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Calendario del Planeta Gayfolk: un año de fiestas, aniversarios y hogueras en las letras de Mike Sain't Louis

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Portada de «Al Fuego», canción de Mike Sain't Louis

En las cocinas de muchas casas españolas había colgado un calendario de propaganda: el del taller del barrio, el de la carnicería, el de la caja de ahorros. Tenía una foto por mes y unos cuadraditos donde la madre apuntaba lo importante con bolígrafo azul. El cumpleaños de la tía. El día del médico. La boda del primo. Las fiestas.

Las letras de Mike Sain't Louis tienen un calendario así, aunque nadie lo haya colgado. Repartidas por los tres discos aparecen fechas, fiestas, cumpleaños, aniversarios, veranos y navidades. Algunas son de celebración y otras de duelo. Muchas son las dos cosas a la vez, porque en el planeta no hay fiesta sin su resaca ni cumpleaños sin una vela mentirosa.

Este texto pasa las hojas de ese calendario, de febrero a diciembre, y apunta en cada cuadradito la canción que le corresponde. En el centro del año, en la noche más corta, hay una hoguera: «Al fuego», del tercer álbum, «El día de la liberación».

Febrero: la Candelaria y un cumpleaños con trampa

El calendario del planeta empieza en febrero, y empieza con dos fechas canarias.

La primera es religiosa. La Virgen de la Candelaria es la patrona de Canarias, y su fiesta se celebra el 2 de febrero. En «Bareback», del primer álbum, aparece invocada con toda la ironía del mundo, en mitad de una confesión sobre sexo sin protección: «La Virgen de la Candelaria me protege». La frase es un chiste amargo. Quien la dice sabe perfectamente que la Virgen no es un método de prevención, y la canción no lo recomienda. Para eso existen el preservativo, la PrEP y las pruebas periódicas, que en España se pueden hacer en centros de salud y en asociaciones LGTBI.

La segunda fecha es un cumpleaños. En «Carta de recomendación», del segundo álbum, el ex aparece con su fecha de nacimiento: «El que dice que el día nueve de febrero cumple treinta y cinco años. / Le corrijo, bastardo canario, son cincuenta y tres años». El 9 de febrero, en el calendario del planeta, es el día en que alguien sopla velas que no le corresponden.

Cumpleaños: las velas mentirosas

Los cumpleaños son la fiesta más repetida del calendario, y casi siempre tienen algo raro.

En «Un falso amore se ha llevado mis bañadores de marca», del primer álbum, la tarta es la prueba del delito: «Celebramos tu cumpleaños y en la tarta había unas velas que ponían treinta. Estaban supuestamente sus mejores amigos. Pues ojo al dato, cumplía cincuenta y no treinta el morenazo». Veinte años de diferencia escondidos en dos números de cera.

En «La empatía de la arpía», del tercer álbum, el cumpleaños es todavía más inquietante. La letra habla de alguien que acumula «dos o diez mil engaños» y que, aun así, «celebra contigo el cumpleaños». La fiesta, que debería ser un momento de cariño, se convierte en una escena de teatro. Se sopla la vela, suena el cumpleaños feliz y, por dentro, todo es mentira.

El cumpleaños, en el planeta, es la fiesta de las máscaras. Por eso, cuando las letras quieren señalar a un mentiroso, le miran la tarta.

Aniversarios: el que se celebra solo

Si los cumpleaños tienen trampa, los aniversarios tienen soledad.

Fotogramas del videoclip oficial de «Al fuego», de Mike Sain't Louis

«Primer aniversario», del tercer álbum, celebra el primer año del proyecto en YouTube. Pero no lo hace con fuegos artificiales. Según el propio Mike en el texto de la canción, es «una canción escrita desde la ironía y la soledad del artista independiente», que habla de que «los sueños se celebran en silencio, los logros pasan desapercibidos». Y lo resume con un detalle que vuelve en otras letras: «los 20 estados vistos en WhatsApp sin un solo "me gusta"».

Es una fecha que muchas personas que crean conocen bien. El aniversario que nadie más recuerda. La celebración con tarta para uno. El texto la define, al final, como «un homenaje a la resistencia emocional, a la gente que sigue apostando por lo suyo aunque no haya aplausos».

Hay otro aniversario en el calendario, y este es de fantasía. En «Ojalá hubiera tenido de suegra a Carmina Barrios», la voz de la canción imagina una vida en pareja con Paco León, y hasta le pone fecha a su celebración: «Celebrando Paco y yo nuestro decimocuarto aniversario». Catorce años de un matrimonio que no existe. Es el aniversario más feliz del calendario, y el único inventado.

Bodas: invitaciones y despistes

Las bodas aparecen poco, pero aparecen con su punto absurdo.

En «Trabalenguas para meter la lengua», hay una invitación: «os invitan a su boda y de invitada especial como noooo». En «¿Por qué él no llora?», una boda que se olvida en el mismo día: «ayer por la mañana celebraba con Algora mi boda / y por la noche ya se me olvidaba mi boda con Algora». El personaje es inventado, como todos los privados de las letras, y la boda dura lo que dura una resaca.

En el planeta, el matrimonio no es el final feliz de nada. Es una fecha más del calendario, y no siempre la más importante.

Junio, noche más corta: la hoguera de «Al fuego»

En el corazón del año está la noche de San Juan, la del 23 al 24 de junio. En muchos pueblos y playas de España se encienden hogueras, y hay una costumbre muy extendida: escribir en un papel lo que se quiere dejar atrás y echarlo al fuego. Lo viejo arde, y el verano empieza limpio.

La letra de «Al fuego» no nombra San Juan. Este texto la coloca en esa noche porque su gesto final es exactamente el mismo. La canción empieza con una lista de arrepentimientos, cada uno con su condicional: «Si yo hubiera sabido que te importaba un carajo / Te hubiera mandado con tu madre echando leches». Sigue con autoparodia: «Pero como soy tan tonta / He sido una gilipollas». Y termina con la hoguera: «Pero como soy tan fracasada / Que ya me conozco el juego / He tirado todo al fuego».

Es una canción hermana de «La casa de los mil cadáveres», con versos parecidos y otro final. Allí, el ex acababa enterrado. Aquí, acaba quemado. Dos ritos de despedida distintos para la misma historia: la tierra y el fuego.

El verso más importante es «Que ya me conozco el juego». No se queda en rabia. Es experiencia. Quien echa algo a la hoguera de San Juan sabe lo que quema. Y la voz de la canción, que antes no veía, ahora conoce el juego entero. Por eso lo tira todo, sin guardar nada.

Finales de junio y julio: el Orgullo

Pocas semanas después de San Juan llega la fiesta más grande del calendario LGTBI. El Orgullo se celebra en torno al 28 de junio, y en Madrid sus celebraciones suelen ocupar los primeros días de julio, con la manifestación estatal recorriendo el centro de la ciudad.

El planeta tiene un himno para esa fecha. «Madrid to Benidorm», del tercer álbum, está escrita en inglés y une las dos ciudades del universo con un arcoíris: «Let's dance under the rainbow, Madrid to Benidorm, / With pride in our voices, through every storm». Su estribillo podría ir en una pancarta: «From Benidorm, with love we shout, / This is what pride is all about». Y el final es la consigna de siempre: «Love wins».

Hay otra canción de Orgullo, más nocturna. «Boys Like Us», del segundo álbum, cuenta una pareja de chicos que no se esconde: «He holds my hand / Where no one sees», al principio, y luego, en el estribillo, la transformación: «Boys like us / We turn the dark / Into pride». Es el Orgullo como algo que se fabrica: con la oscuridad, con las miradas, con los murmullos. «Oh they whisper / Oh they stare / But boys like us / We don't care».

Las dos canciones juntas cuentan las dos caras de la fecha: la fiesta multitudinaria en la calle y la decisión íntima de darse la mano.

Verano: Benidorm y Camela

Julio y agosto, en el calendario del planeta, tienen nombre de playa. El texto de «La playa del Mal Pas», del tercer álbum, describe un rincón pequeño de Benidorm «escondido entre el puerto y el casco antiguo», donde Mike pasó, según escribe, «la mayoría de los veranos que recuerdo: mirando el horizonte, soñando con escapar». Y lo resume en una línea: «Esa playa pequeña lo vio todo: mis veranos, mis heridas y mis ganas de seguir vivo».

Mike Sain't Louis junto a una fuente que refleja un planeta magenta, con el verso «Pero como soy tan tonta He sido una gilipollas» de «Al fuego»

El verano también tiene banda sonora. En «La despedida», del primer álbum, la lista de recuerdos asociados a Camela incluye «CAMELA LOS VERANOS DE FIESTA». Y el texto de la canción «Camela», del segundo álbum, habla «de los viajes, los veranos, los amores imposibles y los amores que sí». El verano del planeta suena a tecno-rumba en un coche con las ventanillas bajadas.

Septiembre: las fiestas del barrio en Móstoles

Cuando el verano termina, llegan las fiestas patronales de muchos pueblos y barrios. En el calendario del planeta, la fecha es de Móstoles, y tiene canción propia: «Los fuegos artificiales de Móstoles», del primer álbum.

La canción es un álbum de fotos de adolescencia, una lista de sitios, apodos y anécdotas del barrio. Y en el centro, la escena que da título: «La monóloga y las fiestas del barrio. La borrachera viendo los fuegos artificiales de Móstoles». Es el recuerdo que mucha gente de las ciudades del sur de Madrid comparte: la noche de fiestas, el castillo de fuegos, la primera borrachera con la pandilla.

Lo bonito de esta fecha es que no tiene drama. No hay ex, no hay narcisista. Solo hay nostalgia de barrio, con su lista de lugares que únicamente reconocerá quien estuvo allí. Es el cuadradito del calendario apuntado con más cariño. Y recuerda algo que a veces se olvida cuando se habla de cultura queer: que muchas historias empiezan lejos del centro, en barrios de extrarradio, en parques y en chalets de amigos, con una pandilla que mira al cielo esperando el último cohete. Ahí también se aprende quién es uno.

La feria

Hay una fecha sin día fijo, porque cada pueblo tiene la suya: la feria. En el planeta aparece una sola vez, pero con una fuerza enorme. En «Aquí escupo», del segundo álbum, una de las letras más crudas del catálogo, la voz enumera lo que deja en el suelo: «mi sangre de feria, / mis noches de polvo, / mis sueños de piedra». Y lo cierra con una declaración: «Aquí vivo. / Aquí ardo. / Aquí sigo».

La sangre de feria es la del pueblo, la de las casetas y las verbenas, la de quien ha crecido entre farolillos. En esta canción no es decorado: es identidad.

Octubre: la temporada de miedo

Con el otoño llega la temporada de terror. El calendario del planeta no tiene una canción de Halloween como tal, pero tiene una estantería entera de cine de miedo, que el diario ya recorrió como un videoclub. Slasher, vampiros, casas encantadas y serie B: el planeta convierte las relaciones tóxicas en películas de terror, y octubre es su mes natural.

Diciembre: navidades que eran tomas falsas

En diciembre, el calendario del planeta se pone triste. Las navidades aparecen en «Me rindo», del segundo álbum, dentro de una lista de recuerdos de pareja que la voz ya no sabe si fueron reales: «los viajes al pueblo, el paseo con los perros, las navidades, / cuando decías "ven aquí, no llores"». Y la pregunta que lo rompe todo: «¿Todo eso eran tomas falsas de La que se avecina o de Caso cerrado?».

Collage con un detalle de la carátula de «Al fuego» y las carátulas de «Madrid to Benidorm», «Los fuegos artificiales de Móstoles», «Before the Bells»

Las navidades son la fecha en la que más pesan las ausencias. La canción lo sabe. Pero en el último disco de la trilogía hay una nana que parece escrita para una noche así. «Holy Stillness», del tercer álbum, habla de una noche santa y tranquila: «Holy stillness, gentle night, / The world exhales, the dark turns kind». Y tiene unos versos que cualquiera querría oír en una Nochebuena difícil: «Rest now, little one, / Rest without fear».

Si estas fechas se te hacen cuesta arriba, no estás solo. Hablarlo ayuda, y en España el 024 atiende también en Navidad, a cualquier hora, a quien lo esté pasando mal.

Fin de año: antes de las campanadas

El último cuadradito del calendario es la noche de Nochevieja, la de las doce uvas con las campanadas. El planeta tiene una canción cuyo título parece hecho para esos segundos de espera: «Before the Bells», del tercer álbum.

La letra no habla de uvas ni de la Puerta del Sol, así que este texto no le atribuye esa fecha. Pero su primera estrofa tiene la quietud de los minutos antes de un cambio de año: «Before the bells remember how to ring, / Before the night is told what it should bring». Antes de que las campanas recuerden cómo sonar, antes de que a la noche le digan qué debe traer. Y un verso sobre el tiempo que podría ser un deseo de año nuevo: «Time loosens what it came to claim». El tiempo afloja lo que vino a reclamar.

Empieza, además, con un lamento en español, «Aaaaaaayyyyy mi pena», como si el año viejo se despidiera llorando antes de dejar paso al nuevo.

Una fiesta fuera de calendario: el entierro simbólico

Hay una celebración que no tiene fecha fija y que se repite en el planeta más que ninguna: la del final. El día en que la voz de las canciones da por muerta una relación y lo celebra como si fuera fiesta grande.

En «La casa de los mil cadáveres» el rito es de tierra: «Hoy te he olvidado y te he enterrado». En «Al fuego», como ya se ha visto, es de fuego. Y en «Un puñetazo al día», del primer álbum, se convierte en una celebración con todas las letras, con su escenario y su ciudad: «hoy son noches de funeral, / de vino y rosas», y después, «hoy celebramos en Madrid / el entierro» del exmarido. Un funeral con vino y rosas, que es como decir una verbena de luto.

Este entierro simbólico es una de las fiestas más sanas del calendario, aunque suene tremenda. Nadie muere de verdad. Lo que se entierra es una forma de vida, una dependencia, un papel que ya no se quiere representar. Y celebrarlo, con humor negro y en voz alta, es una manera de marcar en el calendario el día en que todo cambió. Muchas personas que han salido de relaciones difíciles recuerdan esa fecha mejor que la de su propio aniversario.

Los lunes

Y en un calendario tan lleno de fiestas, conviene apuntar también los días normales. Hay uno que aparece con su nombre en una letra: el lunes. En «Un falso amore se ha llevado mis bañadores de marca», el recuerdo empieza así: «Recuerdo que era un lunes y aprovechó también para mentir sobre su nacionalidad».

Ficha de la canción «Al fuego» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

No hay nada más corriente que un lunes, y ahí está la gracia. Las grandes mentiras no siempre llegan en fechas señaladas. Llegan un lunes cualquiera, entre el café y el trabajo, y solo después se sabe que ese día merecía un círculo rojo en el calendario. El planeta presta atención a esos días sin nombre, porque muchas veces son los que más importan. Por eso este calendario deja un hueco en blanco cada semana. Es para el lunes cualquiera de quien lo lea: el día en que descubrió algo, el día en que dijo basta, el día en que escribió en una libreta la primera frase de algo que todavía no tiene título.

Las fechas como prueba

Vistas todas juntas, las fechas del planeta tienen algo en común: casi nunca son decoración. Sirven como prueba. El 9 de febrero demuestra que alguien se quita años. Las velas de treinta en una tarta de cincuenta demuestran lo mismo. Los veinte estados vistos sin un «me gusta» demuestran la soledad de un aniversario. Las navidades en una lista de recuerdos demuestran que hubo algo, aunque ahora parezca rodado.

Es una costumbre muy de las letras del planeta, que prefieren el dato al adjetivo. En lugar de decir «me mintió durante años», apuntan el día y la cifra. En lugar de decir «fuimos felices», nombran las navidades y los paseos con los perros. El calendario se convierte así en un archivo, en la libreta donde se guardan las pruebas de lo que pasó.

Y como todo archivo, sirve también para recordar lo bueno. Los fuegos de Móstoles, los veranos del Mal Pas, la tecno-rumba de Camela, la mano cogida de «Boys Like Us». Fechas que no demuestran ninguna mentira, sino que algo, alguna vez, fue exactamente lo que parecía.

Cómo usar este calendario

Este calendario no está colgado en ninguna cocina, pero se puede usar. Cada fecha tiene su canción, y cada canción se puede escuchar en su día: «Carta de recomendación» el 9 de febrero, «Al fuego» la noche de San Juan, «Madrid to Benidorm» en la semana del Orgullo, «Los fuegos artificiales de Móstoles» en fiestas, «Holy Stillness» en Nochebuena y «Before the Bells» unos minutos antes de las uvas.

Todas las letras están en el archivo de letras, por si se quiere leer la hoja del mes antes de pasarla.

La hoguera, otra vez

Al final del recorrido, conviene volver a la noche más corta. De todas las fechas del calendario, la hoguera de «Al fuego» es la que mejor resume el planeta. Hay un arrepentimiento, una burla de una misma, un insulto bien puesto y, al final, un gesto: quemarlo todo para empezar el verano sin peso.

No hace falta esperar a junio para hacer eso. Cualquier día del calendario puede ser el de echar algo al fuego: una foto, un mensaje guardado, una costumbre que ya no sirve, un nombre que pesaba demasiado.

Ficha

«Al fuego» pertenece a «El día de la liberación», el tercer álbum de la trilogía GAYFOLK, y se puede escuchar en Spotify. Las letras son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial. La información oficial del proyecto está en la sala de prensa.

El calendario se cierra aquí, con todas sus hojas pasadas y sus cuadraditos llenos de bolígrafo azul. El año que viene, con canciones nuevas, habrá que comprar otro.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Al fuego»?

Es una canción de ruptura en la que la voz se arrepiente de no haber visto antes quién era el otro («Si yo hubiera sabido que te importaba un carajo») y termina con un gesto de limpieza: «He tirado todo al fuego».

¿Qué fiestas aparecen en sus canciones?

Cumpleaños, aniversarios, bodas, las fiestas de barrio de Móstoles, el Orgullo en «Madrid to Benidorm» y «Boys Like Us», los veranos de Benidorm y las navidades, entre otras.

¿Hay una canción sobre el Orgullo?

Sí. «Madrid to Benidorm», del tercer álbum, es un himno en inglés: «This is what pride is all about».

¿«Al fuego» habla de la noche de San Juan?

La letra no la nombra. Este texto la lee junto a esa tradición de quemar lo viejo en una hoguera, porque su gesto final es el mismo.

¿En qué disco está «Al fuego»?

En «El día de la liberación», tercera parte de la trilogía GAYFOLK.

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