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Una sauna de madera, un ángel en llamas y un pozo de fuego en el mar: el videoclip de «Un invitado VIP cortando cebolla»

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Fotograma de «Un invitado VIP cortando cebolla»: un círculo de espuma abierto en mitad del mar verde, con una bola de fuego naranja dentro y vapor rosa que sube al amanecer

«Un invitado VIP cortando cebolla» arranca dentro de una sauna. Paredes de listones de madera, farolillos dorados colgados a los lados, un banco corrido y, en el centro, un chico musculoso sentado encima de una nube blanca y esponjosa, como si alguien hubiera metido un trozo de cielo en el cuarto de vapor. Encima, en letra rosa de mano, mi nombre. Debajo, en mayúsculas blancas con borde azul, el título. Es una portada de dibujos animados pegada a un sitio muy real, y esa mezcla ya avisa de lo que viene: un clip que salta todo el rato entre lo celestial y lo doméstico, entre el fuego y el agua, entre una fiesta y un llanto.

El vídeo se publicó el 12 de noviembre de 2024 y dura cuatro minutos y cuarenta y un segundos. Se puede ver entero en su página de vídeo y la letra completa está en la ficha de la canción. En el diario ya hay una nota sobre la recaída y las lágrimas y otra sobre lo que el tema no dice. Esta es otra cosa. Aquí no hay listas ni teorías, solo imágenes, en el orden en que salen, con el minuto y el segundo entre corchetes para quien quiera ir siguiéndolas en el reproductor.

La nube en la sauna

[0:00] y [0:03] La primera imagen se queda quieta unos segundos. La nube blanca no flota, está apoyada sobre el banco de madera como un cojín gigante. El chico que la ocupa está descalzo, con los brazos apoyados en las rodillas y la cabeza un poco baja, y mira hacia abajo como quien no sabe muy bien qué hace ahí. No sonríe. Las lámparas de los lados dan una luz anaranjada, de spa caro, y el vapor todavía no ha aparecido.

Es una imagen muy literal del verso que da sentido a todo el tema. La letra habla de alguien que pasó cuatro años con pase de invitado especial en el cielo y que, de repente, vuelve a otro sitio. La portada del vídeo coloca ese cielo dentro de una sauna. El paraíso, aquí, tiene banco de madera y huele a eucalipto.

Fuegos artificiales de perfil

[0:06] y [0:09] Corte brusco. Un hombre de perfil, convertido en una silueta negra, recortado contra una explosión de fuegos artificiales rosas y blancos. No se le ve la cara, solo la nariz, la barbilla, el pelo corto. Las chispas salen hacia la derecha del encuadre como si la explosión ocurriera justo detrás de su cabeza.

Este plano volverá dos veces más a lo largo del clip. Representa la celebración, la noche que se supone que debería ser buena, pero el personaje está de espaldas a ella. No la mira. Los fuegos están ahí y él tiene la vista en otra parte.

El mar al amanecer

[0:12] y [0:15] Ahora estamos fuera, sobre el mar, al amanecer. El agua es verde oscura y el cielo está rosado. En mitad de las olas hay una pequeña mancha rosa, como una nube que se ha posado sobre el agua. Parece niebla, o espuma, o humo de colores. La cámara está alta, como un dron.

Todavía no sabemos qué es. El vídeo va a tardar unos segundos en explicarlo.

La espalda en el vapor

[0:18] Volvemos a un interior. Un hombre de espaldas, sin camiseta, con la espalda muy marcada, camina hacia el fondo de una sala de madera. Todo está lleno de vapor rosa y azul. En la pared del fondo brilla un letrero de neón, un número siete dibujado con un tubo blanco. A la izquierda se adivinan los listones de la sauna del principio.

[0:21] Otro sitio distinto: una nave oscura, enorme, con el suelo mojado. Sobre unas jardineras de cemento crecen unas plantas que no son plantas: ramas de fibra óptica azul que brillan como corales. Se reflejan en el suelo encharcado. No hay nadie.

Ese almacén con corales de luz es uno de los decorados más raros del clip. No sale en la letra. No pertenece a ninguna escena concreta. Funciona como un respiro entre plano y plano, un jardín artificial y frío donde no hay personajes.

El pozo de fuego

[0:24] Aquí está la explicación de la mancha rosa. La cámara baja hacia el mar y la nube resulta ser el borde de un agujero. En medio del agua se ha abierto un círculo de espuma y, dentro, arde una bola de fuego naranja. El vapor rosa sale hacia arriba. Alrededor, el agua sigue moviéndose como si nada.

[0:27] Otra vez los corales azules del almacén.

[0:30] Y entonces, el ángel. Un hombre con barba, tatuajes en los brazos y camiseta negra de tirantes, con dos enormes alas negras abiertas a la espalda, corre hacia la cámara. Detrás de él hay fuego. Está saliendo de algún sitio a toda prisa, con la boca abierta, como si gritara o como si le faltara el aire.

[0:33] Volvemos al mar y el pozo de fuego está más cerca, más grande, más vivo. El borde rojo brilla en el agua.

En treinta y tres segundos el vídeo ya ha dibujado su mapa. Hay un cielo, que es la sauna y la nube. Hay un infierno, que es el agujero de fuego abierto en el mar. Y hay un ángel que corre entre los dos, con las alas negras, saliendo de las llamas. Es la letra entera puesta en imágenes antes de que la letra haya llegado a su verso clave:

Hoy es mi vuelta a los infiernoooooooos

Después de cuatro años como invitado Vip en el cielo

El horizonte rojo

[0:36] y [0:39] Los corales otra vez, y otra vez el hombre de espaldas en el vapor rosa. El vídeo trabaja con muy pocos elementos y los repite como un estribillo visual. Cada vez que vuelve uno, ya sabemos qué significa.

Tira de planos de «Un invitado VIP cortando cebolla»: la cápsula con ojo de buey rosa entre nubes, el canal de agua azul entre muros de piedra, velas flotando y llamas sobre la piscina

[0:42] y [0:45] Un plano nuevo: el mar entero teñido de rojo y magenta, bajo un cielo de nubes negras. El horizonte brilla como una línea de brasas. No hay sol, no hay barco, no hay nada. Solo una superficie de agua que parece lava enfriándose. Es el plano más amplio del clip y también el más inquietante, porque convierte el mar del amanecer de los primeros segundos en otra cosa. Lo que antes era un pozo de fuego aislado ahora es todo el horizonte.

Las manos juntas en el agua

[0:48] Primer plano de verdad. Un hombre con barba y el pelo muy corto, metido hasta el pecho en una piscina de noche. Tiene el pelo mojado y la cara también. Detrás hay luces de neón rosas y azules desenfocadas. Mira hacia la cámara con los ojos llenos.

[0:51], [0:54] y [0:57] Se tapa la cara con las manos. Luego junta las manos delante de la boca, como quien reza o como quien intenta no hacer ruido al llorar. Tiene los ojos cerrados. El agua le llega a los hombros. Es la secuencia más larga sin cortes de todo el principio y la cámara no se mueve.

Es el momento en que el clip deja los símbolos y enseña a una persona. Toda la imaginería de cielos e infiernos se reduce de golpe a un hombre en una piscina que no puede más. La letra lo dice con las palabras más sencillas del tema:

No puedo máaaaaaas

Tu ausenciaaaaaaaaa

Tu indiferenciaaaaaaa

[1:00] El mar rojo otra vez, como una respiración entre plano y plano.

Humo de colores

[1:03] y [1:06] El hombre de la piscina aparece ahora de pie en un cuarto lleno de humo de colores, rosa a la izquierda, azul a la derecha. Detrás, dos tubos de neón horizontales. Tiene la cabeza baja y los hombros caídos. Ya no llora, pero tampoco levanta la vista.

[1:09] Los corales azules del almacén, por cuarta vez.

[1:12] a [1:30] La sauna vuelve con fuerza. El hombre de la espalda marcada camina despacio entre el vapor rosa, primero alejándose, luego girándose. Se le ven los tatuajes del hombro, el neón del siete al fondo y unos farolillos colgados de una pared de ladrillo. La luz cambia de rosa a fucsia y de fucsia a blanco. Todo está muy saturado, como en una discoteca al cierre, cuando encienden las luces y el humo de la máquina todavía no se ha ido.

[1:33] y [1:36] De frente, el hombre del humo de colores, con el torso descubierto, entre tubos de neón verdes y morados. Esta vez sí mira a cámara. Tiene la cara seria, casi cansada.

Toda esta parte coincide con la segunda vuelta del estribillo, donde la letra cambia la soledad por la ansiedad y la ausencia por la decadencia. Los decorados no cambian, pero sí la manera de estar en ellos: el personaje ya no se esconde en el agua, ahora camina por el vapor como si buscara algo o como si buscara a alguien.

Esta temida ansiedad

Mi decadenciaaaaaaa

El ángel sale corriendo

[1:39] y [1:42] El ángel de alas negras vuelve a salir del fuego, ahora con las llamas por todas partes, a los lados y detrás. Corre por un suelo de piedra que arde. Las alas están abiertas del todo, como si fuera a despegar, pero sigue corriendo a pie.

Cartel de la canción con la frase de los cuatro años de pase especial en el cielo, sobre un callejón nocturno de espejos y un planeta magenta

[1:45] La espalda en el vapor rosa, otra vez.

[1:48] y [1:51] Un decorado nuevo, gris y frío. Un hombre con tatuajes en el pecho y los brazos, entre niebla, junto a una ventana alta y una estatua de piedra. Parece el salón de un palacio abandonado. La luz es blanca, casi azulada, y contrasta con todo el rosa anterior. Es un respiro de silencio en mitad del color.

[1:54] El hombre del neón azul, de frente, con un tubo de luz pasando por delante de su cara.

[1:57] El ángel, ahora visto desde atrás, vuela por encima de un mar de llamas con las alas abiertas. Ya no corre. Ha despegado.

[2:00] y [2:03] El hombre de pie en el cuarto rosa, con un tubo de neón rojo a la altura de los ojos, y de nuevo la silueta de perfil frente a los fuegos artificiales.

La secuencia del ángel tiene su propio pequeño argumento dentro del clip. Primero corre saliendo del fuego, luego corre entre las llamas y al final vuela por encima de ellas. Es la única figura del vídeo que avanza de verdad, que pasa de un estado a otro. El resto de personajes se quedan donde están: en la piscina, en la sauna, en el humo.

La cápsula entre las nubes

[2:06] Uno de los planos más extraños. Sobre un mar de nubes, vistas desde arriba, flota una especie de cápsula metálica con una ventana circular. Dentro de la ventana hay un remolino rosa, como si fuera el tambor de una lavadora o el ojo de buey de una nave. Es un objeto que no sale en ninguna otra parte del vídeo.

Si el clip juega con el cielo y el infierno, esta cápsula podría ser el vehículo de vuelta, la nave que te saca del cielo y te deja caer. Pero el vídeo no lo explica, y no hace falta. Es una imagen que se queda en la cabeza precisamente porque no encaja.

Velas y ventanas góticas

[2:09] a [2:21] Ahora el clip alterna dos espacios. Por un lado, el hombre de pie en un pasillo iluminado de rosa y violeta, con luces en el techo que dibujan líneas. Por otro, un hombre con barba larga, bigote cuidado y camiseta blanca de tirantes, con los brazos llenos de tatuajes, sentado entre decenas de velas encendidas. Detrás tiene ventanas en arco, como de iglesia, con luz morada. Mira fijamente a cámara, muy serio.

Es un personaje distinto a todos los anteriores. Parece el guardián de algo, o el anfitrión de una fiesta a la que nadie quiere ir. Si el chico de la nube era el invitado del cielo, este hombre de las velas podría ser quien recibe en el otro lado. El clip no le pone nombre. Lo deja ahí, entre la cera derretida, mirándonos.

La piscina en llamas

[2:24] Uno de los planos más potentes del vídeo: una piscina de noche, con el agua azul turquesa, y encima del agua un muro de fuego naranja. Las llamas flotan sobre la superficie sin apagarse. Detrás hay oscuridad.

[2:27] Un túnel de tela rosa, como seda tensada, que se pierde hacia el fondo. Un plano de transición, casi abstracto.

[2:30] a [2:42] El clip entra en un spa de piedra. Un pasillo largo con paredes de mampostería rústica y, en medio, un canal de agua azul iluminado desde abajo. Después, un tronco de árbol visto desde el suelo, con el bosque alrededor. Después, una columna de piedra junto a un jacuzzi de luz azul, en una terraza de noche. Es el decorado más realista de todo el vídeo, el único que parece un sitio al que se podría ir. Piedra, agua caliente, luces bajo el agua, plantas.

Ese spa de piedra funciona como el reverso de la sauna del principio. Si la sauna con nube era el cielo, este spa nocturno, con el agua burbujeando y el fuego encima, es lo que viene después. En la letra, ese momento es una llegada de madrugada, con copas de más, a otra sauna, una que lleva el cielo en el nombre. Es uno de los momentos más crudos de la canción y el clip lo enseña sin enseñarlo: solo piedra mojada y luz azul.

Entre el agua y las velas

[2:45] a [3:15] Esta parte es un montaje muy rápido entre tres cosas. El hombre de la sauna con su neón. Una cabeza que asoma apenas del agua de la piscina, entre humo. El hombre de las velas, ahora mirando hacia abajo. El chico de la piscina con la luz azul en la cara. La columna de piedra. El jacuzzi azul visto de lejos, vacío. Velas encendidas entre humo rosa.

El montaje acelera justo cuando la letra se acerca al centro de la confesión: el chemsex, el intento de borrar a una expareja, la sensación de ser el raro que prefiere dibujar a solas mientras los demás salen. Las imágenes no ilustran ninguna de esas cosas de forma directa. No hay fiesta, no hay drogas, no hay nadie con nadie. Solo hay agua, fuego, piedra y velas, cambiando cada tres segundos, como un pensamiento que no se puede parar.

Es una decisión interesante. El vídeo podía haber enseñado la noche que cuenta la letra y prefirió enseñar lo que esa noche deja por dentro. La letra sí pone la palabra, sin esconderla y con la vocal estirada, como quien la dice con vergüenza y con rabia a la vez. Y justo después llega la imagen más tierna de todo el tema: un chico que, en pleno invierno, se encierra en su cuarto a dibujar mariposas en un cuaderno. Ese cuaderno no sale en el vídeo. Pero las velas flotando en el humo, pequeñas y frágiles, se le parecen bastante.

El hombre de la camiseta blanca

[3:18] Aparece un personaje nuevo. Un hombre de mediana edad, con la cara redonda y una camiseta blanca, apoyado con los brazos cruzados en el borde de una piscina. Detrás de él, a todo lo ancho del encuadre, una pared de fuego. Él no se mueve. Está tranquilo, casi aburrido, como quien espera el autobús.

Mosaico con un recorte de la portada de la canción de la cebolla junto a las de «Ya no te quiero», «La vecina cotilla» y el primer disco de la trilogía

[3:21] y [3:24] Velas flotando en un mar de humo rosa, pequeñas llamas encendidas entre la niebla.

[3:27] El hombre de la camiseta blanca otra vez, igual de quieto, con el fuego detrás.

[3:30] Un plano solo de llamas, sin nadie, llenando la pantalla entera.

[3:33] Más velas en el humo.

[3:36] El hombre de la camiseta blanca, ya metido en el agua, con el fuego a su espalda.

Este personaje es el contrapunto de todos los demás. Los otros lloran, caminan, corren, vuelan. Él se queda apoyado en el borde, mirando, con las llamas detrás como quien tiene una chimenea encendida. Es la imagen de alguien que se ha acostumbrado al infierno, que ya no lo vive como una tragedia. Es fácil imaginarlo como el veterano del sitio, el que lleva años volviendo.

Cuatro en el jacuzzi

[3:39] a [3:48] Volvemos al chico de la piscina. Tiene los ojos cerrados y la luz rosa en la cara. Después, el muro de fuego sobre el agua con su cabeza asomando apenas. Después, las manos juntas otra vez delante de la boca. Después, solo fuego.

[3:51] Y de repente, una escena distinta a todo lo anterior: cuatro hombres sentados juntos en un jacuzzi, con luces de neón moradas y azules. Se miran entre ellos, parecen relajados, casi contentos. Es el único plano del vídeo en el que hay más de una persona en el mismo encuadre.

Ese plano de grupo dura muy poco y no vuelve. Pero cambia el sentido de todo lo que rodea. Durante tres minutos hemos visto a hombres solos: solos en la sauna, solos en la piscina, solos entre velas. Y de golpe aparece la compañía, la escena social, el grupo. Lo que ocurre justo después es lo importante: el vídeo vuelve inmediatamente a un hombre solo.

[3:54] El hombre de la sauna con tatuajes, de pie, entre humo.

[3:57] Un chico en el jacuzzi rosa, sonriendo. Es la única sonrisa clara de todo el clip.

[4:00] El mismo chico, con la cabeza hacia abajo, metido en el agua oscura.

En tres planos seguidos se pasa de la sonrisa al hundimiento. Es exactamente el movimiento de la letra: la fiesta como intento de olvido, y la tristeza que vuelve a aparecer en cuanto se apagan las luces.

Las lágrimas que parecen cebolla

[4:03] El fuego sobre el agua, por última vez.

[4:06] a [4:27] La parte final del clip se queda con un único hombre en un jacuzzi lleno de espuma, con luces rosas y azules. Primero se le ve de perfil, muy cerca. Luego de frente, con el agua burbujeando. Luego con la cabeza baja. Luego tapándose la cara con las dos manos. Luego con las manos en la cabeza. El vídeo se queda con él hasta el final, sin cortar a ningún otro sitio. No hay ángeles, no hay mar rojo, no hay velas. Solo un hombre llorando en un jacuzzi.

Es aquí donde llega el giro del título. La letra imagina que algún conocido le pilla con los ojos rojos en plena calle, en Madrid, y prepara una excusa:

Que no se preocupen

es que me acabo de hacer una ensalada y he estado cortando cebolla

Es una de las salidas más reconocibles de todo el disco: la mentira piadosa, la de toda la vida, la que usamos para que nadie pregunte. Lloro porque he cortado cebolla. Lloro porque me ha entrado algo en el ojo. Lloro porque hace viento. El vídeo no enseña ninguna cebolla. Enseña al hombre del jacuzzi tapándose la cara, que es lo que la cebolla sirve para tapar.

Y ahí se entiende también la otra mitad del título. Un invitado VIP es alguien que no tiene que hacer cola, que entra sin esperar, que tiene un sitio reservado. La canción convierte esa palabra de discoteca en algo mucho más triste: quien fue invitado especial durante cuatro años ahora vuelve a la sala general, y llora como todo el mundo, cortando cebolla.

La cortinilla del disco

[4:30] a [4:41] El clip termina con la cortinilla del primer disco de la trilogía. Tres chicos con chaquetas de flores y pajarita, delante de un planeta rosa gigante, y el título en grande: «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk». Es la misma imagen que cierra muchos vídeos de ese disco y aquí funciona como una salida de emergencia: después de cuatro minutos de fuego, agua y lágrimas, una postal de colores.

Tarjeta técnica de la pista trece del primer disco: letra, composición y producción de Mike Sain't Louis, con su carátula

Lo que el vídeo no enseña

Repasando el clip con calma, llama la atención todo lo que se queda fuera. La letra menciona una sauna con nombre propio, una borrachera, el chemsex, una expareja a la que se intenta olvidar, la ciudad y una ensalada. El vídeo no enseña ninguna de esas cosas de forma literal. No hay calles. No hay bares. No hay botellas. No hay ensalada.

Lo que hace es traducir cada cosa a un elemento. La fiesta son los fuegos artificiales de perfil, a los que el personaje da la espalda. El cielo es la nube en la sauna. El infierno es el pozo de fuego en el mar y la piscina en llamas. La soledad son los corales de luz en un almacén vacío. El olvido son las velas flotando en el humo. Y las lágrimas son, simplemente, un hombre en el agua que se tapa la cara.

Es una forma de contar que encaja con el resto del universo visual de Planeta Gayfolk: colores muy saturados, rosas y azules por todas partes, neones, agua y fuego, y personajes que nunca son del todo reales. Los hombres del clip son personajes inventados. Ninguno es una persona concreta. Por eso el vídeo puede hablar de algo tan delicado como una recaída sin señalar a nadie.

Agua y fuego

Hay un patrón que recorre todo el vídeo y que se ve mejor al final: casi cada plano combina agua y fuego. El pozo de fuego en mitad del mar. La piscina con un muro de llamas encima. El jacuzzi con velas alrededor. El mar entero teñido de rojo como si ardiera. El hombre de la camiseta blanca, metido en el agua, con el fuego detrás.

Es una imagen muy física de la contradicción que cuenta la letra. El agua debería apagar el fuego y no lo apaga. La sauna debería relajar y no relaja. La fiesta debería hacer olvidar y no hace olvidar. Todo convive sin resolverse, y el personaje se queda en medio, empapado y quemándose a la vez.

También es una imagen que conecta con la sensación de la vuelta. El cielo, en el clip, es una nube blanca, seca y quieta. Todo lo que viene después está mojado o ardiendo. Salir de esa nube es salir de lo seco y caer en lo líquido, en el vapor, en el sudor, en las lágrimas.

Dónde está en el disco

En el primer disco de la trilogía ocupa la pista trece. La precede «Ya no te quiero» y la sigue «La vecina cotilla». Es un orden con sentido: primero la frase que corta una relación, luego la noche de después y luego una canción de barrio, ligera, con una vecina asomada a la ventana. El dolor queda en medio, entre la ruptura y la risa.

La canción también tiene mucho de Madrid. Las calles por las que alguien llora y se inventa una excusa son las de la ciudad, y el tono de la excusa, ese «que no se preocupen», es muy de aquí: quitarle importancia a algo que la tiene toda.

Si la letra te toca de cerca

La canción habla de recaídas, de alcohol, de chemsex y de una tristeza que no se va. Si algo de eso te está pasando a ti, no hace falta esperar a tocar fondo para pedir ayuda. En España hay servicios especializados en chemsex que atienden sin juicios, en ONG como Apoyo Positivo o Stop Sida. Y si en algún momento aparecen pensamientos de no querer seguir, el 024 es la línea de atención a la conducta suicida: gratuita, confidencial y disponible a cualquier hora. Llamar no es exagerar. Es lo mismo que cortar cebolla, pero diciendo la verdad.

Mis dos planos

Me quedo con el pozo de fuego en mitad del mar, al amanecer, con el vapor rosa saliendo hacia el cielo. Es la imagen que mejor resume la canción: un agujero que se abre en un sitio tranquilo y que nadie ve desde la orilla.

Y con el hombre de la camiseta blanca, apoyado en el borde de la piscina con un muro de llamas detrás, tan tranquilo. Es el personaje que menos se mueve y el que más cosas cuenta.

El resto de clips está en canciones. El tema se puede escuchar en Spotify. Quien quiera escribir sobre el disco tiene material en prensa. Y si esta noche alguien te pregunta por qué tienes los ojos rojos, ya sabes qué responder. Aunque lo mejor sería contestar la verdad.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve en el videoclip de «Un invitado VIP cortando cebolla»?

Empieza con un chico sentado en una nube dentro de una sauna de madera. Después alterna un pozo de fuego abierto en mitad del mar, un ángel de alas negras que sale corriendo de las llamas, un almacén con plantas de luz azul, un hombre entre velas con ventanas góticas, una piscina con un muro de fuego encima, un spa de piedra y, al final, un hombre que llora en un jacuzzi lleno de espuma.

¿Por qué se llama así la canción?

Por dos imágenes de la letra. Quien fue invitado VIP en el cielo durante cuatro años vuelve a los infiernos, y cuando alguien le ve llorando por las calles de Madrid se inventa una excusa: que acaba de hacerse una ensalada y ha estado cortando cebolla.

¿Cuándo se estrenó el videoclip?

Se publicó en YouTube el 12 de noviembre de 2024 y dura cuatro minutos y cuarenta y un segundos.

¿En qué disco está?

Es la pista trece de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer disco de la trilogía GAYFOLK, entre «Ya no te quiero» y «La vecina cotilla».

¿Quién hizo la canción?

La letra, la composición y la producción son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid. Los hombres que aparecen en el vídeo son personajes inventados.

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