Cultura pop
Escaleta de un directo de madrugada: «I Want to Be a Tiktok Star» y el brillo de los que suben vídeos que casi nadie ve
Por Mike Sain't Louis ·

En la televisión de toda la vida, antes de cada programa en directo, alguien reparte una hoja con la escaleta. Es un papel poco glamuroso: columnas con el minuto, el bloque, quién habla, qué cámara entra, qué música suena de fondo y cuánto dura cada cosa. Las presentadoras famosas la llevan doblada en el bolsillo de la chaqueta. Nadie la ve en casa, pero sin ella el programa se cae a pedazos al tercer minuto.
Los directos de TikTok no tienen escaleta. Tienen un móvil apoyado en una estantería, un aro de luz comprado en una tienda de chinos y una persona que se mira a sí misma en la pantalla mientras espera a que alguien entre. El contador marca uno, luego tres, luego cero. Y aun así, la persona sigue hablando, bailando o haciendo el payaso, porque el directo es suyo aunque no lo vea nadie.
«I Want to Be a Tiktok Star» es la escaleta de uno de esos directos. Por eso este post está ordenado como se ordena una hoja de realización: bloque a bloque, desde que se enciende el aro de luz hasta que suena el tictac del final. No me lo invento por capricho: la propia letra tiene esa estructura de programa, con su arranque, su número central, su saludo al público y su cierre con reloj.
La letra completa está publicada en la descripción del videoclip oficial, en el canal de YouTube de Mike Sain't Louis, subido el 8 de diciembre de 2025. Aquí la cito tal cual, sin tocar una coma. Y como es una letra corta, la vas a ver dos veces: entera, en un bloque, y luego en trozos, cada uno en el momento de la escaleta que le toca.
Ficha técnica del programa
Título del programa: «I Want to Be a Tiktok Star».
Autor: Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid, el primer cantautor IA. La letra es suya. La música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial, que él dirige como quien dirige un plató: elige el plano, el tono, la luz y el momento exacto en que entra el estribillo.
Cadena: «El día de la liberación», el tercer álbum de la trilogía GAYFOLK, pista 87. Va justo después de «Not Your Supply» y justo antes de «María María». Dos pistas más allá aparece «Discutiendo con la IA».
Formato: bedroom pop, indie pop y dream pop, según las etiquetas que Mike puso al vídeo. Pop de dormitorio, pop de los que graban en casa.
Duración del videoclip: seis minutos y cuarenta y dos segundos. Mucho más que los quince segundos que caben en un vídeo de TikTok, y eso ya es una pequeña broma.
Idiomas: inglés, sobre todo. Un poco de español. Un par de palabras en portugués.
Etiquetas del vídeo: #TikTokDream, #BedroomPop, #ShiningFromAfar, #MidnightBeats, #FromSpainWithLove, #InternetFame, #DreamOfFame, #DigitalDreams, #StarInTheMaking, #FromBedroomToWorld. Leídas en fila parecen el currículum de alguien que todavía no ha salido de su cuarto, pero ya tiene el discurso de los premios escrito.
Portada: un chico con gafas de sol, bigote y barba, el pecho lleno de tatuajes y un abrigo de pelo multicolor abierto, rodeado de cámaras y de flashes. El título en blanco y en dorado, como un cartel de estreno. Es la fantasía completa: la alfombra roja, los fotógrafos empujándose, el abrigo imposible. Lo que la letra cuenta, en cambio, pasa en una habitación a medianoche. Entre la portada y la letra está toda la distancia que hay entre el sueño y el salón de casa.
La letra entera, tal cual
Antes de despiezarla, aquí está completa. Copiada de la descripción del videoclip oficial, sin cambios.
I want to be a TikTok star, I want to be a TikTok star, I want to be a TikTok star, I want to be a TikTok star, but I keep falling for who we are. Soft little beats in a midnight room, a tiny rhythm trying to bloom. I want to be a TikTok star, I want to be a TikTok star, I want to be a TikTok star, I want to be a TikTok star, but I keep shining from afar.
Desde España Con amor bye bye dolor
Arriba muchachas y muchachos Garotas y garotos, todas y todes Internacionales y españoles
Tik tok star Tik tok star Tik tok star Tik tok Star
Son pocas líneas. No hace falta más. Hay canciones que necesitan diez estrofas para contar una historia y hay canciones que funcionan como un rótulo de neón: una frase, encendida y apagada, encendida y apagada, hasta que se te queda grabada en la retina.
Minuto 00:00. Se enciende el aro de luz
Todo directo empieza igual. Alguien pulsa el botón, la cámara frontal devuelve una cara que no siempre gusta, y hay unos segundos de silencio incómodo mientras la aplicación avisa a los seguidores. En esos segundos se decide todo: o hablas o te vas.
La letra no tiene ese silencio. Empieza directamente con el deseo, sin presentación, sin «hola, buenas noches»:
I want to be a TikTok star, I want to be a TikTok star,
Quiero ser una estrella de TikTok. Así, de golpe. Mucha gente lo piensa. Casi nadie lo confiesa sin un poco de ironía de protección, sin un «bueno, es broma» detrás. Aquí no hay red. El deseo se dice como se dice en los sueños, sin vergüenza, porque en los sueños nadie te está mirando con cara de «¿tú, en serio?».
Lo curioso es que la frase se repite cuatro veces antes de que pase nada más. Cuatro. En una escaleta de televisión eso sería un error de realización. En una canción es una decisión. La repetición tiene algo de ensayo delante del espejo, como cuando practicas cómo vas a decir tu nombre en una entrevista que todavía nadie te ha ofrecido. A la primera suena raro. A la segunda, un poco menos. A la cuarta ya te lo crees.
Minuto 00:15. El «but» que cambia el plano
Y entonces llega la primera palabra que no es deseo:
but I keep falling for who we are.
Ese «but» es un cambio de cámara. Hasta aquí el plano era un primer plano de la ambición. Ahora la cámara se abre y aparece otra cosa: «who we are», quienes somos. No quien quiero ser. Quienes somos. En plural.
Hay muchas maneras de leer ese verso, y no voy a fingir que sé cuál tenía Mike en la cabeza. Pero lo que dice es claro: el que quiere ser estrella se sigue enamorando de lo que ya es, de lo que ya son. Como si el deseo de fama tropezara una y otra vez con algo más pequeño y más verdadero: la gente con la que estás, el cuarto donde vives, el grupo de amigas que te ve aunque el algoritmo no te vea.
Me gusta que el tropiezo vaya en la misma frase que el sueño. No hay una estrofa para la ambición y otra, tres minutos después, para la moraleja. Van juntas, pegadas por una conjunción de tres letras, como van juntas en la vida real. Quieres que te vean miles de personas y, al mismo tiempo, lo que te sostiene es que te vean cuatro.
Minuto 00:30. Plano general de la habitación
La segunda parte de la estrofa es la que pone decorado:
Soft little beats in a midnight room, a tiny rhythm trying to bloom.
Ritmos suaves y pequeños en una habitación a medianoche. Un ritmo diminuto que intenta florecer.
Es el único momento de la letra en el que se describe un lugar, y el lugar no es un plató ni un escenario. Es una habitación. A medianoche, que es la hora de los que trabajan de día en otra cosa y crean de noche, cuando la casa por fin está callada. La hora de los auriculares, de la lamparita, del portátil caliente encima de las piernas.
«Trying to bloom»: intentando florecer. No floreciendo. Intentándolo. Es un verbo de proceso, de cosa que todavía no ha pasado. Cualquiera que haya hecho algo creativo sin público conoce ese estado. La canción, el dibujo, el vídeo, el poema existen, pero aún no han abierto. Son un capullo cerrado en un vaso de agua. Puede que abran mañana. Puede que no abran nunca. El trabajo de esa noche consiste en seguir regándolos.
Las etiquetas del vídeo insisten en lo mismo: #BedroomPop, #MidnightBeats, #FromBedroomToWorld. Del dormitorio al mundo. El orden importa. Primero el dormitorio. Siempre primero el dormitorio.
Minuto 01:00. Segundo bloque: brillar desde lejos
La estrofa vuelve a empezar con los cuatro deseos. Otra vez «I want to be a TikTok star», cuatro veces. Y otra vez llega un «but» al final, pero esta vez dice otra cosa:
but I keep shining from afar.
Sigo brillando desde lejos.
Para mí, este es el verso más importante de la canción. Porque reconoce que la fama no ha llegado (desde lejos, no desde el centro del escenario) y, aun así, afirma que hay brillo. No «brillaré». No «algún día brillaré». Sigo brillando. Presente continuo. Ya está pasando.
Es una idea muy sencilla y muy difícil de creer cuando estás dentro. Que tu valor no depende del número que aparece debajo del vídeo. Que una cosa bien hecha brilla aunque la vean cuarenta personas. Que las estrellas de verdad, las del cielo, están lejísimos y brillan igual, y que la luz que nos llega de ellas salió hace muchísimo tiempo, sin esperar a que nadie la mirase.
Mike le puso al vídeo la etiqueta #ShiningFromAfar dos veces, y no creo que sea por despiste. Es la frase que él quería que se quedara. Y entre las dos estrofas se dibuja un pequeño arco: en la primera, el «but» habla de quiénes somos; en la segunda, de seguir brillando. Primero te reconoces. Después te das permiso para brillar aunque sea desde la última fila.
Minuto 01:30. Conexión con España
Y de repente, la canción cambia de idioma. Tres líneas, muy cortas:
Desde España Con amor bye bye dolor
Es como cuando en un programa en inglés entra una conexión en directo con una corresponsal en Madrid y, por un momento, todo suena distinto. Las tres líneas son casi un telegrama. Desde España. Con amor. Adiós, dolor.
El «bye bye dolor» merece una pausa. Está escrito así, mitad en inglés y mitad en español, como se despide uno en un mensaje de WhatsApp. No es un adiós solemne al sufrimiento, con violines. Es un adiós de saludo con la mano desde la ventanilla de un tren. Ligero. Casi desenfadado. Y precisamente por eso tiene fuerza: porque a veces la única forma de despedirse del dolor es no darle la importancia de una despedida larga.
En el diario del planeta, Mike resumió esta canción con una expresión: «la pobreza con purpurina». Brillo puesto encima de lo que falta. Abrigo de pelo multicolor en la portada y habitación pequeña en la letra. El «bye bye dolor» va en esa misma línea: no niega que haya dolor, lo despide con un gesto de purpurina.
Minuto 02:00. Saludo al público de todas partes
Toda persona que hace directos lo sabe: hay que saludar a quien entra. «Hola, María, desde Sevilla», «hola a los de México», «bienvenidos los de Brasil». El saludo es la manera de convertir un número del contador en una persona con nombre.
La canción hace exactamente eso:
Arriba muchachas y muchachos Garotas y garotos, todas y todes Internacionales y españoles
Es un saludo de plaza de pueblo y de directo de madrugada al mismo tiempo. «Arriba» como en las verbenas, cuando el que lleva el micrófono quiere que la gente levante las manos. «Garotas y garotos», chicas y chicos en portugués, para quien se conecta desde Brasil o desde Portugal. «Todas y todes», para que nadie se quede fuera, incluidas las personas que no se reconocen ni en el masculino ni en el femenino. E «internacionales y españoles», que es la manera más sencilla de decir: aquí cabe todo el mundo.
En tres líneas hay cuatro idiomas mentales: el castellano de las fiestas, el portugués, el lenguaje inclusivo y el inglés que rodea todo lo demás. Es el saludo de alguien que vive en internet, donde tu público puede estar en Lima, en Recife o en el piso de abajo. No elige. Saluda a todos.
Y eso conecta con algo que Mike repite en su web: una canción guardada en un cajón no le sirve a nadie. Si haces algo, lo abres al mundo. Aunque el mundo, de momento, sean cuarenta personas.
Minuto 02:30. El contador de espectadores
Ahora toca hablar del número. Porque detrás de «I want to be a TikTok star» siempre hay un número: seguidores, visualizaciones, corazones, compartidos. La fama digital se mide, y lo que se mide se compara.
En el diario del planeta hay una nota de Mike sobre redes sociales y autoestima. Explica algo que cualquiera que haya usado una red social reconoce: que estas plataformas han sido fundamentales para muchas personas LGTBI, porque permiten encontrar a otras, ver referentes y sentirse menos solo, pero que también tienen un lado difícil. La comparación constante con vidas, cuerpos y éxitos que parecen perfectos. La búsqueda de likes convertida en fuente de ansiedad. Y en esa nota cita precisamente esta canción como la que juega con ese deseo de reconocimiento.
Mike ya había escrito sobre el contador en otra letra, con mucha más mala leche. En «El segundo exacto» aparece esta cuenta, que cualquiera ha hecho alguna vez a las dos de la mañana:
20 estados vistos en Whatsapp, mi novio, su madre, mi hermana, mi suegro, mi ex. Ni un solo 'me gusta'
Esa es la otra cara del sueño de la estrella. La de mirar quién ha visto tu historia y nadie ha dicho nada. «I Want to Be a Tiktok Star» no se queda ahí. Elige la cara amable: la del que sigue grabando aunque el número sea pequeño. Pero las dos canciones hablan del mismo contador.
Minuto 03:00. Publicidad: unas palabras sobre el cuidado propio
En la tele, a estas alturas del programa, entra la publicidad. Aquí entra otra cosa, igual de necesaria.
El deseo de ser visto no es frívolo. Es humano. Y para mucha gente LGTBI, que creció escondiéndose, que te vean puede ser una necesidad casi física. Por eso, cuando el contador no sube, duele más de lo que parece desde fuera. Hay personas que se enganchan a la comparación, que miden su valor por lo que pasa debajo de cada vídeo y que acaban pasándolo mal de verdad.
Si las redes te están haciendo daño, no estás exagerando y no estás solo. Hablarlo con alguien de confianza es un buen primer paso. En España, el 024 atiende gratis, las veinticuatro horas, a cualquier persona que lo esté pasando mal, y en una emergencia está el 112. Si estás fuera de España, llama al número de emergencias de tu país. Si eres una persona LGTBI, COGAM ofrece asesoría psicológica gratuita en el 91 523 00 70. Pedir ayuda no es una derrota: es otra forma de seguir brillando.
Minuto 03:30. Los vecinos de parrilla
Toda cadena tiene una parrilla, y lo que va antes y después de un programa también lo define. En el tercer álbum de la trilogía, «I Want to Be a Tiktok Star» está rodeada de canciones que hablan de lo mismo desde ángulos muy distintos.
Antes va «Not Your Supply», que es lo contrario del deseo de ser mirado: es la decisión de dejar de ser la fuente de energía de alguien que se alimenta de ti. Después va «María María». Y dos pistas más allá, «Discutiendo con la IA», que es la canción en la que Mike responde a quien le reprocha usar inteligencia artificial, con una de sus frases más afiladas: «Hija mía si usar IA es / dar a un botón / hazlo tú maricón».
Puestas en fila, estas canciones forman un pequeño bloque sobre la vida en pantalla. Cortar con quien te chupa la energía. Querer que te vean. Defender tu forma de crear frente a quien la desprecia. Es una parrilla muy de este siglo, y muy de alguien que hace casi todo su trabajo desde un ordenador en Madrid, a horas en las que el resto duerme.
Minuto 04:00. Dirección de arte: la portada frente a la letra
Volvamos a la portada, porque es la mitad del chiste.
Cámaras por todas partes. Flashes. Un abrigo de pelo que parece hecho con todos los peluches de una feria. Gafas de sol de noche. Anillos en todos los dedos. Es la fantasía de la estrella tal y como la imaginas cuando tienes catorce años y te encierras en el baño a ensayar con el cepillo del pelo.
Y la letra, mientras tanto, habla de beats pequeños, de un ritmo diminuto, de una habitación a medianoche, de brillar desde lejos. Todo es pequeño en la letra y todo es enorme en la portada.
Esa distancia es muy de Mike. Su credo, escrito en su web, lo dice así: con humor también se dice la verdad, y lo camp, lo exagerado y lo cotidiano son formas serias de hablar de la vida. La portada es lo exagerado. La letra es lo cotidiano. Juntas cuentan algo serio: que la mayoría de las estrellas del mundo nunca salen de la habitación, y que eso no las convierte en menos estrellas.
Minuto 04:30. Repetición de la jugada
Como prometí, segunda vuelta por la letra, ahora a cámara lenta, como en las repeticiones del fútbol.
Primero, el deseo:
I want to be a TikTok star,
Después, el tropiezo con lo que ya somos:
but I keep falling for who we are.
El decorado:
Soft little beats in a midnight room, a tiny rhythm trying to bloom.
El brillo a distancia:
but I keep shining from afar.
La conexión desde casa:
Desde España Con amor bye bye dolor
El saludo:
Arriba muchachas y muchachos Garotas y garotos, todas y todes Internacionales y españoles
Y el reloj:
Tik tok star Tik tok Star
Vista así, a trozos, la canción tiene la forma de un día entero en la vida de alguien que crea: desear, dudar, trabajar de noche, aguantar, mandar amor, abrir la puerta y esperar.
Minuto 05:00. Cierre con tictac
El final de la letra es un juego de palabras que funciona mejor cuanto más lo piensas. «Tik tok star, tik tok star, tik tok star.» Y luego se rompe: «Tik tok», en una línea. «Star», en otra.
Al separar las palabras, la marca de la aplicación se convierte en lo que siempre fue: un ruido de reloj. Tic, tac. El tiempo que pasa. El tiempo que pasas mirando la pantalla, el tiempo que tarda en llegar el momento, el tiempo que llevas intentando florecer. Y al final, sola en su línea, la palabra «star». Estrella. Como si después de todo el tictac, por fin, llegara.
O como si no llegara y se quedara ahí, suspendida, igual que el contador que marca cero y el directo que sigue de todas formas. No lo sé. La letra no lo decide, y me parece bien que no lo decida.
Fin de la emisión
Una escaleta termina siempre con la misma línea: «fin de la emisión». Después se apagan las luces del plató, la presentadora se quita el micrófono y alguien barre el confeti.
En el directo de madrugada no hay nadie para barrer. La persona apaga el aro de luz, deja el móvil cargando, mira una última vez el número de espectadores y se va a dormir. Mañana, a lo mejor, vuelve a encenderlo.
«I Want to Be a Tiktok Star» es para esa persona. Para la que baila en la cocina y lo sube igual. Para la que hace canciones que oyen sus amigas y su madre. Para las que brillan desde lejos. La canción no le promete la fama. Le dice algo más útil: que el brillo ya está ahí, aunque el foco todavía no.
Puedes escucharla en la página del single, donde se descarga gratis, y en Spotify. Si te dedicas a escribir de música, en la sección de prensa están los datos del sello y los contactos. Y si esta noche tienes un directo con tres personas mirando, salúdalas por su nombre. Desde España, con amor.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «I Want to Be a Tiktok Star»?
De las ganas de brillar en internet. La letra, casi toda en inglés, repite cuatro veces «I want to be a TikTok star», describe una habitación de medianoche con un ritmo pequeño que intenta florecer y termina con un saludo en español y portugués y un tictac.
¿Dónde está publicada la letra?
En la descripción del videoclip oficial en el canal de YouTube de Mike Sain't Louis, subido el 8 de diciembre de 2025. Este post la cita tal cual, sin cambiar nada.
¿En qué disco está?
Es la pista 87 de «El día de la liberación», el tercer álbum de la trilogía GAYFOLK, entre «Not Your Supply» y «María María».
¿Quién hace la canción?
Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. La letra es suya; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial.
¿Qué significa «Garotas y garotos, todas y todes»?
Es un saludo para que no se quede nadie fuera: «garotas» y «garotos» son chicas y chicos en portugués, y «todes» es la forma inclusiva en español para quien no se identifica ni con el masculino ni con el femenino.
¿Qué hago si las redes me están haciendo daño?
Hablarlo con alguien es el primer paso. En España, el 024 atiende gratis y a cualquier hora a quien lo está pasando mal, y en una emergencia está el 112. Para personas LGTBI, COGAM ofrece asesoría psicológica gratuita en el 91 523 00 70.