Planeta Gayfolk

Relaciones tóxicas

Prospecto: «De mito a vómito» leída como las instrucciones de un medicamento para después de un ídolo

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Portada de «De Mito a Vómito», canción de Mike Sain't Louis

Todo prospecto empieza con la misma frase en negrita: lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a tomar este medicamento. Nadie lo hace. Se abre la caja, se saca el blíster y el papel se queda doblado en el fondo, con sus mil pliegues, hasta que algo sale mal. Entonces sí. Entonces se despliega sobre la mesa de la cocina y se lee entero, con gafas, buscando el apartado de efectos adversos.

«De mito a vómito» es una canción que se parece mucho a ese momento. La de alguien que no leyó las instrucciones antes de poner a otra persona en lo más alto y que ahora, con el estómago revuelto, las lee todas de golpe. En este diario ya hay una nota sobre la canción y la caída del pedestal, y otra en la que Mike contaba de dónde sale la rima. Este post la lee de otra manera: como el prospecto de un medicamento para después de un ídolo, con su composición, sus contraindicaciones, su posología y su letra pequeña.

La advertencia previa, que en este planeta va siempre en el primer pliegue: todos los nombres y personajes de las letras de Mike son inventados. Don Nadie no tiene número de la Seguridad Social. Y nada de lo que sigue es consejo médico; es un juego de lectura.

La caja

Antes que el prospecto está la caja, y la de esta canción es sobria, como las de las farmacias. Blanco y negro. Un hombre con barba, el pelo corto y engominado, una chaqueta oscura, un pendiente con una crucecita colgando de la oreja. Tiene los ojos cerrados y la cabeza un poco inclinada. Por la mejilla le baja una lágrima.

A la derecha, el título en letras altas y estrechas, de color hueso. «DE» arriba, pequeño; «MITO» grande; una «A» diminuta en medio, entre dos rayitas, como si fuera la flecha de un cambio de estado; y abajo «VÓMITO», con la base de las letras chorreando, goteando hacia abajo. Debajo, el nombre de Mike Sain't Louis, y por los lados, unas cruces pequeñas.

Es una caja que avisa sin decir nada. Los ojos cerrados son los de quien ya no quiere ver más, o los de quien está aguantando una náusea. Y las letras que gotean dicen, con tipografía, lo que la palabra dice con su significado. El diseño, como el prospecto, va directo al síntoma.

1. Qué es y para qué se utiliza

En los prospectos, el primer apartado explica qué contiene la caja y qué trata. Aquí sería algo así: «De mito a vómito» es una canción indicada para el tratamiento del desengaño agudo, en concreto el que aparece al descubrir la doble vida de una persona a la que se tenía idealizada.

La propia letra da la definición clínica, en una frase larga que llega hacia la mitad: es lo que pasa cuando tienes idealizado a alguien, que te falla y te rompe el aire. Ese «te rompe el aire», con la última vocal estirada como un quejido, describe bien el síntoma principal. No es exactamente tristeza ni exactamente rabia. Es quedarse sin respiración.

Indicaciones secundarias, a juzgar por el resto de la letra: despecho, necesidad de cortar todos los canales de comunicación, reparto de mascotas tras una convivencia y una cierta urgencia de reírse para no hundirse.

Composición

Todo prospecto detalla el principio activo y los excipientes. El principio activo de esta canción es una rima, y está en el título: mito y vómito. Las dos palabras terminan igual, con esa sílaba final átona, y la canción se pasa cuatro minutos explotando esa casualidad del idioma.

Fotogramas del videoclip oficial de «De mito a vómito», de Mike Sain't Louis

Los excipientes son otras palabras que acaban en -ito y que se van pegando al principio activo: solito, bonito, pito. En los primeros versos aparecen todas juntas, a trompicones, partidas en líneas de una o dos palabras: de mito a vómito, y tú solito, qué bonito. El diminutivo hace aquí lo que suele hacer en castellano cuando se usa con retintín: rebaja. Solito quiere decir solo, pero con un punto de lástima. Bonito, con signos de exclamación, no es un elogio; es el bonito de la vecina que comenta lo que ve desde el balcón.

Y entre los excipientes hay uno que la canción deja muy claro desde el arranque, como en esos prospectos que avisan de que el medicamento contiene lactosa: el motivo de todo el asunto. Por pensar con el pito. Es la explicación más corta posible, y la letra no le añade ni una palabra más.

2. Qué necesita saber antes de empezar

El segundo apartado del prospecto es el de advertencias y precauciones. Es el que menos se lee y el que más falta hace. En esta canción, la advertencia principal no está al principio sino en medio, y llega tarde, como llegan siempre las advertencias que importan: es lo que pasa cuando tienes idealizado a alguien.

La idealización es la condición previa sin la que el medicamento no tendría efecto. Para pasar de mito a vómito hay que haber sido mito primero. Nadie siente esa náusea por alguien a quien nunca admiró. La caída es tan brusca porque la altura era mucha.

Hay otra advertencia escondida en la letra, más amarga: que ese extraño, en el fondo, nunca te había escuchado, y ni siquiera se había preocupado de saber dónde te metías. En términos de prospecto, sería la línea que dice «este medicamento puede no ser lo que usted cree». Lo que se tenía por pareja era, visto con los papeles delante, un extraño.

Contraindicaciones

En los prospectos, las contraindicaciones son las situaciones en las que el medicamento no debe tomarse bajo ningún concepto. En «De mito a vómito» hay una sola, y está escrita con la contundencia de una prohibición: volver.

La letra lo dice con una de las expresiones más rotundas de todo el disco: lo que tengo claro es que volver contigo, antes explota el Teide. El Teide es el volcán de Tenerife, el pico más alto de España, con 3.715 metros, y la imagen de su erupción funciona como medida de lo imposible. Es una variante canaria del «antes muerta que sencilla» o del «cuando las ranas críen pelo». Y tiene su gracia que el ejemplo de lo improbable sea un volcán, que es justo lo que no se sabe nunca cuándo va a reventar.

Después viene el remate, con su fíjate lo que te digo, que es la coletilla de quien está muy seguro de algo. Y la despedida castiza: anda y que corra el aire, con Dios, y que te aguante tu madre. Que corra el aire es lo que se dice para echar a alguien sin gritar. Que te aguante tu madre es la devolución del paquete al remitente.

Interacciones con otros medicamentos

El prospecto siempre advierte de que el medicamento puede interactuar con otros. Esta canción tiene una lista de interacciones prohibidas que parece sacada de un manual de contacto cero: ni por teléfono, ni correo, ni WhatsApp. No quiero que me vuelvas a decir nada.

Es una lista muy de ahora y muy completa. El teléfono, que es lo de siempre; el correo, que puede ser el electrónico o el de papel; y el WhatsApp, que es donde hoy se cuelan casi todos los mensajes que no deberían llegar. La canción los cierra todos a la vez, en un solo verso, como quien echa el cerrojo, la cadena y la llave. Hay en el diario una nota entera sobre el contacto cero y lo que cuesta mantenerlo; esta línea de la letra es su versión exprés.

Uso con animales

Algunos prospectos tienen un apartado sobre embarazo, lactancia o uso en niños. El de esta canción tiene uno que solo podía estar en una canción de ruptura: el uso con animales.

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «También lo hacías Y como ese extraño en el fondo nunca te había escuchado» de «De mito a vómito»

No pongas de excusa a los animales, dice la letra, que ya los hemos repartido, cada uno por su lado. Es uno de los versos más reales de la canción. Cualquiera que haya roto una convivencia sabe que las mascotas son la excusa perfecta para seguir en contacto: que si el veterinario, que si la vacuna, que si lo echo de menos. La letra se adelanta y cierra también esa puerta. El reparto ya está hecho. No hay custodia compartida ni visitas de fin de semana.

Lo que no dice es qué animales eran, ni cuántos, ni quién se quedó con cuál. El prospecto no da esos datos. Solo deja constancia de que el reparto ha terminado.

3. Posología y forma de administración

El apartado de posología explica cuánto tomar y cómo. En esta canción, la forma de administración es lo más llamativo de la letra escrita: los versos son cortísimos, de una, dos o tres palabras. De, mito, a, vómito, cada una en su línea. Es como un medicamento en gotas, que se va tomando de una en una.

Esa forma tiene sentido. Cuando acabas de recibir una mala noticia, la cabeza no forma frases largas. Forma palabras sueltas. Y así empieza la canción, a trompicones, hasta que poco a poco las líneas se alargan y aparecen las frases enteras del despecho.

La dosis máxima se alcanza hacia la mitad. Tras un mito repetido tres veces, como un eco, y la constatación de lo raro que es que un mito pase tan rápido a vómito, la palabra vómito aparece nueve veces seguidas, una debajo de otra. En la página de la letra parece una columna de dosis anotadas en una libreta. Luego, dos exclamaciones de cierre: qué bonito, y tú solito.

En la última parte, la dosis se administra en forma de estribillo: el mito se convierte en vómito, una y otra vez, con variantes. Y en ese momento, el mito se convierte en vómito. Y sin darte cuenta has pasado de mito a vómito. Es la pauta de mantenimiento.

Si toma más de lo que debe

Todo prospecto tiene un apartado de sobredosis. En esta canción, la sobredosis está prevista y es parte del efecto. La repetición de la palabra vómito llega hasta el mareo a propósito. Mike lo describía en su ficha de la canción como una especie de arcada musical, y es exactamente eso: una palabra repetida tantas veces que deja de significar y pasa a ser un ruido del cuerpo.

Hay un fenómeno conocido en psicología, la saciedad semántica, que es lo que pasa cuando se repite una palabra muchas veces seguidas: durante un rato pierde su sentido y se queda en sonido. La canción usa ese efecto a favor. A la novena vez, vómito ya no es una palabra; es un espasmo. Y eso, curiosamente, alivia. Lo que se ha nombrado tantas veces ya no tiene tanto poder.

4. Posibles efectos adversos

Como todos los medicamentos, este puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran. La letra los enumera con sinceridad.

Collage con un detalle de la carátula de «De mito a vómito» y las carátulas de «Mood», «María Teresa de Calcuta», «Ese Pinocho nunca me comía el chocho»

Efecto adverso frecuente: desconfianza. Me va a costar mucho volver a confiar en alguien. Ese «mucho», en la letra escrita, lleva la u estirada, muchas veces repetida, como quien alarga una queja. Es el efecto secundario más duradero del desengaño, y la canción no lo esconde.

Efecto adverso frecuente: falta de aire. Te rompe el aire, dice la letra, con la e final alargada.

Efecto adverso poco frecuente: ironía. Al menos has ascendido, me alegro mucho. Es una felicitación envenenada, la que se da a quien ha pasado de ser pareja a ser otra cosa. Ascender, en la letra, es subir de categoría en el sentido contrario. Y me alegro mucho es, como el qué bonito, una frase que dice lo contrario de lo que dice.

Efecto adverso poco frecuente: cambio de nombre del otro. Gracias a ti, Don Nadie. El mito pasa a llamarse Don Nadie, que es el nombre que se pone a quien no merece nombre. Ese Don, con su tratamiento de respeto, hace el insulto todavía más fino.

Efectos en terceras personas

Hay prospectos que avisan de que el medicamento puede afectar a quien convive con el paciente. Este también. La letra tiene un consejo para la siguiente pareja del mito, o mejor dicho, para el mito sobre la siguiente pareja: y al próximo, intenta no dejarlo tan jodido.

Es una frase con dos caras. Por un lado es sarcasmo, porque da por hecho que habrá un próximo y que también saldrá mal. Por otro, tiene algo de aviso solidario, de pensar en quien viene detrás. Quien ha pasado por un desengaño suele mirar con cierta compasión a la persona que llega después. La canción lo dice en una línea y pasa a otra cosa.

Precauciones sobre el lugar de uso

Algunos prospectos tienen indicaciones sobre dónde no debe usarse el producto: lejos del fuego, no conducir, no manejar maquinaria. La letra de esta canción tiene un lugar marcado, y es un acantilado.

Has llegado decidido y muy bien informado a ese acantilado en lo alto de esa calita que hace un año nos parecía tan bonita. Es el pasaje más serio de la canción. Un sitio que fue bonito, que lo sigue siendo, y que de repente se ve con otros ojos porque, mirando las fechas, resulta que también entonces el otro llevaba su doble vida. Calita, con su diminutivo cariñoso y su última vocal estirada, es la última palabra tierna de la letra.

El prospecto en este punto se pone serio, porque debe. Cuando un desengaño lleva a sentir que ya no hay salida, la hay, aunque en ese momento no se vea. En España, el 024 atiende gratis, a cualquier hora, a cualquier persona que tenga pensamientos de suicidio, y en una emergencia está el 112. Pedir ayuda es parte del tratamiento.

5. Conservación

En los prospectos, el apartado de conservación dice cosas como «mantener fuera de la vista y del alcance de los niños» o «no conservar a temperatura superior a 30 grados». El de esta canción diría otra cosa: conservar fuera del alcance de los recuerdos bonitos, porque los estropea.

Es lo que hace la letra con la cala. El desengaño no solo afecta a lo que viene; también afecta a lo que pasó. Un recuerdo que estaba bien guardado se echa a perder cuando, mirando las fechas, resulta que no era lo que parecía. Esa es quizá la parte más triste de la canción: no tanto perder el futuro como perder un pasado que se creía propio.

6. Contenido del envase e información adicional

El último apartado del prospecto da los datos del producto. Aquí van.

«De mito a vómito» es la pista 49 del disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk». Llega después de «Mood» y antes de «María Teresa de Calcuta». En la lista numerada de singles de la web es la 10 de 273, entre «Ese Pinocho nunca me comía el chocho» y «Como Macaulay Culkin en El buen hijo», dos canciones que también tratan de mentiras y de culpas. El videoclip oficial dura 4:25 y tiene su página en el planeta.

Titular de la autorización: Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. La letra es suya; la música y las voces están hechas con herramientas de inteligencia artificial.

Glosario del retintín

Todo prospecto serio incluye, al final o en un anexo, un pequeño glosario para que el paciente entienda los términos técnicos. El de esta canción no explica palabras médicas, sino expresiones de retintín, esas que en castellano se dicen con una entonación que les da la vuelta. La letra está llena de ellas.

Ficha de la canción «De mito a vómito» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

Qué bonito. Con signos de exclamación y en boca de quien acaba de ser engañado, no significa bonito. Significa todo lo contrario, y significa además que quien lo dice lo está viendo todo muy claro.

Y tú solito. Es la forma de señalar que alguien se ha metido en un lío sin ayuda de nadie. Tú solito te lo has buscado.

Fíjate lo que te digo. Es la coletilla de quien va a decir algo que no admite réplica. Prepara al oyente para una frase rotunda, que en esta letra es la del Teide.

Con Dios. Es una despedida antigua, de las de toda la vida, que aquí suena a puerta cerrada con educación.

Me alegro mucho. Dicho a quien ha ascendido hacia abajo, es una felicitación de compromiso, de esas que se dan con media sonrisa.

Este glosario no está en la letra como tal, pero cualquiera que haya crecido oyendo a su familia comentar la vida ajena lo entiende sin necesidad de explicación. Es parte del idioma materno de esta canción, el mismo de las vecinas, los patios y las sobremesas largas, y es lo que le da a un desengaño serio su punto de humor.

Por qué un prospecto

Podría parecer un chiste fácil leer una canción que se llama «De mito a vómito» como el prospecto de un antiemético. Lo es un poco. Pero tiene una lógica que va más allá del chiste.

El prospecto es el texto que se lee cuando ya ha pasado algo. Nadie lo estudia antes. Y la canción habla justo de eso: de enterarse tarde de lo que habría convenido saber al principio. De haber llegado muy bien informado, como dice la letra, pero demasiado tarde, al sitio donde todo se ve claro.

Además, el prospecto tiene una virtud que esta canción comparte: no juzga. Describe síntomas, da pautas, avisa de lo que puede pasar. No llama tonto a nadie por haberse puesto malo. La letra se ríe del mito, se ríe del Don Nadie y hasta se ríe un poco de sí misma con ese qué bonito, y tú solito. Pero no le reprocha a quien idealizó haberlo hecho. Solo le recuerda, con mucha guasa y alguna lágrima, que la próxima vez lea las instrucciones.

Ficha técnica, para recortar

Para quien quiera la versión de bolsillo, aquí va el prospecto entero en un párrafo, como la tarjetita que se guarda en la cartera.

Nombre: De mito a vómito. Indicación: desengaño agudo tras descubrir una doble vida. Principio activo: la rima mito y vómito. Excipientes: solito, bonito, pito. Contraindicación: volver; antes explota el Teide. Interacciones: teléfono, correo y WhatsApp, todos cerrados. Uso con animales: ya repartidos. Dosis máxima: nueve vómitos seguidos. Efectos adversos: desconfianza, falta de aire, ironía. Conservación: lejos de los recuerdos bonitos. Si los síntomas persisten: pedir ayuda, sin vergüenza.

La canción está en Spotify. Y para quien escriba sobre música, la información del proyecto está en la sala de prensa del planeta.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «De mito a vómito»?

Del desengaño que llega al descubrir la doble vida de alguien a quien se tenía idealizado. La letra mezcla despecho con mucha guasa, como «antes explota el Teide» o el reparto de los animales, con una parte más seria sobre un acantilado y una cala que un año antes parecían bonitos.

¿Por qué se repite tanto la palabra vómito?

Porque la canción convierte el desengaño en una reacción del cuerpo. Hacia la mitad, la palabra aparece nueve veces seguidas, una por línea, y luego vuelve en cada estribillo final.

¿Quién es Don Nadie?

Un personaje de la letra, como todos los de las canciones de Mike. Es el nombre con el que la canción rebaja a quien antes había sido el mito.

¿En qué disco está?

Es la pista 49 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», entre «Mood» y «María Teresa de Calcuta». En la lista numerada de singles de la web es la 10 de 273, y el videoclip oficial dura 4:25.

¿Quién hace la canción?

Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. La letra es suya; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial.

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