Humor
Protocolo interno de Grupo Mienten: «Usted es un puto narci psico encubierto» leída como una circular de recursos humanos
Por Mike Sain't Louis ·

En la portada de «Usted es un puto narci psico encubierto» hay un hombre con traje negro, camisa blanca y corbata roja. Va peinado como para una entrevista de trabajo, con la barba recortada y un pañuelo asomando del bolsillo. Si te tapas la mitad de la imagen, podría ser el director comercial de una aseguradora. Si te la destapas, ves que lleva un machete en una mano y un hacha en la otra, que la camisa tiene salpicaduras de sangre y que está de pie en una habitación de azulejos blancos con manchas rojas por las paredes. Arriba, un tubo fluorescente de los de toda la vida, el mismo que alumbra media España de oficinas.
Es la imagen perfecta de la palabra «encubierto». Por fuera, traje. Por dentro, otra película.
El diario ya ha hablado de esta canción como el insulto más educado, y de su gran hallazgo: el aviso por megafonía. Hoy el planeta se pone otra corbata. Si en la canción una empresa llama por los altavoces a un empleado para confirmarle un diagnóstico, en algún cajón de esa empresa tiene que haber un protocolo. Un documento con sus puntos numerados, sus definiciones y su procedimiento, redactado en ese idioma tan particular de recursos humanos que consigue decir cosas terribles sin despeinarse.
Ese documento no existe. Así que el planeta lo va a redactar, punto por punto, usando solo lo que dice la letra y lo que Mike ha contado de ella. Ningún dato se inventa. Lo único inventado, como siempre, son los nombres de la canción, que ya venían inventados de fábrica.
Punto 1. Objeto del presente protocolo
El presente protocolo tiene por objeto establecer el procedimiento de actuación ante la sospecha fundada de que un miembro de la plantilla sea, en palabras textuales del título, un puto narci psico encubierto.
Hasta aquí, cualquier departamento de personal se habría desmayado. Pero es que la gracia de la canción está justo ahí. Mike lo explicó en el diario: lo que más le divierte es el tratamiento de usted. Insultar de tú es fácil y bastante vulgar. Insultar de usted tiene otro nivel. Es la cortesía de oficina llevada al absurdo, todo muy formal y muy «sintiéndolo mucho», y justo al final, el taco. En su texto en mikesaintlouis.com lo resume en tres palabras: venganza con corbata.
Una circular de recursos humanos es el hábitat natural de esa venganza. Pocas cosas hay más formales que un documento corporativo, y pocas cosas suenan más ridículas que un taco metido en mitad de uno. Por eso este protocolo se escribe así, con su objeto, su ámbito y sus puntos. Porque es la forma que ya tiene la canción por dentro.
Punto 2. Ámbito de aplicación
El protocolo se aplica en la empresa. Lo dice la letra sin rodeos: hay un psicópata narci en la empresa. No en la pareja, no en el grupo de amigos, no en la familia. En el trabajo.
Este detalle es menos obvio de lo que parece. Casi todas las canciones sobre narcisistas, en el planeta y fuera de él, hablan de relaciones de pareja. Del ex que te hacía dudar de lo que habías visto, del que te dejaba para volver, del que te contaba su versión a todo el mundo. El planeta tiene unas cuantas de esas, y el diario ha escrito sobre el gaslighting y sobre cómo cortar el contacto con alguien así.
Pero el trabajo tiene una particularidad que la pareja no tiene: no puedes irte sin más. No puedes bloquear a tu jefe de equipo en WhatsApp y cambiar de bar. Le ves cada lunes en la reunión de seguimiento, compartes con él la máquina del café y su nombre aparece en copia en tus correos. Mike escribió que esta canción es para quien ha trabajado codo con codo con alguien encantador por fuera y venenoso por dentro, y ha tardado en verlo. Y recomienda ponerla de camino a la oficina si todavía compartes planta con ese tipo de persona.
Compartir planta. Esa expresión, tan de edificio de oficinas, ya dice todo lo que hay que saber sobre el ámbito de aplicación.
Punto 3. Definiciones
A efectos del presente protocolo, se entenderá por:

Narci. Forma abreviada y coloquial de narcisista. El nombre viene de Narciso, el joven del mito griego que se enamoró de su propio reflejo en el agua, tal como lo cuenta Ovidio en las «Metamorfosis». La psicología usa la palabra para hablar de un rasgo de personalidad y, en su forma extrema, de un trastorno. En la calle se usa para casi todo, a veces demasiado. Mike lo reconoce en el diario: hoy se habla mucho de narcisismo, a veces demasiado y a la ligera. Pero también entiende por qué tanta gente se agarra a esa palabra, porque durante mucho tiempo no tenían ninguna.
Psico. Forma abreviada de psicópata. En el lenguaje de bar, alguien que manipula sin remordimiento. En la psicología, la psicopatía es un concepto más técnico y más discutido, y suele evaluarse con herramientas específicas que manejan profesionales, no compañeros de departamento. Que narcisismo y psicopatía aparezcan juntos en el título tampoco es casualidad: en la investigación psicológica se habla desde hace años de la «tríada oscura», que agrupa narcisismo, maquiavelismo y psicopatía como rasgos que a menudo van de la mano.
Encubierto. Que no se nota a primera vista. El que va de traje. El que es simpático en las cenas de empresa, el que siempre tiene un cumplido en el ascensor. La psicología distingue a veces entre un narcisismo llamativo, el de quien necesita ser el centro de todo, y otro más discreto, más vulnerable, que no se exhibe tanto. Pero la canción no entra en esas distinciones. Para la canción, encubierto significa lo que significa en la portada: traje por fuera, hacha por dentro.
Víctima perfecta. Persona que, por llevar heridas antiguas sin curar, tiene la guardia baja. Ver punto 4.
Una advertencia que el propio Mike hace y que este protocolo suscribe: la canción juega a diagnosticar, y es un juego. Él no es quién para poner etiquetas clínicas a nadie, y la letra convierte la escena en un sainete precisamente para que se vea que es una fantasía. Este protocolo tampoco diagnostica a nadie. Solo ordena el chiste.
Punto 4. Antecedentes
Antes de llegar a la megafonía, la canción tiene unos versos de confesión. Quien habla cuenta que no se dio cuenta de nada al principio, que todavía no había curado sus heridas antiguas, y que el psicópata lo detecta. Que él ya sabía que esa persona era «la víctima perfecta».
Mike describe ese arranque como serio, casi en voz baja. Y en el diario explica por qué le importaba tanto: si la canción fuera solo el insulto, sería un desahogo de tres minutos y ya. Lo que le interesaba era explicar por qué alguien cae. No por tonto, no por débil, sino porque venía con la guardia baja y alguien supo leerlo. Añade que una de las cosas que más pesan después de salir de una relación así, sea de pareja, de amistad o de trabajo, es la vergüenza de no haberlo visto antes.
En lenguaje de protocolo, esto sería el apartado de antecedentes, el que nadie lee. Y es el más importante. Porque cambia de dónde viene la culpa. El expediente no se abre contra la persona que no vio venir el golpe, sino contra quien supo exactamente dónde darlo.
Hay una frase en la letra que funciona como prueba principal del expediente: él ya sabía. Ese «ya» es todo. Significa que la elección no fue casual. Que quien manipula no tropieza con sus víctimas, las selecciona. La canción lo dice en un verso y pasa a otra cosa, sin recrearse, y precisamente por eso pesa.
Punto 5. Procedimiento de comunicación
Una vez detectada la sospecha, se procederá a su comunicación inmediata a toda la plantilla por el sistema de megafonía del centro de trabajo.

Aquí es donde la canción cambia de escena de golpe. «Atención, atención», «advertencia de seguridad». Mike lo compara con el aviso que suena en un centro comercial cuando un niño se ha perdido, ese de la camiseta roja que espera a sus padres junto a la caja cinco. Solo que aquí lo que se anuncia es que hay un psicópata narcisista suelto en la empresa.
Desde el punto de vista del protocolo, la elección del canal es una barbaridad maravillosa. Cualquier documento serio de recursos humanos insiste en la confidencialidad: las sospechas se tratan en privado, con discreción, en un despacho con la puerta cerrada. La canción hace exactamente lo contrario. Lo anuncia por los altavoces, a todo el edificio, con la voz neutra de quien avisa de que el parking cierra a las diez.
Y ahí está la fantasía. La persona que ha sufrido a alguien así ha pasado meses, a veces años, callando, dudando de sí misma, sin poder decir en voz alta lo que pasaba porque el otro era encantador y nadie la iba a creer. La megafonía es la venganza de ese silencio. Mike lo escribió así: no hace falta que nadie confirme el diagnóstico, a veces basta con poder decirlo en voz alta, y en este caso, bien alto.
Punto 6. Personas implicadas en el procedimiento
El procedimiento contará con la participación de las siguientes figuras:
El interesado: Señor Don Andrés. Personaje inventado, como todos los nombres de las letras de Mike. Su tratamiento merece una nota aparte. «Señor Don» es una fórmula de cortesía antigua, de sobre de carta oficial, de esquela y de documento notarial. Es redundante a propósito: señor y don a la vez, por si uno solo no bastara. Usarla para llamar a alguien por megafonía antes de soltarle un taco es como envolver una piedra en papel de regalo con lazo dorado.
El director de Grupo Mienten. Aquí el chiste está en el nombre de la empresa, que no necesita explicación pero sí admiración. Grupo Mienten suena a grupo empresarial de verdad, con su sede en un polígono y su logotipo azul. Y a la vez es una confesión: en esta empresa se miente. El narcisista no está solo en un sitio cualquiera, está en su ecosistema.
La mejor psicóloga de Villaverde. Villaverde es un distrito del sur de Madrid, de barrio, de bloques y de mercado. Mike explica en su texto que eso le da a la escena un aire muy madrileño que le parece perfecto: no es una clínica suiza ni un psiquiatra de serie americana, es la psicóloga del sur de Madrid, que seguro que ha visto de todo. Y «la mejor» de Villaverde, nada menos. No del mundo, no de España. De Villaverde. Ese tamaño exacto, entre orgulloso y castizo, es muy del planeta, que lleva canciones enteras paseando por Madrid y sus barrios.
Punto 7. Desarrollo de la reunión
El interesado será citado en dirección. Según la letra, es solo un momento. Es necesario confirmar un diagnóstico. Y, sintiéndolo mucho, hay sospechas.

Cada una de esas fórmulas es oro corporativo. «Es solo un momento» es lo que te dicen antes de una reunión que dura una hora. «Necesitamos confirmar» es lo que se dice cuando ya está todo decidido. «Sintiéndolo mucho» es el pésame de ventanilla, como lo llama Mike, esa cortesía de mostrador que se usa para dar malas noticias. Cualquiera que haya trabajado en una oficina ha oído las tres, normalmente en la misma semana.
La canción las coloca una detrás de otra, cada vez más solemnes, como quien sube los escalones de un patíbulo. Y cuando la tensión está en lo más alto, cuando el oyente espera el diagnóstico técnico con nombre en latín, llega el título entero, sin anestesia.
Es una estructura de chiste clásico: preparación larguísima, remate corto. Y funciona porque la preparación se toma en serio a sí misma. Si el aviso fuera de cachondeo desde el principio, el taco no haría gracia. La hace porque llega después de tanto usted y tanto sintiéndolo mucho.
Punto 8. Resolución del expediente
La resolución se comunicará al interesado cuatro veces seguidas.
En la letra, tras el remate, el estribillo se repite: usted es, un puto narci psico encubierto. Cuatro veces. Mike dice que cada vez suena más a cántico de grada, de esos que se aprenden a la primera. En el diario añade que fue intencionado, que hay frases que necesitas decir muchas veces.
Ningún protocolo real repite su resolución cuatro veces. Pero ninguna persona que haya salido de una relación así se conforma con decirlo una. La primera vez se dice con miedo. La segunda, con más seguridad. La tercera ya suena a verdad. La cuarta es para que lo oiga todo el edificio, incluido el que la dice.
Hay algo terapéutico en esa repetición, aunque al planeta no le guste usar palabras de consulta para describir canciones. Mike lo plantea mejor en el diario: primero el dolor, luego el teatro. Cree que así funciona también la recuperación. Hay un momento en que ya puedes reírte, y reírte es señal de que algo ha cambiado.
Punto 9. Medidas preventivas
Todo protocolo que se precie incluye un apartado de prevención. Qué hacer para que no vuelva a pasar. Qué señales vigilar. Qué puertas cerrar antes de que alguien entre por ellas.
La canción no tiene un apartado así, porque es una canción y no un manual. Pero si se lee con atención, la prevención está escondida en la primera estrofa, la de la confesión. Quien habla no dice que el otro fuera un genio del mal, ni que tuviera poderes. Dice algo mucho más sencillo: que todavía no había curado sus heridas antiguas. Y que eso se notaba.
Es decir, la medida preventiva no está en el otro. Está en uno. No en el sentido de culparse, que el punto 4 ya ha dejado claro que la culpa es de quien elige a la víctima. Sino en el sentido de saber dónde están tus propias heridas, para que nadie las encuentre antes que tú. Una herida que conoces es una herida que puedes proteger. Una que no conoces es una puerta abierta.
Mike no lo plantea como consejo, y el planeta tampoco quiere convertirlo en una frase de taza. Pero la estructura de la canción lo sugiere: primero se reconoce la herida, luego se ve al psicópata, luego se le anuncia por megafonía. El orden importa. Sin la primera estrofa, el estribillo sería solo rabia. Con ella, es una conclusión.
Hay otra medida preventiva más sutil, y está en el propio título. Ponerle nombre a lo que pasa, aunque sea un nombre de bar, ya protege. Mike lo dice en el diario: el alivio enorme de encontrar palabras para describirlo, aunque sean palabras de bar. Quien tiene palabras para lo que le pasa tarda menos en verlo la próxima vez. Por eso la canción hace las dos cosas a la vez, como él mismo explica: ponerle nombre y reírse un poco de la manía de ponerle nombre.
Punto 10. Prueba documental: la portada
Se adjunta como prueba documental la portada del single. En ella se observa a un varón con traje oscuro, camisa blanca y corbata roja, con un machete en la mano derecha y un hacha en la izquierda, en una sala alicatada con salpicaduras rojas y un tubo fluorescente en el techo.

La portada juega con la estética del cine de terror de asesinos en serie, con ese villano de apariencia impecable que tanto ha dado al género. Pero lo que la hace especial es el fluorescente. No es una cabaña en el bosque ni un sótano gótico. Es luz de oficina. Es la misma luz blanca y plana de la sala de reuniones, del pasillo de fotocopiadoras, del baño de la tercera planta. El terror, aquí, no ocurre en un lugar lejano. Ocurre en horario laboral.
Y la camisa manchada dice lo que el traje intentaba tapar. Encubierto, sí, pero no del todo. Las manchas se ven si miras. El problema, como cuenta el punto 4, es que al principio no miras.
Punto 11. Ubicación en el archivo general
El expediente queda archivado como pista 17 de «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», el segundo disco de la trilogía GAYFOLK. Justo antes está «Canguros» y justo después, «Ruido en mi mente». Esa vecina de después tiene su lógica: tras el escándalo de la megafonía, llega el ruido que se queda dentro de la cabeza cuando todo ha pasado. El aviso se apaga en el edificio, pero sigue sonando en otro sitio.
En la lista numerada de singles de la web, la canción ocupa el puesto 178 de 273. Allí va después de «FEAR ZERO» y otra vez antes de «Ruido en mi mente». Miedo cero, aviso de seguridad y ruido mental, en ese orden. Si alguien quisiera montar un turno de oficina completo con canciones del planeta, ya tiene la mañana hecha.
Punto 12. Disposición final
El presente protocolo entra en vigor en el momento en que alguien le da al play.
Mike dedica la canción a quien necesita reírse de lo que le dolió. Para quien todavía comparte planta con ese tipo de persona, la recomienda de camino a la oficina. Para quien ya no, la propone como celebración: ponla para celebrar que tu megafonía interior por fin funciona.
Esa megafonía interior es, al final, el verdadero tema del protocolo. No la de Grupo Mienten, que no existe, sino la que cada uno lleva dentro y que durante un tiempo estuvo averiada. La que no sonó cuando el compañero encantador empezó a contar tu trabajo como suyo, o cuando el jefe simpático te hizo sentir que exagerabas. La canción no arregla esa megafonía. Pero le pone un aviso de prueba. Atención, atención. Funciona.
Un último apunte, ya sin corbata. Si estás viviendo algo parecido en tu trabajo de verdad, la canción puede acompañarte de camino a la oficina, pero no sustituye a hablar con alguien de confianza, apuntar lo que pasa y, si hace falta, pedir ayuda profesional. La psicóloga de Villaverde es un personaje. Las de verdad también existen.
Puedes escuchar la canción en Spotify. Y si escribes sobre música o tienes un medio, en la sala de prensa del planeta tienes fotos, notas y contacto.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «Usted es un puto narci psico encubierto»?
Empieza con una confesión, la de alguien que no vio nada al principio porque aún tenía heridas antiguas, y luego se convierte en un aviso por megafonía en una empresa: hay un psicópata narcisista suelto y le esperan en dirección para confirmar un diagnóstico.
¿Quién es el Señor Don Andrés?
Un personaje de la letra. Como todos los nombres que aparecen en las canciones de Mike Sain't Louis, es inventado.
¿La canción diagnostica a alguien de verdad?
No. Mike lo ha dicho en el diario: la canción juega a diagnosticar, con su psicóloga de Villaverde y su Grupo Mienten, y es un juego. Lo real es la sensación de haber tratado con alguien que manipula y el alivio de encontrar palabras para contarlo.
¿En qué disco está?
Es la pista 17 de «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», entre «Canguros» y «Ruido en mi mente». En la lista numerada de singles de la web es la 178 de 273.
¿Quién hace la canción?
Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño. La letra es suya; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial.