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Del Twingo al bazar: la economía del despecho en «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro»

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Portada de «La shakira y el piqué de todo a 1 euro», canción de Mike Sain't Louis

11 de enero de 2023. Una sesión de estudio colgada en YouTube por un productor argentino, con una invitada colombiana. Y una frase que esa misma semana se repite en todas las cocinas de España:

«Cambiaste un Ferrari por un Twingo. Cambiaste un Rolex por un Casio.»

Es la «BZRP Music Session» número 53, de Bizarrap y Shakira. Según su ficha en la Wikipedia inglesa, fue número uno en dieciséis países, debutó en el primer puesto del Top 50 Global de Spotify con más de catorce millones de reproducciones el primer día, que era entonces el mejor debut de una canción en español, y le valió a Shakira varios récords Guinness. Unos días después, el destinatario de la canción se presentó a la grabación de su programa en un Twingo y presumió de reloj Casio.

Tres años después, una canción del planeta Gayfolk baja el despecho un escalón más. Del Twingo al bazar:

Lo siento, a partir de ahora yo soy la Shakira marica del Todo a un Euro, y tú eres el Piqué del excremento.

«La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro» es la pista 46 de «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», publicada el 12 de junio de 2026. La letra es mía; la música y las voces están creadas con IA. Está en Spotify.

Ya escribí en el diario sobre la pareja del año en versión bazar, y allí dejé claro algo que repito: la canción no habla de los famosos del título. No les atribuye nada. Los usa como plantilla, como la pareja que todo el mundo reconoce en una foto. Hoy quiero ir por otro lado. Por la economía del despecho. Por qué, si Shakira cambió a un Ferrari por un Twingo, en este planeta la cosa baja hasta el Todo a un Euro. Y qué dice eso de nosotros.

La sesión 53

Primero, el modelo. Lo que la canción imita sin nombrarlo.

La sesión de Bizarrap es lo que en inglés llaman un «diss track»: una canción escrita para atacar a alguien concreto. En el rap es un género con siglos, o al menos con décadas, de tradición. Lo que hizo Shakira fue llevarlo al pop más masivo del planeta, con una precisión de cirujana.

Y la cirugía tenía un instrumento muy concreto: las marcas.

Ferrari, Twingo. Rolex, Casio. Cuatro marcas, dos parejas, una jerarquía de precios tan clara que no necesita explicación. La ficha de la Wikipedia cuenta que la canción tuvo un impacto medible en las marcas que menciona, y que en los días siguientes las palabras «Casio» y «Rolex» fueron tendencia mundial en Twitter.

El insulto convertido en catálogo de precios. Tú vales menos, y aquí tienes la factura.

Y hubo hasta un epílogo de bazar. Según la misma ficha, cuando las marcas empezaron a ser tendencia, circularon supuestas respuestas de Casio y de Renault en redes. La cuenta oficial de Casio desmintió haber reaccionado y pidió a la gente que tuviera cuidado con las cuentas falsas.

Es decir, que en plena guerra de marcas originales contra marcas baratas, lo que apareció fueron reacciones de imitación. Cuentas de Todo a un Euro hablando en nombre de las marcas. Si la canción del planeta hubiera necesitado una prueba de que vivimos en un bazar, ahí la tenía.

Y la frase más famosa de la canción es, de hecho, un verbo contable: «Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan». Shakira tituló su disco de 2024 con la primera mitad: «Las mujeres ya no lloran».

El escalón de más

La canción del planeta coge esa lógica y la lleva al extremo.

Fotogramas del videoclip oficial de «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro», de Mike Sain't Louis

Si en la sesión 53 el ex baja de Ferrari a Twingo, aquí el narrador no se molesta en buscar coches. Va directamente al bazar. Al sitio donde todo cuesta lo mismo, donde no hay jerarquía porque todo es barato por igual.

«La Shakira marica del Todo a un Euro.»

Hay una autoparodia enorme en ese verso, y me la apunto entera. El narrador no se pone en el papel de la estrella colombiana. Se pone en el papel de su imitación de bazar. La Shakira que venden en la estantería de al lado de los abanicos de plástico y los imanes de nevera. La Shakira con la peluca un poco torcida.

Es la gran diferencia con el modelo. Shakira se sabe Ferrari. El narrador de esta canción se sabe de saldo, y lo dice con orgullo. Si me vas a dejar, que sea al precio que me corresponde. Y si yo soy de Todo a un Euro, tú, querido, eres todavía menos.

Ese «todavía menos» es el «Piqué del excremento». No hay precio más bajo que ese. Ni el bazar lo vende.

Del Todo a 100 al Todo a un Euro

Aquí viene un dato que me hace mucha gracia y que la canción lleva dentro sin decirlo.

En los noventa, en España, aquellas tiendas se llamaban «Todo a 100». Todo a cien pesetas. Eran parte del paisaje de cualquier barrio: estanterías hasta el techo, cubos de plástico, marcos de fotos, pilas, figuritas de porcelana.

Luego llegó el euro. Según la ficha de la peseta en la Wikipedia, empezó a circular en los bolsillos el 1 de enero de 2002, al cambio fijo de 166,386 pesetas por euro.

Haced la cuenta. Cien pesetas eran unos sesenta céntimos. Y las tiendas pasaron a llamarse «Todo a un euro».

Es decir: si el cartel decía la verdad, el bazar subió de un día para otro sus precios un sesenta y seis por ciento, y nadie protestó porque el nombre sonaba igual de barato.

Y el bazar tiene su liturgia. Se entra a por pilas y se sale con un cubo, tres pinzas, un marco de fotos con una familia sonriente que no conoces y unas chanclas por si acaso. Nadie va al Todo a un Euro a comprar lo que necesita: se va a ver qué hay. Es una tienda hecha para el impulso, para el capricho pequeño que no duele en la cartera. Igual que ciertas relaciones, que empiezan por un capricho barato y acaban ocupando un cajón entero de la casa.

Me parece la metáfora perfecta para una relación de baja calidad. Te venden lo mismo de siempre, más caro, con otro nombre. Y tú sigues entrando porque el cartel te resulta familiar.

La canción no hace esta cuenta. La hago yo. Pero el título la contiene: en este planeta, hasta lo barato tiene inflación.

Mírales qué monos

La canción empieza con otra voz, antes del «lo siento». Empieza mirando:

Mírales qué monos ellos y qué fashion, qué modernos. Son la pareja gay del año. Salen mucho ahora en Telecinco.

Es la voz de la vecina en el portal. «Mírales.» Con el imperativo de quien comenta lo que ve, con un punto de envidia y otro de desprecio.

Y lo que ve es una pareja gay de televisión. La «pareja del año», un concepto muy de revista del corazón, aplicado a dos hombres. Eso, que hace veinte años habría sido impensable en prime time, ahora es tan normal que hasta se puede criticar con la misma mala leche que a cualquier pareja hetero de famosos.

Ese es un avance curioso, y lo digo medio en broma. La igualdad también es que te puedan poner verde en el programa de cotilleo de la tarde.

«Salen mucho ahora en Telecinco.» Telecinco, otra vez. En este planeta, la cadena es casi un personaje: de ahí salen «La que se avecina» y la Judith Bécker de otra canción, de ahí salió «Aída». La tele de toda la vida como el lugar donde se fabrican parejas, vecinos y famosos.

Lo siento

Después de mirar, el narrador habla. Y lo primero que dice es «lo siento».

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «Y tú eres el Piqué del excremento.» de «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro»

Lo siento, a partir de ahora yo soy la Shakira marica del Todo a un Euro.

«Lo siento», aquí, suena poco a disculpa. Es el «lo siento» de quien anuncia algo que al otro no le va a gustar. Como el camarero que te dice «lo siento, la cocina está cerrada». O como la portera que te dice «lo siento, pero esto se va a saber».

Y «a partir de ahora» marca un antes y un después. Hasta ahora, el narrador era otra cosa: el que callaba, el que aguantaba, el que miraba a la pareja del año desde fuera. A partir de ahora, es la Shakira. La que factura. Aunque sea en el bazar.

El estribillo se repite cuatro veces seguidas en la letra publicada. Cuatro «lo siento». Cuatro «a partir de ahora». Como quien ensaya delante del espejo hasta creérselo.

El Piqué del excremento

Y luego, la parte que ha hecho reír a todo el que la ha oído:

Y tú eres el Piqué del excremento.

Lo repito una vez más para que no haya dudas: el Piqué de la canción es un personaje. Es el papel del ex en la plantilla de la sesión 53. Nada de lo que dice la letra se refiere al futbolista real, ni a su vida, ni a nada que haya hecho. La canción usa su nombre como usa el de Shakira: como figuras de una historia que todo el mundo conoce.

Dicho esto, el verso es de una crueldad muy de barrio. «Del excremento.» No «de mierda», que sería lo directo. «Del excremento», con palabra de médico, de análisis clínico, de bote de muestras. Esa elección de palabra fina para algo tan bajo es lo que lo hace gracioso. Es el insulto dicho con guantes de látex.

Y la estructura es perfecta: «la Shakira marica del Todo a un Euro» frente a «el Piqué del excremento». Dos sintagmas con artículo, nombre y complemento. Uno tiene precio. El otro, ni eso.

Lo que hizo Piqué con el Twingo

Vuelvo un momento a la realidad, porque la reacción del futbolista real a la sesión 53 explica algo de esta canción.

Según la ficha de la Wikipedia, en los días siguientes Piqué apareció en la grabación de su programa de la Kings League conduciendo un Twingo y enseñando un reloj Casio. Dijo incluso que la marca le patrocinaba, algo que Casio desmintió después.

Es decir, se tomó el insulto y se lo puso de sombrero. Convirtió el Twingo en un chiste a su favor.

Eso es exactamente lo que la canción del planeta hace con el Todo a un Euro, pero desde el otro lado. El narrador se pone el insulto encima antes de que se lo pongan. «Soy la Shakira marica del Todo a un Euro.» Nadie puede llamarle barato, porque ya lo ha dicho él primero. Y más alto.

Esa estrategia tiene nombre en la cultura queer: apropiarse del insulto. Llamarte a ti mismo lo que te llaman, antes de que te lo llamen, y con mejor ritmo. La página de camp del planeta lo resume como «verdades incómodas envueltas en purpurina», y pone en el linaje a Almodóvar, Alaska y Massiel. La Shakira de bazar entra en esa familia por la puerta de servicio.

Antes del Twingo

La sesión 53 no salió de la nada. Según la misma ficha, a lo largo de 2022 Shakira fue publicando canciones con letras de ruptura e infidelidad. «Te felicito», con Rauw Alejandro, en abril, que se interpretó como una canción sobre la separación. «Monotonía», en octubre. Y en enero, el golpe final con Bizarrap.

Collage con un detalle de la carátula de «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro» y las carátulas de «Soy la Shakira marica del todo a un euro», «Los ojos de Eduardo Casanova», «Judith Bécker»

Una serie de canciones sobre el mismo ex, cada una un poco más directa que la anterior.

Este planeta conoce bien ese método. Aquí hay ex que vuelven de disco en disco: el de los bañadores de marca, el narcisista de turno, el que nunca acaba de irse. El despecho, en serie, se convierte en catálogo. Shakira lo hizo en unos cuantos singles. El planeta lo ha hecho en 273 pistas.

No sé quién de los dos ha facturado más. Sospecho que ella.

La pareja gay del año

«Son la pareja gay del año.» Me paro en la frase, porque tiene detrás una historia legal que conviene recordar.

España aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005, con la Ley 13/2005, que entró en vigor en julio de aquel año. Fue de los primeros países del mundo en hacerlo, después de Países Bajos y Bélgica. Desde entonces, las parejas de dos hombres o dos mujeres pueden casarse, divorciarse, salir en revistas y, por lo visto, ser «la pareja del año» en Telecinco.

Hace veinte años eso habría sido noticia. Ahora es material para la vecina del portal.

Y la canción se ríe de eso con cariño. La normalidad tiene esta cara: que la pareja gay del año sea tan cursi, tan «fashion» y tan sobreexpuesta como cualquier otra. Y que el ex despechado la mire con la misma envidia con la que cualquier ex mira a la pareja nueva de su antiguo novio.

Qué fashion

Ya que estamos, una palabra: «fashion».

En inglés es un sustantivo. La moda. En el castellano de la calle se usa como adjetivo: «qué fashion», «muy fashion». Es uno de esos anglicismos que han cambiado de categoría al cruzar los Pirineos, como «feeling», que en España significa química entre dos personas cuando en inglés es simplemente un sentimiento.

La canción lo usa con su sentido de aquí, el de la vecina que comenta la ropa: «qué fashion, qué modernos». Y lo empareja con «monos», que es otra palabra de abuela para decir guapo. Lo inglés y lo castizo en la misma frase, como en «yo fliping» o en «cruisinero». En este planeta, el idioma también es de bazar: se mezcla todo y se vende a un euro.

Marica, con artículo

Una última palabra: «la Shakira marica».

«Marica» es un insulto que la comunidad lleva décadas reclamando. Aquí funciona como adjetivo, pegado a Shakira, con artículo femenino delante. La Shakira marica. Ni Shakira ni marica por separado: un personaje nuevo, hecho de los dos.

Esa operación es muy de drag. Coges a una diva, le das la vuelta, le cambias el contexto y le pones un precio de saldo. El resultado ya se ha ido lejos de la original y de su burla: otra cosa, con vida propia. Y lo hace con una alegría que no le pide perdón a nadie, ni a la diva ni al que se ríe.

Dos canciones con la misma Shakira

Hay una canción hermana en el primer disco. La pista 37 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk» se llama «Soy la Shakira marica del todo a un euro». Su letra todavía no está publicada en la web, así que no puedo citarla. Pero el título ya cuenta la historia: en el primer disco, la declaración en primera persona. En el segundo, la pareja completa, con su Piqué.

Ficha de la canción «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro» con su carátula: disco «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Es un patrón del planeta: personajes que vuelven, como la folclórica engañada o el ex de los bañadores de marca. En la página de mitología del universo se habla de «personajes que reaparecen» y de «escenarios que se repiten hasta ganar peso simbólico». La Shakira del bazar es uno de ellos.

Y fijaos en el orden de la segunda canción en el disco. Justo antes, en la pista 45, va «Los ojos de Eduardo Casanova». Justo después, en la 47, «Croquetas en el crucero». Los ojos auténticos, la Shakira de saldo y unas croquetas de bufé libre en alta mar. Un tramo del disco que es una tarde de sábado en la tele.

Un Rolex en el bazar

Un detalle más que conecta esta canción con otra.

En la sesión 53, el Rolex es lo que el ex ha perdido. Y en «La dieta del cucurrucho», del primer disco, el narrador dice: «Yo con un Rolex, y tú con cualquiera de esos de los que no sabes obviamente su nombre».

El Rolex en el planeta funciona igual que en la canción de Shakira: como prueba de quién vale más. El que se queda con el reloj bueno es el que ha ganado la ruptura.

Lo que me hace reír es que, en «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro», el narrador renuncia al Rolex. Se va al bazar. Si en la otra canción presumía de reloj caro, aquí acepta ser de saldo. Como si hubiera entendido que la dignidad no se mide en marcas. O como si se hubiera gastado el Rolex en otra cosa.

Las mujeres facturan, las maricas también

Vuelvo a la frase de Shakira: las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan.

La canción del planeta no la cita, pero la contesta a su manera. Aquí el narrador tampoco llora. Ni una lágrima en toda la letra. Mira a la pareja del año, se declara Shakira de bazar, le dice al otro que es excremento, y vuelve a mirar. Cuatro veces.

Y factura. A un euro, pero factura.

Es el despecho como negocio pequeño. No el gran éxito global de la sesión 53, con sus récords y sus dieciséis números uno. Una tienda de barrio, con la persiana a medio subir, que vende venganza en bolsitas.

A veces es lo que hay. Y con eso basta.

Para escucharla

  • Ponla después de la sesión 53. El contraste de escala es la mitad del chiste.
  • Escucha el arranque de la vecina, «mírales qué monos», y luego el cambio de voz en el «lo siento».
  • Cuenta los «lo siento». Son cuatro seguidos, y cada uno suena un poco más seguro que el anterior.
  • Si quieres la saga completa, busca en el primer disco «Soy la Shakira marica del todo a un euro».
  • El videoclip oficial dura 3:50.
  • Para medios y curadores, la sala de prensa.

Ficha de mesilla

  • Título: «La Shakira y el Piqué de todo a 1 euro».
  • Disco: «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», pista 46.
  • Publicada: 12 de junio de 2026.
  • Autoría: letra de Mike Sain't Louis; música y voces creadas con IA.
  • En Spotify y en YouTube.
  • Nota: Shakira y Gerard Piqué aparecen como figuras de la cultura pop. La canción no habla de ellos ni tiene relación con ellos.

Un Twingo y una estantería de bazar.

Todo a un euro, menos tú.

Preguntas frecuentes

¿La canción habla de Shakira y Gerard Piqué?

No. Los usa como figuras de la cultura pop, como la pareja que todo el mundo reconoce tras la sesión 53 de Bizarrap. Nada de la letra se refiere a sus vidas.

¿Qué es la sesión 53 de Bizarrap?

«Shakira: Bzrp Music Sessions, Vol. 53», publicada el 11 de enero de 2023. Es la canción del «cambiaste un Ferrari por un Twingo» y del «las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan».

¿Por qué «Todo a un Euro»?

Es el bazar de barrio donde todo cuesta lo mismo. Antes del euro se llamaba «Todo a 100», a cien pesetas, unos sesenta céntimos al cambio de 166,386 pesetas por euro.

¿Quién hizo la canción?

La letra es de Mike Sain't Louis. La música y las voces están creadas con inteligencia artificial.

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