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Tres siluetas negras sobre un fondo violeta, cuerpos que bailan en el humo verde y una sombra roja entre pétalos: las siluetas de Planeta Gayfolk
Por Mike Sain't Louis ·

En el siglo XVIII hubo en Francia un ministro de Hacienda tan tacaño, o tan impopular, que su apellido acabó dando nombre a un tipo de retrato barato. Se llamaba Étienne de Silhouette. Duró pocos meses en el cargo, intentó cobrar impuestos a los ricos, y la gente empezó a llamar à la Silhouette a todo lo que se hacía con lo mínimo. Entre esas cosas estaban los perfiles recortados en papel negro, que costaban mucho menos que un retrato pintado. Así nació la palabra silueta.
Desde entonces, una silueta es lo que queda de alguien cuando se le quita todo menos el contorno. Mike Sain't Louis, «el primer cantautor IA»: letrista, compositor y productor musical (música e interpretación vocal hechas con IA), pobló de figuras así el videoclip de «No Contact», su canción sobre cortar para siempre con una expareja narcisista. Este recorrido sigue las siluetas de Planeta Gayfolk: sombras negras sobre fondos violetas, cuerpos que bailan a contraluz y una figura roja entre pétalos.
Tres sombras sobre violeta
La portada de este paseo es casi abstracta. Un fondo violeta, iluminado desde detrás, y delante tres figuras humanas completamente negras. No tienen rasgos, ni ropa reconocible, ni expresión. Están de pie, con los brazos caídos, quietas. Podrían ser cualquiera.
En ese plano me fijo sobre todo en la distancia entre ellas. No se tocan. No se miran. Cada una ocupa su espacio, separada de las otras por una franja de luz. Es una composición muy limpia, casi de cartel, y a la vez inquietante.
Pienso en esas tres figuras como en las personas que pasan por una relación de maltrato psicológico. Al final, todas acaban pareciéndose a una silueta: alguien que ha perdido los colores, los detalles, la expresión propia. Solo queda el contorno. Y la canción, precisamente, trata de recuperar todo lo demás.
Un retrato sin rostro
Los retratos de silueta fueron muy populares durante más de un siglo. En las ferias había artistas que, con unas tijeras y una hoja de papel negro, recortaban el perfil de un cliente en pocos minutos. Las familias los colgaban en las paredes, enmarcados, como recuerdo de sus seres queridos.
Tenían algo de misterio. Un perfil recortado no dice si la persona era alegre o seria, si tenía los ojos claros u oscuros, si sonreía. Solo dice la forma de su nariz, de su frente, de su barbilla. El resto hay que imaginarlo.
Esa cualidad, la de mostrar sin mostrar del todo, hace de la silueta una herramienta muy útil cuando alguien necesita protegerse. Y aquí empieza otra historia, la de las siluetas que se usaron para esconder.
Testigos a contraluz
En los reportajes de televisión de los años ochenta y noventa era frecuente ver a personas entrevistadas a contraluz, con la cara en sombra. Eran testigos que no podían mostrarse: víctimas de violencia, personas amenazadas, gente que contaba algo peligroso. Y entre ellas, muchas veces, hombres y mujeres homosexuales que hablaban de su vida sin poder decir quiénes eran.
Durante décadas, buena parte de la historia LGTBI se contó así, en silueta. Personas que se atrevían a hablar pero no a dejarse ver. Que necesitaban la sombra para poder contar la verdad. La silueta era, a la vez, una forma de valentía y una prueba del miedo.
Hoy muchas de esas personas dan la cara. Pero sigue habiendo quien no puede, por su familia, por su trabajo, por el país en el que vive. Las siluetas del vídeo de Mike me recuerdan a todas ellas.
Cuerpos en el humo verde
Hay un plano de «No Contact» que me parece de los más hermosos del vídeo. Es una pista de baile envuelta en humo, verde por un lado y naranja por el otro, iluminada desde el fondo. Delante, varias figuras bailan a contraluz. Solo las vemos como siluetas negras, con los brazos en alto, las piernas en movimiento, el pelo suelto.

No sabemos quiénes son. Pero sabemos lo que hacen: bailar. Y bailan con una libertad que se nota incluso sin ver sus caras. Los cuerpos se mueven sueltos, sin miedo, sin mirar a nadie.
Ya en la primera estrofa aparece la idea: en la pista de baile, sin mirar atrás, «On the dancefloor, I don’t look back». Me parece que esas siluetas en el humo son la mejor traducción visual de ese verso. Gente que baila de espaldas a lo que dejó, iluminada por lo que tiene delante.
La luz que viene de detrás
Una silueta solo existe si hay una luz detrás. Es una regla física muy sencilla: cuando la fuente de luz está a espaldas de un objeto, lo que vemos desde delante es su sombra recortada. Sin esa luz trasera, no habría contorno. Solo oscuridad.
Me gusta leer eso como una metáfora del contacto cero. Quien corta con una relación dañina deja atrás muchas cosas: recuerdos, años, costumbres, a veces amigos comunes. Todo eso queda a sus espaldas. Pero desde ahí sigue llegando una luz. La de lo aprendido, la de lo que se sobrevivió.
Esa luz no se apaga del todo. Y precisamente por eso la figura se recorta tan nítida. Lo que hemos vivido nos da forma, aunque ya no nos defina por completo.
Cerrar puertas
La segunda estrofa de la canción tiene uno de los versos más directos: «Cierro puertas, bye drama». Es una frase con un punto de humor, muy típica de Mike, que mezcla idiomas y quita solemnidad a algo que, en la vida real, cuesta muchísimo.

Cerrar puertas es exactamente lo que implica el contacto cero. Bloquear el número. Dejar de seguir en redes. No contestar a los mensajes de terceros. No pasar por los sitios donde uno podría encontrarse con esa persona. Es un trabajo agotador, sobre todo al principio, porque las relaciones de maltrato crean una dependencia que tira con fuerza.
Pero una vez cerradas, las puertas permiten algo nuevo: que el otro se convierta, poco a poco, en una silueta. Alguien cuyo contorno se sigue reconociendo, pero cuyos detalles se van borrando. Sin colores. Sin frases suyas repitiéndose dentro de la cabeza. Solo una sombra cada vez más pequeña.
Una sombra roja entre pétalos
Más adelante en el vídeo aparece otra silueta, esta vez de color. Es una figura roja, de pie, recortada contra un fondo turquesa. A su alrededor caen pétalos blancos, como una nevada suave. No tiene rasgos. Es solo un cuerpo de color intenso en medio de un paisaje frío.

Esa figura roja me parece distinta a las negras. Las sombras oscuras sugieren pérdida, anonimato, distancia. La roja, en cambio, sugiere algo vivo. Un cuerpo que todavía no ha recuperado su rostro, pero que ya ha recuperado el color.
Pienso en las etapas de la recuperación. Primero se es una sombra negra, sin nada. Después, poco a poco, vuelve el color: una emoción, un deseo, una tarde buena. El rostro llega más tarde. Pero el rojo ya está ahí, y los pétalos caen a su alrededor como si celebraran algo.
El teatro de sombras
En muchas culturas de Asia existe una tradición antiquísima de teatro de sombras. En Indonesia se llama wayang kulit: figuras de cuero perforado que un titiritero mueve detrás de una tela iluminada, mientras el público, al otro lado, ve solo las sombras. Las representaciones pueden durar toda la noche y cuentan grandes historias de héroes, dioses y demonios.
Lo fascinante de ese teatro es que el público sabe que está viendo sombras, y aun así se emociona. Las siluetas transmiten miedo, amor, valentía. No necesitan caras para contar una historia.
El vídeo de «No Contact» tiene algo de ese teatro. Sus siluetas negras sobre fondos de color funcionan como figuras de una función nocturna. Cuentan una historia de liberación sin necesidad de rostros. Y el público, como en Java, entiende perfectamente lo que pasa.
Sombras con las manos
Casi todos hemos jugado alguna vez a hacer sombras con las manos. Una lámpara, una pared blanca y los dedos colocados de cierta manera bastan para que aparezca un conejo, un perro que abre la boca, un pájaro que bate las alas. Es uno de los juegos más antiguos que existen, y uno de los pocos que no necesitan nada más que luz y paciencia.
Lo bonito de ese juego es que la sombra nunca se parece del todo a la mano. Unos dedos torcidos se convierten en orejas, un pulgar en un pico. La silueta transforma lo que tiene detrás en otra cosa.
Algo así ocurre con las relaciones de manipulación. Quien manipula proyecta una sombra que no se parece a lo que es. En público parece encantador, generoso, divertido. Solo quien está detrás de la lámpara ve las manos de verdad. Por eso a las víctimas tantas veces no las creen: el resto del mundo solo ha visto el conejo en la pared.
Peter Pan y la sombra perdida
En la novela de J. M. Barrie, Peter Pan pierde su sombra al escapar por la ventana de la casa de los Darling. La sombra se queda atrapada, y él vuelve a buscarla. Intenta pegársela con jabón, sin éxito, hasta que Wendy se ofrece a cosérsela a los pies con aguja e hilo.
Es una escena extraña y tierna a la vez. Peter, el niño que no quiere crecer, no puede vivir sin su sombra. Necesita que alguien le ayude a recuperarla. Y lo hace una niña con un costurero, sentada en el suelo de un cuarto infantil.
Me acuerdo de esa escena al pensar en quien sale de una relación de maltrato. Muchas veces siente que ha perdido algo de sí mismo, una parte que se quedó atrapada en otra casa, en otra ventana. Y recuperarla requiere ayuda. Alguien que se siente a su lado y, puntada a puntada, le ayude a coserse otra vez lo que era suyo.
El arte del contraluz
Los fotógrafos saben que el contraluz es una de las situaciones más difíciles y más agradecidas. Cuando el sol está detrás del sujeto, la cámara tiene que elegir: o se ve bien el cielo, y la persona queda negra, o se ve bien la persona, y el cielo se quema en blanco. Las dos cosas a la vez casi nunca son posibles.
Las siluetas nacen de elegir el cielo. De decidir que lo importante es la luz del fondo, el atardecer, el color, y dejar que la figura se convierta en una forma oscura. Es una decisión estética, pero también emocional.
En el vídeo de «No Contact», Mike elige muchas veces el fondo. El violeta, el humo verde, el turquesa con pétalos. Las figuras se quedan en sombra para que brille lo que hay alrededor. Y quizá esa sea otra forma de leer la canción: durante un tiempo, después de cortar, lo importante no es tanto quién eres como el espacio nuevo que se abre detrás de ti.
Bailar alrededor de una copa
Hay un plano casi al final del vídeo en el que varias sombras negras bailan alrededor de una copa dorada, bajo una figura con alas de colores. Parecen celebrar algo. Se mueven en círculo, con los brazos extendidos, como en una danza antigua.
Las danzas en corro aparecen en pueblos de medio mundo, y casi siempre tienen que ver con la comunidad. Bailar en círculo es bailar con otros, compartir un ritmo, formar parte de algo. Nadie baila en corro en soledad.
Esas siluetas que celebran juntas me parecen la otra cara de las tres sombras separadas de la portada. Allí estaban aisladas, cada una en su franja de luz. Aquí se han juntado. Siguen siendo sombras, siguen sin rostro, pero ya no están solas. Y bailan.
La terapia como foco
La letra de «No Contact» tiene un detalle que me parece muy valioso: menciona la terapia. «Mi therapist me ha ayudado», dice la canción, sin rodeos, en mitad de una celebración bailable. No es habitual encontrar algo así entre luces de discoteca.
Me gusta que esté ahí, porque desmonta la idea de que salir de una relación de maltrato es una cuestión de fuerza de voluntad. Casi nunca es así. Hace falta ayuda, alguien que explique lo que ha pasado, que ponga nombre a las estrategias del manipulador, que acompañe en los momentos de recaída.
En el lenguaje de las siluetas, la terapia sería el foco que se coloca detrás. La luz que permite ver el contorno con claridad. Sin ella, todo es una mancha oscura. Con ella, se empieza a distinguir dónde termina uno y dónde empieza el otro.
El perfil de la luna
Hay una silueta que todos hemos visto sin darnos cuenta: la de la luna nueva. Cuando la luna está entre la Tierra y el Sol, su cara iluminada mira hacia el otro lado y desde aquí no la vemos. Está ahí, entera, pero en sombra. Unos días después aparece un hilo de luz en el borde, y poco a poco, noche a noche, se va llenando.
Me parece una buena imagen para quien acaba de cortar el contacto con alguien que le hacía daño. Los primeros días son de luna nueva. Uno sigue existiendo, pero no se ve a sí mismo. No reconoce sus gustos, sus ganas, su forma de reír. Todo está a oscuras.
Y sin embargo, el ciclo sigue. Nadie tiene que empujar a la luna para que vuelva a brillar. Solo hace falta tiempo. Primero un borde fino, luego media cara, después la luna llena. Las siluetas, como la luna, también crecen hacia la luz.
Temblar sin caer
Hay otra frase de la canción que conecta con las figuras quietas del vídeo: aunque tiemble, no voy a caer. Es una confesión honesta. El contacto cero no hace desaparecer el miedo. Uno sigue temblando cuando suena un número desconocido, cuando ve una cara parecida por la calle, cuando un amigo común menciona su nombre.
Pero temblar no es caer. Las siluetas de la portada están quietas, de pie, con los brazos caídos. Quizá tiemblan por dentro. No lo sabemos. Lo que sí vemos es que no se han caído. Siguen ahí, firmes sobre el suelo, recortadas contra la luz.
Me parece una imagen muy útil para quien está en mitad del proceso. No hace falta dejar de temblar para avanzar. Se puede temblar y seguir de pie. Se puede temblar y seguir bailando.
El fantasma que se desvanece
Hacia el final de la letra hay un verso que cambia los papeles. El narrador dice que ahora es más fuerte, y que el otro se ha convertido en un fantasma. Es una inversión preciosa. Durante la relación, quien sufría el maltrato era la sombra, el que se iba apagando. Ahora es el manipulador quien pierde la forma.
Un fantasma es una silueta que ni siquiera necesita luz detrás. Es un contorno vacío, sin cuerpo, sin peso. Se le puede atravesar con la mano. Asusta, sí, pero no puede tocar a nadie.
Ese es, en el fondo, el objetivo del contacto cero: que la persona que hizo daño se convierta en un fantasma. Que siga existiendo en algún sitio, pero que ya no tenga cuerpo en nuestra vida. Que pase de ser alguien que decide por nosotros a una sombra que, poco a poco, deja de dar miedo.
Recuperar el rostro
Las siluetas tienen una ventaja: protegen. Pero también tienen un límite: no dejan ver quién eres. Y en algún momento de la recuperación llega el deseo de salir de la sombra, de dejarse ver con todos los detalles, con la cara descubierta.

No hay prisa para eso. Cada persona sabe cuándo está preparada. Algunas pasan mucho tiempo como siluetas, contando su historia a contraluz, y está bien. Otras deciden un día encender la luz de delante y mostrarse tal como son.
Mike tomó esa decisión con sus canciones. Durante años no pudo contar su versión. Ahora la cuenta con nombre propio, en cada letra, en cada vídeo. Y aunque llena sus clips de siluetas, él ya no es una de ellas.
Por qué Mike llena de siluetas este vídeo
La historia de Mike explica bien estas sombras. Durante casi veinte años vivió dos relaciones seguidas con hombres narcisistas que lo sometieron a maltrato psicológico. Cuando consiguió desenmascararlos, ellos ya habían ido sembrando dudas en su entorno y muchas personas le dieron la espalda. Hubo un tiempo en que pensó en quitarse la vida y estuvo muy cerca de hacerlo. Hoy lo atienden especialistas que tratan su estrés postraumático, su depresión mayor grave, su ansiedad, su fobia social y un trastorno de personalidad por evitación, y escribir fue durante años su único modo de explicar lo ocurrido, porque quien manipula suele ser encantador en público. Por eso «No Contact» suena a fiesta: es la celebración de haber cerrado la puerta.
Si tú estás todavía a contraluz, intentando salir de una relación que te apaga, no tienes que hacerlo sin apoyo. Habla con alguien en quien confíes y busca ayuda profesional, que puede acompañarte paso a paso. Y si la idea del suicidio aparece, marca el 024, la línea gratuita y confidencial que en España responde día y noche. Para urgencias, el 112.
Ver las siluetas bailar
El vídeo completo, con la jaula de mariposas, el supermercado de reinas y las sombras en el humo, está en su página de vídeo. La canción también se escucha en Spotify. Para entender el maltrato del que se huye aquí, está «Gaslighting»; para el plan de salida, «Manual de escape de un narci»; y para las noches que todavía cuestan, «La noche no es para mí». Hay muchas más piezas en la lista de canciones y entre todos los clips.
Bajarse «No Contact» no cuesta nada, ya sea en la tienda o en mikesaintlouis.com/descargas. Quien escriba sobre música tiene fotos e información en el área de prensa.
Cuando se enciende la luz de delante
Vuelvo a las tres sombras sobre violeta del principio. Me pregunto qué pasaría si alguien encendiera una luz delante de ellas. Veríamos sus caras, sus ropas, sus gestos. Dejarían de ser siluetas y se convertirían en personas concretas, con nombre y con historia.
Las siluetas de Planeta Gayfolk son figuras en tránsito. Están en ese momento en que lo de atrás todavía ilumina y lo de delante todavía no ha llegado. Bailan en el humo, se juntan en corro, se tiñen de rojo entre pétalos. Y en algún momento, cuando estén preparadas, darán un paso hacia la luz que tienen delante. Mientras tanto, siguen en la pista. Sin mirar atrás.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es el videoclip de «No Contact»?
Es un vídeo lleno de escenarios distintos: un corazón dentro de una jaula con mariposas, un bailarín sobre un vinilo gigante, un supermercado lleno de reinas, un salón de espejos que estalla y una pista donde varias figuras bailan a contraluz entre humo verde y naranja. También hay siluetas negras sobre fondos violetas y una figura roja entre pétalos.
¿De qué trata la canción?
Del contacto cero con una expareja narcisista: dejar de responder, cerrar puertas, bloquear el teléfono y no mirar atrás. La canción mezcla castellano e inglés y celebra esa decisión en una pista de baile, con la ayuda de la terapia como punto de apoyo.
¿Qué es el contacto cero?
Es una estrategia que muchos profesionales recomiendan para salir de una relación de maltrato psicológico: cortar toda comunicación con quien hizo daño, sin explicaciones ni respuestas. No siempre es posible, por ejemplo si hay hijos en común, pero cuando lo es ayuda a recuperar la calma y la perspectiva.
¿Cómo consigo «No Contact»?
Su página en gayfolkplanet.com reúne letra y clip. La descarga gratuita está en la tienda online y en mikesaintlouis.com/descargas; quien use Spotify también la encuentra allí.
¿Qué hago si no consigo cortar el contacto con alguien que me hace daño?
No es fácil y no tienes que lograrlo de golpe. Busca apoyo en alguien de confianza y en un profesional que te ayude a preparar el paso. Si te ronda la idea del suicidio, marca el 024: es gratuito, confidencial y funciona sin horario en toda España. Ante un peligro inmediato, marca el 112.