Planeta Gayfolk

IA y autoría

«Weed, Weed, Weed»: crear para respirar

Por ·

Portada de «Weed, Weed, Weed», de Mike Sain't Louis

El título se repite tres veces, como quien llama a una puerta con insistencia. «Weed, Weed, Weed» no es un himno fumeta ni una canción de fiesta, aunque el nombre invite a pensarlo. Es otra cosa: una canción sobre los días que pesan demasiado y sobre las formas que encontramos para no derrumbarnos.

El ruido de dentro

Hay días de ruido en la cabeza. Ansiedad, pensamientos que se pisan unos a otros y esa exigencia de sonreír hacia fuera cuando por dentro no puedes más. Lo he contado alguna vez: para mí la música es lo que me detiene en esa caída. Me entretiene, me calma y me da una razón para seguir creando cuando nada termina de tener sentido.

Esta canción nace justo de ahí. No es una pose ni un intento de parecer transgresor. Es un respiro. Habla de la necesidad de parar el ruido interno, de encontrar un momento de paz, aunque el resto no comprenda cómo lo consigues ni le parezca bien.

Mirar con menos miedo

Sé que el título va a hacer que alguien levante una ceja. La canción deja caer, de fondo y sin hacer bandera, una idea que me parece razonable: quizá ya es hora de mirar con menos miedo y más empatía hacia ciertas cosas que ayudan a mucha gente a sobrellevar el dolor.

No es un anuncio ni una recomendación. No soy médico y no le voy a decir a nadie qué tiene que hacer con su cuerpo o con su malestar. Lo que me interesa es el estigma. Hay personas que encuentran alivio por caminos que socialmente están mal vistos, y en vez de escucharlas, se las juzga. Esa mirada de desprecio añade una capa más de soledad a quien ya lo está pasando mal. La canción pide algo muy sencillo: que antes de juzgar, se pregunte.

Y también es justo decirlo: si el ruido se vuelve insoportable, si los días pesados se encadenan, ningún respiro sustituye a hablar con alguien que sepa ayudarte. En España, el 024 atiende gratis y a cualquier hora.

Un videoclip hecho imagen a imagen

La otra mitad de esta canción tiene que ver con cómo está hecha. El videoclip está creado completamente con inteligencia artificial, imagen a imagen. La música también nace de herramientas de IA, mientras que las letras y la idea de cada canción son mías.

Hablo de esto con naturalidad porque no tengo nada que esconder. No tengo un equipo, ni una gran productora, ni medios para rodar un videoclip tradicional. Lo que tengo son ganas, muchas, y unas herramientas que me permiten convertir esas ganas en algo que se puede ver y escuchar.

Sé que la IA genera debates intensos en el mundo creativo, y muchos son legítimos. Hay preguntas sobre autoría, sobre trabajo y sobre lo que significa crear que merecen tomarse en serio. Pero desde mi lugar, la experiencia es muy concreta: sin estas herramientas, muchas de mis canciones se habrían quedado en un cuaderno. Con ellas, salen al mundo. Para alguien que crea desde la ansiedad, eso no es un lujo. Es una herramienta para seguir vivo.

Crear para respirar

Me gusta pensar que hay una conexión entre las dos mitades de la canción. Una habla de buscar un respiro frente al ruido interno. La otra, de encontrar una forma de crear cuando no tienes recursos. En el fondo son la misma búsqueda: un camino para seguir adelante cuando parece que no lo hay.

Cuando todo se derrumba, crear sigue siendo para mí la única forma de respirar. No porque el arte lo cure todo, sino porque me da algo que hacer con el dolor. Lo transforma, lo ordena, lo convierte en algo que puedo compartir. Y a veces, compartirlo es lo que hace que otra persona se sienta un poco menos sola en su propio día pesado.

Si estás en uno de esos días, ponte la canción y respira. Y si con eso no basta, habla con alguien: no hace falta ganarse el derecho a pedir ayuda.

El texto que acompaña a la canción está en «Weed, Weed, Weed», y la canción se puede descargar gratis desde la sección de descargas.

Más notas

Apoyar en Ko-fi