Letras
Un piropo que acaba en ficha policial: «Narci de cutre culebrón» verso a verso, del «bi za rrap» al estribillo que se queda sin grito
Por Mike Sain't Louis ·

Pocas letras del catálogo enseñan sus cartas tan pronto. «Narci de cutre culebrón» dice en el primer verso qué es, en el segundo quién la va a criticar y en el tercero para qué sirve. Luego cuenta una historia en seis líneas y se pasa el resto del tiempo repitiendo un estribillo que, al final, cambia sin que casi nadie se dé cuenta.
Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid, se presenta como «el primer cantautor IA»: firma la letra y la producción, y la música y la interpretación vocal están hechas con IA. Esta nota no repasa de quién va la canción ni por qué eligió un rap. Eso ya lo contó él en otros textos. Aquí se trata de leer la letra despacio, línea a línea, y mirar cómo está montada.
Antes de leer
La canción está en «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», el segundo disco de la trilogía, en el mismo tramo que «Punto muerto». Su videoclip dura tres minutos y treinta y cuatro segundos. La portada parece el fotograma de una telenovela: un salón con lámpara de araña y cortinas pesadas, un hombre moreno sentado en primer plano con chaqueta oscura y la camisa abierta, otro de traje gris de pie detrás, y encima el título en letras de neón de colores.
La letra completa está en el archivo de letras. Tiene muy pocas frases distintas. Casi todo lo que cuenta cabe en su primer bloque.
Primer verso: anunciar el género
La canción empieza contando lo que está pasando: hoy a alguien se le ha ocurrido intentarlo con un rap. Es una frase de diario, casi de conversación. No hay imagen poética ni golpe de efecto. Hay una persona que avisa de que va a probar algo nuevo.
Ese «hoy» es importante. Sitúa la canción en un día concreto, como quien se levanta con un impulso y lo sigue sin pensarlo mucho. Y ese «intentarlo» lo es todavía más. No dice «voy a rapear». Dice que lo va a intentar. Antes de empezar ya se ha dejado margen para fallar.
Es un comienzo muy poco habitual en el rap, un género donde lo normal es entrar presumiendo. Aquí se entra pidiendo sitio con educación.
Segundo verso: deletrear al rival
El segundo verso se adelanta a la crítica. Sabe que le van a criticar, y lo dice con una frase que termina así:
obviamente no soy bi za rrap
Lo bonito está en cómo se escribe. El nombre del productor argentino aparece partido en tres sílabas separadas. No es una errata. Es una forma de pronunciarlo despacio, como quien lee un cartel en un idioma que no domina. Y esa lentitud tiene gracia, porque es justo lo contrario de lo que se espera de un rapero, que suele ir rápido.
Además, la rima funciona. «Rap» y la última sílaba del nombre suenan igual, así que el verso se cierra solo. El chiste y la rima son la misma cosa.
Tercer y cuarto verso: el motivo
Luego llega la razón de todo. Como Leire, necesita quedarse a gusto. La comparación con una cantante de pop dentro de un rap ya es un pequeño cruce de géneros. Y «quedarse a gusto» es la clave de lectura de la canción entera. No pretende convencer, ni ganar una batalla, ni demostrar nada. Pretende soltar algo que pesaba.
El cuarto verso dice qué es eso que pesa: lo que piensa de alguien que va de cruising y se desnuda en un arbusto. Fijaos en la rima: «a gusto» con «arbusto». Es una rima casi de chiste, de esas que hacen sonreír al oírlas. Y está colocada justo en el momento en que aparece el personaje. Así el retrato llega acompañado de una carcajada.
No hay juicio sobre el cruising. Lo que retrata la letra es el contraste entre lo que alguien enseña y lo que hace. Pero eso todavía no lo dice. Lo dejará para el estribillo.
Quinto y sexto verso: el detective que llega tarde
El primer bloque termina con dos versos que se leen en orden y se entienden al revés. Primero: parece que hasta su entorno le ha calado. Después:
Menos mal que te he desenmascarado
La gracia está en el «hasta». Si hasta su gente se ha dado cuenta, es que todo el mundo lo sabía. Y aun así, quien narra se pone la medalla de haberlo descubierto. Es el detective que llega a la escena cuando la policía ya ha recogido. La frase tiene orgullo y autoparodia a la vez.
Ese «menos mal» también dice mucho. No es un grito de victoria. Es un suspiro. Lo que se celebra no es haber ganado, sino haberse quitado un peso de encima. Vuelve a aparecer el «quedarse a gusto» de dos versos antes.
El estribillo: un piropo que se tuerce
Y entonces entra el estribillo. Empieza con una serie de tres palabras sobre el mismo color de piel: moreno, morenito, morenón. Al oído suena a requiebro, a algo que se le diría a alguien por la calle. Pero inmediatamente después llega la etiqueta: perfil encubierto.
Suena a aplicaciones de ligar y a redes sociales: un perfil que no enseña la cara, que oculta quién hay detrás. Pegada al piropo, cambia el tono de todo. Lo que parecía admiración se convierte en una ficha policial.
La segunda línea del estribillo lo confirma: se descubrió el pastel. Es un dicho muy castellano, de abuela, de patio de vecinos. Descubrir el pastel es enterarse de un secreto que alguien escondía. Y detrás va el título completo de la canción, como una firma: narci de cutre culebrón.
Ese título tiene tres palabras y cada una rebaja a la anterior. «Narci» ya no es «narcisista», es su apodo corto. «Cutre» le quita cualquier glamour. Y «culebrón» le pone escenario: una telenovela de sobremesa, con decorado de cartón y giros que se ven venir.
La palabra que cierra
Las dos últimas líneas del estribillo repiten la misma idea dos veces seguidas. Resulta que el moreno, el morenito y el morenón era una sola cosa:
¡Era una falsificación!
Es la única exclamación de toda la letra. Todo lo demás se dice en tono de conversación, incluso los insultos. Solo aquí sube la voz. Y la palabra elegida no es «mentiroso» ni «traidor». Es «falsificación», una palabra que se usa para cuadros, billetes y relojes. A la persona se la trata como a un objeto que no era original. Eso la hace más dura y más graciosa a la vez.
Que se diga dos veces no es relleno. La primera vez es la sorpresa. La segunda es la confirmación, como cuando alguien te cuenta algo increíble y tú lo repites para creértelo.
Cómo está construida
La estructura es sencillísima. Un bloque de seis versos, un estribillo, el mismo bloque otra vez, dos estribillos seguidos y un cierre. La parte narrativa solo suena dos veces. El estribillo, en cambio, vuelve una y otra vez.
Eso dice mucho de la canción. La historia importa poco. Lo que importa es la conclusión. Es como esas conversaciones en las que alguien te cuenta lo que pasó en dos frases y luego se pasa media hora repitiendo «es que era un falso, un falso».
Pero hay un detalle que se escapa en una escucha rápida. En el último tramo, el estribillo pierde su final. Las líneas de la falsificación desaparecen y solo quedan las dos primeras, repetidas cuatro veces seguidas: el piropo, el perfil encubierto, el pastel descubierto y el título.
Ya no hace falta gritar. La exclamación se ha quedado atrás. Lo que queda es la frase tranquila, dicha una y otra vez, como un mantra de alguien que ya no se enfada, solo constata. La canción empieza con un impulso y termina con una certeza.
Lo que se queda
«Narci de cutre culebrón» se lee como una pequeña lección de economía. Con seis frases y un estribillo cuenta un engaño, se ríe de él y se queda a gusto. Usa un dicho de abuela, una rima de chiste, un nombre deletreado y una palabra de mercadillo. No necesita más.
Lo que más llama la atención, leída despacio, es la falta de rencor en la forma. Los insultos son de telenovela, no de guerra. Y el final no es un portazo, sino una frase repetida con calma. Para quien haya descubierto alguna vez que alguien no era quien decía ser, la canción ofrece algo útil: la posibilidad de contarlo riéndose, y de terminar el capítulo sin dejar un final abierto.
Escucharla y llevársela
Se puede escuchar entera en su ficha de la web y descargarse sin pagar desde la tienda. En canciones está junto al resto del catálogo de la trilogía, y en prensa hay fotos y contacto para medios.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «Narci de cutre culebrón»?
De alguien que descubre que una persona con perfil encubierto, que parecía un morenazo de película, era una falsificación. La letra lo cuenta en forma de rap, con humor y sin dramatismo.
¿Por qué la letra escribe «bi za rrap» separado?
Para pronunciar el nombre del productor sílaba a sílaba, con lentitud, y reírse de la propia idea de rapear sin ser rapero. Además, así rima con «rap».
¿Cómo es la estructura de la canción?
Un bloque narrativo de seis versos que suena dos veces y un estribillo que se repite mucho. En el tramo final el estribillo pierde la frase de la falsificación y se queda solo con sus dos primeras líneas.
¿En qué disco está?
En «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», el segundo disco de la trilogía de Planeta Gayfolk.

