Escritura
El Planeta Gayfolk, políglota: los idiomas que se cruzan en las letras de Mike Sain't Louis
Por Mike Sain't Louis ·

Hay una idea muy extendida según la cual un artista debe elegir un idioma y quedarse en él. O escribes en español o escribes en inglés. O eres de aquí o eres de fuera. Las letras de Mike Sain't Louis no han recibido nunca esa circular. El planeta habla madrileño de barrio, con sus «Fíjate lo que te digo» y sus «un pelín», pero en cuanto uno se descuida aparece una canción en inglés, una frase partida por la mitad, un verso en portugués, una guagua canaria o un besiño gallego.
Este texto es un mapa de esos idiomas. No de los que el autor domina o deja de dominar, que eso no es asunto de nadie, sino de los que aparecen en las letras publicadas, dónde aparecen y para qué sirven. Porque en el planeta cada idioma tiene un trabajo. El inglés no está para lo mismo que el portugués, y la palabra canaria no hace lo mismo que la italiana.
La canción que sirve de puerta es «Pura magia», del tercer álbum de la trilogía, «El día de la liberación». Es la única del catálogo escrita enteramente en portugués, y es una buena forma de empezar porque demuestra lo más importante: en el planeta, un idioma nuevo no es una pose. Es otro sitio donde bailar. Y el mapa que sigue tiene muchas pistas: unas con luces de neón, otras con la luz apagada, alguna con olor a mar y a gofio.
Portugués para bailar: «Pura magia»
«Pura magia» es una canción de noche y de pista. Su primera estrofa podría ser la de cualquier himno de verano: «Luzes brilham na cidade / A noite é só diversão / Deixe a batida te levar / Sinta a emoção». Luces que brillan en la ciudad, una noche que es solo diversión, un ritmo que te lleva.
Lo que tiene de especial es lo que no tiene: no hay ex, no hay narcisista, no hay reproche. En un catálogo lleno de ajustes de cuentas, «Pura magia» es una canción sin enemigos. Solo invita: «Vem cá dançar comigo / Sentir essa energia / Vamos ser um só». Ven a bailar conmigo, siente esa energía, seamos uno.
Y tiene el verso más bonito de la canción en el centro, como una lámpara colgada del techo: «Somente a lua nos guia / Neste mar de neon». Solo la luna nos guía en este mar de neón. Es la imagen de una discoteca vista con ojos de poeta: el neón como un mar, la luna como único faro. El final no cierra nada, deja la puerta abierta: «Nossa festa não termina». Nuestra fiesta no se acaba.
Elegir el portugués para esta canción tiene sentido. Es un idioma que en España suena a verano, a costa, a música brasileña de madrugada. Suena cerca y lejos a la vez. Y permite algo que el español del planeta casi nunca se permite: la alegría pura, sin un chiste debajo.
Hay otra canción con título en portugués, «Sol e Lua», del segundo álbum. Su letra todavía no está publicada en la web, así que este mapa no la cita. Pero el título solo ya muestra que la luna portuguesa de «Pura magia» no estaba sola en el cielo del planeta.
Spanglish de pista: la frase partida
El idioma más característico del planeta no es el inglés ni el español: es la mezcla. La frase que empieza en un idioma y termina en otro, sin pedir permiso.

«Marica chill», del segundo álbum, es el ejemplo más alegre. Su primera estrofa es un desayuno bilingüe: «Hoy me levanté con glitter en la cara / Last night was crazy, but I don't need a saga / Un café solo, sin leche y sin drama / And I still wear heels pa' bajar a la playa». Cada idioma pone su parte. El español trae el café solo y la playa, cosas de aquí. El inglés trae el glitter, la saga y los tacones, cosas de videoclip.
Hasta los personajes secundarios hablan mezclado: «La vecina said: that boy's too much / Pero el frutero me regaló un mango lush». La vecina cotilla habla en inglés, el frutero amable regala en español. Y el estribillo resume la actitud: «Marica chill, sin pena, sin stress». La palabra más fuerte de la frase, «marica», se queda en español. La más suave, «chill», viene de fuera.
En «Soy marica sideral», del tercer álbum, la mezcla se vuelve manifiesto: «No vine a salvar tu mood, / vine a tomar mi space». Son dos versos en los que el inglés ocupa justo las palabras que en español sonarían más cursis. «Estado de ánimo» y «espacio» serían demasiado serios. «Mood» y «space» son ligeros, de redes sociales, de pista.
Spanglish de bajón: «Dark Corners»
La mezcla no sirve solo para la fiesta. En «Dark Corners», del segundo álbum, sirve para contar una tristeza que se disfraza de fiesta.
La canción empieza en inglés y enseguida deja entrar el español por la rendija: «I wake up late, no sun today / The mirror says "qué pasó, hey?"». El espejo, que es la conciencia, habla en español. Y luego aparece una de las imágenes más tristes del catálogo, en una frase partida: «En mi cabeza hay un party gris». Una fiesta, pero gris. Una palabra inglesa de alegría pintada con un color español de bajón.
El estribillo sigue mezclando: «I'm dancing in the dark corners / Con mi sombra, she's the owner / Of my nights, of my heart». Bailo en los rincones oscuros, con mi sombra, que es la dueña de mis noches. Y hay un verso que explica la canción entera: «My heels are high, mi mood is low». Los tacones, altos; el ánimo, bajo. Las dos mitades de la frase son las dos mitades de la persona.
Aquí el cambio de idioma funciona como un cambio de cara. El inglés es la máscara de la fiesta, lo que se enseña en la pista. El español es lo que hay debajo: «Pero por dentro no hay más gas», «Tacones altos, alma sin voz». Quien haya salido alguna vez de fiesta para no quedarse en casa pensando reconocerá ese idioma doble.
Inglés con comillas españolas: «Barcelona»
«Barcelona», del segundo álbum, hace la operación contraria. Es una canción en inglés que mete frases en español entre comillas, como quien cita lo que alguien le susurró al oído.
«Late night, city lights, Barcelona's glow», empieza, y enseguida aparecen las citas: «"Perdidos en la mirada", we rise, we fly», «Turn the beat up, feel the rush, "acércate a mí"», «"La noche nos envuelve," let's not let it end». El inglés cuenta la escena. El español pone las palabras de amor.
Es una forma muy fina de usar dos idiomas. Las frases en español suenan como fragmentos de conversación real, cosas dichas de verdad en una pista de la ciudad. El inglés es el narrador, la cámara que filma. Y el estribillo, que repite el nombre de la ciudad con un «tú y yo» en medio, es un abrazo entre las dos lenguas: «Barcelona, Barcelona, tú y yo, Barcelona».
Inglés entero: las canciones de otra voz
Luego están las canciones escritas enteramente en inglés, sobre todo en el segundo y el tercer álbum. Y aquí ocurre algo interesante: el inglés no trae el mismo tono que el español. Las letras en inglés del planeta son, en general, más serias, más contenidas, menos de barrio.

«Gatekeeping», del segundo álbum, es una respuesta a quienes deciden qué es arte y qué no. Tiene frases cortas, casi de aforismo: «You draw a line / around yourself / and call it culture». Trazas una línea a tu alrededor y lo llamas cultura. O esta otra: «You measure pain / with a ruler, / not with truth». Mides el dolor con una regla, no con la verdad. Y un final de tres palabras que parece una firma: «I didn't knock. / I didn't wait. / I stayed». No llamé, no esperé, me quedé.
«The Great Depression», del tercer álbum, es casi un relato de época, con sombreros, una radio de escaparate que tose jazz y titulares a gritos: «October bit like cheap gin in the throat». Octubre mordía como ginebra barata en la garganta. «Holy Stillness», también del tercero, es una nana: «Rest now, little one, / Rest without fear». Descansa ahora, pequeño, descansa sin miedo.
¿Por qué este cambio de tono? Las letras no lo explican, y este texto no va a inventar la respuesta. Pero se puede observar el efecto: en inglés, el planeta se permite una solemnidad que en español casi siempre rompe con un chiste. Es como si el idioma de fuera diera permiso para hablar en voz baja.
El quejío que se cuela: «Before the Bells»
Hay una canción en inglés que no consigue quedarse del todo en inglés, y es una de las más bonitas del catálogo por eso mismo. «Before the Bells», del tercer álbum, es una meditación sobre el tiempo y el duelo, con versos como «Before the bells remember how to ring» o «The heart unknots itself without a light».
Pero empieza con otra cosa. Antes del primer verso en inglés, se oye un lamento en español, escrito con las vocales estiradas: «Aaaaaaayyyyy mi pena / Ayyyyyyyyyyyy mi penita». Es el quejío de la copla, el «ay» de las folclóricas, colándose por la puerta de una canción anglosajona.
Esa entrada lo dice todo sobre el planeta. Puede escribir en inglés, en portugués o en spanglish, pero la pena, cuando llega, llega en español. Y con diminutivo.
Canario de las islas
En el mapa del planeta hay también una variedad del español que tiene su propio vocabulario: el de Canarias. Aparece sobre todo ligada a personajes y escenarios de las islas, como El Médano, en el sur de Tenerife, que sale una y otra vez en las letras.
En «Como a mi chihuahua», el reproche usa el transporte de las islas: «y tú no me dabas ni un beso ni antes de coger la guagua». La guagua es el autobús en Canarias, y la palabra sola ya sitúa la escena. En «Asqueroso coordinador», el calzado también es local: «como si te desmayas o te tropiezas con las cholas». Las cholas son las chanclas. Y el gofio, la harina de cereal tostado de las islas, aparece en varias letras, a veces como maldición: «De que ojalá se atragante con el gofio canario».
Estas palabras no están puestas como decorado. Están porque los personajes de las canciones viven allí, o vienen de allí, y hablan así. Un mapa de idiomas del planeta tiene que incluir esta isla de vocabulario, porque sin ella las historias de El Médano sonarían falsas.
También hay una fórmula de despedida muy de la zona en «Escupiré sobre tu tumba» y en otras letras: «mi niño», un vocativo cariñoso que en las islas y en el sur se usa con todo el mundo. En las canciones del planeta, ese cariño suele ir envenenado. «Mi niño» es lo que se le dice a alguien justo antes de cerrarle la puerta.
Un besiño gallego
Hay una palabra que aparece una sola vez y que merece su propio rincón en el mapa. Al final de «Escupiré sobre tu tumba», del primer álbum, la despedida es esta: «Hasta nunca, mi niño. Un besiño, marrano de El Médano».

«Besiño» es el diminutivo gallego de beso. Ponerlo en una despedida tan furiosa es un golpe de ironía perfecto: la dulzura del diminutivo gallego, que suena a abuela y a aldea, pegada a un insulto con código postal canario. En una sola línea, el planeta junta el norte y el sur de España, la ternura y la rabia.
Italiano de impostor
El italiano, en el planeta, tiene un papel muy concreto: es el idioma del que se inventa una nacionalidad. En «En un musical gay», del primer álbum, el ex de El Médano «se presentaba a todo el mundo / como / medio italiano». En «Carta de recomendación», la advertencia es parecida: «Renegará de su madre y te dirá que es italiana». Y en el título de otra canción del primer álbum, «Un falso amore se ha llevado mis bañadores de marca», la palabra italiana ya va con la etiqueta puesta: falso.
Es una observación muy fina sobre cómo se presenta cierta gente. Decirse «medio italiano» es comprarse un glamour de segunda mano: el acento, el estilo, el apellido exótico. Las letras desmontan ese disfraz con una sola palabra. El «amore» del título no es amor: es un amor falso con acento prestado.
Alemán de pasada
El alemán aparece poco, pero aparece. En «El castigo más duro» como hipérbole: «que opinen de ti hasta en alemán», es decir, que hable de ti todo el mundo, hasta en los idiomas más lejanos. En «Marica chill» como personaje de noche: «Acabé bailando con un chulo alemán». Es el idioma de los turistas de la costa, de los encuentros de una noche, de lo que suena muy lejos.
Textos bilingües
Fuera de las letras, en los textos que acompañan a los videoclips, el planeta también cambia de idioma. El texto de «Free Britney», del tercer álbum, empieza en inglés, «She was trapped behind the lights», y sigue en español: «Britney no fue solo una estrella, fue una niña usada, una mujer juzgada y un icono que gritó sin que nadie escuchara». Termina con una frase que podría ser el lema de este mapa entero: «Porque la libertad también puede ser pop».
Escribir el mismo homenaje en dos idiomas es una forma de decir que el mensaje no pertenece a un solo país. Britney Spears es un icono mundial; el homenaje habla los dos idiomas de su público en el planeta.
El idioma de las pantallas
Hay un idioma más en el mapa, y no sale en ningún diccionario: el de las redes sociales y los móviles. Es un idioma hecho de palabras prestadas, sobre todo del inglés, pero también de botones, iconos y funciones. Y el planeta lo habla con soltura.

«Spoiler», del segundo álbum, es casi un manual de ese idioma. La letra cuenta una infidelidad digital con el vocabulario exacto de las aplicaciones: «Empezó dando solo me gusta a fotos de Madonna», «Empezó también a subir historias con frecuencia», «Por eso estabas todo el día en los directos». Y la escalada se mide en iconos: «Ya estamos en la fase de corazones, / y carita sonriente en un comentario». El propio título es una palabra inglesa que el español ha adoptado sin traducir.
En «El segundo exacto» el idioma de las pantallas se vuelve triste: «20 estados vistos en Whatsapp, mi novio, su madre, mi hermana, mi suegro, mi ex. / Ni un solo 'me gusta'». En «Como a mi chihuahua», sirve como filtro contra el mundo: «prefiero enterarme por Twitter dos meses más tarde». Y en «El castigo más duro», el duelo se escribe como una lista de servicios en la nube: «iPhone, Google fotos, Movistar cloud, One Drive».
Este idioma tiene algo de dialecto generacional. Quien no usa estas aplicaciones no entiende del todo la gravedad de unos «corazones» o de un «visto». Quien las usa sabe que un «me gusta» a la persona equivocada puede ser el principio de una ruptura. Las letras lo traducen al lenguaje de siempre, el de los celos y el desamor, sin perder la precisión técnica.
Para qué sirve cada idioma
Si se pone todo el mapa sobre la mesa, se ve un reparto de funciones bastante claro.
El español de Madrid es la casa: el idioma del insulto, del chiste, de la verdad y de la pena. Cuando algo duele de verdad, aparece en español, aunque sea un «ay» al principio de una canción inglesa. El inglés tiene dos caras: en las frases mezcladas es actitud, brillo, videoclip; en las canciones enteras es solemnidad, contención, voz baja. El portugués es alegría sin enemigos, verano y luna. El canario es geografía: sitúa a los personajes. El gallego es ternura irónica. El italiano es disfraz. El alemán es distancia.
Nada de esto es una regla escrita. Es lo que se observa leyendo las letras una detrás de otra. Y demuestra que, en el planeta, cambiar de idioma no es adorno: es una herramienta más de la caja, igual que la lista o el nombre propio.
Hay además una lección que va más allá de la música. Mucha gente LGTBI vive entre varios idiomas sin salir de su ciudad: el de casa, que a veces calla cosas; el de los amigos, que las dice todas; el de la noche, lleno de palabras prestadas; el de internet, con sus siglas y sus iconos. Pasar de uno a otro es una habilidad aprendida a la fuerza, porque cada sitio pedía hablar de una manera. Las letras del planeta no esconden ese cambio de registro. Lo enseñan, lo exageran y lo convierten en ritmo. Lo que antes era una forma de protegerse, aquí se vuelve una forma de jugar.
Cómo escuchar el mapa
Para quien quiera hacer el recorrido con los oídos, un orden posible. Empezar en casa, con cualquier canción en español del primer álbum. Pasar a la mezcla alegre de «Marica chill» y a la mezcla triste de «Dark Corners». Cruzar a «Barcelona», con su inglés lleno de susurros españoles. Entrar en el inglés serio de «Gatekeeping» y en el quejío de «Before the Bells». Y terminar en la pista, con «Pura magia», donde solo la luna guía.
Todas las letras están en el archivo de letras, con los idiomas tal como se escribieron.
Ficha
«Pura magia» pertenece a «El día de la liberación», el tercer álbum de la trilogía GAYFOLK, y se puede escuchar en Spotify. Las letras son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial. La información oficial del proyecto está en la sala de prensa.
Este mapa no está terminado, porque el planeta sigue publicando canciones y cualquiera de ellas puede traer un idioma nuevo. Y como diría la última línea de «Pura magia», en el idioma que toque: nossa festa não termina.
Preguntas frecuentes
¿Mike Sain't Louis tiene canciones en otros idiomas?
Sí. Hay canciones enteras en inglés, como «Gatekeeping», «The Great Depression», «Before the Bells» u «Holy Stillness», y una en portugués, «Pura magia». Otras mezclan español e inglés, como «Marica chill», «Dark Corners» o «Barcelona».
¿De qué trata «Pura magia»?
Es una canción de pista escrita en portugués, sobre una noche de baile en la ciudad: «Luzes brilham na cidade / A noite é só diversão». Uno de sus versos es «Somente a lua nos guia».
¿Por qué mezcla español e inglés?
En las canciones de pista, el inglés suele traer las frases de actitud («that's my brand») y el español, las de barrio y de verdad. La mezcla imita cómo habla mucha gente joven.
¿Qué palabras canarias aparecen en sus letras?
Entre otras, «guagua», «cholas» y «gofio», ligadas a personajes y escenarios de las islas, como El Médano.
¿En qué disco está «Pura magia»?
En «El día de la liberación», tercera parte de la trilogía GAYFOLK.