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Humor

Ficha de producto del bazar: «Soy la Shakira marica del todo a un euro», etiqueta puesta por otro y precio fijado por uno mismo

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Portada de «Soy la Shakira marica del todo a un euro», canción de Mike Sain't Louis: un motero con chaleco de cuero negro, tatuajes hasta los dedos y una cruz al cuello sobre una moto rosa, junto a un cañón rosa con su nombre, en una carretera de cañón al atardecer teñida de fucsia

Los productos de los bazares de barrio llevan una pegatina pequeña, casi siempre torcida, con un precio escrito a mano o impreso en una máquina que ya no tiene tinta. A veces la pegatina tapa otra pegatina anterior. Debajo hay un código de barras, una referencia que nadie lee y, si das la vuelta a la caja, una lista de instrucciones traducida tres veces antes de llegar al castellano.

Esas fichas son mi género literario favorito. Dicen la verdad sin adornos: qué es, cuánto cuesta, de qué está hecho, cómo se usa, qué no hay que hacer con ello. No prometen que te vaya a cambiar la vida. Prometen que funciona, más o menos, durante un tiempo razonable.

«Soy la Shakira marica del todo a un euro» es una de esas fichas. La canción coge una etiqueta que otro le ha puesto, le cambia el precio y la pega en el escaparate con orgullo. Por eso este post está escrito como la ficha de un producto de bazar: referencia, precio, composición, modo de empleo, advertencias y garantía.

El texto completo lo colgó el propio Mike debajo de su videoclip, en YouTube, el 4 de enero de 2025. Lo copio de ahí sin retocar nada. Solo hay una excepción, y la digo desde el principio: la letra menciona por su nombre a una cuenta de X que podría ser de una persona particular. Esos versos no los reproduzco. El resto va sin tocar.

Referencia del artículo

Nombre comercial: «Soy la Shakira marica del todo a un euro».

Fabricante: Mike Sain't Louis, madrileño, que firma las letras, compone y produce, y que se presenta con una etiqueta que eligió él: «el primer cantautor IA». Las palabras salen de su cabeza; lo que suena, música y voces incluidas, sale de programas de IA que él dirige como el dueño de un bazar dirige su almacén, sabiendo en qué balda va cada cosa y qué conviene poner delante, a la altura de los ojos.

Línea de producto: «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía GAYFOLK, pista 37. En la estantería de al lado, antes, «Mi último ex era una IA disfrazada». Después, «La casa de los 1000 cadáveres».

Categoría: indie pop, pop alternativo, queer pop y camp, según la ficha del single.

Fecha de entrada en tienda: el videoclip oficial se subió el 4 de enero de 2025.

Embalaje: una portada rosa de arriba abajo. Un motero con chaleco de cuero negro, tatuajes hasta los nudillos, una cruz colgada del cuello y cara de pocos amigos, subido a una moto rosa. A su lado, un cañón rosa con su nombre pintado, como artillería de feria. Detrás, una carretera de montaña que serpentea por un cañón de roca teñido de fucsia al atardecer. Es el motero duro de las películas pasado por un baño de purpurina. Si lo vieras en la estantería del bazar, lo cogerías aunque no supieras para qué sirve.

Precio: un euro

Lo primero que mira cualquiera en un bazar es el precio, y el precio de esta canción está en el título. Un euro.

Pero el precio no lo puso quien colgó la primera etiqueta. Lo puso él. Esa es la clave de toda la canción. Alguien le asigna un apodo con aires de grandeza, «la Shakira del mundo homosexual», y él no lo rechaza: lo rebaja. Lo baja al Todo a un Euro, a la tienda donde se compran las pinzas, las chanclas y los portarretratos con la foto de una familia que no es la tuya.

Rebajarse uno mismo antes de que te rebajen es una técnica antigua. En una nota del diario, Mike lo explicó en una nota sobre el humor como forma de sobrevivir: muchas personas LGTBI aprendieron pronto a adelantarse a la burla ajena riéndose primero. La autoironía también es una forma de libertad. Y en esa nota pone como ejemplo precisamente este título.

Un euro es poco dinero. Pero también es un precio que no se negocia. Nadie regatea en el Todo a un Euro. Lo tomas o lo dejas.

Historia del establecimiento: del Todo a 100 al Todo a un euro

Para entender el precio hay que entender la tienda. Quien creció en España en los años noventa recuerda los «Todo a 100»: locales estrechos, con estanterías hasta el techo, donde cada cosa costaba cien pesetas. Allí se compraban los regalos de última hora, los disfraces de carnaval del colegio, las velas de cumpleaños, el pegamento que nunca pegaba. Era el reino de lo barato, y a nadie le daba vergüenza entrar.

Collage con un detalle de la carátula de «Soy la Shakira marica del todo a un euro» y las carátulas de «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro», «Discutiendo con la IA», «Esta canción es una mierda»

Con la llegada del euro, en 2002, las cien pesetas dejaron de existir y muchas de esas tiendas cambiaron el cartel. Algunas pasaron a ser «Todo a un euro», que en realidad era bastante más caro, porque un euro eran ciento sesenta y seis pesetas. Otras se convirtieron en los bazares de barrio que conocemos hoy, donde ya no todo cuesta lo mismo pero el espíritu sigue intacto: de todo, para todo el mundo y sin pretensiones.

Esa es la tienda que elige la canción. No una boutique de la calle Serrano, no una tienda oficial de merchandising con la cara de la estrella en cada taza. El bazar. El sitio donde se venden las imitaciones, los recuerdos de playa y los productos «tipo» de marcas famosas. Una Shakira del Todo a un Euro es, literalmente, una Shakira de imitación. Y la canción lo celebra.

En la cultura camp, la imitación nunca ha sido un defecto. Las drag queens imitan a las divas, las folclóricas imitaban a otras folclóricas, y en cualquier karaoke de Chueca hay tres Raffaellas por noche. Imitar con cariño y con exceso es una forma de homenaje. Y declararse imitación barata, antes de que nadie te acuse de serlo, es una forma de ganar la discusión sin tener que darla.

Etiqueta original: lo que alguien escribió en X

Toda ficha honrada indica el origen del producto. Este viene de las redes. La canción arranca así, con su forma de escribir original, una palabra por línea:

Me acaba de llamar por twitter Ahora Equis

Aquí la letra nombra a la cuenta y describe su foto de perfil. Me salto esos dos versos. Y sigue con lo que esa cuenta, según la canción, le ha llamado:

Que Soy la Shakira Del mundo Homosexual La Shakira Gay De la Inteligencia Artificial

La forma de escribirla ya es medio chiste. Una palabra por línea, como un hilo de tuits partido en trocitos, como cuando alguien te escribe un mensaje enviando cada palabra por separado y el móvil vibra veinte veces seguidas. Leída así, en vertical, la letra imita el ritmo de la notificación. Y el «por twitter / Ahora Equis» es una corrección de última hora muy reconocible: todos hemos dicho Twitter y luego nos hemos acordado de que ahora se llama de otra manera.

Lo interesante es lo que le llaman. «La Shakira del mundo homosexual.» «La Shakira gay de la inteligencia artificial.» «La Shakira del colectivo.» No sé con qué tono lo escribió esa cuenta, y la letra tampoco lo aclara del todo. Puede ser un piropo exagerado o una burla con guante. Lo que sí está claro es cómo lo recibe él: como una etiqueta que no ha elegido.

Composición

Vamos con la lista de ingredientes. Como en las etiquetas de verdad, en orden de mayor a menor cantidad.

Mike Sain't Louis en un escenario con foco rosa y un planeta con anillos, junto al título «Soy la Shakira marica del todo a un euro»

Repetición. El ingrediente principal. El estribillo vuelve una y otra vez, siete veces en total, como el hilo musical del bazar que acaba metiéndose en la cabeza:

Que soy la Shakira marica del todo a un euro

Shakira. La figura pop más reconocible del mundo hispano, convertida en unidad de medida. Si a alguien le dicen «eres la Shakira de algo», le están diciendo que destaca, que se mueve mucho, que se le ve. La canción se queda con el nombre y le cambia el escenario.

Marica. Palabra dicha sin pedir perdón. En el catálogo de Mike, el vocabulario queer de barrio aparece con cariño, como reivindicación o como dardo, nunca neutral. Aquí es reivindicación. La cuenta habló de «gay» y de «homosexual», palabras de periódico. Él responde con la palabra de patio de colegio, la que se usaba para hacer daño, y se la cuelga del cuello como la cruz de la portada.

Inteligencia artificial. Ingrediente polémico. Mike hace la música y las voces con IA, y lo dice abiertamente en su web: la música está hecha con herramientas de inteligencia artificial, las letras son suyas. Que el apodo incluya «de la inteligencia artificial» es casi una descripción técnica.

Un dos por ciento de descaro. Lo veremos en el modo de empleo.

Soledad. Aparece al final, en pequeñas cantidades, pero cambia el sabor de todo lo demás.

Materia prima: por qué Shakira

Cualquier ficha seria explica de dónde sale la materia prima, así que toca preguntarse por qué el apodo es «la Shakira» y no otra.

Shakira es, desde hace décadas, una de las artistas latinas más famosas del planeta. Nacida en Barranquilla, conocida en España desde los noventa, convertida después en estrella mundial, con un baile de caderas que todo el mundo ha intentado copiar alguna vez delante del espejo. Es reconocible al instante, por el pelo, por el movimiento y por esa mezcla de fragilidad y potencia que tienen sus canciones de desamor.

En las pistas de baile de ambiente, sus canciones llevan años sonando a todo volumen. Las divas del pop que mezclan despecho, baile y exceso suelen acabar adoptadas por el público LGTBI, que reconoce en ellas algo propio: sobrevivir a un golpe bailando, con el rímel corrido y el pelo al viento.

Por eso «la Shakira de» funciona como apodo. Llamar a alguien «la Shakira del colectivo» es decirle que se mueve, que se le ve, que hace ruido, que tiene presencia. Puede ser un elogio. Puede ser una forma de señalar que alguien llama demasiado la atención. La canción no aclara cuál de las dos cosas pretendía la cuenta de X, y no hace falta: la respuesta funciona igual en los dos casos.

Y luego está la otra Shakira del catálogo, la de la pista 46 del segundo álbum, que vuelve a pasar a la estrella colombiana por el bazar. Que Mike haya vuelto al mismo icono dos veces dice algo: Shakira, en su planeta, no es una persona concreta, sino un molde. Un molde de mujer fuerte y herida, que convierte el golpe en baile, al que se le puede dar cualquier forma, incluso la de un motero tatuado sobre una moto rosa.

Modo de empleo: no flipes

Las instrucciones de este producto caben en dos palabras, que la letra pone justo después de la etiqueta:

No Flipes De Un Dos Por Ciento

«No flipes de un dos por ciento.» Es una expresión muy madrileña y muy de grupo de WhatsApp. «Flipar» es alucinar, pasarse, creerse algo. Decir «no flipes» es pedirle a alguien que baje dos marchas. Y el «de un dos por ciento» lo rebaja todavía más: ni siquiera te emociones un poquito.

¿A quién se lo dice? Puede ser a la cuenta que le puso el apodo. Puede ser a sí mismo. La gracia es que vale para los dos. A quien le llama «Shakira gay», le dice: tranquilo, no es para tanto. Y a sí mismo, que podría haberse venido arriba con el apodo, le dice lo mismo: tranquilo, eres del todo a un euro.

Ese doble filo es muy del catálogo. En «Discutiendo con la IA», la pelea con quien desprecia su manera de crear termina con un insulto lanzado hacia fuera, como un portazo, y con la invitación a que lo intente el otro si tan fácil le parece. Aquí, en cambio, primero se ríe de sí mismo y solo después de los demás.

Advertencias: «Estoy para el encierro»

Toda ficha de producto tiene un apartado de advertencias en letra pequeña. El de esta canción viene pegado al estribillo:

Collage con un detalle de la carátula de «Soy la Shakira marica del todo a un euro» y las carátulas de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», «Mi último ex era una IA disfrazada», «La casa de los mil cadáveres»

Que Estoy Para El encierro

«Estoy para el encierro.» En castellano coloquial, «estar para que te encierren» es estar loco de atar, haberse pasado de rosca. La frase completa queda así: soy la Shakira marica del todo a un euro, que estoy para el encierro. Es decir, que estoy fatal, que se me ha ido, que no me hagáis mucho caso.

Es un chiste. Pero en un catálogo como este, donde las canciones más divertidas suelen hablar de rupturas, manipulación o inseguridad, los chistes casi nunca son solo chistes. La palabra «encierro» va a volver al final, y cuando vuelve ya no tiene la misma gracia.

Instrucciones de montaje: la estructura

Si sacas todas las piezas de la caja y las pones encima de la mesa, la canción tiene un montaje muy sencillo, casi de juguete de bazar:

  1. La etiqueta recibida: lo que le han llamado en X.
  2. La rebaja: no flipes, que soy la del todo a un euro, que estoy para el encierro.
  3. Otra vez la etiqueta.
  4. El estribillo repetido cuatro veces seguidas, como un anuncio por megafonía.
  5. Otra vez la rebaja.
  6. Otra vez la etiqueta, con un «No Flipes» suelto, aislado entre espacios en blanco.
  7. Tres estribillos más.
  8. Y el cierre, que cambia de tono.

Esa arquitectura de bucle tiene sentido. Las etiquetas de internet funcionan exactamente así: te las repiten, las repites tú, se convierten en un meme, vuelven. Cuando un apodo se te pega en redes, no aparece una vez. Aparece cada vez que abres la aplicación. La canción reproduce ese bucle hasta que el apodo deja de ser de quien lo puso y pasa a ser de quien lo lleva.

Garantía: más vale estar solo

Y llegamos al final, que es lo que hace que esta canción no se quede en una broma de bazar:

no te preocupes ya estoy encerrado más vale estar solo que mal acompañado

Se repite dos veces, y en la última vuelta las vocales se estiran hasta el infinito:

más vale estar solooooooooooooooooooooo que mal acompañadooooooooooooooooooooooooooo

Aquí el «encierro» del chiste se vuelve literal. Ya no es «estoy para que me encierren». Es «ya estoy encerrado». No te preocupes, dice, que ya estoy en casa, ya estoy apartado, ya no molesto. Y lo justifica con un refrán que todas las abuelas de España tienen en la boca: más vale estar solo que mal acompañado.

Es el momento en que la ficha de producto deja ver lo que hay debajo de la pegatina. Detrás de la Shakira de bazar, de la moto rosa, del cañón con su nombre, hay alguien que se queda en casa porque fuera hay demasiada gente opinando. Las vocales alargadas tienen algo de grito de karaoke y algo de lamento. Las dos cosas a la vez, como casi todo en este planeta.

No quiero cargar el final con más de lo que dice. La letra no habla de tristeza: habla de preferir la soledad a la mala compañía, que es una decisión sana muchas veces. Pero «ya estoy encerrado» también es una frase que mucha gente LGTBI conoce de otra manera: el encierro del armario, el de la habitación en la adolescencia, el de no salir para no tener que dar explicaciones.

Servicio de atención al cliente

Las fichas serias incluyen un teléfono de atención. Esta también.

Ficha de la canción «Soy la Shakira marica del todo a un euro» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Que te pongan una etiqueta en redes puede ser gracioso o puede ser acoso, y la línea entre las dos cosas la marca quien lo recibe. Si alguien te está persiguiendo en internet, haz capturas de pantalla, bloquea la cuenta y repórtala en la propia plataforma. Cuéntaselo a alguien que te quiera. Y si el ruido te está tocando el ánimo, si el encierro deja de ser una elección y se convierte en una trampa, pide ayuda sin esperar a estar peor. La línea 024, de atención a la conducta suicida, es gratuita, funciona día y noche en toda España y también escucha a quien simplemente está mal. Ante un peligro inmediato, marca el 112. Desde otro país, usa el teléfono de emergencias local. Si eres LGTBI y vives en la Comunidad de Madrid, el colectivo COGAM tiene un servicio de atención psicológica sin coste: 91 523 00 70.

Más vale estar solo que mal acompañado, de acuerdo. Pero estar bien acompañado, cuando hace falta, también es una opción.

Productos relacionados

En los bazares, los productos se agrupan por familias. Esta canción tiene la suya dentro del catálogo.

La más cercana, por nombre, es «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro», la pista 46 del segundo álbum. Son canciones distintas, aunque comparten estantería: las dos usan a Shakira como icono y las dos bajan el glamur al precio del bazar. Pero aquella habla de una pareja y esta habla de un apodo. Si las pones juntas, el bazar se convierte en un pequeño universo: la Shakira marica sola, con su moto, y la Shakira de bazar emparejada con su Piqué de oferta.

La otra familia es la de las canciones que se ríen de sí mismas. En la nota sobre el humor, Mike pone junto a esta el título de «Esta canción es una mierda». Llamar a tu propia canción «una mierda» desactiva cualquier crítica antes de que llegue. Llamarte a ti mismo «del todo a un euro» hace lo mismo con el apodo.

Y la tercera es la de las redes. Justo después de esta canción en la lista numerada de singles de la web aparece «Forocoches», otro nombre de internet convertido en título. El planeta Gayfolk está lleno de pantallas, notificaciones y comentarios. Mike escribe desde un ordenador y escribe sobre lo que sale en él.

Devoluciones

Las fichas de bazar suelen terminar con una política de devoluciones muy estricta: sin ticket no hay cambio. Esta canción también tiene la suya, y es la más estricta de todas: la etiqueta no se devuelve.

Quien la puso ya no puede recuperarla. Él se la ha quedado, le ha cambiado el precio, la ha puesto en la portada de una canción y la ha convertido en la pista 37 de su primer disco. «La Shakira del colectivo» ya no es lo que escribió alguien en X un día cualquiera. Es un título. Es suyo.

Eso es resignificar una palabra, que suena muy serio, pero en la práctica es muy sencillo: coger lo que te tiran y llevarlo puesto con tanto estilo que deje de doler. Lo hizo la generación que convirtió «queer» en bandera. Lo hacen las personas que se llaman «maricas» entre ellas con cariño. Y lo hace esta canción con una moto rosa.

Ticket de compra

Artículo: «Soy la Shakira marica del todo a un euro».

Precio: un euro. O gratis: en la página del single se descarga sin pagar nada. También está en Spotify.

Forma de pago: escucharla entera, con el estribillo pegado a la cabeza durante tres días.

Atendido por: Mike Sain't Louis.

Para periodistas y programadores: en el apartado de prensa hay notas, fotos y una dirección a la que escribir.

Mensaje al pie del ticket: no flipes. Pero tampoco te encierres más de la cuenta.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Soy la Shakira marica del todo a un euro»?

De una etiqueta recibida en redes. Según la letra, alguien escribe en X, antes Twitter, que él es «la Shakira del mundo homosexual» y «la Shakira gay de la inteligencia artificial». La canción le da la vuelta: se queda con el apodo, lo rebaja a «del todo a un euro» y lo convierte en estribillo.

¿Se puede leer la letra completa?

Sí: Mike la puso como texto debajo de su videoclip de YouTube, que subió el 4 de enero de 2025. Aquí se copia sin retoques, salvo los versos que nombran a la cuenta de X, que no se reproducen por respeto a esa persona.

¿En qué álbum aparece?

Ocupa la pista 37 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía GAYFOLK, entre «Mi último ex era una IA disfrazada» y «La casa de los 1000 cadáveres».

¿Tiene que ver con «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro»?

Son canciones distintas. Las dos comparten el bazar y la figura de Shakira como icono pop, pero «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro» es la pista 46 del segundo álbum y habla de una pareja; esta habla de un apodo y de cómo se responde a él.

¿Quién firma la canción?

Mike Sain't Louis, autor madrileño que escribe, compone y produce y que se define como el primer cantautor IA. El texto es obra suya; lo que se oye, voces incluidas, está generado con programas de IA bajo su dirección.

¿Qué hago si me están acosando en redes?

Guarda capturas, bloquea y denuncia la cuenta en la propia red, y habla con alguien de confianza. Si te está afectando, la línea 024 es gratuita y no cierra nunca; ante un peligro inmediato, el 112, o el número de emergencias local fuera de España. COGAM atiende gratis a personas LGTBI en el 91 523 00 70.

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