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Salud mental

Escaleta del informativo que no veo: «Como a mi chihuahua», de los titulares a la última noticia

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Portada de «Como a Mi Chihuahua», canción de Mike Sain't Louis

Suena la sintonía de las tres. Esa música de timbales y teletipos que lleva décadas avisando en los bares de España de que la sopa se está enfriando. En la pantalla, una presentadora con americana color salmón coloca unos papeles que no va a leer. Detrás, un mapa del mundo en azul con puntitos encendidos. «Buenas tardes. Estos son los titulares.»

Y alguien, en un sofá de Ikea con una manta de forro polar encima, coge el mando y cambia de canal antes de que diga el primero.

Esa persona es la que habla en «Como a mi chihuahua». La canción arranca con una explicación que nadie le ha pedido y que, aun así, necesita dar: por qué no ve las noticias. El planeta ha decidido tomárselo al pie de la letra. Hoy montamos el informativo que esa persona no ve, con su escaleta completa, sección por sección, como se hace en una redacción de verdad. Titulares, internacional, sucesos, sociedad, deportes, el tiempo.

Y al final, la única noticia que sí importa.

Escaleta, minuto cero: la redacción

En cualquier telediario, antes de salir al aire, hay un documento que manda sobre todo lo demás: la escaleta. Es la lista ordenada de piezas que se van a emitir, con su duración al segundo, quién la presenta, si lleva vídeo, si hay conexión en directo. Lo que va primero es lo que se considera más importante. Lo que va al final es el relleno simpático: el panda que ha nacido en el zoo, la abuela que cumple ciento tres años, el perro que ha vuelto a casa andando desde Albacete.

La letra de Mike Sain't Louis le da la vuelta a esa jerarquía. Lo que en un informativo abriría la portada (las injusticias, las desgracias, la gente llorando) en la canción es lo que se evita. Y lo que en un informativo iría al final, en la sección de curiosidades, es lo que de verdad importa: un corazón que se acelera como el de un perro pequeño.

Esa inversión es todo el truco. Vamos a seguir el orden de la escaleta para verlo.

Titulares: la retahíla del «te voy a contar»

Los titulares de un informativo son frases cortas, en presente, que se suceden con una cortinilla de por medio. La canción tiene los suyos. Todos empiezan igual, como si los leyera el mismo presentador con la misma entonación:

Te voy a contar por qué no veo las noticias. Te voy a contar por qué me afectan tanto las injusticias. Te voy a contar por qué estoy totalmente desconectado del mundo real. Te voy a contar por qué me afecta tanto ver a alguna persona llorar.

Cuatro titulares seguidos con la misma muletilla. Es una anáfora de manual, la figura que tanto le gusta a Mike, y aquí funciona como la cortinilla del telediario: cada «te voy a contar» es el golpe de timbal que separa una noticia de otra.

Lo que tiene gracia es que el presentador promete contar y no cuenta. Anuncia los temas pero no los desarrolla. Nunca llegamos a saber por qué, exactamente, no ve las noticias. Solo sabemos que tiene sus motivos y que va a explicarlos en algún momento. Igual que esos informativos que te dicen «y después de la publicidad, la noticia que ha conmocionado al país» y luego te ponen tres anuncios de yogures.

El planeta sospecha que la promesa incumplida es intencionada. La explicación de por qué alguien no soporta las noticias no se puede dar en un titular. Es demasiado larga. O demasiado íntima.

Internacional: el mundo real, desconectado

Toca la sección de internacional. Guerras, cumbres, elecciones en países que no sabes situar en el mapa, un volcán que entra en erupción al otro lado del océano. La canción la despacha con una frase que el planeta encuentra preciosa por lo exagerada: «estoy totalmente desconectado del mundo real».

Fotogramas del videoclip oficial de «Como a mi chihuahua», de Mike Sain't Louis

Totalmente. No un poco, no a ratos. Totalmente.

Es una exageración típica de Mike, de las que hacen reír y luego te dejan pensando. Porque nadie está totalmente desconectado del mundo real. Uno va al Mercadona, paga la luz, discute con la compañía del móvil, se entera de que ha subido el aceite. El mundo real se cuela por todas partes, aunque apagues la tele.

Lo que la canción quiere decir, entiende el planeta, es otra cosa. Que hay una parte del mundo real (la de las desgracias lejanas, la del sufrimiento que no puedes arreglar) a la que esa persona ha decidido cerrarle la puerta. No por indiferencia. Por lo contrario. Porque le entra todo tan adentro que si la abre, no sale de la cama en una semana.

En el diario del planeta ya hubo una nota que contaba exactamente eso, cómo el corazón de esta canción late a mil por hora y por qué la desconexión es una forma de supervivencia. Hoy no vamos a repetirla. Nos quedamos con la sección de internacional apagada y seguimos con la escaleta.

Sucesos: la persona que llora

Los sucesos son la sección más vista de cualquier informativo y la más difícil de ver. Accidentes, incendios, crímenes, una madre en la puerta del hospital. La cámara se acerca a la cara de alguien que llora y se queda ahí más tiempo del necesario. Así se hace la televisión desde que se inventó.

Y la canción, en su cuarto titular, confiesa justo eso: que le afecta mucho ver a alguna persona llorar.

El planeta subraya ese «alguna». No dice ver llorar a alguien que conozco, ni a mi madre, ni a mi pareja. Dice a alguna persona. A cualquiera. Al desconocido del telediario, a la concursante eliminada de un reality, al señor que pierde la casa en una riada. Basta con que sea una persona y que llore.

Hay gente así. Gente que llora en los anuncios de Navidad de la lotería, en los finales de Pasapalabra cuando alguien se lleva el bote, en las bodas de primos lejanos. Gente que no puede ver Supervivientes porque le dan pena hasta los que caen mal. Durante mucho tiempo se les llamó blandos, sensibleros, exagerados. El planeta prefiere otra palabra: permeables. Les entra el agua.

Y quien es permeable aprende pronto a llevar paraguas. El mando a distancia es ese paraguas.

Sociedad y redes: Twitter, dos meses tarde

Llegamos a la pieza más divertida de toda la escaleta. La que el planeta pondría como promo en redes si esta canción fuera un programa de la tele:

Te voy a contar por qué de las desgracias importantes / prefiero enterarme por Twitter dos meses más tarde

Es una de esas frases de Mike que funcionan como un chiste perfecto y como una confesión perfecta a la vez. Por Twitter, que ya ni siquiera se llama así. Y dos meses más tarde, cuando la desgracia ya ha pasado por todas las fases: el directo, la indignación, los memes, el olvido.

Llegar dos meses tarde a una noticia tiene algo de genialidad estratégica. A esas alturas ya sabes cómo acabó. Ya no hay incertidumbre, ni angustia de última hora, ni esa sensación horrible de estar mirando algo que todavía está pasando. La desgracia ha llegado fría, como la sopa que nadie se tomó mientras sonaba la sintonía de las tres.

También tiene su parte ridícula, claro, y la canción no la esconde. Imagina la escena: alguien comenta en una cena «qué fuerte lo del incendio» y esta persona contesta «¿qué incendio?», y le cuentan que fue en agosto, y estamos en octubre. Así se hace el ridículo en sociedad. El planeta lo ha hecho varias veces y lo recomienda con moderación.

Lo importante es lo que hay debajo: una persona que se ha diseñado su propio informativo, con retraso de emisión, para poder soportarlo.

Pausa publicitaria: lo que se vende entre noticia y noticia

Todo informativo de la tele privada tiene su bloque de anuncios a mitad de escaleta, y el planeta no va a ser menos. Entre los sucesos y la sección de sociedad, imagina la pausa: un coche que conduce solo por una carretera de montaña vacía, una crema antiarrugas con una actriz de cincuenta que aparenta treinta y cinco, un banco que te promete que está a tu lado, una cadena de comida rápida con una hamburguesa que en la vida real mide la mitad.

Mike Sain't Louis en un escenario con foco rosa y un planeta con anillos, con el verso «Y te voy a confesar algo más personal tu risa es el antídoto contra mi soledad» de «Como a mi chihuahua»

Lo curioso de esa pausa es que vende justo lo contrario de lo que acaban de enseñarte. Primero, una inundación. Después, una familia feliz desayunando cereales en una cocina blanca. Primero, gente llorando en la puerta de un juzgado. Después, una pareja riéndose en un descapotable por la costa de Lanzarote.

Quien tiene el corazón de chihuahua nota ese salto en el cuerpo. No es capaz de pasar del llanto al descapotable en cuatro segundos. Se queda enganchado en la pieza anterior mientras la tele ya está en otra cosa. Y eso, repetido cada día a la hora de comer, cansa más que cualquier mala noticia.

Por eso el planeta entiende tan bien el gesto de cambiar de canal. No es huir de la realidad. Es negarse a que te cambien de emoción a golpe de mando.

Hemeroteca: lo que queda cuando pasan dos meses

Volvamos un momento a esa idea de enterarse de las desgracias por Twitter dos meses tarde, porque tiene una segunda lectura que el planeta no quiere dejar pasar.

Las hemerotecas de los periódicos están llenas de noticias que en su momento parecían el fin del mundo y que dos meses después ya no recordaba nadie. El escándalo del ministro que dimitió un martes. La ola de calor que iba a ser histórica. El famoso que dijo una barbaridad en un programa de madrugada. Todo eso, con dos meses de distancia, se lee de otra manera. Pierde el volumen. Se ve el tamaño real de las cosas.

Quien llega tarde a las noticias, sin quererlo, las lee como un historiador. Ya sin el ruido, sin las tertulias, sin los gritos del directo. Solo lo que pasó.

No es mal sistema. El planeta, que se pasa el día leyendo comentarios en las redes de Mike, a veces lo envidia. Hay días en que llegar dos meses tarde a todo sería un regalo.

Lo que no se puede leer con retraso, claro, es lo que te pasa a ti. Eso llega siempre en directo. Y por eso, después de la hemeroteca, la canción vuelve al presente y te mira a la cara.

Deportes: ni una palabra

Sección de deportes. El planeta comprueba la letra y confirma lo que sospechaba: ni una palabra. Ni un gol, ni un fichaje, ni un Real Madrid, ni un Atleti.

Aunque, para ser justos, en el catálogo de Mike hay una canción que se titula «No me gusta el fútbol». Así que la sección de deportes de este informativo queda vacía por coherencia editorial. Se pasa directamente al tiempo.

El tiempo: un corazón a mil por hora

Y aquí, donde en un telediario saldría el hombre del tiempo con su mapa de isobaras, la canción cambia de golpe. Deja de hablar del mundo y se dirige a una persona concreta. A ti. Y lo hace con una pregunta que parece del parte meteorológico de los sentimientos: si tú también lo sientes.

Collage con un detalle de la carátula de «Como a mi chihuahua» y las carátulas de «Punto Muerto», «chihuahua», «El canario que miente»

si cuando me ves también te late el corazón / a mil por hora como a mí / chihuahua / y tú no me dabas ni un beso ni antes de coger la guagua

Hay que fijarse en cómo está escrito. «A mil por hora como a mí» y, en la línea siguiente, sola, «chihuahua». El título de la canción dice «Como a mi chihuahua», con el posesivo, pero la letra juega a romperlo: como a mí, y luego el perro. Como si el narrador y el chihuahua fueran la misma cosa. Como si quien te mira tuviera dentro un perro pequeño temblando.

Cualquiera que haya convivido con un chihuahua sabe que esa imagen es exacta. Un animal de dos kilos con el pulso de un colibrí, que tiembla cuando hace frío, cuando oye la llave en la puerta, cuando ve otro perro al otro lado de la calle, cuando alguien a quien quiere entra en la habitación. Un chihuahua no disimula nada. Todo lo que siente le sale por las patas.

Ahí está la previsión del tiempo de la canción: borrasca de taquicardia sobre el pecho del narrador, con rachas de mil por hora.

Y luego, el frente frío. El otro no le daba ni un beso. Ni siquiera antes de coger la guagua.

Conexión en directo: la parada de guagua

La guagua es la palabra que en Canarias se usa para el autobús, y también en Cuba y en otros lugares del Caribe. En la Península suena a otra cosa, a exotismo, a vacaciones en Gran Canaria. En la canción, es el único lugar físico que aparece en toda la letra. Después de tanto mundo real del que desconectarse, de tantas noticias que no se ven, la escena se concreta de repente en una parada de autobús.

El planeta tiene una relación larga con las islas. Hay una página entera dedicada a Canarias en esta web, y en el mismo disco suenan «El canario que miente» o «Gofio de calcetín». Las islas en el catálogo de Mike no son una postal: son un sitio donde pasan cosas, buenas y malas.

Así que imagina la conexión en directo. Una parada de guagua cualquiera, con su marquesina, su horario despegado y un anuncio de seguros. Dos personas esperando. Una tiene el corazón a mil. La otra mira el móvil. Llega la guagua. La segunda se sube sin darse la vuelta. Ni un beso. Ni un adiós con la mano por la ventanilla.

Es la escena más pequeña del mundo y la más reconocible. El planeta no conoce a nadie que no haya estado en esa parada alguna vez. Del lado del corazón de chihuahua, casi siempre.

Hay algo cómico, también, en el «ni antes». No le daba un beso nunca, pero especialmente no se lo daba antes de coger la guagua, que es precisamente el momento en el que cualquier persona normal da un beso de despedida. Es como reprochar que alguien no te felicita ni el día de tu cumpleaños. Si no lo hace ese día, no lo hará ninguno.

Última hora: la noticia de cierre

Todo informativo termina con una pieza que deja buen sabor de boca. Algo bonito, algo para que el espectador vuelva a su siesta tranquilo. La canción también. Su última hora es una confesión que la propia letra califica como «algo más personal»:

Ficha de la canción «Como a mi chihuahua» con su carátula: disco «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Y te voy a confesar algo más personal / tu risa es el antídoto contra mi soledad

Después de toda la escaleta, aquí está la explicación que el presentador prometió y no dio. ¿Por qué no ve las noticias? ¿Por qué le afectan tanto las injusticias? ¿Por qué se desconecta del mundo? Porque está solo. Y quien está solo no tiene a nadie con quien repartir el peso de una mala noticia. Se la come entera.

Y la risa del otro, de ese que no le da besos en la parada, es lo único que funciona como antídoto. No dice que sea la cura. Dice antídoto, que es lo que se toma cuando ya te ha mordido algo venenoso. Un remedio de urgencia.

El planeta ha leído esta última línea muchas veces y siempre le pasa lo mismo: primero sonríe, y luego se le encoge algo. Porque la frase es bonita, pero el contexto es triste. La persona cuya risa te salva no te da ni un beso. Te ríes con ella, te salva la tarde, y luego se sube a la guagua sin mirar atrás.

Eso no se arregla en ninguna sección del telediario.

Fin de la emisión: dónde ver la reposición

Para situar la canción: «Como a mi chihuahua» es la pista 39 de «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», la segunda parte de la trilogía GAYFOLK. Su ficha la fecha el 12 de junio de 2026. Justo después en el disco viene «Punto Muerto», y el contraste no puede ser más bestia: primero el corazón disparado, después el motor parado. Como pasar del chihuahua a la tortuga en una sola cortinilla.

El videoclip oficial dura cuatro minutos y veintisiete segundos. La canción está en Spotify y en la ficha del single, con descarga gratuita. Y para quien tenga curiosidad canina, en el catálogo hay otra canción con perro en el título, «Chihuahua», que va por su cuenta.

En la sala de prensa está todo lo demás: la trilogía, las fechas y la parte que el planeta repite siempre porque importa. Mike Sain't Louis es letrista, compositor y productor musical madrileño. Escribe sus letras él, sin ninguna inteligencia artificial. La música y las voces se producen con herramientas de IA como Suno. El corazón de chihuahua es suyo. La batería, de la máquina.

Nota de la redacción

Una última cosa, que en las redacciones se llama fe de erratas y aquí es más bien una confesión del planeta.

Durante años se ha dicho que la gente que no ve las noticias es frívola, egoísta o poco comprometida. Que vive en su burbuja. Esta canción propone otra lectura sin decirla en voz alta: que a veces quien apaga la tele es quien más siente. Que hay corazones que no aguantan el informativo de las tres porque cada pieza les pega como si fuera de su familia.

Hay quien lo llama ansiedad, hay quien lo llama tener la piel fina y hay quien no lo llama de ninguna manera porque bastante tiene con aguantarlo. El planeta no va a poner etiquetas de consulta médica a una canción. Solo constata que el narrador de esta letra no presume de su sensibilidad ni se queja de ella: la explica, como quien explica por qué no come gambas o por qué siempre se sienta cerca de la puerta en el cine. Es una forma de estar en el mundo. Con su manual de instrucciones y sus averías.

No es una excusa para no enterarse de nada. Es una explicación de por qué algunos se enteran más tarde. Y de por qué, mientras tanto, buscan una risa a la que agarrarse.

Si tienes un chihuahua dentro, ya sabes de qué va esto. Si no lo tienes, mira a tu alrededor: seguro que hay alguien temblando en la parada de la guagua.

Dale un beso antes de que suba.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Como a mi chihuahua»?

Empieza con una lista de confesiones sobre por qué no ve las noticias y por qué le afectan tanto las injusticias, y gira hacia una declaración: si al verle a uno también se le acelera el corazón «a mil por hora como a mí chihuahua». Termina con «tu risa es el antídoto contra mi soledad».

¿Qué es la guagua que aparece en la letra?

Es la palabra canaria para el autobús. La letra dice que la otra persona no le daba un beso «ni antes de coger la guagua», lo que sitúa la escena en una parada.

¿En qué disco está?

Es la pista 39 de «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», segunda parte de la trilogía GAYFOLK. La ficha del single la fecha el 12 de junio de 2026 y tiene videoclip oficial.

¿Quién la ha escrito?

Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño. La letra es suya y está escrita sin IA; la música y las voces se producen con herramientas de inteligencia artificial como Suno.

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