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Cultura

Chueca, paseo sentimental: el barrio de Madrid que aparece en las letras del Planeta Gayfolk

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Portada de «La Despedida», canción de Mike Sain't Louis

Hay barrios que son un sitio y barrios que son una idea. Chueca es las dos cosas. Es un puñado de calles en el centro de Madrid, entre Gran Vía, Fuencarral, Hortaleza y Barquillo, con su plaza, su mercado y sus balcones de hierro. Y es también, para varias generaciones de personas LGTBI de toda España y de medio mundo, el lugar donde por primera vez se pudo ir de la mano sin mirar atrás.

Las letras del Planeta Gayfolk, el catálogo de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, nombran Chueca pocas veces, pero cuando lo hacen, la palabra pesa. Este texto es un paseo por la historia del barrio, con datos públicos y sin nostalgia impostada, y una lectura de las canciones que lo cruzan o que podrían pasear por sus calles. Las citas proceden del archivo de letras del Planeta Gayfolk, tal como están publicadas.

Una plaza con nombre de zarzuela

El nombre del barrio viene de su plaza, y el de la plaza, de un músico. Federico Chueca fue un compositor madrileño del siglo XIX, uno de los grandes del género chico, la zarzuela breve y popular que llenaba los teatros de la capital. Su obra más conocida es «La Gran Vía», escrita junto a Joaquín Valverde, una revista musical que imaginaba la futura avenida antes de que existiera y que convirtió en personajes a las calles de Madrid.

La plaza lleva su nombre desde los años cuarenta, y con el tiempo el nombre de la plaza acabó designando a todo el barrio, que en los mapas administrativos forma parte del barrio de Justicia, en el distrito Centro. Hay algo muy apropiado en esa herencia. El género chico era música popular, castiza, de humor y de calle, con personajes de barrio y canciones que todo el mundo tarareaba. Un siglo después, el barrio que lleva el nombre de uno de sus compositores se convirtió en el escenario de otra cultura popular, la de la comunidad LGTBI, igual de callejera, igual de castiza y con el mismo gusto por el humor.

Los años del abandono

Antes de ser lo que es, Chueca fue un barrio en caída libre. En los años setenta y buena parte de los ochenta, la zona sufrió con especial dureza la crisis de la droga, la delincuencia y el abandono. Muchos edificios estaban deteriorados, los locales cerraban y las familias que podían se marchaban. Las crónicas de la época y los testimonios de quienes lo vivieron hablan de un barrio al que la gente evitaba ir de noche.

Ese declive tuvo una consecuencia inesperada: los alquileres bajaron. Y lo que para unos era un barrio peligroso, para otros fue una oportunidad. Un lugar céntrico, barato y algo invisible, donde la mirada del resto de la ciudad no llegaba del todo, era justo lo que necesitaba una comunidad que llevaba décadas escondiéndose.

Bares con timbre

A finales de los años ochenta, los locales de ambiente empezaron a concentrarse en la zona. Bares, saunas, alguna discoteca. Algunos nombres de aquella época forman parte de la memoria del barrio, como el Café Figueroa o el Black & White, donde, según ha contado Mili Hernández, fundadora de la librería Berkana, había que tocar un timbre para entrar.

Fotogramas del videoclip oficial de «La despedida», de Mike Sain't Louis

Ese timbre lo dice todo. La vida gay de aquellos años era sobre todo nocturna y discreta. Todo el mundo sabía lo que había en el barrio, pero nadie lo anunciaba. Se entraba de noche, se salía de noche y de día se volvía a la vida de siempre, en la que muchas veces nadie sabía nada.

Las letras del Planeta Gayfolk conservan la memoria de ese miedo. En «La despedida», del primer álbum, una larga enumeración de recuerdos acompañados por la música de Camela incluye este:

CAMELA, LA PRIMERA VEZ QUE FUI YO SOLO CON MIEDO A CHUECA PENSANDO QUE ME IBAN A PEGAR

Es uno de los versos más concretos y más desnudos del catálogo. No dice que Chueca diera miedo, sino que daba miedo ir: el miedo a que alguien, por el camino o a la salida, decidiera que ser gay merecía una paliza. Cualquiera que haya ido por primera vez solo a un barrio de ambiente, en Madrid o en cualquier otra ciudad, reconoce esa mezcla de ganas y pánico. La canción la guarda en mayúsculas, entre otros recuerdos de una vida entera, como un momento fundacional.

1993: una librería a plena luz del día

Si hay una fecha que los protagonistas de la historia del barrio repiten una y otra vez, es 1993. Ese año abrió Berkana, la primera librería LGTB de España, fundada por Mili Hernández y Arnaldo Gancedo. Su importancia no fue solo comercial. Según ha explicado su fundadora en varias entrevistas, Berkana fue el primer negocio del barrio que generaba visibilidad de día. Hasta entonces, la vida gay de Chueca empezaba cuando se ponía el sol.

Una librería con escaparate, abierta por la mañana, con prensa invitada a su inauguración, cambió la manera en que el barrio se veía a sí mismo. Berkana fue también punto de información, refugio y lugar de encuentro para mucha gente que llegaba con miedo buscando libros que les ayudaran a entender lo que les pasaba. Impulsó incluso un plano del barrio con los locales de ambiente, en una época en la que no había guías ni aplicaciones.

Que el gesto decisivo en la historia de Chueca fuera abrir una librería tiene algo muy hermoso para quien escribe. Antes que bares, antes que fiestas, lo que dio visibilidad al barrio fueron las palabras.

El barrio que se hizo Orgullo

Desde finales de los ochenta, Chueca se convirtió en el centro de las celebraciones del Orgullo en Madrid, y con los años esa semana de finales de junio y principios de julio fue creciendo hasta convertirse en una de las mayores del mundo. La historia completa del Orgullo madrileño, de la primera manifestación de 1978 al WorldPride de 2017, merece un recorrido aparte; aquí basta con recordar que Chueca fue el escenario de esa transformación, el lugar donde la fiesta y la reivindicación se encontraron cada verano.

«Madrid to Benidorm», del tercer álbum, es un himno de orgullo en inglés que recorre «the vibrant streets of Spain», las calles vibrantes de España, y une la capital con la costa. Es una canción de calle llena, de banderas y de multitud, y su primera parada es Madrid: «Madrid's heart beats loud, we're here to stay», el corazón de Madrid late fuerte, hemos venido para quedarnos. Para mucha gente, ese corazón tiene la dirección de una plaza concreta.

Pedro Zerolo y la política de barrio

Hay un nombre que todos los relatos sobre Chueca acaban mencionando: Pedro Zerolo. Abogado, activista y político, fue presidente de colectivos LGTBI, concejal en el Ayuntamiento de Madrid y una de las figuras clave en la conquista del matrimonio igualitario en España, aprobado en 2005. Vivía en el barrio y llevó allí la sede del Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid, COGAM, nacido a mediados de los ochenta.

Collage con un detalle de la carátula de «La despedida» y las carátulas de «La dieta del cucurrucho», «El anillo de casado», «Tan cateto»

Zerolo definió Chueca como el corazón que había bombeado la creación de vecindad y de ciudadanía, y llegó a decir que sin Chueca no habría sido posible la igualdad. Murió en 2015, y la antigua plaza de Vázquez de Mella, en el barrio, lleva hoy su nombre.

La conquista del matrimonio está muy presente en el catálogo. En «El anillo de casado», del primer álbum, el anillo es el de un hombre casado por la iglesia con una mujer, y la pareja de amantes pasea por Madrid a escondidas:

Y nosotros por Madrid de discretos buscando hostales que no tengan colgado en el telefonillo el cartel de completos

Es una escena que podría pasar en las calles de Chueca o a dos manzanas, en cualquiera de los hostales del centro. Y es una escena que habla de antes y de ahora a la vez: aunque el matrimonio igualitario sea ley desde hace dos décadas, el armario sigue existiendo, y hay quien sigue buscando hostales discretos.

Ir de la mano

Lo que Chueca ofreció durante años, por encima de todo, fue la posibilidad de un gesto pequeño: ir de la mano por la calle. Fuera del barrio, ese gesto podía costar una mirada, un insulto o algo peor. Dentro, era normal.

«Tan cateto», del segundo álbum, arranca precisamente con ese gesto:

Que te molesta que vayamos de la mano Y me señalas con el dedo de juez acusador

La canción no sitúa la escena en ningún barrio, y precisamente por eso es tan reveladora. Fuera de los barrios seguros, el gesto sigue molestando a alguien. La respuesta de la canción, con su estribillo de «¿cómo puede ser usted tan cateto?», es la de quien ya no está dispuesto a esconderse en ningún sitio. Es, en cierto modo, la aspiración final de Chueca: que todos los barrios sean Chueca, que el gesto de ir de la mano no necesite un código postal.

Vecinas, balcones y mercado

Chueca tiene también su vida de día. Es un barrio de vecinos de toda la vida, de balcones con macetas, de mercado y de tiendas de barrio. Una parte importante de su historia, que recogen los propios pioneros, es la convivencia entre los recién llegados y los comerciantes y vecinos que ya estaban allí, y que en muchos casos acogieron a la comunidad entendiendo que era buena para que el barrio volviera a vivir.

Las letras del Planeta Gayfolk están llenas de esa vida de escalera y balcón. En «La vecina cotilla», del primer álbum, el protagonista confiesa que se ha convertido en eso, en la vecina cotilla, espiando por la ventana a un vecino que hace deporte en pantalón corto:

Me he convertido en la vecina cotilla,

Y en «Marica chill», del segundo, los vecinos son público: «La vecina said: that boy's too much», mientras «el frutero me regaló un mango», y si critican desde el balcón, el protagonista les manda besitos. Es exactamente la convivencia de un barrio como Chueca: la vecina que comenta, el frutero que regala, el balcón que mira, y nadie que se esconda.

Del bar a la aplicación

Uno de los grandes cambios de las últimas dos décadas en la vida gay de cualquier ciudad ha sido la llegada de las aplicaciones de citas. Si antes había que ir a un barrio concreto para conocer a alguien, ahora basta con abrir el móvil en cualquier lugar. Muchos análisis sobre los barrios gais en todo el mundo han señalado ese cambio como una de las razones por las que algunos locales de ambiente han cerrado o han cambiado de público.

El Planeta Gayfolk ha dedicado a las aplicaciones una de sus canciones más conocidas. «Buscando el polvo perfecto», del primer álbum, retrata con ironía los mensajes de una aplicación de citas, con su estribillo que repite el nombre de la aplicación hasta la saciedad y sus perfiles que piden «a un novio discreto». La canción no ocurre en Chueca, sino en una pantalla, y esa diferencia dice mucho. El ligue que antes necesitaba una barra y una mirada ahora necesita una foto y una distancia en metros.

Y, sin embargo, Chueca sigue llena. Porque lo que el barrio ofrecía nunca fue solo ligar. Era comunidad, era visibilidad, era la posibilidad de estar entre iguales a la luz del día. Eso no lo sustituye ninguna aplicación.

Chueca en la cultura pop

Con los años, Chueca se convirtió también en un escenario de la cultura popular española. Series, películas, programas de televisión y canciones lo han usado como sinónimo de ambiente, de fiesta y de libertad. El nombre del barrio funciona ya como una palabra con significado propio.

Más fotogramas del videoclip oficial de «La despedida», de Mike Sain't Louis

«La dieta del cucurrucho», del primer álbum, lo usa así, en una letra llena de referencias a la cultura pop española. En un momento, el narrador se dirige a un actor famoso con un recuerdo:

Te vi varias veces en Chueca

Y más adelante, en un arranque de euforia, convierte el barrio en destino: «Destino Chueca / Destino Eurovisión». Chueca aparece aquí al mismo nivel que el gran festival europeo, como un lugar al que se llega cuando por fin se saca la canción del cajón. No es una dirección: es un horizonte.

Un paseo con banda sonora

Para quien quiera recorrer el barrio con las canciones en los auriculares, aquí va un paseo posible. No es una ruta oficial ni una guía turística; es una manera de escuchar el catálogo con los pies en la calle.

Plaza de Chueca. El punto de partida natural, con su boca de metro y sus terrazas. Es el lugar de las primeras veces, y la canción que le corresponde es «La despedida», con su recuerdo de llegar solo y con miedo. Sentarse en la plaza con ese verso en la cabeza y mirar alrededor es una forma de medir cuánto ha cambiado todo.

Calle de Augusto Figueroa y el mercado de San Antón. El mercado es uno de los símbolos de la convivencia entre el barrio de siempre y el nuevo. Aquí encaja «Marica chill», con su frutero generoso y su vecina que opina, una canción de compras, miradas y buen humor.

Calle de Hortaleza. Una de las arterias del barrio, la calle a la que se trasladó Berkana cuando el local de la plaza se volvió impagable. Es buen momento para pensar en las palabras, en los libros que tanta gente vino a buscar con miedo, y para escuchar «Tan cateto», que defiende con palabras el derecho a pasear como cualquiera.

Plaza de Pedro Zerolo. Una parada para la memoria y para la política, en la plaza que hoy lleva el nombre del activista que tanto hizo por la igualdad. Aquí suena «El anillo de casado», que habla de matrimonios, de iglesias y de amores que todavía tienen que esconderse.

Las calles pequeñas, de noche. Gravina, Pelayo, San Bartolomé y el resto de las calles estrechas donde se concentran los bares. La banda sonora es «La dieta del cucurrucho», con su «Te vi varias veces en Chueca» y su ruido de discusión de pareja a la salida de un local.

Vuelta a casa. Para el regreso, con el móvil en la mano y el barrio a la espalda, «Buscando el polvo perfecto», que recuerda que hoy la noche también sigue en una pantalla.

El paseo entero se hace en menos de una hora a pie, y la lista de canciones dura más o menos lo mismo. Las dos cosas caben en una tarde.

El precio del éxito

Ninguna historia honesta de Chueca puede terminar en la fiesta. El éxito del barrio tuvo un precio, y lo pagaron en buena parte quienes lo habían hecho posible. Los alquileres subieron de forma espectacular. La propia Berkana tuvo que dejar su local de la plaza por el precio y mudarse a la calle Hortaleza. Vecinos de toda la vida y pioneros del barrio han criticado que el carácter festivo y comercial haya ido comiéndose el reivindicativo y el vecinal, y que la transformación haya sido rápida y, a veces, descontrolada.

Ficha de la canción «La despedida» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Es el mismo debate que han vivido otros barrios gais del mundo, del Castro de San Francisco al Marais de París: cuando un barrio se pone de moda, quienes lo levantaron muchas veces ya no pueden pagarlo. Chueca sigue siendo un referente, pero ya no es el barrio barato y algo invisible al que se mudaba quien no tenía otro sitio. Es un barrio caro, turístico y muy visible, con todo lo bueno y todo lo complicado que eso conlleva.

Lo que queda

Si se juntan todos los versos del catálogo que pasan por Chueca o cerca de ella, aparece un pequeño retrato del barrio y de lo que significa. Está el miedo de la primera vez, en «La despedida». Está la clandestinidad de los hostales, en «El anillo de casado». Está el gesto de ir de la mano y la respuesta a quien lo juzga, en «Tan cateto». Están las vecinas y los balcones, en «La vecina cotilla» y «Marica chill». Está el barrio convertido en destino, en «La dieta del cucurrucho». Y está Madrid entera como corazón de una fiesta de orgullo, en «Madrid to Benidorm».

El catálogo tiene incluso una canción titulada simplemente «Madrid», del tercer álbum, cuya letra todavía figura como «próximamente» en la web. Quien quiera leer las demás completas puede hacerlo en el archivo de letras.

Chueca empezó siendo un sitio al que se iba con miedo y acabó siendo un sitio al que se va por gusto. Esa distancia, la que separa un verso como «pensando que me iban a pegar» de un verso como «Destino Chueca», es la historia de varias generaciones. Y las canciones, como siempre, son la mejor forma de no olvidarla.

Queda, por último, una pregunta abierta que cada generación responde a su manera: qué será Chueca dentro de veinte años. Puede que siga siendo el centro de la fiesta, puede que la vida LGTBI de la ciudad se reparta por otros barrios, como ya ocurre en parte en Lavapiés o en Malasaña, o puede que la idea de barrio gay pierda sentido en una ciudad donde ir de la mano sea normal en cualquier esquina. Ojalá sea esto último. Y aun así, la plaza seguirá ahí, con el nombre de un compositor de zarzuela y la memoria de todos los que llegaron a ella por primera vez con el corazón en la boca.

Ficha

«La despedida» pertenece a «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía GAYFOLK, y se puede escuchar en Spotify. Las letras son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, que se presenta como «el primer cantautor IA»; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial. Los personajes de las letras son inventados. Los datos sobre la historia de Chueca proceden de fuentes públicas, entre ellas entrevistas publicadas con Mili Hernández y Pedro Zerolo. La información oficial del proyecto está en la sala de prensa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el barrio se llama Chueca?

Por la plaza de Chueca, que lleva desde los años cuarenta el nombre de Federico Chueca, compositor madrileño de zarzuela, autor junto a Joaquín Valverde de «La Gran Vía». Con el tiempo, el nombre de la plaza pasó a designar a todo el barrio, que administrativamente forma parte del barrio de Justicia.

¿Cuándo se convirtió Chueca en barrio gay?

El proceso fue gradual. En los años setenta y ochenta la zona estaba degradada, con alquileres bajos, y a finales de los ochenta empezaron a concentrarse locales de ambiente. En 1993 abrió la librería Berkana, la primera librería LGTB de España, que dio al barrio visibilidad de día.

¿Qué canción del Planeta Gayfolk menciona Chueca?

«La despedida», del primer álbum de la trilogía GAYFOLK, recuerda «la primera vez que fui yo solo con miedo a / Chueca pensando que me iban a pegar». También la nombran «La dieta del cucurrucho», con «Te vi varias veces en Chueca» y «Destino Chueca».

¿Quién fue Pedro Zerolo?

Abogado, activista LGTBI y político madrileño, una de las figuras clave en la conquista del matrimonio igualitario en España en 2005. Vivía en Chueca y llevó allí la sede del colectivo COGAM. Murió en 2015, y una plaza del barrio lleva hoy su nombre.

¿Es Chueca hoy un barrio gentrificado?

Es un debate abierto. El éxito del barrio subió mucho los alquileres, y parte de los vecinos y de los propios pioneros han criticado que lo festivo y lo comercial se hayan comido parte del carácter reivindicativo y vecinal que tuvo en sus inicios.

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