Letras
Cómo riman las letras de Mike Sain't Louis: rima consonante y asonante, copla, romance y rima imperfecta en inglés
Por Mike Sain't Louis ·

Cuando alguien escucha una canción, casi nunca piensa en la rima. La nota, la siente, se le queda pegada una frase, pero no se para a contar sílabas ni a comprobar qué vocales se repiten al final de cada verso. Y sin embargo la rima está ahí, trabajando por debajo, haciendo que una línea suene a cierre, que otra deje con ganas o que un insulto entre como un dardo.
Las letras de Mike Sain't Louis riman mucho y riman de muchas maneras. Hay rimas perfectas de diccionario, rimas que solo comparten las vocales, rimas en inglés que casi no riman, versos que se repiten como un eco y canciones enteras que renuncian a la rima para fiarse de una palabra repetida. Este texto es un pequeño taller de métrica con las letras del planeta como material. No hace falta saber nada de antemano. Basta con tener las letras delante y leerlas en voz alta.
La primera parada es una canción que, contada sílaba a sílaba, resulta ser una copla de manual: «Voy a olvidarme de ti».
Lo básico: consonante y asonante
En la poesía en castellano se distinguen dos grandes tipos de rima. La rima consonante es la que coincide en todos los sonidos a partir de la última vocal acentuada: «casado» y «enamorado» riman en consonante porque las dos acaban en «-ado». La rima asonante es la que coincide solo en las vocales a partir de esa misma vocal acentuada: «mañana» y «clavan» riman en asonante, porque las dos dejan sonar una «a» acentuada y otra «a» al final, aunque las consonantes sean distintas.
La consonante suena más rotunda, más de cierre. La asonante es más suave, más flexible, y tiene una larguísima tradición en la poesía popular española, de los romances medievales a las coplas. En las canciones pop actuales se mezclan las dos constantemente, muchas veces sin que quien escribe lo haga a propósito. En las letras del planeta se nota que hay oficio en esa mezcla.
Hay una tercera noción que conviene tener a mano: el verso agudo. Cuando un verso termina en una palabra con el acento en la última sílaba, como «ti» o «sufrir», en la métrica española se le cuenta una sílaba más. Es una regla antigua que tiene una explicación de oído: la voz se queda colgando en esa sílaba final, y el verso dura lo mismo que uno llano.
«Voy a olvidarme de ti»: una copla de manual
«Voy a olvidarme de ti» pertenece al primer álbum de la trilogía GAYFOLK, «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk». La primera estrofa dice así:
«Voy a olvidar un "te quiero" / De la noche a la mañana / Y unos ojos traicioneros / Que como puñales clavan».
Si se cuentan las sílabas, uniendo las vocales que se tocan entre palabras como se hace en la métrica española, la mayoría de los versos de la canción tienen ocho sílabas. «Que co-mo pu-ña-les cla-van»: ocho. «Y u-nos o-jos trai-cio-ne-ros»: ocho, porque «y unos» se pronuncia de un solo golpe. El octosílabo es el verso más popular de la lengua española, el del romancero, el de los refranes, el de muchísimas coplas y canciones tradicionales. Es el que sale solo cuando alguien habla con ritmo.
Y la rima es asonante y cruzada. «Quiero» y «traicioneros» riman en e-o. «Mañana» y «clavan» riman en a-a. El esquema se repite casi exacto en las estrofas siguientes. «Fuego» y «celos», en e-o; «quema» y «condena», en e-a. «Deseo» y «juego», en e-o; «almohada» y «gana'», en a-a. «Rosa» y «deshoja», en o-a; «espina» y «lastima», en i-a.
Hay un detalle muy bonito en ese esquema: los versos impares de casi todas las estrofas riman en la misma asonancia, e-o. Te quiero, traicioneros, fuego, celos, deseo, juego. Es como un bajo continuo que vuelve una y otra vez mientras los versos pares van cambiando de color. Quien escucha no lo analiza, pero lo nota: la canción suena coherente, de una pieza, como si todas las estrofas fueran ramas del mismo árbol.
La segunda estrofa rompe un poco el patrón y por eso llama la atención: «Voy a olvidarme de ti / Aunque me cueste la vida / Y a mí me toque sufrir / Aunque pierda esta partida». Aquí «ti» y «sufrir» son agudos, y «vida» y «partida» riman en consonante perfecto. Es la estrofa del estribillo, la que tiene que quedarse en la cabeza, y la rima se vuelve más dura justo ahí.
En la ficha de la canción en mikesaintlouis.com, Mike describe ese mecanismo de repetición como «pura copla»: las frases vuelven dos y tres veces, y en cada vuelta pesan un poco más. Los finales de estrofa se quedan rebotando en una palabra repetida: «Me clavan, me clavan», «Condena, condena», «Lastima, lastima». Esa repetición final es otro recurso clásico de la canción popular, el eco, y aquí cumple una función muy clara: deja la herida sonando cuando el verso ya ha terminado.
«El anillo de casado»: la consonante festiva
Si «Voy a olvidarme de ti» es asonante y melancólica, «El anillo de casado», del mismo primer álbum, es consonante y juerguista. El estribillo es una cascada de palabras terminadas en «-ado»: «Lleva El anillo de casado, / por siempre enamorado / Y por la iglesia ha pasado, / ya luce el anillo de casado».

Casado, enamorado, pasado. La rima en «-ado» es una de las más fáciles del castellano, porque hay miles de participios que acaban así. En poesía culta se suele evitar por eso mismo. Pero en una canción festiva funciona de maravilla: suena a pasodoble, a verbena, a coro de boda. Y la letra la usa con intención, porque el remate del estribillo juega con el doble sentido de una de esas palabras: «Si pasa por mi cama y lo disfruto para mí es pasado». El «pasado» que rimaba con «casado» de repente significa otra cosa.
La primera estrofa hace lo mismo con otro sufijo muy castizo: «Nos tomamos CINCO jarras en los cien montaditos / Entre risas y miradas, bien escondiditos». Montaditos, escondiditos y, más adelante, «sonriendo tan bonitos». El diminutivo en «-itos» es cariñoso, un poco cursi, muy de barra de bar. La rima consonante en diminutivo convierte la escena en algo tierno y cómico a la vez, que es exactamente el tono de la canción.
Aquí está la clave de por qué una rima fácil no es siempre una mala rima. En la tradición se llama ripio a la rima forzada o demasiado previsible, la que se pone solo porque rima. Pero cuando la rima fácil es parte del chiste, cuando la canción sabe que está rimando «casado» con «pasado» y lo aprovecha para darle la vuelta, ya no es un ripio. Es un guiño.
«Tan cateto»: la rima como bofetada
En «Tan cateto», del segundo álbum, la rima consonante tiene otra función: golpear. La letra se dirige a alguien que se molesta por ver a dos chicos de la mano, y el estribillo es una pareja de palabras que riman como dos bofetadas: «Pero ¿cómo puede ser usted tan cateto? / [...] Pero ¿Como puede ser usted tan paleto?».

Cateto y paleto. Dos insultos casi sinónimos que riman en consonante perfecto. La rima subraya que no hace falta buscar más: el señor es una cosa y la otra, y las dos suenan igual.
Las estrofas usan otra terminación muy sonora, la de «-ador»: «Y me señalas con el dedo de juez acusador», «No voy a aceptar consejos de ningún espectador», «Y les tapas los ojos como un buen dictador». Acusador, espectador, dictador. Son palabras largas, con el acento al final, que caen con peso. Y además construyen un pequeño retrato por acumulación: el que juzga, el que mira desde fuera, el que manda. La rima no solo suena. Cuenta una historia.
El estribillo se completa con otra pareja consonante: «No le voy a dar más explicaciones / Ya sé que su mente tiene limitaciones». Explicaciones, limitaciones. Palabras de oficina, de formulario, que rimadas en un estribillo pop adquieren un tono de ironía muy fino: el narrador contesta al prejuicio con el lenguaje educado de una carta de reclamación.
«Almodóvar»: la asonante con picardía
En «Almodóvar», del tercer álbum, hay una de las rimas más traviesas del catálogo. La letra arranca con una rima consonante sencilla, «No me hagas hablar / Que ni Almodovar», donde el apellido del director rima con el verbo (en la letra publicada aparece sin tilde, y así suena: aguda, como «hablar»). Pero lo bueno llega después: «este dolor es más pesado / que un Goya / y todo por pensar con la polla».
Goya y polla. Riman en asonante, o-a. Una palabra que remite a la cultura con mayúsculas, al premio del cine español y al pintor que le da nombre, rima con la palabra más vulgar posible. La asonancia permite ese emparejamiento que la consonante no permitiría, y el efecto es cómico precisamente porque el oído registra la rima un segundo antes de que la cabeza entienda lo que acaba de oír.
Es un recurso muy de Mike: usar la rima para juntar lo alto y lo bajo, el drama de diva y la barra de bar.
«La vecina cotilla»: una sola terminación para todo
«La vecina cotilla», del primer álbum, hace algo distinto: insiste en una misma rima hasta convertirla en marca de la canción. «Tengo un vecino que no veas cómo está ¡Qué rico! / Hace deporte con sus shorts cortitos no se si me explico / Cuando se asoma a la ventana ¡yo ya no me ubico!».
Rico, explico, ubico. Y más adelante, «momentico», «darle un pico», y una variación asonante, «bonito». Toda la canción gira en torno al sonido «-ico». Ese sonido tiene algo de exclamación de patio, de «¡qué rico!» dicho con la boca pequeña, y la repetición crea un efecto de obsesión que encaja perfectamente con la historia: alguien que no puede dejar de mirar al vecino tampoco puede dejar de rimar en lo mismo.
«Momentico» merece una nota aparte. Es un diminutivo en «-ico» que en España se asocia sobre todo al habla de Aragón, Navarra o Murcia, y en el contexto de una letra madrileña añade un punto de gracia: el narrador estira el idioma para que siga rimando. El estribillo, por su parte, cambia de terminación: «Me he convertido en la vecina cotilla, / Estas cosas sólo las haría una chiquilla». Cotilla, chiquilla. Consonante en «-illa», otro diminutivo, otra vez el cariño y la burla juntos.
«Los ojos de Eduardo Casanova»: la asonante que lo arrastra todo
En «Los ojos de Eduardo Casanova», del segundo álbum, la rima funciona como una corriente que arrastra palabras de todo tipo hacia la misma orilla. La letra va sumando términos que terminan en e-o: «verdaderos», «vertedero», «agujero», «hetero», «sincero», «dentro», «embustero».
Algunas riman en consonante perfecto, como «verdaderos», «vertedero», «agujero», «sincero» y «embustero», todas en «-ero». Otras solo en asonante, como «hetero» y «dentro». Esa mezcla hace que la canción suene a un chorro de reproches que no se detiene, con la rima como hilo que lo une todo. Y la palabra que más se repite, «vertedero», funciona como destino final de todo lo que el narrador desprecia: lo falso «para tirar tras un uso al vertedero».
Además, la letra juega con un estribillo de comparación que también rima: «que tu tienes de canario / lo que tengo yo de hetero». La rima asonante interna (canario, hetero) importa menos aquí que la estructura de la frase, una de esas comparaciones populares del tipo «tiene de X lo que yo de Y» que en castellano se usan para negar algo con mucha gracia.
La rima en inglés: «The Great Depression»
Las letras del planeta en inglés siguen otras reglas. En inglés no existe la distinción entre consonante y asonante tal como se enseña en castellano, pero sí hay rimas perfectas y rimas imperfectas, las que se parecen sin coincidir del todo, que la crítica en inglés llama «slant rhyme» o «half rhyme».

«The Great Depression», del tercer álbum, es un buen ejemplo de cómo se combinan las dos. La primera estrofa empieza con rimas perfectas: «October bit like cheap gin in the throat, / I read the numbers in my fraying coat». Throat y coat. Y sigue: «Men held their hats like they held their pride, / You held my wrist when the crowd surged wide». Pride y wide.
Pero luego aparece una rima imperfecta: «A storefront radio coughed out jazz, / A headline screamed what the country was». Jazz y was no riman exactamente. Se parecen, el oído las empareja, pero hay un pequeño desajuste. Y justo después: «But you leaned in close, not quite a kiss, / And that was the first crash: wanting this». Kiss y this, casi.
Ese «casi» es elocuente en una canción sobre un amor que no puede decirse del todo. La rima imperfecta suena a frase que se queda a medias, a beso que no llega a ser beso. Más adelante, cuando la canción habla de lo que los libros no contarán, las rimas vuelven a cerrarse: «They won't write how you fixed my cuff, / How "friend" was never word enough». Cuff y enough. Y al final: «So I keep you folded in my chest, / A quiet headline no one guessed». Chest y guessed. La forma acompaña a la historia: lo que no se pudo decir queda, por lo menos, bien rimado en la memoria.
Sin rima: «La despedida» y la anáfora
No todas las letras del planeta riman. «La despedida», del primer álbum, es una lista larguísima de recuerdos, y en lugar de rima usa otro recurso: la anáfora, que consiste en repetir la misma palabra al principio de cada verso. Aquí la palabra es «Camela», el nombre del grupo de tecno-rumba que acompaña al narrador en su despedida de la Tierra: «CAMELA CUANDO ME DI EL PRIMER BESO / CAMELA CUANDO CASI ME CASO».
La anáfora es uno de los recursos más antiguos de la poesía y de la oratoria. Crea un ritmo de letanía, de rezo, de enumeración que no acaba nunca. En «La despedida» funciona como un álbum de fotos: cada «Camela» es una página nueva. Y alguna de esas páginas, de paso, rima sola: «Camela, la primera vez que hicimos un trío en la sauna, / Camela, de camino a la playa con toda la fauna». Sauna y fauna, consonante perfecta, metida en mitad de una lista que no la necesitaba. Es como un regalo para quien esté atento.
Más adelante la canción cambia de recurso y usa otra repetición, esta vez al final del verso: «Hacía tiempo que no nos mirábamos así, y eso no es casualidad. / Hacía tiempo que no te reías de mis bromas así, y eso no es casualidad». La repetición de «y eso no es casualidad» se llama epífora, la hermana de la anáfora, y produce un efecto de insistencia emocionada.
«Verde» y el romance de Lorca
Hay una canción del catálogo que dialoga directamente con el poema más famoso del romancero moderno. «Verde», del tercer álbum, es una rumba que dice en su segundo verso: «verde que te quiero verde». Es el primer verso del «Romance sonámbulo» de Federico García Lorca, publicado en el «Romancero gitano» en 1928, y uno de los versos más reconocibles de la poesía española.

Lorca escribió sus romances con la forma tradicional: versos octosílabos con rima asonante en los versos pares. La canción del planeta toma la cita y la lleva a otro terreno, una rumba festiva sobre la marihuana, con su propia mezcla de rimas. Hay asonantes, como «alegría» y «querida», en i-a, o «se enciende» y «verde», en e-e. Y hay consonantes, como «crecer» y «entender», o «bailar» y «volar». La rumba, como la copla, es un género que vive de la rima fácil y del estribillo pegadizo, y la letra se mueve con naturalidad entre las dos.
El guiño a Lorca no es casual en un proyecto que se llama GAYFOLK. Lorca es uno de los grandes nombres de la cultura española, uno de los poetas que más hizo por llevar la tradición popular a la poesía culta, y una figura fundamental de la memoria LGTBI. Que un verso suyo acabe en una rumba es una forma de devolver al pueblo lo que el poeta tomó del pueblo.
Qué enseña todo esto
Leídas con lápiz, las letras del planeta muestran que la rima no es un adorno. En «Voy a olvidarme de ti» sostiene la tristeza con una asonancia que vuelve como un bajo continuo. En «El anillo de casado» crea la fiesta y luego la usa para el doble sentido. En «Tan cateto» golpea. En «Almodóvar» junta lo solemne y lo vulgar en dos sílabas. En «La vecina cotilla» se vuelve obsesión. En «The Great Depression» se queda a medias como un beso que no se dio. Y en «La despedida» desaparece para dejar paso a una letanía.
Un consejo para quien quiera escribir canciones: no hace falta elegir entre rima consonante y asonante, ni entre rima y verso libre. Lo que hace falta es saber qué efecto produce cada una y usarla a propósito. Una rima fácil puede ser un ripio o un chiste, según dónde se ponga. Una rima imperfecta puede ser un descuido o la mejor manera de decir «casi».
Ejercicio para casa
Para practicar con las letras del planeta, se puede hacer lo siguiente:
- Coger «Voy a olvidarme de ti» y marcar en cada estrofa las vocales finales de cada verso. Comprobar cuántas veces vuelve la e-o.
- Contar las sílabas de la primera estrofa uniendo las vocales entre palabras. Ver cuántas veces sale ocho.
- Buscar en «El anillo de casado» todas las palabras acabadas en «-ado» e «-itos».
- Leer en voz alta «The Great Depression» y señalar qué rimas son perfectas y cuáles se quedan en casi.
- Escribir una estrofa propia usando la anáfora de «La despedida» con una palabra distinta.
Todas las letras publicadas están en el archivo de letras, listas para leerlas con lápiz.
Ficha
«Voy a olvidarme de ti» pertenece a «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía GAYFOLK, y se puede escuchar en Spotify. Las letras son de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, que se presenta como «el primer cantautor IA»; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial. Los nombres y personajes de las letras son inventados. Las citas reproducen las letras publicadas tal como aparecen en la web, con su ortografía. La información oficial del proyecto está en la sala de prensa.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre rima consonante y asonante?
En la rima consonante coinciden todos los sonidos desde la última vocal acentuada, como «casado» y «enamorado». En la asonante coinciden solo las vocales, como «mañana» y «clavan». Las letras de Mike Sain't Louis usan las dos, a menudo en la misma canción.
¿Por qué se dice que «Voy a olvidarme de ti» es una copla?
Porque la mayoría de sus versos son octosílabos, el verso de la tradición popular española, con rima asonante cruzada y repeticiones al final de estrofa como «Me clavan, me clavan» o «Condena, condena». Mike la describe en su ficha como «pura copla».
¿Qué es un ripio?
Una rima forzada o demasiado previsible, puesta solo porque rima. En «El anillo de casado» la rima fácil en «-ado» deja de ser ripio porque forma parte del chiste: «pasado» rima con «casado» y a la vez le da la vuelta al estribillo.
¿Cómo riman las canciones en inglés del planeta?
Con rimas perfectas y rimas imperfectas. En «The Great Depression», «throat» y «coat» riman del todo, mientras que «jazz» y «was» o «kiss» y «this» se quedan en casi, algo que encaja con un amor que no podía decirse.
¿Qué canción del catálogo cita a Lorca?
«Verde», del tercer álbum, una rumba que incluye el verso «verde que te quiero verde», el comienzo del «Romance sonámbulo» de Federico García Lorca, publicado en el «Romancero gitano» en 1928.