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«Ya No Te Quiero»: la mentira que nos sostiene

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Portada de «Ya No Te Quiero», de Mike Sain't Louis

Decir «ya no te quiero» en voz alta es fácil. Lo difícil es creérselo. Esta canción vive justo en el hueco entre esas dos cosas, entre lo que dices y lo que sientes, y no intenta cerrarlo. Lo deja abierto, porque así es como está cuando todavía duele.

La escribí en ese punto en el que sabes perfectamente que deberías soltar, que no tiene sentido seguir agarrado, y aun así algo dentro de ti se niega. Todos hemos estado ahí alguna vez. Con la cabeza diciendo una cosa y el pecho diciendo otra. Y en medio, una frase que repites como un mantra con la esperanza de que, a fuerza de decirla, acabe siendo cierta.

Una mentira útil

Solemos pensar que mentirnos a nosotros mismos es siempre malo. Que lo sano es mirarse al espejo y reconocer lo que sentimos. Y es verdad, en general. Pero hay momentos en los que una mentira pequeña te sostiene. Te permite levantarte, ir a trabajar, no escribir ese mensaje a las tres de la mañana. «Ya no te quiero» es esa clase de mentira. Un andamio que pones alrededor de ti mientras la estructura de dentro se recompone.

Por eso digo que no es una canción de olvido. Las canciones de olvido son las que cantas cuando ya has pasado página, con una sonrisa y cierta distancia. Esta no. Esta la cantas mientras todavía sangras por dentro, intentando cerrar una historia que no se deja cerrar. Es una canción de resistencia. De aguantar.

Hay algo casi heroico en eso, aunque no lo parezca. Fingir que ya no quieres cuando todavía quieres es un esfuerzo enorme. No tiene la épica de una gran ruptura ni el drama de una despedida en el andén. Es un trabajo silencioso, diario, que nadie ve. Y merecía su canción.

Palabras para lo que no se dice

Una de las cosas que más me mueven a escribir es la necesidad de ponerle palabras a lo que no se puede decir en voz alta. Hay sentimientos que no caben en una conversación normal. Si le dices a una amiga que sigues enamorado de alguien que te ha hecho daño, te va a mirar con preocupación, y con razón. Si se lo dices a esa persona, peor todavía. Así que el sentimiento se queda dentro, sin salida.

Las canciones son una salida. Puedes decir en tres minutos lo que no te atreverías a decir en una cena. Puedes contradecirte, puedes afirmar algo y desmentirlo en el verso siguiente, puedes ser incoherente sin que nadie te pida explicaciones. Esa libertad es lo que busco cuando escribo algo así.

Cada verso de esta canción nace de dos impulsos contrarios: el deseo de convencerme y la certeza de que no lo voy a conseguir. Me parece que esa tensión es lo más honesto que puedo ofrecer. No quería escribir una canción que fingiera haber superado algo. Quería una que admitiera que el título es, en el fondo, una verdad que todavía no me creo.

Cuando amar duele demasiado

Hay amores que duelen tanto que la única forma de seguir adelante es hacer como si ya no existieran. No porque sea lo correcto, sino porque es lo posible. Esta canción no juzga esa estrategia. La acompaña.

Si estáis en ese punto, fingiendo que ya no queréis a alguien mientras todavía lo queréis, no os voy a decir que lo estáis haciendo mal. Tampoco que lo estáis haciendo bien. Solo que no sois los únicos, que se pasa, aunque ahora no lo parezca, y que mientras tanto está bien tener una canción que diga lo que vosotros no podéis decir. Y si el dolor se hace demasiado grande para cargarlo solos, buscad a alguien con quien compartirlo.

La música, hecha con herramientas de IA, envuelve ese conflicto con un sonido que intenta ser firme por fuera y frágil por dentro. Igual que la frase del título.

Tenéis el texto en «Ya No Te Quiero», y la canción se puede descargar gratis en la sección de descargas. Escuchadla las veces que haga falta hasta que deje de ser mentira.

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