Copla y raíces
«Voy a Olvidarme De Ti»: repetirlo hasta que deje de hacer falta
Por Mike Sain't Louis ·

¿Se puede olvidar a alguien de la noche a la mañana? Lo dudo mucho. Y aun así, «Voy a Olvidarme De Ti» empieza prometiéndolo, y lo repite tantas veces que la promesa deja de sonar a plan y empieza a sonar a rezo. Esa repetición es la clave de la canción y es de lo que quiero hablar aquí.
Decirlo hasta que sea verdad
Si lees la letra sin música te parecerá que se atasca. Cada idea vuelve dos, tres, cuatro veces. Olvidar un te quiero, apagar un fuego, olvidar el deseo. Lo hice a propósito, y no por pereza a la hora de rimar.
Cuando intentas salir de una relación que te hace daño, la cabeza funciona así. No piensas una vez que se acabó y ya está. Te lo dices por la mañana, te lo repites en el metro, te lo vuelves a decir a las tantas cuando ves una foto. La repetición no es un defecto de la letra, es el retrato del esfuerzo. Cada vez que el verso vuelve, la persona que canta se está convenciendo un poco más. O un poco menos, depende del día.
Esa forma de insistir viene de muy atrás en la música española. La copla, la rumba y los cantes populares están llenos de estribillos que se repiten como un conjuro. No es casualidad que tanta gente cante esas canciones en voz alta cuando está mal. Decir algo con ritmo, una y otra vez, lo vuelve un poco más soportable.
Celos, condena y almohada
La letra va pasando por los síntomas de un amor que no funciona. Unos ojos traicioneros que se clavan como puñales. Unos celos que convierten el amor en condena. Y luego un detalle que para mí es el centro emocional de todo: el olor de la almohada.
Me interesa mucho cómo el cuerpo recuerda cosas que la cabeza ha decidido olvidar. Puedes borrar mensajes, bloquear perfiles y regalar la camiseta que se quedó en tu armario. Pero un olor no se bloquea. Por eso la canción no habla de olvidar un nombre, habla de olvidar el propio deseo. Lo que hay que soltar no es a la otra persona, es lo que tú sigues queriendo de ella.
Hay también un momento muy honesto, cuando la voz se niega a seguir el juego aunque se muera de ganas. No es la canción de alguien que ya está bien. Es la de alguien que todavía tiene ganas y aun así elige no volver. Eso me parece más valiente que cualquier canción de venganza.
La rosa y la espina
En la última parte aparece la imagen más clásica de todas, y la elegí sabiendo que lo era: «Voy a cortar esa rosa». Rosa, espina, amor que lastima. Es un lenguaje que está en cientos de coplas y que podría parecer gastado. A mí me gusta usar esas imágenes de siempre precisamente porque todo el mundo las entiende al instante. No necesitan explicación. Son como una plantilla emocional que heredamos.
Lo que cambia es quién canta. Cuando la voz que corta la rosa es la de un hombre gay que se despide de otro hombre, la imagen de toda la vida se carga de otra cosa. La tradición no desaparece, se ensancha. Eso es lo que intento hacer en GAYFOLK con la copla y con lo popular: no burlarme de ello, sino meterme dentro y cantarlo desde mi sitio.
La producción, hecha con herramientas de IA a partir de mi letra, buscaba ese aire de canción que se podría haber cantado en una sobremesa larga, con palmas. Que suene a algo que ya conoces aunque no la hayas oído nunca.
Perder la partida y levantarse
El estribillo admite algo importante: que olvidar puede costar la vida, que toca sufrir y que a lo mejor esta partida se pierde. Olvidar no sale gratis. Casi nunca se gana limpiamente. A veces dejar a alguien se parece más a retirarse de una mesa de juego sabiendo que has perdido que a una victoria.
Y aun así hay que levantarse de la mesa. No de la noche a la mañana, claro. Pero sí repitiéndolo hasta que un día te das cuenta de que ya no hace falta decirlo.
Si quieres cantártela en voz alta, la letra de «Voy a Olvidarme De Ti» está completa en la web, y la canción te espera gratis en la sección de descargas.