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Bolsa de empleo del Planeta Gayfolk: coordinadores, jefas de servicio, un inspector de trabajo y un policía con lavandería

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Portada de «En Grupo Mienten Explotan Siempre», canción de Mike Sain't Louis

«¿Señor inspector de trabajo?»

Así empieza una de las canciones más raras de la trilogía, y una de las más útiles. Ni un desamor, ni un narcisista en primer plano, ni una diva. Una consulta laboral. Alguien levanta la mano, como en una asamblea, y pregunta lo que muchísima gente ha querido preguntar alguna vez en su vida:

«necesitaba saber si en grupo mienten / me dan una formación / La tengo que hacer en mi tiempo libre o no / es que no me la quieren pagar»

Es «En grupo mienten explotan siempre», del primer álbum, y sirve de puerta para un tema que atraviesa las letras de Mike Sain't Louis mucho más de lo que parece: el trabajo. En el planeta se trabaja mucho, se cobra poco, se cotillea en la máquina de café y se sobrevive a jefes, coordinadores y compañeros que «a las espaldas» ponen fina a la gente. Este post es una bolsa de empleo: una lista de los oficios, los cargos y las escenas laborales que aparecen en las letras publicadas, con su sueldo emocional.

Primero, la advertencia de siempre: las empresas y las personas de las letras son ficción. Grupo Mienten no tiene CIF. El coordinador, la jefa de servicio y la directiva son personajes. Lo que sí es real es la sensación que dejan.

Grupo Mienten: la empresa que explota siempre

El planeta tiene su propia empresa, y su nombre ya es una confesión: Grupo Mienten. Aparece en varias canciones como el lugar donde trabaja el villano, y en «En grupo mienten explotan siempre» se convierte en protagonista.

La canción es casi un número de teatro. Hay una consulta al inspector, un estribillo que la propia letra presenta como pegadizo, «Quédate con este estribillo pegadizo / Que en grupo mienten se quedan con tu dinerito», y luego una conversación entre compañeros que van identificando al coordinador por sus rasgos, como en una rueda de reconocimiento: el bajito con barba, el que está «más rellenito», el de la madre venezolana. Cada pista es más mala que la anterior. Y el coordinador se defiende con la frase que cualquiera ha oído en una oficina:

«Dice que son órdenes de arriba»

Órdenes de arriba. La excusa universal de los mandos intermedios. Nadie decide nada, todo viene de un piso superior que nunca se ve. La letra sube ese piso con nombre de cargo, «la directiva», y deja el organigrama completo a la vista.

Y luego llega el final, que es una de las celebraciones más felices de toda la trilogía. La jefa está «tan cabreada» porque ya van cinco inspecciones. Alguien entiende mal, «¿cinco inspecciones este mes ya?», y la corrección llega a gritos: «¡no, cinco inspecciones esta semana!». A partir de ahí la canción se convierte en manifestación:

«¡que os jodan grupo mienten! / ¡Lucha obreraaaaaaaaaa siempre!»

Es un final de huelga metido en una canción pop con producción electrónica. Cualquiera que haya hecho una formación obligatoria un sábado sin cobrarla entiende la alegría de esas cinco inspecciones. Y la letra tiene la generosidad de no quedarse el triunfo para sí: «Vamos ahora todos a hacer lo mismo / Que eso les da miedo y les disgusta». Es un tutorial. Consulta al inspector, pásalo.

Conviene detenerse un momento en la pregunta de la consulta, porque no es ninguna tontería. La formación fuera de horario y sin pagar es una de las quejas más repetidas en cualquier conversación sobre trabajo en España, de las que salen en la cola del paro, en los grupos de WhatsApp de compañeros y en los foros a las tantas. En España, el Estatuto de los Trabajadores considera tiempo de trabajo efectivo la formación que la empresa exige para adaptarse a los cambios del puesto. Para cualquier caso concreto, quien da la respuesta es justamente a quien se dirige la canción: la Inspección de Trabajo.

Lo que hace la letra es convertir esa queja en algo tarareable, sin dejar de ser una queja. Mike tiene esa habilidad de coger un asunto que suena a folleto sindical y meterlo en un estribillo que se queda pegado. «Quédate con este estribillo pegadizo», dice la propia letra, con la honestidad de quien sabe que una canción de protesta solo funciona si se tararea en la ducha. Y la consulta tiene su remate de cortesía, como en las cartas de antes: «Señor inspector de trabajo / Muchas gracias por resolver la consulta». La educación también es un arma. Se le dan las gracias al inspector y se le hace una peineta a la empresa, en el mismo minuto.

Hay algo muy de barrio en esa mezcla. La señora que pregunta en la ventanilla con el papel doblado en el bolso, el chaval que se ha enterado de sus derechos por un vídeo de TikTok, la compañera que dice «yo lo consulto y te cuento». La canción es eso: alguien que lo ha consultado y te lo cuenta.

El organigrama del cotilleo

Toda empresa tiene un organigrama oficial y otro de verdad, el de quién habla de quién. Las letras del planeta se saben el segundo de memoria.

Fotogramas del videoclip oficial de «En grupo mienten explotan siempre», de Mike Sain't Louis

En «Carta de recomendación», que es un aviso a la siguiente pareja del ex, hay una línea que describe con precisión de oficina una técnica muy concreta de manipulación:

«Y con las compañeras pone verde a la jefa, / y con la jefa a la compañera.»

Poner verde a alguien es criticarlo con saña, y la letra describe al que juega a dos bandas: con unos habla mal de otros, y con los otros, de los primeros. Es el compañero que todo el mundo cree aliado hasta que se juntan dos en el baño y comparan notas. La letra no necesita explicar más. Cualquiera que haya trabajado en un equipo de más de cuatro personas ha conocido a uno.

En «Igual que en las pelis slasher» el mismo personaje recibe un cargo nuevo, con una rima que muerde: «coordinador, sí, pero de la mentira y de la cicatriz». Y en «El descarte del narcisista» la ambición laboral forma parte del retrato: «El jefe de todo / Puesto superior en el trabajo». El narcisista quiere el despacho más alto, y si no lo tiene, actúa como si lo tuviera.

Lo interesante es que en las letras el trabajo nunca está separado del amor. El coordinador de Grupo Mienten es también el ex de las canciones de desamor. La oficina y la casa son el mismo escenario con distinta luz. Y eso le da a estas canciones algo que pocas canciones de amor tienen: horario.

Advertencia de seguridad en la planta tercera

Hay una canción que convierte una oficina en un centro comercial con megafonía. Es «Usted es un puto narci psico encubierto», del segundo álbum, y su estribillo suena a aviso por altavoz:

«Atención, Atención / advertencia de seguridad, / hay un psicópata narci en la empresa»

Es una imagen de comedia perfecta. La voz neutra de los avisos de evacuación aplicada a un diagnóstico. Uno se imagina a los empleados levantando la cabeza de la pantalla, mirándose, preguntándose quién será. Y luego la megafonía llama a un nombre concreto, «Señor Don Andrés», para que se presente: «le espera el director de Grupo Mienten / con la mejor psicóloga de Villaverde». Es la reunión que nadie quiere tener, la del despacho del director con una tercera persona sentada en la esquina.

Debajo de la broma hay una frase muy seria al principio de la canción, sobre cómo empezó todo: «yo todavía no había curado mis heridas antiguas / y el psicópata lo detecta / él ya sabía que yo era la víctima perfecta». El chiste de la megafonía funciona porque viene después de esa confesión. Primero la herida. Luego el aviso por altavoz para que no le pase a nadie más.

La compañera despedida

En las letras del planeta hay solidaridad laboral, y aparece en la canción con el título más impublicable de todas: «Que me coma el chumino la jefa de servicio». Detrás del título, que es un grito de rabia de los que se sueltan al salir de una reunión, hay una escena preciosa de compañerismo:

Mike Sain't Louis junto a una fuente que refleja un planeta magenta, con el verso «¡que os jodan grupo mienten! ¡Lucha obreraaaaaaaaaa siempre!» de «En grupo mienten explotan siempre»

«a la compañera que han echado / creo que se llama / Verónica / que cuente conmigo / si hace falta ir a declarar como testigo.»

Ese «creo que se llama» es lo mejor de la canción. Ni siquiera la conoce bien. No es su amiga del alma. Es una compañera a la que han echado, y eso basta para ofrecerse como testigo. Es una forma de solidaridad muy de clase trabajadora, la de quien no se ha tomado ni un café con la otra pero sabe perfectamente de qué lado está.

Luego la letra avisa al coordinador y a la jefa de que menos amenazas, «que yo voy como testigo», y recuerda un caso famoso de la crónica española, «que mira lo que pasó / con Julián muñoz», para dejar claro que los que mandan también acaban rindiendo cuentas. La canción es una bronca, pero es una bronca con causa. Y la causa no es propia: es la de Verónica.

El currículum del panda

Ahora la oficina de empleo propiamente dicha. Hay una letra en la trilogía que contiene el currículum más largo y más furioso de la música española reciente. Está en «El panda del acoso sexual» y empieza así:

«No me trates como tonto, / que soy poeta, empresario, / dietista, teleoperador, diseñador de páginas web»

La lista sigue: escritor, director, actor, guionista, productor, emprendedor, autónomo, creativo, y remata con dos palabras que no se ponen en un currículum, aunque deberían. Es una enumeración de las que le gustan a Mike, con ritmo de golpe tras golpe, y tiene una gracia muy concreta: mezcla oficios con prestigio y oficios sin él. Poeta al lado de teleoperador. Director al lado de autónomo. Es el currículum real de mucha gente que ha tenido que hacer de todo para pagar el alquiler, contado con orgullo y sin pedir perdón.

Más adelante la letra añade otro oficio, en una frase que es una lección de autoestima: «que se piensa que a un programador / se la puede colar alguien sin / estudios, cultura ni educación». El programador, que sabe detectar un error en el código, detecta también el error en la persona. Y en otras canciones la misma voz se presenta con una seguridad de tarjeta de visita: «No necesito secretario, soy empresario», en «Gofio de calcetín» y en «No quiero otro novio cojín». Sin secretario, sin oficina, sin permiso.

Es el autorretrato laboral del planeta, y encaja con lo que cuenta la página de Madrid en el planeta: un proyecto de una sola persona, hecho desde un piso pequeño, con la composición, la producción, el arte y los vídeos saliendo de la misma mesa. El currículum del panda no es una exageración cómica. Es una descripción del puesto.

Licenciada en derecho, no me mires el pecho

Si hay una canción que funciona como himno de la mujer trabajadora en la trilogía, es «Licenciada en derecho». Es un tema en Spanglish, con tacones sobre la acera y libros de leyes en el bolso, y un estribillo que resume medio siglo de reivindicaciones en una rima:

Collage con un detalle de la carátula de «En grupo mienten explotan siempre» y las carátulas de «Usted es un puto narci psico encubierto», «El panda del acoso sexual», «Licenciada en derecho»

«No me mires el pecho, que soy licenciada en derecho»

Es una frase de patio de colegio con contenido de tribunal. La rima entre «pecho» y «derecho» es tan obvia que da risa, y precisamente por eso se queda pegada. Lo que dice es serio: el título universitario por delante, el cuerpo fuera de la conversación. Y la canción lo envuelve en una actitud de diva de videoclip: «I'm a boss lady, living my dreams», «Catching flights, not feelings».

Es la cara luminosa de la bolsa de empleo. Frente a Grupo Mienten y sus formaciones sin pagar, aquí hay alguien que ha estudiado, que trabaja y que no consiente que la miren por debajo de la barbilla. «Así que ya sabes, no me subestimes», avisa la letra. Es la misma advertencia que el currículum del panda, dicha con más glamour.

El policía de la lavandería

Hay un personaje en el planeta que tiene dos oficios a la vez, y los dos importan para la canción. «Me he enamorado de un policía que es dueño de una lavandería» junta en el título el uniforme y el detergente.

La letra explica el conflicto desde el principio, «mira que me caen mal los maderos», con una anécdota que no vamos a contar aquí, y luego se rinde: «este poli es un cañón, toda una revolución». Lo bonito es que el romance sucede en el segundo oficio, no en el primero. No en la comisaría, sino en la lavandería, entre lavadoras:

«Me ofrece cambio el policía cañón / Para activar los setenta grados de ni pasión»

Ofrecer cambio para la lavadora. Es el gesto de atención al cliente más humilde que existe, el de dar monedas para que funcione la máquina, y la letra lo convierte en el principio de una pasión imposible. Con un juego de palabras de los de la casa: los setenta grados del programa de lavado y la pasión que no llega, «ni pasión». El policía está casado, con «mujer cañón e hijos / De buena educación», y la voz de la letra lo sabe. Por eso es un amor de lavandería: dura lo que dura el centrifugado.

Los oficios de paso

La bolsa de empleo del planeta tiene también una sección de trabajos que aparecen una sola vez, como figurantes.

En «Croquetas en el crucero» hay una tripulación entera: un capitán que guiña «un ojo travieso» y ofrece «una copa y un queso», un portero con el que alguien se apuntó por Grinder, y un cura con su jardinero con los que, según la letra, acabaron liando a quien solo quería tomar el sol. El crucero como empresa de servicios que no da una.

En «Bareback» hay dos oficios de los que no salen en el SEPE. Uno es el de chapero, usado como medida de desprecio: «Mi niño, es que ni para chapero». Otro es el de curandero, con domicilio: «un curandero de Adeje», en el sur de Tenerife. En «Buscando el polvo perfecto» aparece el cirujano, como consejo cruel de la aplicación de ligar: «Vete a llorar al cirujano». Y en «La dieta del cucurrucho» se cuela hasta un cargo político: «¡Está implicado el futuro presidente!».

Son oficios de un verso, pero dicen algo del planeta. En las letras de Mike nadie es solo «un hombre». Es el capitán, el portero, el curandero de Adeje. El oficio es el apellido que la canción le pone a cada figurante para que lo reconozcas.

Psicólogas, psiquiatras y la música

Hay un oficio que aparece más que ningún otro en las letras serias: el de quien cuida la cabeza. Y aparece casi siempre con cariño.

Ficha de la canción «En grupo mienten explotan siempre» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

La psicóloga de Villaverde, la mejor según la letra. La psicóloga de «Forocoches», que da un consejo que no siempre se puede seguir: «La psicóloga me dijo que empezara a hacer deporte / Pero estoy sin fuerzas, he perdido el norte». Es una de las líneas más honestas de la trilogía sobre la distancia entre el consejo profesional y el cuerpo que no responde.

Y está la enumeración de «La música me está salvando», que pone en fila a todos los que deberían ayudar y deja a la música en el último lugar, que es el primero:

«Ni psicólogos, ni amigos, ni hermanos, / Ni psiquiatras, ni médicos, ni novios.»

La letra no desprecia a nadie de la lista. Lo que dice es que, en un momento concreto, ninguno llegó a tiempo, y la música sí. Es un reconocimiento al oficio propio, al de quien escribe y produce canciones, que aquí funciona como un servicio de urgencias. Si alguien que lee esto necesita uno de verdad, en España el 024 atiende gratis a cualquier hora.

La rutina, el turno y el despido

Debajo de todos estos personajes hay un decorado que se repite: la jornada laboral. Las letras del planeta tienen horario de oficina, y se nota.

«Trabajo insípido / Café amargo / Todo es tan rígido / Maldito letargo», en «No quiero otro novio cojín» y en «Elon Musk ha anunciado». Es el lunes eterno de cualquiera, resumido en cuatro versos de dos palabras. «Hoy es uno de esos días en que después de trabajar y de tanto y tanto llorar», en «Judith Bécker», que es el día de mucha gente: primero el turno, después el llanto, y luego el sofá con una serie. «Yo currando», en «Mi novio de Albacete», mientras el otro hace otra cosa que la letra prefiere no dejar terminar. Y en «El castigo más duro» el despido entra en la ciencia ficción: el moreno guapete de siete años era un holograma, «me despidieron de la empresa y no pude pagarlo».

El trabajo en el planeta no es una vocación ni una aventura. Es lo que hay que hacer entre una herida y la siguiente. Y precisamente por eso, cuando alguien consulta al inspector y gana, la canción explota de alegría.

Lo que dice la bolsa de empleo

Si se juntan todas las ofertas, el mercado laboral del Planeta Gayfolk tiene una forma muy reconocible. Hay una empresa que explota, con su coordinador, su jefa de servicio y su directiva que nunca baja. Hay compañeros que se ponen verdes unos a otros. Hay una compañera despedida y alguien dispuesto a declarar. Hay un currículum de doce oficios y una licenciada en derecho que no deja que la miren por debajo de la barbilla. Hay un policía que da cambio en una lavandería. Y hay psicólogas, y la música, haciendo turnos de noche.

Lo que no hay es glamour corporativo. Ni consejos de administración, ni yates de empresa, ni ejecutivos con frases inspiradoras. El planeta mira el trabajo desde abajo, desde el puesto de quien hace la formación en su día libre. Y desde ahí le da la vuelta con humor: el coordinador se convierte en insulto, la megafonía en diagnóstico, el inspector en héroe.

Las letras son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial. Las citas de este post están en letras publicadas que se pueden leer en el archivo de letras, y los datos de cada álbum están en la sala de prensa. La canción del inspector se puede escuchar en Spotify, a ser posible en horario laboral y con el jefe cerca.

Cinco inspecciones esta semana. Que tiemble quien tenga que temblar.

Preguntas frecuentes

¿Qué es Grupo Mienten en las letras de Mike Sain't Louis?

Es la empresa ficticia que aparece en varias canciones, como «En grupo mienten explotan siempre» y «Usted es un puto narci psico encubierto». En ella trabajan el coordinador y la jefa de servicio, personajes inventados de la trilogía.

¿De qué trata «En grupo mienten explotan siempre»?

Es una consulta en forma de canción a un inspector de trabajo: alguien pregunta si es legal que la empresa le obligue a hacer una formación en su tiempo libre sin pagarla. Termina con cinco inspecciones en una semana y un grito de «¡Lucha obrera siempre!».

¿Qué oficios aparecen en sus letras?

Coordinadores, jefas de servicio, directivos, un inspector de trabajo, un policía dueño de una lavandería, una licenciada en derecho, un capitán de crucero, un portero, un cura, un curandero, psicólogas y un currículum entero de poeta, empresario, dietista y teleoperador.

¿Quién escribe las letras?

Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño. Las letras son suyas, sin IA; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial como Suno.

¿Dónde se pueden leer las letras completas?

En el archivo de letras de gayfolkplanet.com, en /letras.

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