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Resguardo de tintorería: «Esperma» y la mancha que no sale de un bañador de marca

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Portada de «Esperma», canción de Mike Sain't Louis

En las tintorerías de barrio te dan un papelito. Un resguardo con un número, la fecha y una línea para describir la prenda. A veces la dependienta añade una nota a boli, con letra apretada: «mancha de vino», «quemadura de plancha», «no garantizamos».

Este es el resguardo de un bañador de marca. Y la mancha tiene nombre propio, porque da título a la canción.

«Esperma» es una de las rupturas más bestias y más divertidas del catálogo de Mike Sain't Louis. Una canción que empieza con una alegría fingida, pasa por casi siete años de convivencia y termina con una felicitación que es en realidad un despido: «Felicidades por tu ascenso. / Has pasado de mito a vómito».

El diario ya contó la historia de esta ruptura sin abrazo, de principio a fin. Hoy el planeta se pone el delantal y hace otra cosa. Coge la prenda manchada, la lleva al mostrador y rellena el resguardo, casilla por casilla. Porque a veces la mejor manera de entender una ruptura es tratarla como lo que también es: un problema de colada.

Casilla 1: tipo de prenda

Lo primero que pregunta la dependienta es qué traes. Y aquí no hay duda: un bañador de marca.

Ese bañador no es un objeto cualquiera. Mike lo dice en su ficha de «Canción a canción»: es un objeto que vuelve una y otra vez en sus canciones de ruptura. Aparece en «Un falso amore se ha llevado mis bañadores de marca», donde el ex se los lleva. Aparece en «Si Don Aussiebum hablase», donde la propia prenda podría contar lo que ha visto. Y aparece aquí, en «Esperma», donde recibe, según Mike, el golpe definitivo.

Es un detalle muy de este universo. En muchas canciones de desamor el objeto simbólico es una carta, un anillo, una foto. En el planeta Gayfolk es un bañador caro. Algo frívolo, veraniego, muy de piscina y de playa con pose. Y precisamente por eso funciona. El bañador es la prueba de que la relación también tenía su parte de escaparate, de verano compartido, de vida bonita para enseñar.

La gracia está en que, cuando todo se rompe, el dolor se concentra en la prenda. Mike lo resume con una frase que podría estar bordada en la etiqueta: no se llora por el corazón, se llora por el bañador.

Leído en fila, el armario de rupturas del planeta parece un pequeño museo de bañadores. En una canción se los llevan. En otra, uno de ellos habla. En esta, uno se mancha. Es casi una trilogía de la prenda, contada a lo largo de varios discos, y cada entrega le da una vuelta distinta a la misma idea: lo que se comparte en pareja también se puede perder, robar o estropear. Y a veces duele más perder el objeto que a la persona, porque el objeto, al menos, nunca mintió.

Hay algo muy honesto en admitirlo. Las canciones de amor suelen fingir que solo importa lo invisible. Las de Mike reconocen que también importan las cosas, el armario, la ropa buena, el verano. Y que llorar por un bañador no es frívolo: es otra forma de llorar por lo que fuisteis.

Casilla 2: naturaleza de la mancha

La dependienta mira la prenda a contraluz y pregunta: ¿de qué es la mancha?

Fotogramas del videoclip oficial de «Esperma», de Mike Sain't Louis

La letra contesta sin pudor, y por si alguien no lo ha pillado, lo repite con todos los registros del diccionario:

«¡esperma! o como quieras llamarlo / leche, semen, lefa / ¡Mi bañador de marca!»

Es un momento de comedia pura. La canción no se conforma con una palabra; ofrece un catálogo de sinónimos, del más técnico al más callejero, como quien enseña las opciones del menú. El efecto es el de un parte médico leído por una vecina indignada. Y el remate, «¡Mi bañador de marca!», pone el acento donde la canción quiere ponerlo: no en el sexo, sino en la prenda.

Antes de ese estallido, la letra prepara el terreno con una expresión muy castiza:

«Vaya vaya, el trozo de pan cómo se las gasta.»

«Ser un trozo de pan» es lo que se dice en España de alguien bueno, noble, incapaz de hacer daño. La letra le da la vuelta a la expresión con una ironía que se nota hasta por escrito. El trozo de pan resultó tener muchas más capas de las que parecía. Y la mancha en el bañador es la prueba pericial.

En tintorería, por cierto, este tipo de manchas tienen su ciencia. Son manchas de proteína, como la sangre o el huevo. Y la primera regla que te dirá cualquier profesional es que se tratan con agua fría. El agua caliente fija la proteína en el tejido y la mancha se queda para siempre. Hay una lección escondida ahí, aunque la canción no la busque: en caliente, todo se queda pegado.

Casilla 3: antigüedad de la prenda

Toda tintorería quiere saber cuánto tiempo tiene la prenda. Una cosa es una mancha en algo nuevo y otra en algo que lleva años de uso.

La letra da el dato con precisión:

«Ese chico con el que he dormido casi siete años / ha sido tan malo conmigo / que se merece el silencio y el castigo.»

Casi siete años. Es mucho tiempo. Es la edad en la que un niño pierde los dientes de leche y aprende a leer. Es el tiempo en el que una pareja deja de contar los meses y empieza a dar por hecho que habrá un año más. Por eso la mancha duele tanto: no cae sobre una prenda de temporada, sino sobre algo que se había convertido en fondo de armario.

Hay quien habla de la crisis de los siete años, y el cine la hizo famosa con aquella película de Billy Wilder con Marilyn Monroe, «La tentación vive arriba», cuyo título original habla precisamente del picor de los siete años. La letra no la menciona y no hace falta. Pero la cifra está ahí, casi exacta, y cualquiera que haya vivido una relación larga sabe que hay un momento en el que la rutina tapa lo que pasa por debajo.

Y la respuesta del narrador es clara: silencio y castigo. Nada de conversaciones largas ni de cierres terapéuticos. La puerta se cierra sin ceremonia.

Casilla 4: lo que dijo el cliente al entregarla

En el mostrador, la gente habla. Explica, se justifica, cuenta cómo pasó. La letra empieza precisamente así, con un monólogo lleno de ironía:

«La verdad es que me ha encantado / lo mucho que te ha importado / cuánto has sufrido y llorado.»

Nadie se lo cree. Ni el narrador ni el que escucha. Es esa alegría fingida que se usa cuando el otro hace teatro de su sufrimiento después de haberla liado. Mike lo describe en su ficha como «una supuesta alegría» que no se cree nadie.

A continuación llega la parte más fina, casi de abogado:

«La verdad es que te digan que das asco / no es para sentirse afortunado.»

Es una lógica impecable, como dice Mike, y también un golpe de humor muy seco. El narrador le ha dicho que le da asco, y ahora le concede, con toda la calma del mundo, que oír eso no es agradable. Como quien dice «entiendo tu malestar» en una reclamación sin ninguna intención de devolverte el dinero.

Y el otro, ¿qué dice? Nada. La letra lo retrata callado, pensando que total, ya le han pillado. Y añade su pensamiento interior en forma de exclamación: «¡Como hable de más la voy a cagar todavía aún más!». Es el silencio del culpable que sabe que cualquier palabra empeora el expediente. Un silencio que, en tintorería, equivale a dejar la prenda en el mostrador y salir sin pedir el resguardo.

Casilla 5: referencias del cliente

Aquí la letra hace algo muy de su tiempo. Cita a un personaje de la tele como quien cita a un testigo.

Mike Sain't Louis junto a una fuente que refleja un planeta magenta, con el verso «La verdad es que te digan que das asco no es para sentirse afortunado.» de «Esperma»

«Como diría Antonio Recio, / tras tras / tras tras / tras tras / por detrás.»

Antonio Recio es uno de los personajes más conocidos de La que se avecina, la comedia de vecinos de la televisión española. La letra lo convierte en muletilla para insinuar lo que ha pasado a espaldas de todos. Mike lo explica así: el famoso «tras, tras, tras, por detrás» sirve para señalar lo que ocurrió sin decirlo, y el «trakatrá» que viene después suena a ametralladora de cotilleo.

Es un recurso que el planeta usa a menudo: tirar de la cultura popular compartida para decir en dos palabras lo que necesitaría un párrafo. Cualquiera que haya visto la serie entiende el tono al instante. Y quien no la haya visto entiende igual, porque «por detrás» ya lo dice todo.

La frase que acompaña la muletilla es otra joya de la ironía: «Tus respuestas no tienen precio». Como en los anuncios de tarjetas de crédito, solo que al revés. No es que valgan mucho. Es que no valen nada.

Casilla 6: trato que se le da al responsable

La dependienta, a veces, pregunta si quieres que llamen a alguien cuando la prenda esté lista. En esta canción, ni hablar.

«Pero sabes qué te digo, / coordinador de mercadillo, / no me voy a despedir ni con un beso / y no te voy a dar ni un último abrazo.»

«Coordinador de mercadillo» es uno de esos insultos que Mike borda. No es una palabrota. Es una degradación social. Llamar a alguien así es decirle que su poder es pequeño, de puesto ambulante, de quien organiza los tenderetes de los domingos y se cree el alcalde. Es desprecio fino, como lo describe Mike, del que solo sale cuando alguien te ha decepcionado de verdad.

En el catálogo hay otro coordinador, el de «Asqueroso coordinador», y el diario ya le dedicó su propia nota. El cargo, en el planeta, nunca es un elogio.

La negativa al beso y al abrazo es la parte más seria de la letra, aunque llegue envuelta en humor. Después de casi siete años, lo habitual sería un último gesto de cariño, aunque sea por educación. El narrador se lo niega. No por crueldad, sino porque ese gesto sería mentira. Y la canción, con todas sus bromas, es muy honesta en eso: no fingir un final bonito cuando no lo ha sido.

Instrucciones de lavado

Ahora viene la parte práctica. Cualquier bañador de calidad lleva una etiqueta con instrucciones, y conviene leerlas antes de que sea tarde.

Los bañadores se hacen casi siempre con mezclas de poliamida y elastano, la fibra elástica que les da forma. Ese elastano es delicado. El cloro de la piscina, la crema solar y el agua muy caliente lo van debilitando hasta que la prenda pierde la forma. Por eso la recomendación habitual es aclararlos con agua fría nada más usarlos, lavarlos a mano o en programa delicado, no retorcerlos y secarlos a la sombra, en plano, nunca en secadora.

Si lees esas instrucciones con la canción en la cabeza, suenan a consejo para después de una ruptura. Agua fría, no en caliente. No retorcer. Secar a la sombra. No meterlo todo en la secadora a máxima temperatura esperando que salga como nuevo.

«Esperma» hace algo parecido con el dolor. En vez de hervirlo, lo trata en frío: con ironía, con distancia, con sinónimos y con citas de la tele. El calor está en el fondo, claro, en esos casi siete años y en la palabra castigo. Pero la superficie es fresca, casi de guasa. Y así la mancha no se fija.

Diagnóstico final de la tintorería

Al final, la dependienta vuelve al mostrador con la prenda en la mano y el diagnóstico. En este caso, el diagnóstico es la última frase de la canción:

Collage con un detalle de la carátula de «Esperma» y las carátulas de «Un falso amore se ha llevado mis bañadores de marca», «Si Don Aussiebum hablase», «Asqueroso coordinador»

«Felicidades por tu ascenso. / Has pasado de mito a vómito. / Y tú solito. / ¡Qué bonito!»

Es una de las despedidas más redondas del catálogo. El juego de palabras funciona por sonido, «mito» y «vómito» riman casi del todo, y por significado: el ascenso es en realidad una caída en picado. Mike lo llama, en su ficha, la degradación más rápida de la historia.

Y fíjate en el «tú solito». No ha hecho falta que nadie le empuje. Se ha caído del pedestal él solo, con su silencio y su trakatrá. El narrador solo constata el resultado y le da la enhorabuena, con la sonrisa torcida de quien entrega un diploma de mentira.

El diagnóstico de la tintorería, por tanto, es claro: la mancha sale, pero la prenda ya no es la misma. Lo que no sale es la imagen del otro. Del mito no queda nada.

Glosario de la dependienta

Las tintorerías tienen su propio vocabulario. «Desmanchar», «planchado al vapor», «limpieza en seco». La canción también tiene el suyo, y merece un pequeño glosario.

«Trozo de pan»: persona buena, noble, sin malicia. En la canción, usado al revés, para alguien que aparentaba serlo.

«Coordinador de mercadillo»: cargo inventado para rebajar a alguien. Poder pequeño, ínfulas grandes.

«Tras tras, por detrás»: muletilla prestada de la tele para señalar lo que ocurrió a espaldas de todos.

«Trakatrá»: onomatopeya de ametralladora. Aquí, del cotilleo que corre de boca en boca cuando algo se sabe.

«De mito a vómito»: ascenso que en realidad es caída. Rima casi perfecta y degradación instantánea.

«Bañador de marca»: prenda de verano, cara y vistosa. En el planeta, símbolo de lo que se pierde en una ruptura y de lo que se sigue queriendo, aunque sea por fuera.

Lo interesante del glosario es la mezcla. Conviven palabras de abuela, como el trozo de pan, con palabras de patio de colegio, con sinónimos de anatomía y con referencias de sofá y mando a distancia. Es el idioma real de una ruptura contada a las amigas: todo vale si sirve para reírse.

El orden de los factores

Hay un detalle de construcción que conviene mirar con lupa, como la dependienta mira la tela a contraluz. La canción no empieza por la mancha. Empieza por la ironía, sigue con el dato de los siete años, pasa por el silencio del culpable y solo entonces llega a la palabra que le da título.

Ese orden importa. Si la canción arrancara con el estribillo, sería solo un chiste gamberro. Al llegar a él después de la frialdad, del «no lo siento tanto» y del castigo, el estallido funciona como desahogo. Es el momento en que la calma se rompe y sale todo de golpe, con sinónimos incluidos.

Y después de ese estallido, la letra vuelve a la calma para despedirse. «Felicidades por tu ascenso.» Tranquila, casi educada. Como quien entrega la prenda doblada en su bolsa.

Ficha técnica de la prenda

Para quien quiera escucharla con el resguardo en la mano, estos son los datos.

Ficha de la canción «Esperma» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

«Esperma» pertenece a «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer disco de la trilogía. Su ficha la coloca en el indie pop, el pop alternativo, el queer pop y el camp. Mike pone la letra, la composición y la producción; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial. Tiene videoclip oficial, de unos seis minutos, y se puede escuchar en Spotify.

Como en todas las letras de Mike, los personajes son inventados. El chico de los casi siete años, el coordinador de mercadillo y el trozo de pan no son retratos de nadie. Son figuras de comedia que cualquiera puede reconocer en su propia vida, y por eso funcionan.

Cuándo pasar a recoger la prenda

Mike da en su ficha una indicación de uso muy clara: escúchala cuando te hayan decepcionado y necesites algo más fuerte que una balada.

Es una buena definición del tipo de canción que es. No es para llorar abrazado a la almohada. Es para el día después, cuando ya has llorado y necesitas que alguien diga en voz alta lo que tú solo te atreves a pensar. Para gritarla en el coche, para ponerla en la cena con amigas y ver quién se ríe primero.

Y añade una frase para los que se escandalicen: recuérdales que el que manchó el bañador no fuiste tú. Es una defensa preciosa de la canción explícita. Lo sucio no es la palabra. Lo sucio es lo que pasó. La letra solo le pone nombre, con todas las letras, y cierra la puerta sin dramas.

El catálogo tiene otras canciones que nombran las cosas con la misma falta de pudor. «Eso es lefa», por ejemplo, juega en una liga parecida de palabras que no se dicen en la mesa. El planeta Gayfolk no tiene miedo del vocabulario. Lo que le da miedo es la hipocresía.

Letra pequeña del resguardo

En la parte de abajo de todos los resguardos hay letra pequeña. Plazo de recogida, responsabilidad limitada, prendas no reclamadas. Este también la tiene.

Primero: la tintorería no se hace responsable de lo que pasó antes de traer la prenda. La mancha llegó hecha. La canción solo la describe.

Segundo: las prendas no recogidas en un plazo razonable podrán ser donadas. Traducido: si después de una ruptura sigues guardando el bañador del otro en el cajón, quizá ha llegado el momento de soltarlo. O de quedártelo y estrenarlo con otra persona, que también vale.

Tercero: no se admiten reclamaciones por sentimentalismo. Ni beso ni último abrazo. Si la relación terminó como terminó, el cierre no tiene por qué ser tierno.

Y cuarto: si necesitas hablar con alguien de verdad, no con una tintorería ni con una canción, el diario tiene una nota sobre salud mental LGTBI con recursos, y en España el 024 atiende gratis a cualquier hora. Las rupturas largas pesan más de lo que parece, aunque las cuentes con chistes.

Para quien escriba sobre el planeta, la sala de prensa tiene fotos, notas y material oficial.

Prenda lista para recoger

La dependienta dobla el bañador, lo mete en una bolsa de plástico fina y lo deja en el mostrador. Ha quedado limpio, más o menos. Huele a suavizante.

Tú lo miras y piensas que quizá no vuelvas a ponértelo. O sí. Quizá en verano, en otra playa, con otra gente. Lo que está claro es que el bañador ya no pertenece a aquella historia. Ha pasado por la tintorería, por la canción y por la risa, y ha salido de allí con otro dueño: tú.

Y del otro, del mito, solo queda el diagnóstico. Felicidades por tu ascenso. Y tú solito. Qué bonito.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Esperma» de Mike Sain't Louis?

De una ruptura después de casi siete años, contada con ironía y mala leche. El narrador se entera de una infidelidad, se niega a despedirse con un beso o un abrazo y resume el final en una mancha sobre un bañador de marca. Se despide con una frase: «Has pasado de mito a vómito».

¿Quién es Antonio Recio?

Un personaje de la serie «La que se avecina». La letra lo cita como muletilla para insinuar lo que ha pasado «por detrás», a espaldas de todos.

¿Por qué aparece un bañador de marca?

Es un objeto que vuelve en varias canciones de ruptura del catálogo. Aquí, según Mike, recibe «el golpe definitivo»: no se llora por el corazón, se llora por el bañador.

¿Es una canción explícita?

Sí. Nombra la mancha con todos los sinónimos posibles. El humor está en lo concreto: reírse para no gritar.

¿Quién hace la canción?

Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño. La letra es suya; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial.

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