Planeta Gayfolk

Drag

Plan de vuelo de la misión inaugural: «La primera drag», doce horas en órbita con Ana Locking

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Portada de «La primera drag», canción de Mike Sain't Louis: un hombre con barba y el pecho tatuado con un corazón alado, envuelto en una estola de plumas rosas, con purpurina bajo los ojos, ante un telón de plumas también rosas

Antes de que un cohete despegue, alguien escribe un plan de vuelo. Es un documento frío, casi aburrido, lleno de horas, pesos y nombres. Dice quién viaja, qué lleva puesto, cuánto combustible carga, cuánto dura la misión y qué se espera encontrar al otro lado. Nadie lo enmarca. Y sin embargo, cuando la misión sale bien, ese papel se convierte en reliquia: la primera página de una historia.

El planeta Gayfolk también tiene su primera página. Es «La primera drag», la canción que abre «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía. Pista uno. El punto de partida de todo lo que vino después. En la nota que acompaña su vídeo en el diario, Mike lo resume en tres palabras: «Así empezó todo».

Así que este post la trata como lo que es, una misión inaugural, y la ordena como un plan de vuelo. Tripulación, traje, combustible, duración, comunicaciones, maniobra principal y aterrizaje. Con una condición que cualquier ingeniero de control entendería: no se toca ningún dato. La letra completa está publicada en la descripción del videoclip oficial y en la página de letras del planeta, y cada verso que cito aquí está copiado de ahí, con sus mayúsculas, sus signos y hasta sus espacios dobles.

Identificación de la misión

Nombre de la misión: «La primera drag».

Responsable: Mike Sain't Louis, de Madrid. Escribe las letras, compone y produce. La música y las voces que se oyen salen de herramientas de inteligencia artificial que él maneja; la letra es suya, palabra por palabra.

Lanzadera: el álbum «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», pista 1. Detrás de ella vienen otras ochenta y nueve, empezando por «El día más ideal».

Clasificación del vuelo: la ficha del single habla de indie pop, pop alternativo, pop queer y camp. Esa última palabra es la más honesta de las cuatro.

Primer registro en vídeo: el videoclip oficial se subió al canal de YouTube de Mike el 4 de noviembre de 2024. Dura tres minutos y cincuenta y nueve segundos. En el título aparece la firma completa del proyecto: «Planeta Gayfolk».

Etiquetas de la misión: la descripción del vídeo termina con una nube de hashtags que funcionan como el parche bordado que llevan los astronautas en el hombro. Algunos lo dicen todo: #PrimeraDragEnElEspacio, #SoyLaDragUniversal, #PlanetaDeDrag, #FiestaConAnaLocking, #OrgulloDrag2024.

La tripulación

En cualquier plan de vuelo, la lista de tripulantes va arriba del todo. Aquí la lista es corta y muy rara.

Hay una narradora que todavía no se ha nombrado. Durante media canción habla de lo que quiere, de con quién quiere salir y de lo que pasó aquella noche. Solo al llegar al estribillo se presenta, y lo hace a lo grande.

Y hay una invitada de honor que aparece desde el primer verso:

Quiero que me vista Ana Locking Y quiero irme de copas con Ana Locking

No es una persona inventada. Ana Locking existe, y en la moda española es un nombre con mucho peso. Elegirla como copiloto es una declaración de gusto, porque esta tripulante no es la diseñadora más fácil ni la más comercial. Es la que mezcla costura, arte y preguntas incómodas sobre el cuerpo.

Conviene dejar claro algo desde el principio, como se aclara en un documento oficial. La canción imagina, desea, fantasea. No cuenta que Mike conozca a Ana Locking ni que haya salido de fiesta con ella. Es una carta de admiración disfrazada de plan de fin de semana.

Expediente de la copiloto

Los planes de vuelo serios adjuntan el currículum de cada tripulante. Este es el de la invitada, con datos públicos.

Fotogramas del videoclip oficial de «La primera drag», de Mike Sain't Louis

Ana González Rodríguez, conocida profesionalmente como Ana Locking, nació en Toledo en 1970. Según la biografía que publicó el Ministerio de Cultura, se crio entre patrones y telas en el taller de confección de su madre y estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. En 1996 creó la marca Locking Shocking, que se disolvió para dar paso, en 2008, a la firma con su propio nombre.

En 2020 recibió el Premio Nacional de Diseño de Moda. El jurado justificó la decisión por su capacidad para unir moda y pulso social, por ampliar los cánones de belleza y por reflejar la cuestión de género y la diversidad. También valoró su trabajo como profesora de nuevas generaciones en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid.

Mucha gente la conoce además por la televisión. En febrero de 2018 fue la diseñadora invitada en la primera gala de «Maestros de la Costura», en La 1, y retó a los aprendices a convertir una sudadera de algodón en una prenda completamente distinta.

Con ese expediente delante, la elección de la canción se entiende mejor. Una drag que despega hacia el espacio no quiere un vestido cualquiera. Quiere el de alguien a quien un jurado premió, precisamente, por ensanchar lo que se entiende por cuerpo bonito.

El traje de vuelo

Ninguna astronauta sale sin traje. Y ninguna drag sale sin look.

El primer verso de la canción es un encargo de vestuario. Antes de la fiesta, antes de las copas, antes del espacio, lo primero que pide la narradora es que la vistan. Es el orden correcto. El drag empieza en el camerino, entre perchas, alfileres y pegamento de pestañas, mucho antes de pisar el escenario.

Un traje espacial protege del frío, de la falta de aire y de la radiación. Un traje de drag protege de otras cosas: de la mirada que juzga, de la vergüenza aprendida, del miedo a ocupar sitio. Con la ropa adecuada encima, el cuerpo se atreve a hacer cosas que no haría en pijama.

La portada del single parece un probador justo antes del despegue. Un hombre con barba mira de frente a cámara, con el pecho descubierto y un tatuaje de corazón con alas en el centro. Le envuelve una estola de plumas rosas enorme, y detrás hay más plumas, también rosas, como un telón o como una nebulosa. Bajo los ojos lleva purpurina, como lágrimas de brillo. Arriba, el nombre de Mike en letras plateadas; abajo, el título escrito a mano en rosa neón.

No lleva peluca, ni tacones, ni maquillaje completo. Está a medio montar. Y eso, en una canción que se llama «La primera drag», tiene mucho sentido: es el momento exacto antes de la transformación, cuando ya hay plumas pero todavía se ve la barba.

Combustible a bordo

Todo cohete necesita combustible. Aquí la canción hace una declaración que sorprende la primera vez:

No necesité ni esas chustillas que había en el cenicero del coche,

La palabra es de la calle, de coche aparcado a la salida de una discoteca. Las chustillas son esas colillas olvidadas en el cenicero que, en otras noches, alguien habría rescatado. En esta, la narradora no las toca. No le hacen falta.

Y luego explica por qué, con un grito:

¡Que estoy de fiesta con La Locking!

El combustible de esta misión es la compañía. La alegría de salir con alguien a quien admiras basta para llegar a órbita. Es un detalle pequeño y muy bonito en una canción tan exagerada, porque desmonta una idea muy extendida: la de que una noche épica necesita algo más que gente.

En el planeta, las fiestas se cuentan con todos sus colores, y en otras canciones de Mike la noche tiene esquinas más oscuras. En esta no. Aquí la euforia es limpia.

Duración prevista: doce horas

Los planes de vuelo indican la duración de la misión al minuto. Este la indica en horas:

Collage con un detalle de la carátula de «La primera drag» y las carátulas de «La primera drag de Benidorm», «El día más ideal», «Soy marica sideral»

Son doce horas de risas sin parar

Doce horas es una jornada entera. Es salir con luz de tarde y volver con luz de mañana. Es cenar, tomar algo, bailar, perder el bolso, encontrarlo, desayunar churros y seguir hablando en la puerta del portal. La canción no da detalles de qué pasó en cada una. Solo da la cifra y el tipo de actividad: risas, sin parar.

Justo antes, la canción describe la experiencia con tres palabras en fila:

Es derroche, es desfase, es total

Derroche de energía, de dinero, de purpurina. Desfase de horarios, de normas, de lo que se espera de una persona de bien un martes cualquiera. Y total, que en boca de una drag significa algo así como absoluto, redondo, perfecto.

Hay mucha cultura queer resumida en esas doce horas. Durante décadas, la noche fue el único lugar donde muchas personas LGTBI podían ser ellas mismas. Lo explica bien la nota del diario sobre fiesta y libertad: la pista de baile como el sitio donde por fin se respira. Una fiesta de doce horas, en ese contexto, es también una jornada laboral al revés, en la que el trabajo consiste en existir sin pedir perdón.

Comunicaciones con tierra

En toda misión hay un canal abierto con el centro de control, y ese canal a veces tiene interferencias. En «La primera drag» la interferencia es de las más divertidas del catálogo:

La mejor fiesta de mi vida Fue una noche con Ana Locking La mejor fiesta de mi vida Fue una noche con Ana LOQUI

El apellido se deforma. Locking pasa a LOQUI, en mayúsculas, y el juego de palabras es evidente para cualquier oído castellano: la Loqui, la loca. A las tantas de la madrugada, después de muchas horas de risas, los nombres se gastan y se vuelven apodos cariñosos. Es lo que pasa con las amigas de verdad.

Hay también un insulto convertido en piropo. En el primer bloque la narradora la llama «la ¡Fucking Ana Locking!», con los signos de exclamación metidos en mitad del verso, como si se le escapara el entusiasmo antes de terminar la frase. Ese «fucking» no ataca a nadie. Es el adjetivo de quien no encuentra otro lo bastante grande.

La señal de control llega clara, a pesar del ruido: ha sido la mejor fiesta de su vida. La canción lo repite tantas veces que suena a mensaje de radio transmitido una y otra vez para asegurarse de que en tierra lo reciben.

Cuenta atrás

Antes del despegue siempre hay un momento de silencio. Los motores están encendidos, la cuenta atrás sigue y nadie sabe aún si todo saldrá bien. La canción tiene ese momento:

¡Qué casualidad! ¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá? Con Ana Locking va a ser mi gran noche

Tres preguntas pequeñas, casi infantiles, como las de quien se asoma a una puerta sin saber qué hay detrás. «¿Qué misterio habrá?» es la pregunta de cualquier persona que se prepara para salir de casa con el corazón acelerado. Puede que no pase nada. Puede que pase todo.

Me gusta que esta parte exista en una canción tan escandalosa. Durante unos segundos, la narradora deja de presumir y se pone nerviosa. Ese temblor previo es muy reconocible en el mundo drag: el rato en el camerino en el que ya estás montada, la música de fuera ya suena y todavía te tiemblan las piernas.

Maniobra principal: el estribillo

Y entonces llega la ignición.

Más fotogramas del videoclip oficial de «La primera drag», de Mike Sain't Louis

Soy la primera Drag! Soy la primera Drag Queen Soy la primera Drag inter estelar Soy la Drag Universal ¡Soy la primera Drag!

El estribillo es una escalera que sube. Primero, la primera drag. Luego, la primera drag queen, con el título completo. Después, la primera drag «inter estelar», separado en dos palabras como si el adjetivo fuera tan grande que no cupiera entero en una línea. Y por último, la Drag Universal.

Ser la primera es una pretensión deliciosamente imposible. Antes de esta narradora hubo siglos de hombres vestidos de reina en el teatro, de transformistas en los cabarés, de artistas que se jugaban la cárcel por salir maquilladas. Nadie que conozca esa historia puede decir en serio que es la primera. Pero no lo dice en serio. Lo dice en clave camp, con la misma exageración con la que una diva anuncia su enésima gira de despedida.

Y además tiene una salida: es la primera en el espacio. Nadie había llegado antes a ese escenario. La fantasía no es borrar la historia del drag, sino llevarla un paso más lejos, fuera de la atmósfera, donde la gravedad no tira de las pestañas postizas.

Un planeta nuevo, como el que da título al disco y al que el diario dedica una nota propia, necesita a alguien que plante la primera bandera. En este caso la bandera es una estola de plumas rosas.

Bitácora de a bordo: la letra completa

Los planes de vuelo se archivan enteros, sin resúmenes. Por eso copio aquí la letra tal como está publicada en la descripción del videoclip oficial, sin tocar ni una coma. Es el documento original de la misión:

Quiero que me vista Ana Locking Y quiero irme de copas con Ana Locking Porque irse de fiesta con la ¡Fucking Ana Locking! Es derroche, es desfase, es total Son doce horas de risas sin parar La mejor fiesta de mi vida fue una noche con la ¡Fucking Ana Locking!

No necesité ni esas chustillas que había en el cenicero del coche, ¡Que estoy de fiesta con La Locking! La mejor fiesta de mi vida Fue una noche con Ana Locking La mejor fiesta de mi vida Fue una noche con Ana LOQUI

¡Qué casualidad! ¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá? Con Ana Locking va a ser mi gran noche

Soy la primera Drag! Soy la primera Drag Queen Soy la primera Drag inter estelar Soy la Drag Universal ¡Soy la primera Drag!

Después, la canción repite estos bloques en el mismo orden, con alguna variación pequeña de puntuación en la versión publicada, y cierra con una última vuelta al estribillo de la fiesta. La repetición es parte del diseño. Una misión espacial también repite sus comprobaciones una y otra vez hasta que el despegue es inevitable.

Por qué la pista uno

Los discos tienen un orden, y el primer tema siempre pesa más que los demás. Es el que decide si quien escucha sigue o se va. Es la puerta de entrada.

Abrir una trilogía con una drag espacial es una decisión de tono. Avisa de lo que viene: humor, exceso, cultura queer sin pedir permiso y una ciencia ficción hecha con plumas y lentejuelas en lugar de metal. Quien pasa de la pista uno ya sabe dónde se ha metido.

Además, la canción presenta el planeta antes de que el disco lo nombre. El título del álbum habla de un descubrimiento, de un planeta nuevo. La pista uno pone a alguien en camino hacia él. Primero se despega; después, en las ochenta y nueve pistas siguientes, se aterriza y se explora.

Y luego está el detalle de la segunda pista, «El día más ideal». Después de doce horas de fiesta, cualquiera esperaría resaca. El disco, en cambio, sigue con un título que suena a mañana luminosa. Como si la misión hubiera ido bien.

Misiones gemelas

En la exploración espacial es habitual lanzar sondas gemelas: dos aparatos casi idénticos que salen por rutas distintas. El planeta tiene algo parecido.

Ficha de la canción «La primera drag» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Existe otra canción con un título casi igual, «La primera drag de Benidorm». Es otra misión, con otro destino. Si esta mira hacia arriba, hacia las estrellas y la purpurina, aquella se queda en la costa, con los focos del escenario y lo que se rompe cuando una drag sale a actuar. Conviene no confundirlas, porque cada una tiene su propia letra y su propio humor.

En el catálogo hay más tripulantes con vocabulario cósmico. «Soy marica sideral» comparte con esta pista uno las ganas de reivindicarse en términos de galaxia. Y la entrada del diario sobre drag y escena queer recoge cómo el drag atraviesa todo el planeta, de canción en canción.

Hay incluso una nota del diario dedicada a la órbita de «La primera drag», que la lee como la historia de las drags como sacerdotisas del planeta. Es otra manera de verla, y encaja: las sacerdotisas también abren las ceremonias.

La historia que hay debajo

Una canción tan ligera se apoya en una historia que no lo fue tanto. En España, durante el franquismo, salir a la calle vestido de mujer podía acabar en comisaría. El transformismo sobrevivió en salas pequeñas, en espectáculos de madrugada y en la valentía de gente que se maquillaba sabiendo lo que se jugaba. Con la democracia llegaron los escenarios grandes, las galas y, mucho después, la televisión.

Hoy el drag tiene concursos, programas, giras y un público enorme. También tiene enemigos. En varios países se han aprobado leyes para limitar los espectáculos drag, y en redes sociales hay quien sigue tratando a las artistas como amenaza. Por eso una drag que se proclama universal no es un chiste vacío. Es una manera de decir: aquí estamos, y no pensamos volver al camerino a escondidas.

Si alguna vez la burla deja de ser broma y alguien te hace daño por cómo vistes o por quién eres, no te lo quedes dentro. En España, el 112 atiende emergencias a cualquier hora. Si una mala racha te lleva a pensar en hacerte daño, el 024 es gratuito, confidencial y no cierra nunca. Si vives fuera de España, llama al número de emergencias de tu país o busca una línea de ayuda cercana en findahelpline.com.

Lista de comprobación antes del despegue

Los pilotos repasan una lista antes de cada vuelo. Esta es la de «La primera drag», por si alguien quiere preparar su propia misión.

Traje: elegido con criterio y, a ser posible, firmado por alguien a quien admiras.

Compañía: la que te haga reír durante doce horas seguidas sin necesidad de nada más.

Combustible: la alegría. Las chustillas, en el cenicero, donde estaban.

Nombre de guerra: preparado y gritado con estruendo, pero sin miedo a que a las cinco de la mañana se convierta en apodo.

Destino: cuanto más lejos, mejor. Si es interestelar, mejor todavía.

Actitud: la de quien sabe que no es la primera y aun así lo grita, porque la primera vez de cada una también cuenta.

Aterrizaje

Las misiones espaciales no terminan cuando se llega al destino. Terminan cuando la tripulación vuelve a casa y cuenta lo que vio. En esta canción, la vuelta está en la frase que más se repite: la mejor fiesta de mi vida fue una noche. Así, en pasado. Como quien enseña fotos en la mesa de la cocina al día siguiente, todavía con purpurina en el cuello.

«La primera drag» es un despegue sin heridas. Una canción que celebra la ropa, la amistad, la exageración y el deseo de llegar más lejos que nadie. Y como es la pista uno, también es una invitación a seguir subiendo con el resto del disco.

La misión se repite cuantas veces quieras: el single se descarga gratis desde el planeta y también está en Spotify. La bitácora entera sigue en letras. Periodistas, programadores de radio y gente que organiza galas drag tienen material del proyecto en prensa. El centro de control está abierto.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «La primera drag»?

De una noche de fiesta soñada: alguien quiere que Ana Locking le vista, irse de copas con ella y pasar doce horas de risas. Al final se proclama «la primera Drag inter estelar» y «la Drag Universal». Es un tema camp, festivo y sin herida.

¿Dónde está publicada la letra?

En la descripción del videoclip oficial, en el canal de YouTube de Mike, y en la página de letras del planeta. Los versos citados en este post están copiados de ahí sin cambiar nada.

¿En qué disco está?

Es la pista 1 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía GAYFOLK. La siguiente es «El día más ideal».

¿Quién es Ana Locking?

Una diseñadora de moda nacida en Toledo en 1970. Fundó Locking Shocking en 1996 y su propia firma en 2008, y recibió el Premio Nacional de Diseño de Moda en 2020. La canción la imagina como compañera de fiesta; no cuenta ningún encuentro real.

¿Quién hace la canción?

Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid. La letra es suya. La música y las voces se generan con herramientas de inteligencia artificial que él dirige.

¿Y si una noche de fiesta se tuerce?

Si alguien se encuentra mal, llama al 112, que atiende emergencias a cualquier hora en toda la Unión Europea. Si lo que pesa es otra cosa y aparecen ideas de hacerte daño, el 024 es gratuito y confidencial. Fuera de España, marca el número de emergencias local o busca una línea de ayuda en findahelpline.com.

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