Relaciones tóxicas
«Un puñetazo al dia»: una corona de flores para enterrar una relación
Por Mike Sain't Louis ·

Una corona de flores en el maletero de un coche. Esa es la imagen sobre la que se sostiene «Un puñetazo al dia», y me sigue pareciendo de las más raras y más queridas que he escrito. Alguien llega a un bar de Madrid de los de toda la vida, saluda a sus amigos, abre el maletero y les enseña lo que trae. Uno de ellos bromea con que será un cadáver. Casi. Es una corona para el entierro de un exmarido que sigue perfectamente vivo.
Un funeral sin muerto
Me encanta la idea de celebrar un entierro simbólico. Las relaciones largas no se acaban de golpe, se acaban como se acaban las cosas grandes: con papeles, con mudanzas, con un vacío frío en la casa, como dice la letra. Pero nadie te organiza un funeral. No hay velatorio para siete años de vida compartida, no hay pésames, no hay un día marcado en el calendario para llorar en público. Y algo así hace falta.
La canción se lo inventa. Una noche de bar, una corona, amigos alrededor. Lo que se entierra no es una persona, es lo que esa persona se llevó: el tiempo, la confianza, la imagen idealizada que un día existió. La letra lo dice con una crudeza que me hace mucha gracia: el mito se convierte en vómito. Esa rima absurda es exactamente lo que pasa cuando se cae una idealización. Lo que te parecía maravilloso empieza a darte asco, y lo peor es que antes te parecía maravilloso de verdad.
Los amigos de la escena aparecen con nombre propio en la letra, tratados como personajes cariñosos de esa noche imaginada: el que suelta la broma, el que lo mira con paciencia. No son el tema. Son el coro. Están ahí para que el narrador pueda llorar sin estar solo, y para que entre lágrima y lágrima haya alguna carcajada.
Llorar y reírse a la vez
El tono cambia de una línea a otra, y eso es lo que más me interesa de esta canción. Hay estrofas casi de cantautor, con lágrimas que empiezan a brotar y una pregunta sincera: por qué, después de tanto tiempo, la otra persona no hizo ni el esfuerzo de ser honesta. Y de pronto, sin aviso, aparece una pulla sobre el sarro y los dientes amarillos. O una línea que me sigue haciendo sonreír: «Y aún no nos hemos emborrachado».
Así es el duelo de verdad. No es una película en blanco y negro. Te ríes en el entierro, lloras con una tontería, te enfadas con alguien que no está y le hablas como si pudiera oírte. La canción no elige entre la tristeza y el humor porque quien sale de una relación así tampoco puede elegir. Todo viene a la vez.
El título habla de un puñetazo diario, pero es una metáfora: el dolor emocional de una relación que te va desgastando sin que se note desde fuera. La letra lo compara con atarte pesas a los tobillos y tirarte al mar. Son imágenes desmesuradas, de copla, porque para algunas heridas las palabras normales se quedan cortas.
Karma, con muchas aes
Y luego está el grito final, estirado hasta el infinito: karma. Con todas las aes que caben. No es una amenaza ni un plan de venganza concreto. Es esa fe un poco infantil y muy humana en que las cosas acaban equilibrándose, en que quien hizo daño acabará recibiendo algo de vuelta. Cantada así, a pleno pulmón y en un bar, suena más a desahogo que a maldición.
La canción tiene momentos muy bestias, con insultos y detalles que harían enrojecer a cualquiera. Forman parte del personaje y de la rabia del momento. No es un texto pensado para quedar bien, sino para soltar lo que se queda atascado en la garganta cuando alguien te ha hecho sentir pequeño durante años. La música, hecha con herramientas de IA, alterna esa intimidad de cantautor con estallidos casi teatrales, como una sobremesa que se va desmadrando.
Si hay un mensaje, es que el final de una relación también merece su ceremonia, aunque sea absurda y lleve corona de flores en un maletero.
La letra de «Un puñetazo al dia» es larga y guarda sorpresas hasta el último verso. La canción está para descargar gratis en la sección de descargas.