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Una terraza frente al mar y alas de oro al atardecer: el videoclip de «Madrid to Benidorm», escena a escena

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Fotograma del videoclip de «Madrid to Benidorm»: un volcán oscuro en forma de cono que suelta una columna de humo sobre una costa de roca negra, con el mar gris rompiendo delante

Uno espera que un himno de orgullo titulado «Madrid to Benidorm» tenga carrozas, banderas arcoíris y una multitud bailando por el paseo marítimo. El videoclip no tiene nada de eso. Tiene a un señor de pelo canoso con gafas de sol y camisa de flores que se ríe a carcajadas con una señora de gorra, en la arena. Tiene terrazas con mesas redondas, zumo de naranja y vistas a la bahía. Tiene el mar turquesa visto desde un avión. Y al final, cuando ya parece que todo va a ser veraneo tranquilo, una figura con capa roja abre unas alas de oro contra el sol.

El clip salió el 2 de diciembre de 2025 y dura dos minutos y treinta y seis segundos. Está en la página del vídeo. La canción ya tiene en el diario lecturas sobre el cartel rosa y turquesa y sobre el himno del orgullo en carretera. Aquí miro el vídeo de cerca. Sobre cada escena dejo su marca de tiempo, tal como la da el reproductor, y la letra, que está en inglés, solo entra cuando una imagen la llama.

La pareja de la arena

Sobre el 0:00, el primer plano. Un hombre mayor, de pelo blanco peinado hacia atrás y gafas de sol oscuras, con una camisa estampada de hojas verdes y flores, se ríe con la boca muy abierta, girado hacia una mujer que tiene a su lado. Ella lleva gorra gris, gafas y un bañador azul, y también se ríe. Están sentados en la arena, con el mar y unas casas blancas detrás. En la esquina de arriba aparece mi nombre en letra blanca de trazo redondo, con un borde azul, y sobre el 0:03 llega el título: «MADRID TO BENIDORM», en letras rosas con contorno blanco, a la derecha.

Es una presentación inesperada para un himno. No hay chicos jóvenes, no hay discoteca, no hay bandera. Hay dos personas mayores que lo están pasando en grande en la playa. Y me parece una decisión preciosa, porque es el Benidorm de verdad, el de la gente que lleva toda la vida yendo cada verano y se ríe en la orilla sin importarle quién mire.

La terraza y el vaso de cerveza

Sobre el 0:06 y el 0:09, una terraza. Un hombre mayor de espaldas, con camisa de cuadros, está sentado a una mesa redonda frente al mar. Enfrente, una mujer con gafas de sol le sonríe. Encima de la mesa hay un vaso de cerveza y otro de zumo. Al fondo, el agua turquesa, una playa y, a la derecha, una montaña de color rojizo que baja hasta la bahía.

Esa terraza, o una muy parecida, va a ser el escenario central del clip. Vuelve sobre el 0:24, el 0:27, el 0:30 y el 0:33, con otra pareja: él con un polo de rayas verdes y blancas y una gorra beis, ella con un pañuelo estampado de colores en la cabeza y gafas de sol. Miran la bahía, hablan, se ríen. No hay prisa. Es la imagen de la jubilación feliz junto al Mediterráneo, la de las tardes enteras en la misma mesa.

La costa desde el aire

Sobre el 0:12, el clip despega. Una vista aérea de la costa, con hoteles altos, piscinas de color azul claro, palmeras, una carretera que serpentea y el mar al fondo, de un azul intenso. Es la postal de Benidorm, o de cualquier ciudad de veraneo de la costa, vista desde un helicóptero.

Más tarde, sobre el 0:36, otra imagen aérea, esta vez solo de agua: un fondo marino de rocas y arena bajo un mar transparente, verde y turquesa. Sobre el 0:48, el 0:51 y el 0:54, la cámara recorre una cala con barcas fondeadas cerca de la orilla, la playa blanca a un lado y el agua de un color casi irreal. Son planos sin gente, de esos que se ponen en los anuncios de agencias de viajes.

La letra, en esa parte, habla de calles llenas de vida y de un espíritu que no se puede domar. El vídeo responde con el mar visto desde arriba. Me gusta la idea: el orgullo de la canción no está en la calle, está en el paisaje, en el sitio al que se va a ser feliz.

Under the Spanish skies so wide, We stand united, side by side,

El trío del fondo blanco

Sobre el 0:15, el 0:18 y el 0:21, un cambio total de decorado. Un fondo blanco, liso, de estudio. Delante, tres personas: dos hombres con traje oscuro y camisa abierta, uno con barba y otro con el pelo corto, y entre ellos una mujer con el pelo largo y negro, con una blusa blanca. Los dos hombres tocan guitarras españolas. Hay micrófonos de pie delante de los tres.

Fotogramas del videoclip oficial de «Madrid to Benidorm», de Mike Sain't Louis

El trío vuelve varias veces: sobre el 0:42 y el 0:45, más cerca, con las guitarras en primer plano; sobre el 0:57 y el 1:00, otra vez de cuerpo entero. Es la parte más formal del clip, la de la actuación, y contrasta muchísimo con la playa. Si las terrazas son el verano, el trío es la fiesta de la noche, la orquesta de pueblo, la de los conjuntos que tocan en las plazas y en los hoteles en agosto. Las guitarras españolas, además, le dan a un himno en inglés un acento muy de aquí.

La montaña roja de la bahía

Sobre el 1:15 y el 1:18, la pareja de la terraza vuelve, ahora vista desde más atrás. Él lleva una camiseta de rayas oscuras y ella un sombrero, y entre los dos hay una mesa redonda con vasos. Delante tienen la bahía y, al otro lado del agua, la montaña rojiza de forma redondeada, como un cono gastado, que ya había aparecido al principio.

Esa montaña es uno de los motivos que más se repiten en el clip. Está detrás de casi todas las escenas de terraza, siempre del mismo color, entre el rojo y el ocre. Es un paisaje volcánico, de los que se ven en las islas, y le da al vídeo un aire de costa que no es exactamente la de Benidorm. Es la costa del planeta, una mezcla de Mediterráneo y de Atlántico, de levante y de Canarias, donde el veraneo de toda la vida se junta con la tierra de los volcanes.

Los dos amigos de la barandilla

Sobre el 1:03, el 1:06 y el 1:09, una escena que casi pasa desapercibida. Dos hombres mayores, uno con gorra y polo claro y otro de pelo blanco con camiseta, están sentados a una mesa de madera junto a una barandilla, en lo alto de un puerto. Debajo, el agua azul llena de veleros blancos fondeados, y al fondo una línea de montañas suaves bajo un cielo con nubes. Uno habla y el otro escucha, con las manos sobre la mesa.

El vídeo no explica quiénes son. Pueden ser dos amigos de toda la vida, dos cuñados, dos vecinos del mismo edificio de apartamentos o una pareja que lleva cuarenta años junta y ya no necesita cogerse de la mano para que se note. El clip deja la pregunta abierta, y me gusta que lo haga. Es la mirada de quien se sienta en una terraza a ver pasar a la gente y se inventa historias sobre las mesas de al lado.

Lo que sí se ve es la calma. No hay prisa en ese plano, no hay movimiento de cámara brusco, no hay nadie que llegue ni que se vaya. Dos hombres, una mesa y el puerto. Es una de las imágenes más tranquilas del vídeo, y viene justo antes del volcán, como si el clip quisiera tomar aire antes de la tormenta.

Sombrillas, palmeras y una mesa vacía

Sobre el 0:39, un plano sin protagonistas. Una terraza de restaurante con sombrillas blancas abiertas, sillas de mimbre alrededor de mesas redondas, una palmera a la izquierda y, al fondo, un pico de roca muy afilado que se levanta sobre el mar. Las mesas están puestas pero casi nadie está sentado. Es la hora tonta de la tarde, cuando el comedor ya ha cerrado y la cena todavía no ha empezado.

Mike Sain't Louis junto a una fuente que refleja un planeta magenta, con el verso «Love wins, come what may.» de «Madrid to Benidorm»

Sobre el 1:48, otra terraza parecida, esta vez con una palmera en primer plano, cojines de colores en los sofás bajos y la bahía detrás, llena de gente en la orilla. Y sobre el 2:06 y el 2:27, el clip vuelve a la pareja de la arena del principio y a la de la mesa redonda, cerrando el círculo.

Esas terrazas casi vacías son el decorado del verano, el sitio al que se vuelve cada año. El vídeo las enseña como quien enseña su casa: con cariño, sin adornos, sabiendo que lo bonito está en la vista y no en los muebles.

El volcán y la ola

Sobre el 1:12, el tono cambia de golpe. Un volcán oscuro, en forma de cono, suelta una columna de humo gris sobre una costa de roca negra. Delante, el mar está gris y revuelto, con espuma blanca. No hay sol, no hay terrazas, no hay nadie. Es la imagen que he puesto como portada de esta nota, porque es la única de todo el clip que parece salida de otra película.

Sobre el 1:21, otra imagen de fuerza: una ola enorme revienta contra unas rocas, levantando una nube de espuma blanca que ocupa medio cielo. También sin gente.

Esos dos planos son la tormenta de la letra. El estribillo dice que bailamos bajo el arcoíris, de Madrid a Benidorm, con orgullo, a través de cada tormenta. El vídeo enseña la tormenta, el volcán y la ola, justo en medio de las terrazas soleadas. Es el recordatorio de que el orgullo no se celebra solo cuando hace buen tiempo.

Let's dance under the rainbow, Madrid to Benidorm,

Los brindis de la tarde

Del 1:24 al 1:45, el clip vuelve a la terraza y se queda en ella. Es la secuencia más larga del vídeo. Primero, sobre el 1:24 y el 1:27, la pareja a contraluz, con un sol bajo de tarde que hace brillar el agua de la bahía y una franja de luz dorada a la derecha. Luego, sobre el 1:30 y el 1:33, la cámara se acerca: él con gafas de sol oscuras y camiseta de rayas, ella con pañuelo estampado en la cabeza, gafas de sol y una blusa clara de flores. Brindan con vasos de zumo de naranja. Detrás, una playa llena de bañistas y veleros blancos en el agua.

Sobre el 1:36, el 1:39 y el 1:42, siguen hablando, siguen riéndose, se miran. Ella levanta el vaso. Él se inclina hacia ella. No pasa nada más, y no hace falta. Es una escena de felicidad sencilla, de las que no salen nunca en los videoclips de himnos de orgullo, y por eso me emociona.

La letra tiene un verso que encaja perfectamente con estas imágenes:

Hand in hand, we pave the way, For brighter nights and braver days,

Los que abrieron camino, los que fueron de la mano antes que nadie, ya tienen esta edad. Están en las terrazas de la costa, brindando con zumo. El vídeo no los nombra ni los presenta, pero los pone en el centro, y eso cambia el sentido de toda la canción.

La señora de la gorra

Sobre el 1:57, el 2:09 y el 2:12, un primer plano de una mujer mayor con gorra estampada de colores, gafas de sol grandes y un bañador de flores rosas, verdes y negras. Está sentada en una terraza de la playa y sonríe a cámara con todos los dientes. Detrás, la playa, bañistas en bañador, casas blancas y, otra vez, la montaña roja.

Collage con un detalle de la carátula de «Madrid to Benidorm» y las carátulas de «Me gusta el verano», «La Primera Drag de Benidorm», «El día de la liberación»

Es el plano más luminoso del clip. Esa señora es la reina de la playa, la que lleva viniendo cuarenta años al mismo sitio y saluda a todo el mundo. Si tuviera que elegir una imagen para resumir el vídeo, sería esta. Benidorm visto desde la mesa de una terraza, con la gorra puesta y la sonrisa de quien sabe disfrutar.

Los dos chicos al atardecer

Sobre el 1:51 y el 1:54, por primera vez en el clip, aparecen dos chicos jóvenes. Están de pie, muy juntos, frente a frente, con chaquetas oscuras, al atardecer, con el cielo de color gris rosado detrás. Uno tiene barba, el otro el pelo corto. Se miran, sonríen. Sobre el 2:00 y el 2:03, la cámara se acerca a sus caras, casi tocándose. Sobre el 2:15, uno de ellos, de perfil, mira hacia el mar.

Es la única escena romántica entre dos hombres de todo el vídeo, y llega tarde, casi al final. Me gusta que llegue así, sin anunciarse, entre la señora de la gorra y la pareja de la terraza. No es el centro del clip. Es una pareja más en la costa, una de tantas. Una más entre las mesas, las toallas y las sombrillas, sin cartel que la señale.

El grito de la chaqueta de oro

Sobre el 2:18, el 2:21 y el 2:24, aparece el personaje más teatral del clip. Un hombre con barba espesa y pelo rizado, vestido con una chaqueta negra con bordados dorados enormes en el pecho, de estilo casi torero, grita con la boca muy abierta y los puños cerrados a la altura del pecho. Está en un patio de piedra con arcos, como el de un castillo o un convento antiguo.

No hay letra que explique ese grito, y no hace falta. Es el momento en que el himno estalla, en que la alegría tranquila de las terrazas se convierte en un grito de victoria. La chaqueta bordada en oro, además, conecta el clip con la estética folclórica del planeta, la del traje de luces y la copla. Es el orgullo con brocado.

From every corner, hear us say, Love wins, come what may.

Las alas de oro

Sobre el 2:30, el final. Una figura de espaldas, con esmoquin negro, levanta los brazos y abre una capa roja contra un cielo de atardecer naranja y rojo. Encima, mi nombre en letras verdes y amarillas. Sobre el 2:33, la capa se ha convertido en unas alas enormes, doradas, con plumas largas, abiertas a los dos lados de la figura, y el sol queda justo detrás, entre las alas.

Es un final de ave fénix, que es uno de los animales más queridos del planeta. Después de dos minutos y medio de terrazas y veraneo, el vídeo se despide con una transformación: alguien que se pone alas de oro y se las abre al sol. Encaja con todo el disco, que se titula «El día de la liberación», y con un himno que habla de borrar los miedos con colores de amor.

Madrid no sale

Hay un detalle curioso. El título dice «Madrid to Benidorm», de Madrid a Benidorm, pero en el vídeo Madrid no aparece en ningún momento. No hay Gran Vía, no hay Chueca, no hay atascos en la M-30 ni coches cargados de maletas. Todo el clip transcurre ya en la costa, como si el viaje hubiera terminado antes de empezar a grabar.

Ficha de la canción «Madrid to Benidorm» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

Es una elección que tiene sentido. El que sale de Madrid en agosto no piensa en Madrid, piensa en el mar. Madrid es el punto de partida, lo que se deja atrás, el calor seco y el asfalto. El vídeo se salta la carretera entera y aterriza directamente en la terraza, con el zumo ya servido. La canción, en cambio, sí mantiene el trayecto en el título y en el estribillo, y entre las dos cosas se reparten el viaje: la letra pone la ruta y las imágenes ponen la llegada.

Los colores del clip

Si se repasa el vídeo de principio a fin, los colores se organizan solos. El turquesa del mar, que sale en casi todas las escenas. El rojo ocre de la montaña de la bahía. El blanco de las casas, de las sombrillas y del fondo del trío. Y el dorado, que llega al final, en los bordados de la chaqueta y en las alas.

Las ropas de los personajes siguen la misma paleta. La camisa de hojas verdes del primer señor, el polo de rayas verdes del segundo, el pañuelo de colores de la señora de la terraza, la gorra estampada de la reina de la playa, los bañadores de flores. Es la ropa de vacaciones de toda la vida, la que se compra en el mercadillo del paseo y se guarda en la maleta de verano.

Frente a todo eso, los trajes oscuros del trío y las chaquetas negras de los dos chicos del atardecer son el contrapunto de la noche. Y el negro con oro de la chaqueta bordada es el puente entre los dos mundos: la elegancia de la noche y el brillo del sol.

Lo que la letra pide y lo que el vídeo da

La letra de «Madrid to Benidorm» es un himno de manual, con todos los elementos del género: el arcoíris, el orgullo, la tormenta, la unión, el amor que gana. Si se escucha sin imágenes, uno se imagina un desfile. El vídeo hace otra cosa. Coge esa grandilocuencia y la sienta en una terraza de la costa, con zumo de naranja y gafas de sol.

No es una burla. Es una manera de decir que el orgullo también es esto: dos señores mayores que se ríen en la arena, una señora con gorra que sonríe a cámara, una pareja que brinda frente a la bahía. La gente que ha ido de Madrid a Benidorm cada verano de su vida. Y entre ellos, sin que nadie se fije, dos chicos que se miran al atardecer. Ese cruce entre el himno y la vida cotidiana es muy de lo que en la web se llama camp a la española.

Dónde vive la canción

«Madrid to Benidorm» es la pista 82 de «El día de la liberación», el tercer disco de la trilogía. Dos puestos antes está «Me gusta el verano», y las dos se dan la mano: una es la del calor y la otra la de la carretera hacia la playa. Benidorm, además, es una ciudad muy presente en el planeta, que tiene incluso a su primera drag. Y para seguir con el resto de clips, la lista entera está en canciones.

Los dos momentos que guardo

El primero, el señor del pelo blanco riéndose a carcajadas en la arena con su amiga de la gorra, en el primer plano del vídeo. Es el arranque menos esperado para un himno, y el más bonito.

El segundo, las alas de oro abiertas contra el sol del final. Es el contrapunto perfecto: después de tanta vida tranquila, el vuelo.

La pista está en Spotify, para ponerla en el coche camino de la costa. Medios y programas de radio tienen fotos y notas oficiales en prensa. Y si este verano os sentáis en una terraza frente al mar, brindad por los que llevan toda la vida haciéndolo.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve en el videoclip de «Madrid to Benidorm»?

Una pareja mayor que se ríe y brinda en terrazas frente a la playa, la costa vista desde el aire con hoteles, piscinas y un mar turquesa, un trío vestido de traje con guitarras sobre un fondo blanco, una bahía con una montaña rojiza, un volcán que humea y una ola que revienta contra las rocas, dos chicos muy juntos al atardecer, un hombre con chaqueta negra bordada en oro que grita con los puños en alto y, al final, una figura con capa roja y unas alas doradas contra el sol.

¿De qué habla la letra?

Es un himno de orgullo en inglés que va de Madrid a Benidorm: «Let's dance under the rainbow, Madrid to Benidorm». Habla de bailar bajo el arcoíris, de ir de la mano, de que el amor gana pase lo que pase y de estar unidos bajo el cielo de España.

¿Cuándo se estrenó el videoclip?

Se publicó en YouTube el 2 de diciembre de 2025 y dura dos minutos y treinta y seis segundos.

¿En qué disco está «Madrid to Benidorm»?

Es la pista 82 de «El día de la liberación», el tercer disco de la trilogía GAYFOLK, justo después de «Esta es la composición nutricional de un huevo» y dos puestos detrás de «Me gusta el verano».

¿Quién escribió «Madrid to Benidorm»?

La letra, la composición y la producción son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid. Las personas que aparecen en el vídeo son personajes inventados.

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