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Cine queer español en las letras de Mike Sain't Louis: de Eloy de la Iglesia y Almodóvar a Carmina, Pieles y Los Javis

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Portada de «AlmodóVar», canción de Mike Sain't Louis

Hay una manera muy española de contar un drama sentimental: compararlo con una película. «Esto parece de Almodóvar», dice alguien en una terraza, y todo el mundo entiende a qué se refiere. Gritos, tacones, lágrimas con rímel, una madre que lo sabe todo, un giro que nadie esperaba. El cine se ha convertido en una forma de hablar de la vida, y en el caso del cine queer español, también en una forma de verse por primera vez en una pantalla.

Las letras de Mike Sain't Louis están llenas de esa cinefilia de sofá y de bar. En el catálogo del Planeta Gayfolk hay singles titulados con nombres de directores, actores y creadores: «Almodóvar», «¡Qué polvo tiene Paco León!», «Los ojos de Eduardo Casanova», «Los Javis», «Ojalá hubiera tenido de suegra a Carmina Barrios». No son canciones sobre sus vidas privadas ni pretenden contar nada de ellos que no sea público. Son homenajes, piropos y comparaciones, y funcionan porque detrás hay una historia del cine y la televisión que mucha gente queer en España conoce de memoria.

Este texto recorre esa historia en orden, de la Transición a las plataformas, y se detiene en cada parada en una de esas canciones. Empieza por la que pone el listón más alto: «Almodóvar».

Una advertencia antes de la sesión

Lo que sigue no es una historia completa del cine LGTBI en España. Faltan muchas películas, muchos cortos, muchas directoras y mucho cine independiente que merecería su propio ciclo. Aquí se citan solo títulos y datos muy conocidos y fáciles de comprobar, los que forman parte de la memoria colectiva. Y las canciones se leen tal como son: ficción, con personajes inventados y con un narrador que exagera por oficio.

La Transición: cuando el cine se atrevió

Durante el franquismo, la censura impedía que la homosexualidad apareciera en pantalla salvo como burla, vicio o tragedia. Con la muerte de Franco en 1975 y el fin progresivo de la censura cinematográfica, en 1977, el cine español empezó a contar historias que antes eran imposibles.

Uno de los nombres clave de esos años es Eloy de la Iglesia. En 1977 estrenó «Los placeres ocultos», sobre un hombre homosexual de clase acomodada que se enamora de un chico joven, y en 1978 «El diputado», en la que un político de izquierdas casado vive en secreto su homosexualidad y acaba siendo víctima de un chantaje. Eran películas directas, a veces toscas, muy pegadas a su tiempo, y atrajeron a mucho público.

En 1978 también se estrenó «Ocaña, retrat intermitent», el documental de Ventura Pons sobre el artista José Pérez Ocaña, que se paseaba por las Ramblas de Barcelona vestido de mujer y convertía la calle en escenario. Es una de las piezas fundamentales de la memoria queer de aquellos años.

En las letras de Mike no aparecen esos títulos, pero sí aparece algo que les debe mucho: la figura del hombre casado que vive otra vida a escondidas. «El diputado» contaba un secreto que podía arruinar una carrera política. Décadas después, las canciones del planeta cuentan secretos parecidos con mucha más guasa, en cervecerías y hostales. El tono ha cambiado del drama a la comedia, y eso también es historia: se puede reír de lo que antes daba miedo.

La Movida y Almodóvar: el melodrama como idioma

Pedro Almodóvar llegó a Madrid desde La Mancha y se convirtió en uno de los rostros de la Movida madrileña. Su primer largometraje comercial, «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón», se estrenó en 1980. En 1987 rodó «La ley del deseo», con Eusebio Poncela, Carmen Maura y Antonio Banderas, una de las películas que con más naturalidad puso el deseo entre hombres en el centro de un melodrama español.

Fotogramas del videoclip oficial de «Almodóvar», de Mike Sain't Louis

Después llegaron «Mujeres al borde de un ataque de nervios» (1988), que fue candidata al Óscar, «Tacones lejanos» (1991) y «Todo sobre mi madre» (1999), con la que ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. Su cine está lleno de mujeres trans, de madres, de travestis, de amantes y de folclóricas, y casi siempre con una mezcla de comedia, tragedia y kitsch que ha acabado teniendo adjetivo propio: almodovariano.

Por eso tiene tanta gracia que una canción del tercer álbum de la trilogía, «El día de la liberación», se llame directamente «Almodóvar». La letra arranca con una amenaza muy de vecina con información: «No me hagas hablar / Que ni Almodovar / en sus mejores / tiempos». No termina la frase. No hace falta. Lo que ha pasado es tan gordo que ni Almodóvar en sus mejores tiempos lo habría rodado.

El cine de Almodóvar se usa aquí como unidad de medida del melodrama. Si tu ruptura supera a sus películas, es que es muy seria. Y la letra lo remata con un verso que mezcla la emoción con la ceremonia de los premios: «este dolor es más pesado / que un Goya». Los Premios Goya, que concede desde 1987 la Academia de Cine española, tienen forma de busto de bronce del pintor, y el chiste funciona porque cualquiera que haya visto una gala sabe que la estatuilla pesa de verdad. Almodóvar ha ganado varios a lo largo de su carrera, así que la comparación queda en casa.

Y luego llega la causa del desastre, dicha sin rodeos y con la vulgaridad justa: «y todo por pensar con la polla». Esa caída de lo solemne a lo genital es muy de Mike, y también muy de cierto cine español: del drama de diva a la frase de barra de bar en un solo verso. Mike lo explica en la ficha de la canción en mikesaintlouis.com: así hablan muchos maricas de sus propias rupturas, comparándolas con escenas de cine, con mujeres al borde de un ataque de nervios, con tacones lejanos.

La tele de los noventa y dos mil: la risa como puerta

Mientras el cine de autor contaba historias queer en las salas, la televisión las llevaba al salón de casa, a menudo en forma de comedia. Muchas personas LGTBI que crecieron en los noventa y los dos mil recuerdan a los primeros personajes gais de las series españolas, y no siempre con cariño: había mucho estereotipo, mucho chiste fácil y mucha pluma convertida en remate.

Pero entre esas risas también se abrieron puertas. Una de las series más populares de mediados de los dos mil fue «Aída», emitida en Telecinco desde 2005. En su reparto estaban dos actores que, con el tiempo, se convertirían en nombres importantes de la cultura queer española detrás de la cámara: Paco León, que interpretaba a Luisma, y Eduardo Casanova, que interpretaba a Fidel, uno de los primeros adolescentes abiertamente gais de una serie española de gran audiencia.

Los dos tienen canción en el catálogo del planeta.

Paco León y «Carmina o revienta»

Paco León, sevillano, pasó de la comedia televisiva a la dirección con «Carmina o revienta» (2012), protagonizada por su madre, Carmina Barrios, y por su hermana, María León. La película llamó la atención por su forma de estreno, simultánea en cines, en DVD y en internet, y por la propia Carmina, que se convirtió en un personaje popular gracias a su desparpajo. Dos años después llegó la secuela, «Carmina y amén» (2014). León dirigió también «Kiki, el amor se hace» (2016), una comedia coral sobre el deseo y las parafilias, y fue uno de los creadores de la serie «Arde Madrid» (2018), ambientada en el Madrid de Ava Gardner.

Mike Sain't Louis en un escenario con foco rosa y un planeta con anillos, con el verso «Que ni Almodovar este dolor es más pesado» de «Almodóvar»

En el planeta hay dos canciones que miran hacia esa familia. La primera es «¡Qué polvo tiene Paco León!», del tercer álbum. El título es un piropo de los de toda la vida, de los que se sueltan en mitad de una conversación de bar. La presentación del videoclip aclara el tono desde la primera línea: «Este tema no va de chismes: va de magnetismo, de talento, de ese fuego que algunos desprenden sin abrir la boca». Y lo define como «una canción-tributo desde el humor y la admiración, dedicada a quienes hacen arte con actitud y no con miedo».

Esa distinción es importante. La canción no cuenta nada de la vida de Paco León. Lo que hace es convertir en estribillo una cosa muy humana: que alguien te parezca irresistible por lo que hace en una pantalla. En la ficha de mikesaintlouis.com, Mike lo resume así: cuando alguien te parece irresistible en lo que hace, eso también es admiración, solo que con un poco más de temperatura.

La segunda es «Ojalá hubiera tenido de suegra a Carmina Barrios», del primer álbum. Aquí la fantasía es otra: no el actor, sino la madre. La letra empieza quejándose de una exsuegra real de la ficción, la madre de un «último marido» con el que el narrador acabó fatal, y después se abre al sueño: «Ojalá hubiera tenido de suegra a Carmina Barrios, / y comer con ella en el jardín, / en compañía de Paco León, mi chiquitín». El narrador incluso imagina un aniversario: «Celebrando Paco y yo nuestro decimocuarto aniversario».

Es una fantasía de culebrón con final feliz, y su gracia está en que todo el mundo que vio «Carmina o revienta» entiende por qué alguien querría a esa mujer de suegra. El cine creó un personaje entrañable a partir de una madre real, y la canción le da una vuelta más: la convierte en la suegra ideal de un planeta inventado.

Eduardo Casanova y «Pieles»

Eduardo Casanova debutó como director de largometraje con «Pieles» (2017), una película sobre personas con cuerpos que la sociedad considera monstruosos o deformes, rodada con una estética rosa y violeta muy reconocible. Se estrenó en el Festival de Berlín y la distribuyó después Netflix. En 2022 llegó su segundo largometraje, «La piedad». Su cine es incómodo a propósito, artificioso, lleno de colores pastel que contrastan con lo que cuentan.

La canción del planeta que lleva su nombre es «Los ojos de Eduardo Casanova», del segundo álbum, «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk». Pero no habla de sus películas. Habla de sus ojos, y los usa como vara de medir contra un ex. La letra arranca con una pregunta falsamente inocente: «Dime que culpa tengo yo de / que los ojos de Eduardo Casanova me parezcan tan bonitos y especiales». Y sigue: «ese brillo no lo tienen las lentillas de colores / mi niño».

El contraste es entre lo auténtico y lo falso. Los ojos de Casanova son, según la letra, «auténticos y verdaderos», y todo lo del ex es «falsificación / made in Pakistán directamente / para tirar tras un uso al vertedero». Es una canción de despecho muy del planeta, con insulto creativo y mucha mala leche, pero el nombre propio que la titula funciona como homenaje: Casanova es la referencia de lo que sí vale.

Hay algo bonito en que sea precisamente él. Un actor que muchos conocieron de adolescentes como el chaval gay de una comedia de Telecinco, y que acabó dirigiendo un cine sobre la belleza de los cuerpos que se salen de la norma. La canción no cuenta esa trayectoria, pero quien la conoce la escucha de otra manera.

Los Javis: el musical, la serie y la pantalla grande

Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos como Los Javis, empezaron con «La llamada», un musical estrenado en un pequeño teatro de Madrid en 2013 que acabó convertido en fenómeno y en película en 2017. Ese mismo año fueron profesores de interpretación en «Operación Triunfo», y su presencia en televisión les convirtió en una pareja muy conocida para el gran público.

Collage con un detalle de la carátula de «Almodóvar» y las carátulas de «¡Que Polvo Tiene Paco León!», «Los ojos de Eduardo Casanova», «Los Javis»

En la ficción, crearon «Paquita Salas» (2016), sobre una representante de actores en horas bajas, y en 2020 estrenaron «Veneno», la serie sobre Cristina Ortiz, La Veneno, que se convirtió en un acontecimiento cultural. «Veneno» dio papeles protagonistas a actrices trans y llevó la memoria trans española a una audiencia enorme. En 2023 estrenaron «La Mesías», que ganó numerosos premios.

En el planeta, «Los Javis» es un single del tercer álbum. Su letra todavía figura como «próximamente» en la web, así que lo que se puede leer de la canción, por ahora, es su portada. Mike la describe en mikesaintlouis.com: tres chicos de la mano en un escenario que brilla por todas partes, con trajes de satén dorado, morado y lila, láseres rosas y azules detrás y un suelo que refleja la luz como un charco. Parece el número final de un musical. Y añade un detalle que le hace gracia: en la imagen son tres y no dos, porque siempre cabe alguien más en el escenario.

Esa estética de purpurina, foco y musical conecta directamente con el origen de Los Javis en «La llamada». Y la idea de ir de la mano en primera fila sin esconderse de nadie es, de alguna manera, la que recorre toda su obra.

La Veneno: de la tele a la serie

La historia de Cristina Ortiz, La Veneno, une las dos puntas de este recorrido. Se hizo famosa en los años noventa gracias a la televisión nocturna, en una época en la que la tele trataba a las mujeres trans más como espectáculo que como personas. Murió en 2016. Cuatro años después, la serie de Los Javis contó su vida con un cuidado y un respeto que la tele de los noventa no le dio.

En el catálogo, el homenaje está en «Kaaa miga», cuyo título juega con su forma de hablar. La presentación del videoclip lo explica con estas palabras: «Un tributo directo, sin filtros y con mucho arte, a una de las figuras más salvajes, libres y magnéticas que ha tenido España: La Veneno». Y añade: «este videoclip es mi forma de devolverle parte de esa verdad, con luces, color, ritmo y un guiño a su mítica forma de hablar».

Entre los noventa y 2020 cambió mucho la forma de contar a las personas trans en España. «Kaaa miga» se coloca del lado de 2020: el del cariño y el orgullo, no el de la burla.

La pantalla de hoy: plataformas y purpurina

La década de 2020 ha traído otra forma de mirar. Las plataformas de streaming han dado a la ficción queer española un alcance internacional que antes era impensable, y series y películas hechas en Madrid o en Barcelona se ven ahora con subtítulos en medio mundo. En 2021 se estrenó en Atresplayer Premium «Drag Race España», la versión española del formato de RuPaul, presentada por Supremme de Luxe, y el drag pasó de los bares y las salas de fiesta a una competición televisiva seguida cada semana por miles de personas.

Ese paisaje es el que tienen en la cabeza muchas de las letras del planeta. Cuando una canción nombra a Los Javis o a Paco León, da por hecho que quien escucha sabe quiénes son, que ha visto sus series o al menos sus memes. La referencia ya no es de minoría. Forma parte de la cultura pop general, y eso permite que una letra la use como usaría el nombre de un futbolista o de una folclórica: como un atajo que todo el mundo entiende.

Hay en eso algo de victoria silenciosa. Hace cuarenta años, una canción que dijera en su título el nombre de un director abiertamente gay o de una pareja de creadores queer habría sido una provocación. Hoy es un guiño entre amigos.

Lo que el cine le enseña a una letra

Hay algo en común entre todas estas canciones y el cine que homenajean: la fe en el nombre propio. Las letras del planeta no dicen «un director famoso» o «una actriz de una serie». Dicen Almodóvar, Paco León, Carmina Barrios, Eduardo Casanova, Los Javis. Igual que el cine queer español dejó de esconder a sus personajes detrás de eufemismos, estas canciones dejan de esconder sus referencias.

Ficha de la canción «Almodóvar» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

También hay una lección de tono. El cine de Almodóvar demostró que se podía mezclar el drama más grande con la frase más ordinaria sin perder emoción. Paco León demostró que una madre de barrio podía protagonizar una película. Casanova demostró que lo que se considera feo puede filmarse con colores de pastelería. Los Javis demostraron que un musical pequeño puede acabar siendo un fenómeno. Las letras de Mike juegan en ese mismo terreno: un Goya pesado como un dolor, una suegra soñada en un jardín, unos ojos que valen más que unas lentillas de colores, tres chicos de satén en un escenario de neón.

Y hay, sobre todo, una idea de público. Estas canciones están escritas para gente que ha visto esas películas y esas series, que reconoce la referencia en un segundo y que se ríe antes de que termine el verso. Es una complicidad de cinéfilo de sofá, de quien ha llorado con «Todo sobre mi madre», se ha reído con Carmina y se ha tragado «Veneno» en un fin de semana.

Una sesión doble para casa

Para quien quiera hacer su propio ciclo, esta es una programación posible, una película o serie y una canción por noche:

  • «La ley del deseo» o «Todo sobre mi madre», y después «Almodóvar».
  • «Carmina o revienta», y después «Ojalá hubiera tenido de suegra a Carmina Barrios» y «¡Qué polvo tiene Paco León!».
  • «Pieles», y después «Los ojos de Eduardo Casanova».
  • «La llamada» o «Paquita Salas», y después «Los Javis».
  • «Veneno», y después «Kaaa miga».
  • «El diputado», y después cualquier canción del planeta sobre un hombre casado que vive a escondidas, para comprobar cuánto ha cambiado el tono.

Las letras publicadas están en el archivo de letras, y los videoclips del catálogo se pueden ver en la sección de vídeos.

Créditos finales

El cine queer español ha recorrido un camino largo, de las películas de Eloy de la Iglesia en la Transición a las series que hoy se ven en medio mundo. Las canciones del Planeta Gayfolk no forman parte de esa historia del cine, pero sí de la conversación que el cine provoca: la de la terraza, el sofá y el grupo de WhatsApp donde alguien escribe «esto parece de Almodóvar» y todo el mundo lo entiende.

Las letras miran a la pantalla como se mira a la gente que admiras: con humor, con deseo, con exageración y con mucho cariño. Y le devuelven al cine lo que el cine les dio: una manera de contarse.

Ficha

«Almodóvar» pertenece a «El día de la liberación», el tercer álbum de la trilogía GAYFOLK, y se puede escuchar en Spotify. Las letras son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, que se presenta como «el primer cantautor IA»; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial. Los nombres y personajes de las letras son inventados, y las canciones dedicadas a personas reales son homenajes que no cuentan nada de su vida privada. Los datos sobre películas y series son públicos y ampliamente documentados. La información oficial del proyecto está en la sala de prensa.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata la canción «Almodóvar»?

De una ruptura tan dramática que «ni Almodovar en sus mejores tiempos» la habría rodado. La letra usa el cine de Pedro Almodóvar como medida del melodrama, compara el dolor con el peso de un Goya y remata con una causa muy terrenal: «todo por pensar con la polla».

¿Qué canciones de Mike Sain't Louis están dedicadas a gente del cine y la televisión?

Entre otras, «Almodóvar», «¡Qué polvo tiene Paco León!», «Los ojos de Eduardo Casanova», «Los Javis» y «Ojalá hubiera tenido de suegra a Carmina Barrios». Son homenajes y piropos que no cuentan nada de la vida privada de nadie.

¿Quién es Carmina Barrios?

La madre de Paco León, protagonista de las películas que él dirigió, «Carmina o revienta» (2012) y «Carmina y amén» (2014). En la canción del primer álbum, el narrador sueña con tenerla de suegra y comer con ella en el jardín.

¿Qué películas dirigió Eduardo Casanova?

«Pieles» (2017), estrenada en el Festival de Berlín, y «La piedad» (2022). En «Los ojos de Eduardo Casanova», sus ojos son la referencia de lo auténtico frente a la falsedad de un ex.

¿Tiene letra publicada «Los Javis»?

Todavía no: en la web figura como «próximamente». Su portada muestra a tres chicos de la mano en un escenario de neón, con trajes de satén, como el número final de un musical.

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