino, desabrochada, y el pelo despeinado está sentado en el borde de la barrera, con la arena del ruedo detrás y los tendidos vacíos al fondo. En el 5:03, de perfil, mira hacia la arena sin decir nada.

Y en el 5:51, en la misma plaza, aparece un torero. Lleva el traje de luces completo, con los bordados dorados y la chaquetilla rígida, y está sentado en la arena, con las piernas recogidas, mirando a cámara muy serio. No hay toro. No hay público. Hay un torero vestido para la corrida en una plaza donde no va a pasar nada.

Es una de las imágenes más españolas del clip, y no creo que sea casualidad. La letra, que es casi toda en inglés, se acaba con un saludo en español: «Desde España / Con amor». El torero sentado en la arena vacía es ese saludo en imagen. La estrella de los ruedos, la fama de toda la vida, sin nadie que lo mire.

La azotea de la ropa tendida

En el 3:09, una azotea con cuerdas de tender llenas de ropa: sábanas, camisas, toallas, todo de colores claros, movido por el viento. Entre la ropa, un chico levanta los brazos hacia arriba. En el 4:03 y en el 4:06, otra azotea, la misma idea, con la ciudad al fondo y la luz del sol entrando entre las sábanas. En el 5:36 y en el 5:39, un hombre con camiseta roja baila con los brazos abiertos en lo alto del muro de la azotea, con la ropa tendida de colores a su espalda.

Collage con un detalle de la carátula de «I Want to Be a TikTok Star» y las carátulas de «Not Your Supply», «Free Britney», «El día de la liberación»

Ese decorado es pura vida de barrio. Las azoteas de tender son los sitios donde, en las ciudades españolas, la gente sube a estar sola un rato. Bailar ahí, entre las sábanas de los vecinos, es lo contrario de bailar en un escenario. Y el vídeo lo filma como si fuera un escenario, con la luz entrando de lado y la ropa haciendo de telón.

Más adelante, en el 6:06 y en el 6:09, una mujer con un vestido rojo de volantes camina entre cuerdas de ropa tendida en mitad de un campo, y en el 6:18 y en el 6:21, otra con un vestido bordado oscuro está de pie entre sábanas colgadas, mirando a cámara. Son las azoteas trasladadas al campo, las sábanas convertidas en bosque.

La verbena de las sillas de plástico

En el 2:42 y en el 2:45, una fiesta de noche en una plaza pequeña: guirnaldas de bombillas de colores colgadas de lado a lado, sillas de plástico blancas, gente de pie en corrillos. En el 3:12 y en el 3:15, otra verbena, en una calle de edificios antiguos, con banderitas, guirnaldas de luces y mucha gente caminando entre las sillas de plástico.

Es la fiesta de pueblo, la de las sillas blancas apiladas y las bombillas colgadas de un balcón a otro. Y es, otra vez, el polo opuesto de la fama de las pantallas. En una verbena no hay estrellas. Hay vecinos que bailan cuando suena algo que les gusta, y el resto se sienta en la silla de plástico a mirar.

El dinosaurio rosa

En el 3:48 pasa lo más inesperado de todo el clip. De repente, sin ninguna transición, la pantalla se llena de un fondo magenta y violeta, con un agua que refleja la luz como un espejo. Sobre el agua, de perfil, hay un dinosaurio rojo, de los que caminan sobre dos patas, con la boca abierta y la cola estirada hacia atrás. Su reflejo, de un rosa más intenso, se dibuja debajo en el agua. En el 3:51, el mismo plano, apenas movido.

Es el único momento del clip en que no hay ninguna persona, y es el que he elegido para la portada de esta nota. No sé muy bien qué significa, y me gusta no saberlo. Puede ser el monstruo de la fama. Puede ser el animal antiguo que vive dentro de cada uno. Puede ser, simplemente, un dinosaurio rosa, que es lo que más se parece a una estrella de TikTok en el reino animal: enorme, llamativo, extinguido y mirando a cámara. En el planeta, cuando algo es demasiado serio, aparece un dinosaurio.

El chico de las polaroids

En el 4:15, un chico joven está sentado en el borde de una cama con colcha de flores, en un dormitorio de luz cálida lleno de pósteres y cuadros en la pared. Tiene las manos entre las rodillas y mira al suelo. En el 5:45 y en el 5:48, otro chico, en otro dormitorio, está sentado con las piernas cruzadas en una cama de luz rosa y violeta, con una pared llena de polaroids pegadas en fila y revistas desparramadas en el colchón.

Es la habitación de quien todavía sueña con ser alguien. Los pósteres, las fotos instantáneas pegadas con celo, las revistas abiertas. Es el cuarto donde se ensaya. Y en el 5:12, la escena que lo resume todo: un chico sentado con las piernas cruzadas en un sofá de flores con tapetes de ganchillo, sujetando delante de la cara el móvil, grabándose. Es el único momento de todo el clip en que alguien hace lo que dice la letra.

Los bailarines de los pasillos

A lo largo del clip aparece una figura que se repite: alguien vestido entero de negro, con un mono ajustado, que baila solo en un pasillo largo. En el 3:39, en un corredor de paredes desconchadas y suelo de baldosas, con los brazos abiertos en cruz. En el 4:18 y en el 4:21, en un pasillo de paredes azul verdoso con fluorescentes en el techo, primero en cruz y luego con una pierna levantada. En el 6:24, en un pasillo de piedra, con la luz entrando por el fondo.

Ficha de la canción «I Want to Be a TikTok Star» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

Me gustan estos bailarines porque no tienen cara. Están de lejos, a contraluz, siempre en el mismo sitio estrecho y largo. Es el baile sin persona, el movimiento puro, lo que queda cuando se quita el nombre. Si las demás escenas son gente que quiere ser vista, estas son el baile que no necesita que lo vean.

Lo que la letra dice y lo que el vídeo responde

La letra de «I Want to Be a TikTok Star» es casi un mantra: el deseo del título repetido una y otra vez, roto solo por dos frases que lo contradicen sin negarlo.

I want to be a TikTok star, but I keep falling for who we are.

I want to be a TikTok star, but I keep shining from afar.

El vídeo lee esas dos frases como su guion. «Who we are» son las personas del clip: el chico de los cascos, el niño de los grafitis, la mujer del vestido rojo, el hombre de la azotea, el torero de la plaza vacía. «From afar» es la manera de filmarlos: casi nunca en un escenario, casi siempre en su casa, en su calle, en su verbena. El deseo de la fama está en el título, pero el clip se enamora de lo que tiene delante, de la gente normal bailando sin público.

Al final de la letra hay un saludo que cambia de idioma: «Desde España / Con amor / bye bye dolor». Y luego una llamada a todo el mundo, en español y en portugués, con la forma inclusiva incluida: «Arriba muchachas y muchachos / Garotas y garotos, todas y todes». El vídeo responde con su desfile de personajes de todas las edades, de niños con camiseta estampada a hombres con esmoquin, de mujeres con vestido de volantes a chicos sin camiseta en un baño de vapor. Todos invitados al mismo baile.

Dónde vive esta canción en el planeta

«I Want to Be a TikTok Star» es la pista 87 de «El día de la liberación», el tercer disco de la trilogía. Justo antes va «Not Your Supply», y el contraste es enorme: de una canción sobre cortar con quien te usa como fuente de atención, a otra que juega a pedir esa atención y acaba prefiriendo lo que tiene cerca. El orden del disco tiene esas cosas.

En la web, la página de TikTok del proyecto recoge los vídeos cortos del planeta. Y la versión larga de esta canción, con sus seis minutos y cuarenta y dos segundos, está en el catálogo de canciones, junto a las demás de la trilogía. Su manera de mezclar el altar con velas, el torero en la arena y el dinosaurio rosa es muy de lo que en otra página explico como camp a la española.

El cartel del final

El clip termina en el 6:39 con un cartel distinto al del principio. Tres hombres con esmoquin, muy juntos, sobre un fondo rosa con un planeta enorme detrás, y encima, con letras grandes, el rótulo del planeta. Es un cierre de universo, de familia, más que de canción. Después de seis minutos de gente que baila sola, el último plano es un grupo.

Los dos planos que me llevo

Si tuviera que quedarme con dos momentos, serían estos. El primero, el chico de los cascos mirando la caja de la cinta en su dormitorio de visillos. Es la escucha antes de la fama, la música que uno se pone para sí mismo a medianoche, sin que nadie lo sepa.

El segundo, el televisor de tubo con la pantalla en nieve, solo, contra la pared amarilla de flores, cuando el niño que lo miraba ya se ha ido. La pantalla sigue encendida aunque no haya nadie delante. Es una imagen un poco triste y un poco divertida a la vez, como la propia canción.

El clip completo se puede volver a ver desde su ficha, enlazada al principio. Para escuchar la pista sin imágenes, está en Spotify. Y quien quiera escribir sobre el proyecto encontrará material oficial en la sala de prensa. La próxima vez que bailéis solos en el salón, con el sofá de flores de testigo, pensad que eso también cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve en el videoclip de «I Want to Be a TikTok Star»?

Un desfile de gente que baila sola o casi sola en sitios corrientes: un chico con cascos en un dormitorio con visillos, un niño delante de un muro de grafitis, otro en una cocina con nevera antigua, un hombre en una azotea entre sábanas tendidas, un torero sentado en una plaza vacía, una verbena con guirnaldas de bombillas y sillas de plástico, una iglesia con una cara gigante proyectada y, en mitad de todo, un dinosaurio rojo sobre agua magenta.

¿Qué dice la letra de «I Want to Be a TikTok Star»?

Repite el deseo del título una y otra vez y lo corta con dos frases: «but I keep falling for who we are» y «but I keep shining from afar». En medio habla de ritmos pequeños en una habitación a medianoche y, al final, saluda en español y en portugués: «Desde España / Con amor / bye bye dolor».

¿Cuánto dura el videoclip?

Seis minutos y cuarenta y dos segundos, 402 segundos en total, mucho más que la mayoría de clips del planeta. Se publicó en YouTube el 8 de diciembre de 2025.

¿En qué disco está?

Es la pista 87 de «El día de la liberación», el tercer disco de la trilogía GAYFOLK, justo después de «Not Your Supply».

¿Quién escribió la canción?

La letra, la composición y la producción son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid. Las personas que bailan en el clip son personajes inventados para el vídeo.

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