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Perros, soledad y familia: la ley de bienestar animal, el abandono, la adopción y qué pasa con los animales tras una ruptura, leído con «Chihuahua» y otras letras del Planeta Gayfolk

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Portada de «Chihuahua», canción de Mike Sain't Louis

«With my chihuahua, life’s so sweet»

En el primer álbum de la trilogía GAYFOLK, «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», hay una canción que es pura pista de baile con patas. Se llama «Chihuahua», está en inglés y su estribillo no deja lugar a dudas:

Chihuahua, chihuahua, dance with me, Under the disco light, we’re running free,

El narrador baila con su perro bajo las luces de la discoteca, y la canción repite una y otra vez una idea muy sencilla:

With my chihuahua, life’s so sweet.

El diario ya leyó la canción como un disco con patas y sin culpa, y tiene una nota breve que recuerda que el amor de un perro también cuenta. Este artículo toma esa alegría como punto de partida para hablar de algo más serio: qué lugar ocupan los animales de compañía en muchas vidas LGTBI, qué dice la ley española desde 2023, cuántos animales se abandonan cada año y por qué, cómo adoptar con cabeza, qué pasa con el perro cuando una pareja se rompe y qué ocurre cuando la violencia en casa también alcanza al animal.

No es una guía veterinaria ni jurídica. Es una forma de mirar a esos compañeros de cuatro patas con la misma seriedad con la que se mira a cualquier otro miembro de la familia.

«Me bastan mis perros»: animales en la familia elegida

En «Marica chill», del segundo álbum, «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», el narrador hace una declaración de independencia que mucha gente reconocerá:

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «With my chihuahua, life’s so sweet.» de «Chihuahua»

I don't need pareja pa’ sentirme bien Me bastan mis perros y mi eyeliner green

No necesita pareja para estar bien: le bastan sus perros y su eyeliner verde. La frase tiene humor, pero también describe una realidad. Para muchas personas LGTBI la familia va más allá de la sangre: incluye la familia elegida de amistades, exparejas que se quedaron, vecinas y, a menudo, animales. Un perro o un gato puede ser la presencia estable en una vida que ha tenido mudanzas, rupturas o rechazos familiares.

Eso tiene una cara luminosa y otra que conviene mirar. La luminosa: el cuidado mutuo, la rutina, la compañía. La otra: cuando un animal es el principal apoyo de alguien, su enfermedad, su pérdida o la imposibilidad de cuidarlo golpean con mucha fuerza. Y cuando alguien está mal, el animal también lo nota.

El diario dedicó un bestiario a los animales de las letras, desde ratas con cresta hasta pájaros reincidentes. Aquí interesan los de verdad, los que necesitan paseo, comida y veterinario.

Lo que la ciencia dice, y lo que no, sobre animales y soledad

Se repite mucho que tener un perro reduce la soledad y mejora la salud. Hay estudios que asocian la convivencia con animales a más actividad física, más contacto social en los paseos y una sensación de compañía. Los perros obligan a salir a la calle varias veces al día, y en esa calle se habla con otras personas que pasean a los suyos.

Pero la investigación es más matizada que los titulares. Muchos estudios encuentran asociaciones modestas o mixtas, y es difícil separar causa y efecto: quizá las personas con más recursos, más tiempo o mejor salud son también las que pueden tener un perro. Un animal no sustituye a una red de apoyo humana ni a un tratamiento cuando hace falta. Y un animal adoptado para «curar» la soledad de alguien que no puede cuidarlo puede acabar siendo un problema para los dos.

La conclusión razonable es la que ya apuntaba la nota del diario: convivir con un animal puede hacer mucho bien, siempre que haya tiempo, espacio y recursos para cuidarlo. Es una relación, no un remedio.

El abandono en cifras

Cada año, la Fundación Affinity publica el estudio «Él nunca lo haría», que recoge los datos de protectoras y centros de acogida de toda España. Su edición más reciente, con datos de 2025, deja estas cifras:

  • 285.720 animales entraron en los centros de acogida públicos y privados: 169.268 perros y 116.452 gatos. Incluye animales abandonados y perdidos.
  • Las cifras globales son ligeramente inferiores a las de 2024, pero el estudio habla de estancamiento más que de mejora real.
  • El 42,9 % de los perros y el 41,9 % de los gatos recogidos encontraron un nuevo hogar.
  • Solo el 13,3 % de los animales que entraron pudo volver con su familia; entre los que llegaban bien identificados con microchip, la cifra subía al 65,2 %.
  • El 16,3 % de los gatos y el 4,8 % de los perros recogidos murieron o fueron eutanasiados durante el año.

El estudio, dirigido por el veterinario Jaume Fatjó desde la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la Universidad Autónoma de Barcelona, insiste en que el abandono no responde a un único perfil: afecta a animales de todas las edades, tamaños y características. Y señala también la situación de las propias protectoras: casi cuatro de cada diez no tienen ningún empleado remunerado, y la media es de unos 29 voluntarios por entidad.

Por qué se abandona

Entre los casos en los que las entidades conocen el motivo, estas son las causas más citadas en 2025:

  1. Camadas no deseadas: 15,3 %.
  2. Pérdida de interés por el animal: 14,0 %.
  3. Cambios de domicilio o traslado: 11,9 %.
  4. Final de la temporada de caza: 10,5 %.
  5. Problemas de comportamiento: 9,8 %.

Hay detalles que dicen mucho. En los gatos, el 44,1 % de las recogidas se concentra en el segundo cuatrimestre, coincidiendo con la época de cría: por eso la esterilización es una de las herramientas más eficaces. Y los problemas de comportamiento aparecen dos veces en el estudio: como causa de abandono y como el principal factor que alarga la estancia en el refugio, señalado por el 77,6 % de las entidades. La fundación recuerda que muchos de esos problemas son dificultades de convivencia que, con ayuda profesional, pueden mejorar.

El motivo de «cambio de domicilio» merece una pausa. Quien vive de alquiler, se muda a menudo o tiene que volver a casa de su familia tras una ruptura o una pérdida de empleo sabe lo difícil que es encontrar un piso donde acepten animales. No es una excusa para abandonar, pero sí un problema que conviene pensar antes de adoptar.

Adoptar: los animales invisibles

La adopción es, según el propio estudio, una de las herramientas más eficaces contra el abandono, y se mantiene estable. Pero no todos los animales tienen las mismas oportunidades. Un cachorro de perro pasa de media 2,7 meses en el refugio antes de encontrar familia; un perro adulto o sénior, 12,8 meses. En gatos, 3,3 meses los pequeños frente a 13,2 los adultos y mayores.

Las entidades señalan los rasgos que más dificultan la adopción: problemas de comportamiento (77,6 %), pertenecer a razas consideradas potencialmente peligrosas (68,2 %), enfermedades crónicas (57,2 %), tamaño grande (50,7 %) y edad avanzada (48,4 %). La fundación los llama «animales invisibles»: perros y gatos que pasan desapercibidos para quien busca.

Antes de adoptar conviene hacerse algunas preguntas honestas:

  • ¿Tengo tiempo cada día para paseos, juego y atención?
  • ¿Puedo asumir el gasto de veterinario, comida, seguro y alguna urgencia?
  • ¿Mi casa y mi contrato de alquiler lo permiten?
  • ¿Qué pasará con el animal si me mudo, viajo o cambia mi situación?
  • ¿Encaja su energía con la mía? Un perro mayor y tranquilo puede ser mejor compañía para alguien que trabaja muchas horas que un cachorro.

Las protectoras suelen hacer una entrevista previa y un contrato de adopción. No es desconfianza: es la forma de evitar que el animal vuelva al refugio.

Si todavía no puedes comprometerte durante años, hay otras formas de ayudar. La acogida temporal consiste en cuidar en casa a un animal mientras encuentra familia definitiva: la protectora suele cubrir los gastos veterinarios y la persona de acogida aporta tiempo, espacio y cariño. Es una buena manera de saber si la convivencia con un perro o un gato encaja en tu vida antes de adoptar. También se puede colaborar como voluntario en paseos, limpieza, transporte o difusión, o apadrinar a uno de esos animales invisibles con una pequeña aportación mensual. El propio estudio de Affinity recoge que las entidades piden, de forma recurrente, más voluntarios, más recursos y más implicación institucional, y advierte del desgaste emocional de quienes trabajan a diario en los refugios. Cada mano cuenta.

Y una advertencia para quien busca un cachorro de raza: la ley exige comprarlo a criadores registrados, y un anuncio con precios sospechosamente bajos, envíos desde otro país o prisas por cerrar el trato suele esconder cría ilegal o estafas.

La Ley 7/2023, en lo básico

La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, entró en vigor seis meses después de su publicación, a finales de septiembre de 2023. Según el resumen de preguntas frecuentes que publicó el ministerio responsable, estas son algunas de las obligaciones básicas para quien convive con un animal de compañía:

Fotogramas del videoclip oficial de «Chihuahua», de Mike Sain't Louis
  • Identificarlo. Perros, gatos y hurones, con microchip.
  • Darle los cuidados sanitarios necesarios para garantizar su salud.
  • Recurrir a un profesional del comportamiento si hay problemas de convivencia, sobre todo con perros, y educar sin métodos que causen sufrimiento, ansiedad o miedo.
  • Evitar la reproducción incontrolada. Para criar hay que estar inscrito en el registro de criadores.
  • No dejarlo sin supervisión más de tres días seguidos, ni más de 24 horas en el caso de los perros. No significa que no puedas ausentarte: alguien de confianza o un profesional debe ocuparse.
  • No tenerlo de forma permanente en terrazas, azoteas o patios.
  • Esterilizar a los gatos antes de los seis meses, salvo criterio veterinario en contra.

La ley también cambió la forma de conseguir un animal: perros, gatos y hurones ya no pueden venderse en tiendas, solo a través de criadores registrados, y no se pueden comprar por internet fuera de los cauces autorizados. Y estableció el llamado sacrificio cero: los centros de protección no pueden sacrificar animales por falta de espacio o por motivos económicos, aunque se mantiene la eutanasia veterinaria cuando el bienestar del animal está comprometido.

Lo que aún está pendiente: el curso y el seguro

Dos de las obligaciones más comentadas de la ley son el curso gratuito de tenencia responsable, que se aplicaría primero a quienes tengan perros, y el seguro de responsabilidad civil para perros. La ley los recoge, pero remite su contenido a un reglamento estatal.

El Gobierno preparó un proyecto de real decreto para desarrollar la ley, con propuestas como un curso de unas cuatro horas y un seguro con una cobertura mínima de 100.000 euros, y lo notificó a la Comisión Europea en 2026. A fecha de este artículo, ese reglamento no se había publicado en el BOE, así que conviene consultar la normativa de tu comunidad y de tu ayuntamiento, que pueden tener sus propias exigencias.

Lo que sí está vigente desde hace años es la normativa de perros considerados potencialmente peligrosos, que exige licencia administrativa y seguro. Y, aunque todavía no sea obligatorio para todos, muchos seguros del hogar ya incluyen la responsabilidad civil por el perro: conviene revisar la póliza.

El microchip: el billete de vuelta a casa

Entre todas las cifras del estudio de Affinity, hay una especialmente práctica: un animal bien identificado tiene entre cuatro y cinco veces más probabilidades de volver a casa que uno que llega al refugio sin forma de localizar a su familia.

Collage con un detalle de la carátula de «Chihuahua» y las carátulas de «Marica chill», «Me rindo», «Como a mi chihuahua»

Eso tiene dos partes. La primera es poner el microchip, que en perros, gatos y hurones es obligatorio. La segunda, que se olvida a menudo, es mantener los datos al día. Un microchip asociado a un teléfono que ya no existe o a una dirección antigua sirve de poco. Si te mudas, cambias de número o el animal pasa a vivir con otra persona tras una separación, hay que actualizar el registro de animales de compañía de tu comunidad, normalmente a través de tu veterinario.

«El paseo con los perros»: qué pasa con el animal tras una ruptura

En «Me rindo», del segundo álbum, el narrador hace inventario de lo que se pierde al terminar una relación que creía sincera:

los viajes al pueblo, el paseo con los perros, las navidades,

El paseo con los perros aparece entre las cosas compartidas, al lado de los viajes y las fiestas. Es una línea que muchas parejas reconocerán: el animal suele ser parte de la vida en común, y cuando la pareja se rompe surge la pregunta incómoda de con quién se queda.

Desde la Ley 17/2021, de 15 de diciembre, el Código Civil español dice que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad. Esa reforma obliga a que en los procesos de separación y divorcio se decida el destino de los animales de compañía, teniendo en cuenta su bienestar, y permite repartir los tiempos de convivencia y los gastos. Es lo que coloquialmente se llama la custodia de las mascotas.

Para parejas casadas, el convenio regulador puede recoger con quién vive el animal, cómo se reparten los gastos de veterinario y si habrá visitas. Para parejas de hecho o que simplemente conviven, la situación es menos clara, y por eso conviene dejar algo pactado por escrito: a nombre de quién está el microchip, quién paga qué y qué pasará si la relación termina. No es romántico, pero evita peleas en el peor momento. Y, sobre todo, conviene recordar que el animal no es un arma para hacer daño a la expareja.

Alquilar con perro

Volvamos a una de las causas de abandono: los cambios de domicilio. La Ley de Arrendamientos Urbanos no regula de forma expresa los animales de compañía, así que en la práctica manda lo que diga el contrato. Si el contrato prohíbe tener animales, el propietario puede reclamar; si no dice nada, la situación es más discutible y depende del caso.

Algunas ideas si buscas piso con un animal:

  • Dilo desde el principio. Esconderlo suele salir peor.
  • Ofrece garantías: una referencia de un casero anterior, el certificado de vacunación, un seguro de responsabilidad civil.
  • Pide que quede por escrito que se acepta al animal, con su especie y, si quieres, su nombre.
  • Revisa las normas de la comunidad de vecinos, que pueden regular el uso de zonas comunes.

Para personas LGTBI que ya tienen dificultades para alquilar por discriminación, sumar un perro complica la búsqueda. Las asociaciones de vivienda y los servicios de información municipales pueden orientar.

Cuando el animal también es víctima

Hay un vínculo que las organizaciones de protección animal y de atención a víctimas conocen bien: donde hay violencia hacia las personas, a menudo la hay también hacia los animales. El maltrato a la mascota puede usarse para amenazar, castigar o controlar a la pareja, y el miedo a dejar atrás al animal hace que algunas víctimas retrasen su salida de casa.

En España existen programas de acogida temporal para los animales de víctimas de violencia, como VioPet, que buscan precisamente eliminar ese obstáculo. Y la Ley Orgánica 3/2023, aprobada el mismo día que la ley de bienestar animal, reformó el Código Penal para endurecer el delito de maltrato animal.

La violencia en parejas del mismo sexo existe y a menudo se reconoce tarde. Si tu pareja amenaza a tu animal para controlarte, no es una discusión doméstica: es una forma de violencia. Las asociaciones LGTBI y los servicios de atención a víctimas pueden ayudarte a planificar una salida que incluya al animal.

Animales y personas mayores

Las personas mayores LGTBI, de las que el diario habló en el artículo sobre mayores LGTBI y soledad, tienen a menudo menos red familiar y más riesgo de aislamiento. Para muchas, un animal es compañía diaria. Pero esa relación plantea preguntas: qué pasará con el perro si su persona enferma, entra en una residencia o fallece.

Ficha de la canción «Chihuahua» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Algunas residencias y viviendas tuteladas empiezan a aceptar animales, aunque no es lo habitual. Mientras tanto, lo más útil es planificar: hablar con alguien de confianza que pueda hacerse cargo, dejar escrito a quién debe ir el animal y tener localizados los datos del microchip y del veterinario. La reforma de 2021 del Código Civil también tuvo en cuenta a los animales en las herencias, de modo que dejar instrucciones claras ayuda a que se respete lo que su persona quería.

Cuidar al animal y cuidarte tú

La canción «Como a mi chihuahua», del segundo álbum, usa al perro como medida del corazón:

Te voy a preguntar a ti directamente si cuando me ves también te late el corazón a mil por hora como a mí

El chihuahua, con su corazón acelerado, es la comparación perfecta para el enamoramiento. Pero esa imagen recuerda algo más: los animales sienten, se estresan y se asustan, y también perciben el estado de ánimo de quienes viven con ellos.

Cuidar a un animal es una responsabilidad que dura muchos años. Si en algún momento no puedes hacerlo, por salud, por dinero o por cualquier otro motivo, hay opciones antes que el abandono: pedir ayuda a amistades o familiares, consultar con protectoras que gestionan cesiones responsables, hablar con tu veterinario sobre ayudas o planes de pago.

Y cuando el animal muere, el duelo es real. Mucha gente se siente ridícula por sufrir tanto por un perro o un gato, y no debería. Si la pérdida se hace muy pesada o se suma a otras, hablar con alguien ayuda.

Dónde pedir ayuda

Si lo que estás viviendo te supera, con o sin animales de por medio:

  • 024: línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad, gratuita, confidencial y disponible a cualquier hora.
  • 112: emergencias.
  • 016: atención a víctimas de violencia contra las mujeres, gratuito y sin dejar rastro en la factura.
  • 062: Guardia Civil, para denunciar maltrato animal ante el SEPRONA.
  • Teléfono de la Esperanza: 717 003 717.
  • FELGTBI+: 913 604 605, para encontrar apoyo LGTBI cercano, también en casos de violencia en la pareja.

Si estás fuera de España, llama al número de emergencias del país o consulta en findahelpline.com la línea de crisis más cercana.

Ficha

«Chihuahua» pertenece al primer álbum de la trilogía GAYFOLK, «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», y se puede escuchar en Spotify. Mike Sain't Louis es autor de la letra, la composición y la producción; las voces se generan con inteligencia artificial. Se citan además «Marica chill», «Me rindo» y «Como a mi chihuahua», del segundo álbum. Los datos de abandono y adopción proceden del estudio «Él nunca lo haría» de la Fundación Affinity (datos de 2025); la información legal, de la Ley 7/2023, las preguntas frecuentes publicadas por el ministerio, la Ley 17/2021 y la Ley Orgánica 3/2023. Los teléfonos se han comprobado en las webs oficiales del Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Igualdad, la Guardia Civil, el Teléfono de la Esperanza y FELGTBI+. Este texto informa y no sustituye el consejo de un veterinario o un abogado. Contacto para medios: prensa.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos perros y gatos se abandonan en España?

Según el estudio «Él nunca lo haría» de la Fundación Affinity, en 2025 entraron en los centros de acogida de España 285.720 perros y gatos: 169.268 perros y 116.452 gatos. La cifra incluye animales abandonados y perdidos, y apenas ha cambiado respecto a años anteriores.

¿Cuánto tiempo puede quedarse solo un perro según la Ley 7/2023?

La ley prohíbe dejar a un perro sin supervisión más de 24 horas seguidas, y a otros animales de compañía más de tres días. No significa que no puedas ausentarte, sino que alguien debe ocuparse del animal: un familiar, una amistad o un profesional.

¿Ya es obligatorio el curso y el seguro para tener perro?

La ley los prevé, pero su aplicación depende de un reglamento estatal que, a fecha de este artículo, no se había publicado en el BOE. Los perros considerados potencialmente peligrosos sí necesitan ya licencia y seguro según su normativa específica.

¿Qué pasa con el perro cuando una pareja se separa?

Desde la Ley 17/2021, el Código Civil considera a los animales seres dotados de sensibilidad y obliga a decidir su destino en los procesos de separación y divorcio, atendiendo a su bienestar. En parejas de hecho conviene dejarlo pactado por escrito.

¿Qué hago si sé de un animal maltratado?

Puedes avisar a la policía local, al SEPRONA de la Guardia Civil en el 062 o al 112 si hay una urgencia. El maltrato animal es delito en el Código Penal y la Ley Orgánica 3/2023 endureció su regulación.

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