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Guía de campo de las mariposas del estómago: «Ese chulito», especie por especie

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Portada de «Ese Chulito», canción de Mike Sain't Louis

Los naturalistas de antes salían al campo con un cuaderno, una lupa y una red de mano. Se pasaban horas entre los matorrales esperando a que se posara una mariposa, la observaban, anotaban el color de sus alas, la hora, el lugar, la planta en la que se había detenido. Luego hacían un dibujo a lápiz y lo coloreaban en casa con acuarelas. Así nacieron las guías de campo, esos libritos de tapas duras con láminas de colores que todavía se venden en las tiendas de los parques naturales.

En España vuelan unas doscientas cincuenta especies de mariposas diurnas. Ninguna guía de campo recoge las que viven en el estómago.

«Ese chulito» es una canción que se pone a observarlas. Con la paciencia de un naturalista y la sinceridad de quien admite cuándo las sintió por última vez. Y su descubrimiento es de los que cambian la ciencia: las mariposas del amor se parecen muchísimo a otras que no tienen nada de bonito.

Así que hoy el planeta abre su propio cuaderno de campo. Con lupa, con red y con un poco de vergüenza ajena.

Una aclaración para el registro: las personas que aparecen en la letra, como la amiga que va en el coche, son personajes inventados. Especies de ficción del universo GAYFOLK. Que nadie vaya a buscarlas al monte.

Orden Lepidoptera, hábitat estomacal

Las mariposas pertenecen al orden de los lepidópteros, que en griego quiere decir algo así como «alas con escamas». Esas escamitas minúsculas, que se quedan en los dedos como polvo cuando tocas una, son las que dan los colores.

Las del estómago no tienen escamas, pero tienen otros síntomas. Un cosquilleo que sube desde la tripa. La sensación de que algo se mueve ahí dentro. Un vacío como el de bajar en una montaña rusa. La ciencia lo explica con los nervios y la adrenalina, con el cuerpo preparándose para algo importante. El castellano lo explica con mariposas.

Y la canción las describe así, sin rodeos:

«Otra vez mariposas en el estómago»

Ese «otra vez» es lo que lo cambia todo. No es la primera vez. El observador ya las conoce. Ya las ha visto antes. Y lo que la canción va a hacer, como cualquier buen naturalista, es compararlas con los ejemplares anteriores.

Ficha 1: la mariposa del chulito

Nombre común: mariposa del chulito. Época de vuelo: cuando aparece alguien que gusta demasiado. Hábitat: el estómago, la cabeza y la almohada.

«Ese chulito me gusta demasiado / ¡Solo pienso en él! / No puedo dormir / Esa sonrisa me tiene mareado»

Es una especie de costumbres nocturnas. Vuela sobre todo de noche, cuando apagas la luz y te das la vuelta en la cama y no hay manera. Se alimenta de recuerdos de una sonrisa. Y provoca mareo, que en el reino animal es una estrategia muy eficaz: el observador pierde el equilibrio y ya no sabe ni dónde tiene los pies.

Los síntomas son los de un flechazo de manual. Solo pienso en él. No puedo dormir. Me tiene mareado. Cualquier persona que se haya enamorado alguna vez los reconoce al instante. Son las tres señales que no fallan.

Lo que la distingue de otras especies es el nombre del ejemplar que la provoca. Un chulito. Y en castellano, «chulito» es una palabra llena de matices. Puede ser alguien un poco creído, un poco sobrado, con andares de quien se sabe guapo. Pero dicho así, en diminutivo, con cariño, es también un piropo. El chulito es el que te vuelve loco precisamente porque se lo tiene un poco creído.

Ciclo vital

Toda mariposa pasa por cuatro fases: huevo, oruga, crisálida y adulto. Es la metamorfosis, uno de los procesos más asombrosos de la naturaleza.

Fotogramas del videoclip oficial de «Ese chulito», de Mike Sain't Louis

El flechazo también tiene su ciclo. Primero el huevo: una mirada, una sonrisa en la discoteca, un cruce de ojos en el metro. Algo diminuto que casi nadie ve. Luego la oruga: empiezas a pensar en él, a buscarlo en las redes, a imaginar conversaciones. Te lo comes todo, como las orugas se comen las hojas. Luego la crisálida: el momento en que te encierras en ti mismo, no duermes, no comes, estás raro. Todo el mundo nota que te pasa algo, pero no sabes explicarlo.

Y por fin el adulto. Las alas se despliegan. Las mariposas salen volando. Y ya no hay forma de esconderlo.

La canción nos pilla justo en la fase final. Las mariposas ya están volando. El observador ya no puede dormir. Ya no hay vuelta atrás.

Ficha 2: la mariposa del carnet de conducir

Aquí llega el gran hallazgo científico de la canción. Cuando el observador busca en su memoria la última vez que vio esta especie, encuentra un ejemplar muy distinto:

«La última vez que las sentí / Fue cuando me examiné del carnet de conducir»

Nombre común: mariposa del examen práctico. Época de vuelo: la mañana del examen, desde que te levantas hasta que el examinador dice «aparque aquí». Hábitat: el asiento del conductor de un coche de autoescuela con doble pedal.

Es una especie que conoce casi todo el mundo. El examinador que se sube al coche con su carpeta y no dice ni buenos días. El profesor de autoescuela en el asiento de atrás, con cara de rezar. El espejo retrovisor que ajustas cinco veces. El intermitente que pones aunque no haga falta. Las manos sudadas en el volante. La rotonda que te parece la plaza de Cibeles en hora punta.

Y lo maravilloso de la canción es que pone esos nervios a la altura del enamoramiento. Es una forma honesta de decir que el amor da miedo. Que el cuerpo no distingue bien entre ilusión y pánico. Que las mariposas del chulito y las del examen práctico son, en el fondo, primas hermanas.

Ficha 3: la mariposa del control de carretera

Y entonces viene el segundo ejemplar de la colección. El más raro. El que ningún naturalista habría esperado encontrar:

«Y luego dos años después / Escuchando Melendi en el coche / Y la Patry guardando algo en las tetas / Me avisa, tranquila y serena / Qué putada / Un control de la Guardia Civil»

Nombre común: mariposa del control. Época de vuelo: cuando ves a lo lejos los conos naranjas, el coche patrulla y un señor con chaleco reflectante que te hace señas para que te eches a un lado. Hábitat: el asiento del conductor de un coche particular, con amigos dentro y la música puesta.

Es una especie de vuelo rápido. Aparece de golpe, en una curva, y te deja el estómago del revés en un segundo. Aunque no lleves nada. Aunque no hayas bebido. Aunque tengas los papeles en regla. Basta con ver las luces para que se te acelere el corazón.

Lo que hace única a esta ficha son los detalles del hábitat. Hay una banda sonora, hay una copiloto y hay algo que se guarda. Vamos por partes, como en cualquier estudio serio.

Hábitat: la radio del coche

Las mariposas eligen las plantas en las que se posan. Esta eligió un coche con la radio puesta, y la letra dice exactamente qué sonaba: Melendi.

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «La última vez que las sentí Fue cuando me examiné del carnet de conducir» de «Ese chulito»

No hace falta explicar más. Cualquiera que haya viajado en coche con amigos en España conoce esa escena. Las ventanillas bajadas, alguien que sube el volumen, todo el mundo coreando el estribillo, el conductor marcando el ritmo con los dedos en el volante. La rumba pop de carretera, la de los viajes a la playa y a las fiestas de los pueblos.

Ese detalle es lo que hace que la anécdota sea tan reconocible. No es un control cualquiera. Es un control que te pilla en mitad de la fiesta, con la música a tope, cuando menos te lo esperas. La mariposa del control vuela sobre el ruido.

Especie acompañante: la Patry

Algunas mariposas viven en simbiosis con otras especies. Hormigas que las protegen, plantas que las alimentan.

La mariposa del control vive en simbiosis con la Patry. Un personaje de la canción, inventado como todos, que va de copiloto y que tiene una cualidad extraordinaria en el reino animal: no se inmuta.

«Me avisa, tranquila y serena»

Mientras al conductor se le dispara el corazón, ella avisa del control como quien avisa de que hay que echar gasolina. Tranquila. Serena. Sin perder la compostura. Es la amiga imperturbable que todo el mundo necesita en un coche, la que en las situaciones de crisis se pone más tranquila cuanto más nervioso está el resto.

Y me encanta que la canción la retrate así, con esos dos adjetivos de copla antigua. Tranquila y serena. Como una santa de procesión en mitad de una carretera comarcal.

Mimetismo

Muchas mariposas se defienden de los depredadores con el mimetismo: se camuflan, se parecen a una hoja seca, a la corteza de un árbol, a otra especie venenosa. Desaparecen a la vista.

La Patry también practica el mimetismo. La letra dice que va «guardando algo en las tetas». No dice qué. Y no hace falta. Es el gesto de quien esconde algo en el último momento, en el sitio más a mano, con toda la naturalidad del mundo. Que puede ser cualquier cosa, desde una petaca hasta el móvil, pasando por lo que cada oyente quiera imaginar.

Lo gracioso es la combinación: el gesto de esconder algo y la serenidad absoluta. Como una mariposa hoja que se queda quieta en la rama mientras pasa el pájaro. Si no se mueve, no la ven.

Qué putada

Y entonces llega la exclamación del observador. La que cualquier naturalista diría al ver aparecer al depredador justo cuando estaba disfrutando del paisaje:

«Qué putada»

Es una expresión de lo más castiza, de las que se dicen con un suspiro y los ojos en blanco. Qué mala suerte. Qué fastidio. Justo ahora.

En la letra, la frase se repite muchas veces hacia el final, una y otra vez, como un estribillo propio: «Qué putada, un control de la Guardia Civil». Y a fuerza de repetirla, se vuelve graciosísima. Es el lamento convertido en coro. El drama mínimo de un control de carretera elevado a himno.

Especies confundibles

Las buenas guías de campo tienen siempre un apartado de especies confundibles. Mariposas que se parecen tanto que solo un experto las distingue por una mancha en el ala o por la forma de las antenas.

Las mariposas del estómago también tienen sus confundibles. La más común es la de los nervios: la que aparece antes de una entrevista de trabajo, de una primera cita, de subir a un escenario, de abrir un sobre con una nota. Otra es la del miedo puro, la que aparece cuando el avión se mueve o cuando suena el teléfono a las tantas de la noche. Y otra, más traicionera, es la de la ansiedad, que se disfraza de ilusión y que no se va aunque desaparezca el motivo.

La canción, con muchísima gracia, hace justo lo contrario de lo que haría un experto. No intenta separar las especies. Las junta. Pone en la misma lámina la mariposa del chulito, la del examen y la del control, y dice: mirad, son iguales. Y lo que distingue a una de otra no está en las alas, sino en lo que viene después. Las del examen y el control se van en cuanto pasa el mal rato. La del chulito se queda.

Vuelo: las sílabas estiradas

Cada especie de mariposa tiene un vuelo característico. Unas vuelan rápido y en zigzag. Otras planean despacio, abriendo y cerrando las alas como un abanico.

Collage con un detalle de la carátula de «Ese chulito» y las carátulas de «I Want to Be a Tiktok Star», «El panda del acoso sexual», «Me he enamorado de un policía que es dueño de una lavandería»

El estribillo de esta canción vuela de la segunda manera:

«De ese chuuuuu liiiii tooooo / ¡yo me he enamorado!»

Las sílabas se estiran como se estira una mirada en la discoteca. Chu, li, to. Cada una con su tiempo, con su pausa, como un aleteo lento. Es la forma de pronunciar el nombre de alguien que te gusta cuando no puedes dejar de pensar en él: despacio, saboreándolo, alargando cada letra para que dure más.

Y la respuesta es inmediata, sin estirar nada: «¡yo me he enamorado!». Rápido, de golpe, como el aleteo nervioso de una mariposa que acaba de despegar.

Nombre común: bebecito

Las guías de campo dan a cada especie un nombre común y un nombre científico. El nombre común es el que usa la gente. El científico, el que usan los libros.

El estribillo tiene su segundo nombre para el ejemplar:

«De ese beeee beeee cito / ¡yo me he enamorado!»

Bebecito es el nombre común que le dan los estribillos de la música urbana, del reguetón que suena en todas las discotecas. Es una palabra que se ha colado en el castellano de la noche, en los mensajes de WhatsApp a las tres de la mañana, en los piropos de pista de baile.

Y la canción la usa con toda la intención. Pasa del chulito, palabra castiza de toda la vida, al bebecito, palabra de discoteca de ahora. Del Madrid de siempre a la pista de hoy. Las dos describen al mismo ejemplar. Y las dos lo hacen con mucho cariño.

Migración a la pista

Algunas mariposas migran. Recorren miles de kilómetros siguiendo las estaciones, como la mariposa monarca, que cruza un continente entero cada año.

La mariposa de esta canción también migra. Del estómago a la pista de baile:

«Y que empiece el bailoteo, que empiece el perreo»

Aquí la canción cambia de temperatura. Se acabaron los nervios del examen y del control. Ya no hay insomnio. Ya no hay mareo. Hay música, hay baile y hay ganas. Es el lado más gamberro y más feliz del tema, el momento en que las mariposas dejan de dar miedo y empiezan a dar alas.

El bailoteo es lo de siempre, lo de las verbenas de pueblo. El perreo es lo de ahora, lo de la discoteca a las cuatro de la mañana. La canción junta las dos cosas en un solo verso, como junta al chulito con el bebecito.

Captura

Los naturalistas de antes capturaban las mariposas con una red de mano. Las clavaban con un alfiler en una caja de cristal y las guardaban en colecciones. Hoy la mayoría prefiere fotografiarlas y dejarlas volar.

El narrador de esta canción tiene claro qué quiere hacer con su ejemplar:

«Al chulito me lo agencio, al chulito lo deseo / Al chulito bebecito me lo llevo calentito»

Aquí ya no hay nervios, hay determinación. «Me lo agencio» es una expresión de barrio que significa conseguir algo, hacerse con ello, llevárselo. Y «me lo llevo calentito» es la imagen más gráfica y más divertida del final de la noche.

Es la transformación completa. El que al principio no podía dormir de los nervios acaba llevándose al chulito a casa. La oruga se ha convertido en mariposa. Y la mariposa, en cazadora.

Eso sí, sin alfileres. En el planeta, a los chulitos se les deja volar al día siguiente. O no. Depende de lo bien que haya ido la noche.

Notas al margen del cuaderno

Los naturalistas siempre apuntaban en el margen del cuaderno los datos de la observación. Hora. Lugar. Tiempo que hacía. Si llovía o hacía sol.

Ficha de la canción «Ese chulito» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

El cuaderno de esta canción tendría unas notas muy concretas. Primera observación: autoescuela, una mañana cualquiera, coche con doble pedal, examinador con carpeta. Segunda observación: dos años después, carretera, radio con Melendi, la Patry de copiloto. Tercera observación: ahora, en la cama, sin poder dormir, con una sonrisa en la cabeza.

Y lo curioso es que la canción, para describir el amor, no da ninguna nota sobre el chulito. No sabemos cómo se llama, de dónde es, cómo se conocieron. Solo sabemos lo que provoca. La guía de campo describe la especie por sus efectos, no por su aspecto.

Que es, pensándolo bien, la forma más honesta de hablar de un flechazo. Al principio nadie sabe nada del otro. Solo sabe lo que siente.

La colección: el disco

Toda guía de campo forma parte de una colección mayor. Esta canción está en «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», uno de los tres discos de la trilogía GAYFOLK. Tiene un videoclip oficial de unos cuatro minutos y medio.

En el disco la sigue «I Want to Be a Tiktok Star», que es otra forma de nervios: los de quien sueña con que le vean en la pantalla del móvil. Y un poco más allá está «El panda del acoso sexual», que cambia las mariposas por un animal de South Park.

Y si te gustan los enamoramientos con uniforme de por medio, el catálogo tiene también «Me he enamorado de un policía que es dueño de una lavandería», que viene a ser la especie hermana de esta, pero sin control de carretera. Todo muy camp, como corresponde.

Ficha técnica

La letra de «Ese chulito» es de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid, que la escribió sin IA. La música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial como Suno. En la sección de prensa está todo explicado.

Se escucha en Spotify y en el resto de plataformas, y se descarga gratis desde la web.

Suelta

Al final de cada jornada de campo, los naturalistas de ahora sueltan lo que han observado. Abren la mano, la mariposa se queda un segundo quieta sobre la palma, mueve las alas y se va.

Esta canción hace algo parecido con sus mariposas. Las observa, las compara, se ríe de ellas, y luego las suelta en la pista de baile. Y lo que deja en el cuaderno de campo es una conclusión muy sencilla, que ningún libro de biología se atreve a escribir: que el amor, el examen práctico y un control de la Guardia Civil se sienten igual en la tripa.

La diferencia es lo que pasa después. Del examen sales con la L pegada en la luna trasera. Del control sales, con suerte, con un «circule». Y del chulito sales, si todo va bien, con el corazón dando saltos y las ganas de volver a verlo.

Las tres especies vuelan en el mismo estómago. Pero solo una te quita el sueño de la mejor manera.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Ese chulito»?

De un flechazo. El narrador no puede dormir por culpa de un chico y compara esas mariposas en el estómago con las dos últimas veces que las sintió: el examen del carnet de conducir y un control de la Guardia Civil en carretera.

¿Quién es la Patry?

Un personaje de ficción de la letra: la amiga que va en el coche y avisa, tranquila y serena, de que se acerca el control.

¿Tiene videoclip?

Sí, tiene videoclip oficial de unos cuatro minutos y medio, en la web y en YouTube.

¿Quién hace la canción?

Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño. La letra es suya y está escrita sin IA; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial como Suno.

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