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Catálogo de un cielo con cables: «Stars cibernéticas», objeto por objeto, de la portada al neón

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Portada de «Stars cibernéticas», canción de Mike Sain't Louis: un hombre descalzo y con gafas de sol flota con los brazos abiertos sobre la Tierra, con un conjunto azul metalizado y la camisa abierta, entre planetas, estrellas y estelas de neón rosa; el título en letras cromadas de estilo ochentero

En 1774, el astrónomo francés Charles Messier publicó una lista de manchas borrosas del cielo. No las buscaba por gusto: le estorbaban. Él cazaba cometas, y esas nubecillas que no se movían le hacían perder el tiempo. Así que las apuntó, una por una, con un número, para no volver a confundirlas. Aquella lista de estorbos acabó siendo uno de los catálogos más famosos de la astronomía. Hoy la nebulosa del Cangrejo sigue llamándose M1 porque un señor la apuntó la primera para quitársela de en medio.

Catalogar es eso: mirar algo que brilla, darle un número y escribir al lado lo que se sabe. Sin adornos. La posición, el brillo, el color, el tipo de objeto.

«Stars cibernéticas» es una canción que pide catálogo. Tiene estrellas en el título, un chico flotando en el espacio en la portada y una nube de etiquetas futuristas en su videoclip. Lo que no tiene, por ahora, son versos a la vista: la página de letras los promete para más adelante. Por eso este catálogo no incluye ningún verso, ni resumido ni adivinado. Recoge solo lo observable a simple vista: la carátula, el vídeo y su descripción, la pista que ocupa y las notas del diario del planeta.

Como en el catálogo de Messier, cada objeto lleva su número. Empezamos.

SC-1. El título

Tipo de objeto: sistema doble.

Descripción: dos palabras de dos idiomas que orbitan juntas. «Stars», en inglés, y «cibernéticas», en español, con su tilde y su género femenino. El resultado es un híbrido que no pertenece del todo a ninguna lengua, como esas estrellas binarias que giran una alrededor de la otra sin que ninguna mande.

Observaciones: en inglés, «stars» son las estrellas del cielo y también las del espectáculo. En español, «estrella» funciona igual, y en la cultura queer tiene un sentido añadido: la diva, la folclórica, la que llena el escenario con solo entrar. Al ponerle el apellido «cibernéticas», esas divas pasan a tener cables. El texto de presentación del single en la web de Mike lo resume con una imagen: estrellas de purpurina digital, divas que brillan desde otra galaxia.

Brillo aparente: alto. Es de esos títulos que se entienden antes de escuchar nada.

SC-2. La palabra «cibernética»

Tipo de objeto: fósil luminoso.

Descripción: la palabra tiene historia. Viene del griego «kybernetes», el timonel, el que gobierna el barco. En 1948, el matemático estadounidense Norbert Wiener la eligió como título de un libro sobre el control y la comunicación en los animales y las máquinas. A partir de ahí, «cibernético» pasó a significar todo lo que tiene circuitos, retroalimentación y pantallas.

Observaciones: con los años, la palabra se llenó de purpurina de ciencia ficción. William Gibson popularizó «ciberespacio» en su novela «Neuromante», de 1984, y el prefijo «ciber» acabó pegado a cafés, a amores, a delitos y a cualquier cosa con wifi. Hoy suena un poco antigua, como una película de los ochenta vista en VHS. Y justamente por eso encaja con la portada.

Nota del catalogador: hay algo bonito en que una palabra que nació para hablar del timón de un barco termine describiendo estrellas. Las dos cosas sirven para orientarse.

SC-3. El chico que flota

Tipo de objeto: cuerpo en ingravidez.

Descripción: en el centro de la portada, un hombre flota por encima de la curva de la Tierra, con los brazos abiertos y las palmas hacia abajo, como quien se deja sostener por el aire. Lleva gafas de sol, la barba recortada y el pelo corto. Va descalzo.

Observaciones: los pies descalzos son el detalle más raro y más tierno de la imagen. Un astronauta de verdad no saldría al espacio sin botas. Este sí. No está trabajando, no está en misión. Está flotando por placer, como quien se tumba en una piscina un domingo de agosto. Ese mismo texto de presentación habla de ingravidez total y añade una frase que vale como lema: aquí no hay gravedad que valga, ni para los cuerpos ni para los prejuicios.

Posición: por encima del mundo, pero no muy lejos. Lo bastante alto para no oír los comentarios de abajo.

SC-4. El traje azul metalizado

Tipo de objeto: superficie reflectante.

Fotogramas del videoclip oficial de «Stars cibernéticas», de Mike Sain't Louis

Descripción: conjunto de pantalón y camisa en azul metalizado, con un brillo de charol que refleja las luces del espacio. La camisa va abierta hasta el ombligo y deja ver un pecho tatuado. En los antebrazos, más tatuajes.

Observaciones: el traje no protege de nada. No hay casco, no hay tubos de oxígeno, no hay escudo térmico. Es ropa de discoteca llevada al vacío. En la estética del planeta eso no es un error, es la idea: llevar el cuerpo de fiesta a sitios donde nadie esperaba verlo. El azul eléctrico y el charol tienen además mucha memoria de pista de baile: los monos de lentejuelas de la música disco, los trajes plateados de los grupos de pop futurista, los escenarios donde el brillo se ponía por encima de la comodidad.

Color: azul con reflejos violetas y rosas, según de dónde le dé la luz.

SC-5. Las estelas de neón

Tipo de objeto: trayectorias.

Descripción: líneas finas de neón rosa cruzan la imagen en curvas largas, de un lado a otro, rodeando al chico y a los planetas. No se sabe qué las deja: podría ser un cometa, una nave, una señal.

Observaciones: el neón rosa es casi una firma del planeta. El diario lo explica en su nota sobre la estética del planeta: neón rosa, magenta y violeta sobre fondos negros, un planeta rosa como emblema y una mezcla de cabaret y ciencia ficción. En esa misma nota, «Stars cibernéticas» aparece como uno de los títulos que llevan el planeta al terreno de la ciencia ficción.

Nota del catalogador: en astronomía real, las estelas en una foto suelen ser satélites o aviones que estropean la imagen. Aquí son lo contrario: el adorno que la completa.

SC-6. La Tierra, abajo

Tipo de objeto: planeta de origen.

Descripción: en la parte baja de la portada se ve la curva de la Tierra, con nubes y un resplandor de amanecer a la izquierda, como si el sol estuviera saliendo justo detrás del horizonte.

Observaciones: el chico flota de espaldas a ese amanecer, mirando hacia quien observa. No mira hacia abajo. Hay una lectura posible, que es solo mía: la Tierra es el sitio del que se ha ido, y no parece echarlo de menos. En un catálogo musical tan lleno de personas que se marchan de donde no las querían, la imagen de alguien que se eleva por encima del mundo y no vuelve la vista atrás tiene su peso.

SC-7. Los otros planetas

Tipo de objeto: compañeros de campo.

Descripción: alrededor del chico flotan varios planetas de distintos tamaños: uno grande y azulado a la derecha, otros más pequeños y violetas repartidos por la imagen. Ninguno es la Tierra. Ninguno tiene nombre.

Observaciones: en el universo GAYFOLK, que empezó con un disco titulado «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», cualquier planeta sin nombre es una tentación. Podría ser el propio planeta Gayfolk, visto desde fuera. Podría ser cualquiera de los mundos que aparecen en otras canciones. La portada no lo aclara, y es mejor así: deja espacio para que quien mire elija su destino.

SC-8. Las letras cromadas

Tipo de objeto: artefacto tipográfico.

Collage con un detalle de la carátula de «Stars cibernéticas» y las carátulas de «Ataúd de neón», «Nana para adultos», «He creado un novio con inteligencia artificial»

Descripción: el título está escrito en letras cromadas, con degradado de azul a rosa y un brillo metálico, en una tipografía que parece sacada de la carátula de un videojuego de recreativa o de una película de ciencia ficción de los ochenta.

Observaciones: esa estética tiene nombre en internet: la de las portadas de synthwave, la música electrónica que imita los sintetizadores de los ochenta, con rejillas de neón, atardeceres violetas y coches deportivos. Es una nostalgia de un futuro que nunca llegó, el futuro como se imaginaba en 1985. Que una canción sobre estrellas con cables use esa letra dice algo: el futuro de este planeta no es frío ni minimalista. Es hortera, reluciente en el mejor sentido, y orgulloso de serlo.

SC-9. Las gafas de sol

Tipo de objeto: filtro.

Descripción: el chico flota con gafas de sol oscuras, de cristal reflectante, que no dejan ver sus ojos.

Observaciones: en el espacio, las gafas de sol tienen sentido práctico: allí arriba la luz del sol no la filtra ninguna atmósfera. Pero en la portada funcionan de otra manera. Son el accesorio de la estrella que no quiere que la reconozcan, o de la que sabe que todo el mundo la mira y decide no devolver la mirada. Gafas de sol de noche, en una discoteca o en una alfombra roja, es un gesto de diva de manual.

Hay otra lectura más íntima. Unas gafas oscuras protegen también de que te vean llorar, o de que te vean demasiado. Un cuerpo que flota a pecho descubierto, descalzo, con los brazos abiertos, y que aun así se guarda los ojos. Exposición total, menos en un punto. Como mucha gente que sale del armario a lo grande y conserva, sin embargo, una habitación propia donde nadie entra.

SC-10. Las estrellas de fondo

Tipo de objeto: campo estelar.

Descripción: detrás de todo, un cielo saturado de estrellas pequeñas, con nubes de gas violeta y azul, como las fotos de nebulosas que publican los telescopios espaciales.

Observaciones: las fotos reales de nebulosas suelen tener colores asignados: los telescopios captan luz que el ojo no ve y los científicos la traducen a colores para poder estudiarla. Es decir, incluso el cielo de verdad que conocemos por las fotos ha pasado por una máquina antes de llegar a nosotros. La portada de «Stars cibernéticas» exagera esa operación, pero no la inventa. Lo cibernético ya estaba en nuestra manera de mirar las estrellas mucho antes de esta canción.

Nota del catalogador: dentro de cien años alguien mirará esta portada y la catalogará como lo que es, un documento de cómo imaginábamos el espacio en los años veinte de este siglo: con neón, con brillo de charol y con un chico descalzo flotando sin miedo.

SC-11. El videoclip oficial

Tipo de objeto: registro en movimiento.

Datos de observación: YouTube registra el videoclip oficial en el canal de Mike desde el 4 de octubre de 2025 y dura cuatro minutos y cuarenta y dos segundos. El 21 de octubre de 2026 llegó un vídeo corto, con una frase que el diario repitió el mismo día en su entrada de vídeo: en Gayfolk hasta las estrellas son cibernéticas.

Espectro: la descripción del vídeo oficial trae una nube de etiquetas que funcionan como el análisis de la luz de una estrella, el que dice de qué está hecha. Algunas: #ElectronicaFuturista, #FuturisticPop, #ElectroPop, #NeonDreams, #CyberLove, #RealismoFuturista, #NuevoPlaneta, #MusicaQueer. Juntas dibujan la composición: electrónica con vocación de futuro, pop queer y una pizca de amor cibernético.

Observaciones: entre esas etiquetas también aparecen #IA y #ArtistaIA. No es un adorno. Es una declaración de cómo está hecha la música.

SC-12. La máquina detrás de las estrellas

Tipo de objeto: fuente de energía.

Más fotogramas del videoclip oficial de «Stars cibernéticas», de Mike Sain't Louis

Descripción: Mike Sain't Louis escribe sus letras, compone y produce desde Madrid. La música y las voces que se oyen en sus canciones se generan con herramientas de inteligencia artificial que él dirige. Lo dice en cada entrada de vídeo del diario: la música está hecha con herramientas de inteligencia artificial y las letras son suyas.

Observaciones: en una canción que se llama «Stars cibernéticas», ese dato deja de ser técnico y se vuelve parte del significado. Si las estrellas de esta canción tienen cables, la canción también los tiene. El diario lo exploró en una nota sobre la IA como personaje en GAYFOLK, que reúne los títulos del catálogo donde la inteligencia artificial aparece como pareja imaginaria, como rival o como compañía. Entre ellos está «He creado un novio con inteligencia artificial», que lleva la idea al terreno del amor.

Nota del catalogador: hay quien mira la música hecha con IA como un cielo falso, de planetario. Este catálogo prefiere otra comparación. Las estrellas que vemos de noche también son una imagen vieja, luz que salió hace años. Lo que importa es quién decide mirar hacia arriba y qué cuenta después.

SC-13. La órbita en el disco

Tipo de objeto: posición orbital.

Datos: «Stars cibernéticas» es la pista 37 de «El día de la liberación», el tercer álbum de la trilogía GAYFOLK, que tiene 99 pistas. Antes suena «Nana para adultos» y después «Ataúd de neón».

Observaciones: la secuencia es curiosa. Una nana es lo que se canturrea para dormir; un ataúd de neón, una de las imágenes más camp del catálogo, mezcla lo festivo con lo fúnebre. Entre el sueño y la muerte con luces, una canción que flota en el espacio. Como si el disco, en ese tramo, se fuera alejando del suelo poco a poco.

Otra órbita: la discografía completa de la web sigue otra secuencia, que la coloca entre «Tus letras son basura» y «Breeze». De una respuesta a quienes despreciaban las letras de Mike a una brisa: también es una manera de subir.

SC-14. La fe que no cabe en las iglesias

Tipo de objeto: nebulosa interpretativa.

Descripción: cuando el diario dedicó una nota a la órbita de «Stars cibernéticas», la describió con una frase: la fe que no cabe en las iglesias. Y la acompañó de una imagen muy del planeta: un polígono de Madrid convertido en cabaret interestelar.

Observaciones: es una lectura abierta, como todas las de esas notas. Pero ilumina algo. Mirar las estrellas ha sido durante siglos un gesto religioso: buscar arriba lo que abajo no se encontraba. Muchas personas LGTBI crecieron en sitios donde la fe oficial no las quería dentro. Para ellas, mirar al cielo y encontrar estrellas propias, aunque sean de neón, aunque tengan cables, es una forma de fe que nadie puede expulsar.

SC-15. Contaminación lumínica

Tipo de objeto: interferencia.

Descripción: en las grandes ciudades casi no se ven estrellas. La luz de las farolas, los escaparates y los coches rebota en el aire y borra el cielo. En el centro de Madrid, en una noche normal, asoman unas pocas, las de más magnitud, y poco más.

Observaciones: el texto de presentación recomienda escucharla con cascos, de noche, mirando por la ventana del autobús como si fuera la escotilla de una nave. Es una recomendación perfecta para quien vive en una ciudad sin estrellas. Si el cielo de verdad no se ve, al menos que se oiga uno. Las estrellas cibernéticas tienen esa ventaja: no dependen del tiempo que haga ni de las farolas.

SC-16. Sensación de órbita

Tipo de objeto: estado de ánimo.

Ficha de la canción «Stars cibernéticas» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

Descripción: flotar tiene dos caras. Hay una ingravidez feliz, la de la portada, la de quien se ha quitado de encima el peso de lo que piensan los demás. Y hay otra que no lo es tanto: la de sentirse lejos de todo, desconectado, girando alrededor de un mundo al que no se consigue volver.

Observaciones: si alguna vez notas que estás más en la segunda que en la primera, no hace falta esperar a estar muy mal para hablarlo. En España existe el 024, la línea de atención a la conducta suicida: no cuesta nada, es confidencial y no cierra. Para cualquier urgencia, el 112. FELGTBI+ ofrece información y apoyo a personas LGTBI en el 91 360 46 05. Desde fuera de España, tu número local de emergencias es el primer paso, y el directorio findahelpline.com reúne líneas de escucha de casi todos los países.

Ninguna estrella brilla sola. Hasta las cibernéticas necesitan una red.

SC-17. Las estrellas de siempre

Tipo de objeto: constelación de referencia.

Descripción: antes de que hubiera estrellas cibernéticas, el cielo queer ya estaba lleno. Las folclóricas, las divas del pop, las actrices de los dramas de sobremesa: mujeres a las que generaciones enteras de chicos gais y de personas trans miraron como se mira una estrella, desde lejos y buscando orientación.

Observaciones: en España esa constelación tiene nombres que no hace falta presentar, y Lola Flores, que murió en 1995, brilla entre las primeras. No es casualidad que la nota del diario sobre la órbita de esta canción la imagine precisamente a ella en órbita geoestacionaria. Las estrellas de toda la vida sirven aquí como punto de partida: el título no las sustituye, las actualiza. Les pone cables, neón y gafas de sol, y las manda un poco más arriba.

Hay una razón por la que tantas personas LGTBI eligieron a sus estrellas entre las divas. Esas mujeres hacían en público lo que a muchos no se les permitía en privado: exagerar, brillar, llorar por amor a la vista de todos, vestirse como querían. Mirarlas era aprender que existía otra forma de estar en el mundo. Una canción que se llama «Stars cibernéticas», escrita desde un planeta queer, recoge esa costumbre de mirar hacia arriba para saber quién se puede llegar a ser.

Brillo aparente: depende de quién mire. Para alguien de quince años encerrado en un pueblo, puede ser la luz más fuerte del cielo.

Cierre del catálogo

Los catálogos astronómicos nunca se terminan. Siempre aparece un objeto nuevo, una mancha que nadie había visto, una luz que resulta ser otra cosa. Este también queda abierto. Cuando la letra de «Stars cibernéticas» se publique, habrá que añadir entradas, corregir posiciones y, quizá, cambiar de opinión sobre alguna.

Un catálogo, además, siempre dice tanto del cielo como de quien lo mira. Messier apuntaba manchas para no perder el tiempo con ellas y acabó dejando un mapa que siguen usando los aficionados de medio mundo cada noche despejada. Quien mira esta portada y se queda un rato con el chico descalzo, con el traje azul y las estelas rosas, también está apuntando algo: que en algún sitio, aunque sea inventado, hay un cielo donde se puede flotar así, sin pedir permiso y sin miedo a caer.

Mientras tanto, el cielo está a un clic. El single se descarga gratis desde la web del planeta y también se puede escuchar en Spotify. Para reportajes, programas de radio o listas de pop queer espacial, el material del proyecto está en prensa. Ponte los cascos, busca una ventana y mira hacia arriba.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Stars cibernéticas»?

Sus versos siguen inéditos y este post no los reproduce. Lo que se puede contar sale de la portada, del videoclip oficial y sus etiquetas, y de lo que el diario del planeta ha escrito: estrellas digitales, divas de otra galaxia y una estética de neón y ciencia ficción.

¿Se puede leer la letra?

Aún no: la página de letras la anuncia para más adelante, y hasta entonces este catálogo no copia ni reconstruye nada.

¿Dónde aparece dentro de la trilogía?

Ocupa el número 37 de «El día de la liberación», tercer disco de GAYFOLK, con «Nana para adultos» delante y «Ataúd de neón» detrás.

¿Qué estilo tiene?

Las etiquetas del videoclip oficial hablan de electrónica futurista, electropop, futuristic pop y neon dreams. La ficha del single la sitúa en el indie pop, el pop queer y el camp.

¿Quién firma «Stars cibernéticas»?

Mike Sain't Louis, madrileño, autor de la letra, compositor y productor. El sonido y las partes vocales salen de programas de IA que él maneja.

¿Y si me siento lejos de todo, como en órbita?

Hablarlo con alguien ayuda. Si aparecen pensamientos de suicidio, el 024 es la línea española de atención a la conducta suicida, sin coste. Para urgencias, 112. FELGTBI+ orienta a personas LGTBI en el 91 360 46 05. Si vives en otro país, tu teléfono local de emergencias o el directorio findahelpline.com te dirán adónde llamar.

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