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Un moreno que sale del televisor: el videoclip de «3 años de garantía», de la playa del anuncio a la pista de neón

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Fotograma del videoclip de «3 años de garantía»: un salón de los setenta vacío, con dos butacas de tapicería clara y un televisor de mueble de madera apagado en el centro

Hay canciones de desamor que empiezan en un bar y otras que empiezan en la consulta del psicólogo. «3 años de garantía» empieza en la teletienda. Alguien ve en la televisión el anuncio de un chico moreno, muy mono, lo encarga, lo paga contra reembolso y a las veinticuatro horas laborables ya lo tiene en el salón. Viene con un mes de prueba y tres años de garantía. Lo que pasa cuando se cumple la garantía es el resto de la canción. Y el videoclip lo cuenta con lo que tiene más a mano: un televisor de madera, una playa de anuncio y un salón con butacas de los setenta.

El vídeo salió el 3 de enero de 2025 y dura cuatro minutos y treinta y cinco segundos. Para verlo, su reproductor está en la web. El diario ya tiene otras lecturas de la canción, como la del amor con hoja de reclamaciones y las notas para «3 años de garantía». Esta va plano a plano. La he visto con el dedo en la pausa, anotando cada cambio de decorado con la marca de tiempo del reproductor; los versos aparecen cuando la imagen los reclama.

Un detalle antes de empezar: el clip tiene el título impreso durante todo el metraje. En la esquina de arriba a la izquierda, en letras rosas con el borde amarillo, pone «3 AÑOS DE GARANTÍA», y abajo a la derecha hay una etiqueta roja pequeña con mi nombre. Es como la mosca de un canal de televisión, la marca que se queda fija mientras pasan los programas. Encaja muy bien con una canción que empieza en un anuncio.

El salón y el televisor de madera

Minuto 0:00: un salón de colores pastel. Una butaca verde lima a la izquierda, otra violeta a la derecha, una pared clara y, en el centro, sobre un mueble bajo, un televisor de los antiguos, con la carcasa de madera y la pantalla abombada. En la pantalla, sobre un fondo azul cielo, un chico moreno de pelo oscuro y peinado hacia atrás, con camisa naranja, sonríe a cámara. Hacia 0:03 la cámara se acerca al televisor y hacia 0:06 la pantalla ya ocupa casi todo el encuadre.

Es la primera estrofa en imagen. El anuncio, la tele, el chico que sale en ella.

Anunciaron a un chico muy mono moreno En televisión

El salón es de catálogo antiguo, de esos que salían en las revistas de decoración de hace cincuenta años. No hay nadie sentado en las butacas. Solo el televisor encendido y el chico sonriendo dentro. Es el escaparate antes de la compra.

La playa del anuncio

Hacia 0:09 y 0:12 salimos de la tele y entramos en el anuncio. Un primer plano del moreno, ahora con el torso desnudo, en una playa de arena dorada con el mar turquesa detrás, sonriendo con todos los dientes. Minuto 0:15: otro televisor, uno más pequeño sobre una cómoda de madera, enseña a un chico musculoso posando. Del 0:18 al 0:27, la playa vuelve una y otra vez, con el moreno sonriente en primer plano.

Esa playa es la de los anuncios de colonia y de bronceador, la de los catálogos de vacaciones. Todo es demasiado perfecto: el agua sin una ola fea, la arena sin una colilla, la sonrisa sin un diente torcido. El vídeo deja claro desde el principio que lo que se vende es una imagen, y que la imagen está retocada.

El chico que aparece en el salón

Hacia 0:30 y 0:33, el televisor del salón enseña al moreno caminando por la orilla hacia la cámara, en bañador. Y hacia 0:39, 0:42 y 0:45 pasa lo que la canción promete. El chico ya no está en la pantalla. Está de pie en el salón, al lado del televisor, con el bañador y el torso desnudo, entre la butaca turquesa y la butaca rosa, mirando a cámara. Ha salido de la tele.

Fotogramas del videoclip oficial de «3 años de garantía», de Mike Sain't Louis

Hacia 0:48 y 0:51, el televisor sigue encendido, pero en la pantalla ya solo queda la playa vacía, el mar y la arena. El chico del anuncio se ha ido de su anuncio y se ha quedado a vivir en el salón.

A las veinticuatro horas laborables Ya lo tenía en el salón

Es lo mejor del vídeo, y lo más sencillo. No hace falta ningún efecto especial: basta con cambiar al chico de sitio, de dentro de la pantalla a fuera, y dejar la playa vacía en la tele. Es el pedido entregado. La mensajería ha sido muy rápida y, como dice la letra, muy amable.

El rótulo de la teletienda

Hacia 1:00 y 1:03, otra vez el televisor, ahora con un fondo de rayas violetas detrás. En la pantalla, el moreno saluda con la mano, y debajo aparece un rótulo blanco con cifras que imita un número de teléfono y un precio, como los de la teletienda de madrugada. Minuto 1:06: el chico tiene los brazos abiertos, como presentando el producto, que es él mismo.

Las cifras del rótulo no se leen bien, están algo emborronadas, pero la intención se entiende al momento. Es el número al que hay que llamar, el precio que hay que pagar. Y aquí la letra cuenta cómo se paga:

Cogí el dinero de mi bolso Lo pagué contra reembolso

El pago contra reembolso es un detalle de compra a distancia de toda la vida, de cuando las cosas se encargaban por teléfono o por catálogo y se pagaban en mano al cartero. Que el chico del anuncio se compre así le da a la canción un aire de teletienda antigua que el vídeo traduce con su televisor de madera y su rótulo de cifras.

Los dos chicos y el chihuahua

Hacia 1:09, 1:12 y 1:15, el clip sale a la calle. Es una calle de ciudad con edificios de piedra y taxis amarillos aparcados. Dos chicos hablan de frente, muy cerca. Uno lleva gafas de sol de aviador, bigote y una camisa estampada con dibujos geométricos de colores; el otro, una camisa todavía más psicodélica, con un estampado de flores naranjas y azules. Entre los dos, en brazos de uno de ellos, asoma un chihuahua.

La escena vuelve casi igual del 2:33 al 2:39. Es la conversación de la calle, la de los amigos que se cuentan las novedades. No hay audio de diálogo, pero el gesto es de cotilleo: uno pregunta, el otro explica. En una canción que va de un novio comprado por la tele, estos dos parecen estar hablando justo de eso, del moreno nuevo, del mes de prueba, de si saldrá bueno.

El salón rosa y el bar de colores pastel

Minuto 1:21: un salón diferente, rosa entero, con un sofá de terciopelo fucsia, una alfombra y cortinas claras, sin nadie. Hacia 1:24 y 1:27, un bar o una cafetería de los cincuenta, con las paredes turquesa y rosa, donde tres hombres con barba, trajeados, se ríen y beben. Uno de ellos, calvo y con una barba larga, se ríe de algo que le cuenta otro con gafas. Hacia 1:30 y 1:33, los tres siguen ahí, ya con la copa en la mano.

Es el momento feliz, el del mes de prueba, cuando todo fue una maravilla. La letra lo pone en boca del vendedor:

No se preocupe señor Un mes de prueba

Los tres hombres del bar parecen celebrarlo. Tienen ese aire de reunión de amigos en la que se presume de pareja nueva. Los colores pastel del bar, la luz suave, las risas: todo es de anuncio de bebida refrescante de los años cincuenta.

El salón vacío

Minuto 1:51: el plano que he puesto arriba, como portada de esta nota. El salón del principio, con las dos butacas de tapicería clara y el televisor de mueble de madera en el centro. La tele está apagada. No hay nadie.

Mike Sain't Louis junto a una fuente que refleja un planeta magenta, con el verso «Ya lo tenía en el salón» de «3 años de garantía»

Es un plano quieto, de dos o tres segundos, y es el primer aviso de que algo va a cambiar. Hasta aquí, el salón siempre tenía algo: el anuncio en la pantalla, el moreno de pie. Ahora no tiene nada. El clip todavía no ha llegado a la parte triste, pero la anuncia con una habitación sin gente y una pantalla en negro.

El collage de periódico y el coche de noche

Hacia 1:57 aparece una imagen de otro estilo, un collage de cómic. Es la cara de un chico con camisa roja dibujada en trazo grueso, delante de recortes de periódico y titulares en letras grandes amarillas y rojas, con la palabra «NEWS» arriba. Minuto 2:00: un coche negro antiguo, de los años treinta o cuarenta, con los faros encendidos, avanza de noche por una carretera recta con palmeras a los lados.

Son dos imágenes sueltas, casi de transición, pero cada una dice algo. El collage es la noticia, el titular, lo que se cuenta del moreno. El coche de noche es el que se acerca, el que trae algo, o el que se lleva algo. A partir de aquí, el clip empieza a alternar la playa del anuncio con otra cosa.

El paseo del chihuahua

Entre el 2:15 y el 2:21, la playa vuelve, pero con otro chico: uno de piel más oscura, con el torso desnudo y pantalón blanco, primero con los brazos cruzados y después caminando por la orilla. Hacia 2:24 y 2:27, un chico con camisa de flores naranjas pasea por un camino de baldosas rosas con palmeras y coches de los cincuenta aparcados, al atardecer, con un chihuahua en brazos. Detrás de él, a lo lejos, camina una mujer con pantalones rosas.

El chihuahua es un personaje recurrente del planeta, y aquí funciona como un accesorio de lujo, de paseo de domingo por un bulevar. El atardecer es dorado y rosa, de postal de Miami. Es la vida que se suponía que venía con el producto: playa, palmeras y perro pequeño.

La pasarela

Hacia 2:54 y 2:57, un desfile. Un chico de pelo rizado, con traje negro y camisa negra, camina por una pasarela blanca, de frente, con la cara seria. A los lados, sentado en filas, un público vestido de oscuro mira hacia él. La pared del fondo tiene un estampado geométrico de rombos grises. Hacia 3:00 y 3:03, el chico ya está al final de la pasarela, quieto, con los brazos caídos.

Es el escaparate llevado al extremo. Si el moreno del anuncio era un producto, aquí está el producto en el desfile, presentado ante los compradores. Y la cara del chico ya no es la sonrisa de la playa. Es seria, casi triste. El clip ha cambiado de tono, y la letra también:

Y a los tres años empezó mi calvario

El sofá a oscuras

A partir del 2:45, y sobre todo del 3:06 al 3:21, el vídeo se vuelve oscuro. Un hombre con jersey negro está sentado en un sofá en una habitación en penumbra, con una lámpara de pie encendida al fondo y un vaso de whisky en la mesa baja. Se lleva las manos a la cabeza, se frota la frente, se inclina hacia delante. Minuto 3:12: un primer plano con ambas manos en las sienes, los ojos cerrados. Hacia 3:18 y 3:21, apoyado en el brazo del sofá, mirando el vaso.

Collage con un detalle de la carátula de «3 años de garantía» y las carátulas de «Mi novio de Albacete», «No quiero otro novio cojín», «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk»

Es la otra cara de la teletienda. El comprador después de los tres años, cuando el moreno ha empezado a fallar de noche y de día. El salón luminoso del principio se ha convertido en un cuarto a oscuras con una lámpara y un vaso. Es la parte más seria del clip, y también la más cercana a lo que siente cualquiera cuando algo en lo que había puesto ilusión se estropea.

Estas reclamaciones me están quitando La energía

Las persianas y el disco

Hacia 3:24 y 3:39, un hombre en una habitación con persianas de lamas, iluminado con una luz azul que entra a rayas. Minuto 3:42: un primer plano de una mano que deja un papel blanco, doblado, encima de un disco de vinilo que gira en un tocadiscos. Hacia 3:45 y 3:48, otro hombre, sentado en un sillón de cuero, se tapa la cara con las manos.

El papel sobre el disco es el detalle que más me gusta de esta parte. Puede ser una carta, una nota de despedida o la propia hoja de reclamación de la canción. No hay forma de saberlo. Pero el gesto de dejarlo encima de la música que suena dice mucho: el papel interrumpe la canción, la tapa, la para.

Y al final me han dejado Poner una hoja de reclamación

La lámpara de lava y los puños en los ojos

Hacia 3:51 y 3:54, un chico de piel morena con jersey de cuello alto verde oliva, delante de una lámpara de lava roja y amarilla, mira a un lado con la cara de quien escucha algo que no le gusta. Minuto 3:57: otro chico con jersey gris, en un estudio con altavoces y discos, mira a cámara muy serio. Minuto 4:00: ese mismo chico se lleva los dos puños a los ojos y pone cara de puchero, como un niño que hace que llora.

Es el momento más cómico de la parte triste. El gesto de los puños en los ojos es exagerado, de dibujo animado, y rompe la seriedad de todo lo anterior. Parece que el clip se ríe de su propio drama. Es justo lo que hace la letra cuando la oficina de consumo contesta con toda la solemnidad que el denunciado está muy enamorado y que le quiere «como la trucha al trucho».

Le hemos preguntado al denunciado directamente Y nos ha contestado que está muy enamorado

El beso junto al coche

Del 4:03 al 4:15, de noche, en una carretera mojada que refleja las luces de unas farolas, dos hombres se abrazan junto a un coche antiguo verde oscuro. Uno, con barba y traje, sujeta al otro por la cara; el otro, con camisa clara, le apoya la mano en el hombro. Están muy juntos, frente con frente, a punto de besarse o besándose.

Es lo más romántico de todo el metraje, y llega justo cuando la letra se ha puesto más burocrática. Mientras la oficina de consumo habla de clientes afectados y de comprarse otro moreno, el vídeo enseña a dos hombres que se quieren junto a un coche, bajo la lluvia. La reclamación va por un lado y el amor por otro. No sé si el que besa es el moreno defectuoso o el siguiente, el noveno que dice la letra. El vídeo deja que cada uno lo decida.

Les he contestasdo que con este ya es el Noveno

La pista de neón

Del 4:18 al 4:27, el clip cambia de golpe a una pista de baile oscura con tubos de luz de neón rosa y azul colocados en vertical sobre el suelo, como columnas. En el centro, un chico con camiseta de tirantes amarilla fluorescente y pantalón vaquero corto baila solo, primero de pie con los brazos abajo, luego con un brazo levantado y luego con el puño en alto.

Ficha de la canción «3 años de garantía» con su carátula: letra y producción de Mike Sain't Louis

Es el final feliz que la letra no tiene. La canción acaba en la oficina de consumo, con la paciencia agotada. El vídeo acaba en una pista de neón, con alguien que baila solo y levanta el puño. Es la manera del planeta de cerrar una historia de desamor de teletienda: sin moreno, sin garantía, pero bailando.

Y hacia 4:30 y 4:33, el cartel de la trilogía, la de los tres chicos de esmoquin abrazados, que es donde vive esta canción.

La burocracia como chiste

Lo que más disfruto de «3 años de garantía» es cómo usa el lenguaje de la administración para hablar de amor. La letra tiene oficina de consumo, hoja de reclamación, número de referencia y hasta una firma institucional al final:

Y de Madrid lo firma La comunidad

El vídeo no intenta enseñar esa oficina ni ese funcionario. Prefiere los salones, la playa y la pista de baile. Pero la idea se nota en todas las escenas: el amor convertido en producto con garantía, con mes de prueba y con servicio técnico. El moreno se arregla en el taller «más o menos» a los dos años y pico, y al cumplir los tres se estropea del todo. Es una broma muy reconocible para cualquiera que haya tenido una lavadora que se rompe justo el día después de que venza la garantía.

Dónde vive la canción

«3 años de garantía» es la pista 35 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer disco de la trilogía. Comparte familia con otras canciones del planeta sobre novios imposibles o poco fiables, como «Mi novio de Albacete» o «No quiero otro novio cojín». Cada una cuenta el desamor con un objeto distinto: aquí es un electrodoméstico con garantía.

El tono, mezcla de anuncio retro, salón pastel, beso bajo la lluvia y oficina de reclamaciones, es puro camp a la española. Y el resto de clips de la trilogía están en canciones, por si alguien quiere seguir viendo novios que salen de la tele.

Dos fotogramas para la nevera

Si tuviera que pegar dos imágenes en la puerta de la nevera, elegiría estas. La primera, el moreno de pie en el salón, al lado de la tele, con el bañador puesto y la playa vacía en la pantalla detrás. Es el pedido recién entregado, la ilusión intacta.

La segunda, la mano que deja el papel doblado encima del disco que gira. Es el final de la historia, el momento en que alguien decide escribir lo que pasó y dejarlo encima de la música.

Para escucharla sin las imágenes, la pista está en Spotify. Para medios hay dossier e imágenes en la sala de prensa. Y si algún día os llega a casa un moreno por contra reembolso, guardad bien el ticket.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve en el videoclip de «3 años de garantía»?

Un salón de estilo setentero con un televisor de mueble de madera en el que sale un chico moreno sonriendo en una playa. Ese chico acaba de pie en el salón, junto a la tele, como si hubiera llegado por mensajería. Luego vienen un rótulo de teletienda con cifras, dos chicos con camisas estampadas y un chihuahua, un bar de colores pastel, el salón vacío, un sofá a oscuras con un vaso de whisky, una pasarela, un disco de vinilo con un papel encima, un beso junto a un coche antiguo y un bailarín en una pista de neón.

¿De qué trata la canción?

De alguien que ve en la tele el anuncio de un chico moreno, lo encarga, lo paga contra reembolso y lo recibe en el salón en veinticuatro horas laborables. Viene con un mes de prueba y tres años de garantía, y en cuanto se cumple la garantía empieza a fallar. La canción sigue con la hoja de reclamación en la oficina de consumo y la respuesta, muy oficial, de que el denunciado está muy enamorado.

¿Cuándo se estrenó el videoclip?

Se publicó en YouTube el 3 de enero de 2025 y dura cuatro minutos y treinta y cinco segundos.

¿En qué disco está «3 años de garantía»?

Es la pista 35 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer disco de la trilogía GAYFOLK. El vídeo se cierra con el cartel de ese disco.

¿Quién escribió «3 años de garantía»?

La letra, la composición y la producción son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid. El moreno del anuncio, el comprador y el funcionario de consumo son personajes inventados.

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