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«Mejor que Ben Affleck»: un novio a medida, sin notario y con garantía de fábrica

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Portada de «Mejor Que Ben Affleck», canción de Mike Sain't Louis

«He creado a un novio / Con inteligencia artificial».

Así, sin anestesia. Ni «te presento a alguien» ni la foto borrosa en la cena de Navidad para que tu tía pregunte si es el de la inmobiliaria. La primera línea de «Mejor que Ben Affleck» ya es la noticia entera, y el resto de la canción se dedica a lo que se dedica cualquiera que acaba de comprarse algo caro: enseñarlo.

Lo que viene detrás es la ficha técnica. Es guapo. Es inteligente. Es «siempre puntual». Es majo, es caliente, es «siempre sensual». Si esto fuera el folleto de MediaMarkt, faltaría solo la etiqueta energética y la letra pequeña de la garantía. La letra, publicada completa en la ficha de la canción, no da más datos del producto. Tampoco hacen falta. Quien haya esperado tres cuartos de hora en la puerta de un Burger King a un chico de Grindr que luego no apareció ya sabe por qué «siempre puntual» va en el segundo verso y no en el décimo.

Siempre puntual

Hay que fijarse en el orden de las virtudes, porque ahí está el chiste y también la herida. Guapo e inteligente son lo que pediría cualquiera en una lista de deseos. Puntual, en cambio, es lo que pide alguien que ha esperado mucho.

Nadie escribe «puntual» en una carta a los Reyes Magos. Se escribe después.

La segunda tanda sube la temperatura: «majo, caliente», «siempre sensual». Majo es un adjetivo de barrio, de los que se dicen del cuñado o del frutero simpático. Ponerlo al lado de «caliente» es la mezcla exacta de lo que suele pedir el planeta: alguien que te dé conversación en la cola de la carnicería y luego cumpla en la cama. Y la letra, cuando llega al final, confirma que el pedido se ha servido completo: «Se preocupa por mí, / quiere hacerme feliz / y en la cama es pura acción, / no hay comparación».

No hay comparación. Pero la canción compara todo el rato. Con los de antes, con una diva, con un actor. Esa contradicción es el motor del tema: alguien que jura que su novio no tiene rival y que no puede dejar de buscarle rivales para ganarles.

Soy como Jennifer López

Llega entonces la línea que hace reír a cualquiera que lea revistas en la peluquería: «Soy como Jennifer López / Sin contrato ¡prematrimonial!».

Aquí conviene sacar la hemeroteca, porque el chiste está mejor informado de lo que parece. Jennifer López y Ben Affleck tuvieron un primer romance muy publicitado entre 2002 y 2004, con compromiso incluido y dos películas juntos, «Gigli» y «Jersey Girl», además del videoclip de «Jenny from the Block». La prensa les puso un nombre de marca, Bennifer, y lo vendió como si fuera un perfume. Rompieron, cada uno siguió con su vida y en 2021 volvieron. Se casaron en Las Vegas en julio de 2022 y repitieron boda, esta vez grande, en Georgia el 20 de agosto de ese año.

Dos años exactos después, el 20 de agosto de 2024, ella presentó la demanda de divorcio en Los Ángeles. Y el dato que dio la vuelta al mundo lo publicó TMZ ese mismo día: no había acuerdo prematrimonial. Ni notario ni cláusulas. El juez aprobó el acuerdo de divorcio el 6 de enero de 2025 y, según Associated Press, el divorcio fue efectivo el 21 de febrero de 2025.

Según mikesaintlouis.com, el videoclip de «Mejor que Ben Affleck» se publicó el 7 de noviembre de 2024. Es decir, con el divorcio ya en los juzgados y el «no prenup» en todos los titulares. La letra no se lo inventa: lo recorta de la revista y lo pega en el estribillo.

Lo gracioso es cómo lo usa. Quien narra no se compara con Jennifer López por el talento ni por el culo. Se compara por el papeleo que no hizo. Es la Jennifer López de quien ha decidido enamorarse sin firmar nada y presume de ello, como si saltarse el notario fuera la mayor prueba de amor. Y como su novio es un programa, ¿qué iba a reclamarle en el reparto de bienes? ¿La mitad de la nube?

A un novio, un novio

Hay un detalle gramatical que parece una errata y es lo más fino de la letra. Unas veces dice «He creado a un novio» y otras «He creado un novio», sin la «a». En español, esa «a» delante del complemento directo se pone cuando hablamos de personas: «he visto a tu primo», pero «he visto tu coche». Con la «a», el novio es alguien. Sin ella, es algo.

Fotogramas del videoclip oficial de «Mejor que Ben Affleck», de Mike Sain't Louis

La canción va y viene entre las dos formas sin avisar. En las estrofas, cuando se enumeran sus virtudes, casi siempre es «a un novio»: persona, con su guapura y su puntualidad. En el estribillo, justo después del amor que «no puede fallar», aparece «un novio», a secas: un objeto que se fabrica, como un mueble de Ikea con su llave Allen. Y en el grito final vuelve la «a»: para presumir delante de Ben Affleck, el novio tiene que ser alguien.

Nadie tiene por qué haberlo planeado. Pero el efecto está ahí, y cualquier oído hispanohablante lo nota sin saber explicarlo: quien narra no termina de decidir si se ha echado novio o se ha comprado un electrodoméstico.

Y hay un tercer salto: «He creado un amor». El novio se convierte en un sentimiento entero, servido de fábrica. Del chico al cacharro y del cacharro al amor en un par de versos. Ni Ovidio iba tan rápido.

Mejor que los de antes

El título sale de los dos últimos versos, que la letra repite como quien grita en un balcón: «¡que es mejor que Ben Affleck! / ¡que es mejor que Ben Affleck!».

Ben Affleck no es un actor cualquiera para usarlo de vara de medir. Ganó el Óscar al mejor guion original por «El indomable Will Hunting», como recoge su biografía en Wikipedia, fue galán de taquilla con «Armageddon» y «Pearl Harbor», se dio un tortazo de crítica con «Gigli» y volvió a levantarse como director. Es el novio de portada por excelencia, el que sale guapo hasta en las fotos de paparazzi con un café en la mano. Y es, sobre todo, el exnovio más famoso de Jennifer López. Dos veces.

Así que el remate tiene doble filo. «Mejor que Ben Affleck» quiere decir mejor que el galán de Hollywood. Pero, leído al lado del verso de la diva sin contrato, también quiere decir: mejor que el ex de Jennifer. La comparación se hace con el hombre que la revista dejó en la puerta del juzgado.

Y justo antes, sin hacer ruido, la letra suelta la frase que de verdad importa: «mucho mejor que los de antes».

Los de antes. En plural. Sin nombres.

Ahí está el único momento en que la fiesta deja ver el álbum de fotos. Si hace falta fabricarse un novio, es porque los que venían de fábrica salieron rana, y no uno, sino unos cuantos. La canción no da detalles, y hace bien. Cualquiera puede rellenar ese plural con los suyos.

No hay dramas ni peleas

El estribillo aparece dos veces, y no es igual las dos. La primera vez dice: «He creado a un novio / Con inteligencia artificial / No hay dramas ni peleas / He creado un amor / ¡Que no puede fallar!». La segunda vez, ese «No hay dramas ni peleas» desaparece. Queda el amor que no puede fallar, a pelo, sin la explicación.

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «¡que es mejor que Ben Affleck! ¡que es mejor que Ben Affleck!» de «Mejor que Ben Affleck»

Puede que sea solo una cuestión de métrica. Pero en la lectura funciona como una pequeña confesión: la primera vez, quien narra todavía necesita justificar el invento ante la audiencia («es que no discutimos, ¿sabes?»). La segunda vez ya no se justifica ante nadie. Ha creado un amor que no puede fallar y punto. Señoras, señores: ni una explicación más.

Ese «¡Que no puede fallar!» con exclamación es pura teletienda. Suena a la voz en off de los anuncios de madrugada, a cuchillos que cortan latas y luego un tomate, a fajas que te quitan tres tallas en diez minutos. Llame ya. Le regalamos un segundo novio.

Artificial, puntual, sensual, prematrimonial

Antes de seguir con los mitos, un apunte de taller. Casi toda la canción rima en «-al», y no por casualidad. «Artificial» abre la ronda, «puntual» y «sensual» la siguen y «prematrimonial» la remata con su exclamación. Cuatro palabras que suenan a la misma familia y que no tienen nada que ver entre sí: una es tecnología, otra es horario, otra es cama y la última es notaría. La rima las pone en el mismo saco, como el carro de la compra junta la lejía con las fresas.

Ese truco hace que el oído lo acepte todo. Si «artificial» rima con «sensual», ¿por qué no iba a ser sensual algo artificial? La letra no lo argumenta. Lo rima, que es más eficaz.

Y luego llega «fallar», que rompe la serie. «¡Que no puede fallar!» ya no acaba en «-al» sino en «-ar». Es la única promesa del estribillo que no rima con el resto, la que se sale del molde. A lo mejor por eso necesita exclamación: hay que gritarla para que cuele.

Al final, en el puente, el sonido cambia otra vez: «mí» con «feliz», «acción» con «comparación», «antes» con un Affleck que no rima con nada. El nombre del actor cae a plomo al final de la canción, sin pareja sonora. Él, que fue media Bennifer, se queda solo en el último verso. Hay justicia poética que viene de la métrica.

Un escultor de Chipre y una doctora de Ginebra

El verbo de la canción es «crear». No dice «me he bajado» ni «lo he encontrado en una app». Dice «He creado», y eso coloca a quien narra en una tradición muy antigua de gente que, harta del material disponible, decidió fabricarse el suyo.

El primero de la lista es Pigmalión. En las «Metamorfosis» de Ovidio aparece como un escultor de Chipre que, decepcionado con las mujeres que conoce, talla una estatua tan perfecta que se enamora de ella; la diosa Afrodita le concede que cobre vida. El nombre de Galatea, por cierto, ni siquiera sale en las fuentes antiguas, como recuerda la entrada de Pigmalión: se lo pusieron después. La estatua más famosa del deseo a medida llegó sin nombre. Como los novios de Grindr.

El segundo es menos romántico. En 1818, Mary Shelley publicó «Frankenstein o el moderno Prometeo», la novela del científico que construye un ser con piezas y luego no sabe qué hacer con él. Ahí el invento sale mal, y sale muy mal.

«Mejor que Ben Affleck» se queda en el lado de Pigmalión. No hay monstruo ni aldeanos con antorchas. El novio funciona y quien lo ha creado está encantado. Pero el planeta GAYFOLK tiene memoria, y en el mismo primer disco hay otra canción que cuenta la versión Frankenstein.

El ex que llevaba chip

Se llama «Mi último ex era una IA disfrazada» y es la otra cara de la misma moneda. Allí la idea de fabricarse un novio aparece primero como consejo: «Será mejor / Crear / un novio / con / inteligencia / artificial», «Porque te dirá siempre la / verdad». Y enseguida llega la letra pequeña: lo único que no te podrá dar «serán besos / abrazos / y polvazos».

Collage con un detalle de la carátula de «Mejor que Ben Affleck» y las carátulas de «Mi último ex era una IA disfrazada», «He creado un novio con inteligencia artificial», «Discutiendo con la IA»

Luego viene la sospecha que da título al tema, con su vocal estirada hasta el infinito: el último ex era una IA disfrazada, y al pobre «justo le fallaba el chip de la traición».

Puestas una al lado de la otra, las dos canciones forman una pareja muy de este planeta. En una, el novio artificial es el paraíso sin peleas. En la otra, el novio humano resulta tan frío y tan programado para mentir que parece una máquina estropeada. La máquina es mejor que el hombre en «Mejor que Ben Affleck»; el hombre es peor que una máquina en «Mi último ex era una IA disfrazada». En ninguno de los dos casos sale bien parado el hombre.

Y la trilogía no lo deja ahí. En el tercer disco, «El día de la liberación», hay un tema con un título que parece la secuela directa: «He creado un novio con inteligencia artificial». Su letra todavía no está publicada en la web, así que aquí no se va a contar lo que no se sabe. Pero el título cierra el círculo: lo que en el primer disco era el primer verso de una comedia acaba siendo, dos discos después, el nombre de una canción entera.

La IA, en casa del herrero

Este tema tiene una gracia añadida que solo se entiende sabiendo cómo trabaja el proyecto. Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, escribe sus letras, y la música, voces incluidas, está hecha con herramientas de inteligencia artificial, entre ellas Suno. El proyecto lo declara abiertamente en su press kit y en la nota de prensa sobre autoedición y uso declarado de IA, que incluso cita como ejemplo de la IA convertida en tema los títulos de este pequeño ciclo.

O sea: en casa del herrero, el novio es de silicio.

Quien escribe la letra sabe de qué habla cuando dice que una máquina puede ser puntual, guapa y siempre disponible. Y sabe también lo que no puede hacer. Esa frontera la marcó con una pregunta en otra canción del catálogo, «El segundo exacto», que precisamente va justo antes de esta en el listado de singles: «¿Será que podrá la inteligencia artificial escoger el segundo exacto donde rompiste a llorar?».

Y a quien todavía crea que esto es apretar un botón, el planeta ya le contestó en «Discutiendo con la IA» con una de sus frases más citadas: «Hija mía si usar IA es / dar a un botón / hazlo tú maricón». Fin del debate en la barra.

Esa línea del segundo exacto, en cambio, no tiene chiste. La de Ben Affleck es todo chiste. Entre las dos queda dibujado lo que el planeta piensa de la máquina: sirve para hacer la canción, sirve para fantasear con un novio que no te deja en visto, y no sirve para saber cuándo vas a romperte.

El diario ya le dedicó una nota a esta misma canción desde la autoría, «el novio perfecto que fabriqué con IA». Esta crónica va por otro sitio: por la revista del corazón y por el taller del escultor.

Pista 7: entre Malena Gracia y Scott Bonehill

«Mejor que Ben Affleck» es la séptima pista de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía, el del descubrimiento. Mirar a sus vecinas de disco es mirar el barrio en el que vive.

Ficha de la canción «Mejor que Ben Affleck» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Antes van «La primera drag», «El día más ideal», «Vota Malena Gracia», «La despedida», «Tengo argumento» y «Trabalenguas para meter la lengua». Después llegan «Scott Bonehill», «Nunca más nos volveremos a ver» y «Buscando el polvo perfecto». Entre una campaña electoral de chiste, una despedida con Camela de fondo y la búsqueda del polvo perfecto, un novio de diseño encaja como un guante. El primer disco del planeta es, entre otras cosas, un catálogo de formas de buscar pareja, y casi todas salen mal.

En el listado de singles de la web, la canción es la 127 de 273, justo entre «El segundo exacto» y «El canario que miente». Ese orden también tiene gracia: la pregunta seria sobre la IA, luego la fantasía del novio que no falla y luego el retrato del mentiroso con cara de buena gente. Primero la máquina y el sueño; después, la realidad con plumas amarillas.

El videoclip oficial, que se puede ver en la página del vídeo, dura 4:45. Es de los más largos de la transmisión del planeta, donde aparece como el 269 de 276. Para una canción que es, básicamente, alguien enseñando su compra, cuatro minutos y cuarenta y cinco segundos de presumir son lo justo.

El camp de la lista de la compra

¿Por qué esta canción es tan de camp español? Porque coge una fantasía muy seria, la del amor que no duele, y la sirve con la exageración de un anuncio de colonia. Hay un novio que «en la cama es pura acción» descrito con el mismo tono con que se describe una freidora de aire. Hay una diva de Hollywood metida en una rima con «artificial». Hay un actor oscarizado usado como unidad de medida, igual que se usan los campos de fútbol para medir incendios.

El camp no se ríe del deseo de quien narra. Se ríe con él. Y lo hace porque reconoce el cansancio de fondo: el de haber probado con hombres reales hasta aburrirse.

La lista de exigencias tiene además algo de autorretrato. Quien pide «siempre puntual» se retrata como alguien que llega a la hora. Quien pide «no hay dramas ni peleas» confiesa que ha tenido unos cuantos. Quien remata con «mucho mejor que los de antes» admite que los de antes existieron y que no fueron poca cosa. El novio de la canción es perfecto; la persona que lo ha creado no lo es, y la letra no lo esconde.

Cómo escucharla sin firmar nada

Escúchala primero entera en Spotify o descárgala gratis desde su ficha, y fíjate en tres momentos.

El primero, la tercera vez que aparece «He creado a un novio». A esas alturas ya no suena a noticia, suena a mantra, a alguien que se lo repite para creérselo.

El segundo, el estribillo que pierde el verso de los dramas. Ahí la canción deja de dar explicaciones.

El tercero, el puente final, donde por fin se enumeran las cosas que hace el novio en lugar de las que es. Se preocupa. Cumple. Y en cuanto la lista termina, el grito: mejor que Ben Affleck.

Si después quieres la versión amarga, pon «Mi último ex era una IA disfrazada». Si quieres la discusión de fondo, la pelea a gritos con la máquina está entera en su ficha, con Locomía sonando de fondo según su propia letra. Y si lo que te apetece es seguir con el cotilleo, ya sabes dónde está la hemeroteca.

Un último detalle. En toda la canción, el novio no tiene nombre. Jennifer López sí lo tiene. Ben Affleck también. El ser perfecto que lo supera todo, no.

Quizá porque los novios de fábrica no se bautizan. Se activan.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Mejor que Ben Affleck»?

De alguien que, harto de los hombres de carne y hueso, se fabrica «un novio con inteligencia artificial»: guapo, puntual, sin dramas ni peleas y, según el remate de la letra, «mejor que Ben Affleck».

¿Qué significa lo de «Soy como Jennifer López sin contrato prematrimonial»?

Es un guiño a la prensa del corazón. Según TMZ, Jennifer López y Ben Affleck se casaron en 2022 sin acuerdo prematrimonial; ella pidió el divorcio en agosto de 2024 y la sentencia fue firme en febrero de 2025.

¿En qué disco está?

Es la pista 7 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía GAYFOLK. También se puede descargar gratis desde su ficha.

¿Quién la ha hecho?

La letra es de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño. La música y las voces están hechas con herramientas de inteligencia artificial, entre ellas Suno, como explica el press kit.

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