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Cuaderno de coreografía de «Honolulu Sand»: dunas tornasoladas, bailarines bajo el agua y una arena que no es de donde dice

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Portada de «Honolulu Sand», canción de Mike Sain't Louis: un chico con el pelo teñido de arcoíris, gafas de aviador con cristales rosas y una camisa hawaiana de flores abierta sobre el pecho tatuado, sentado en la arena junto a una tabla de surf, con palmeras y una montaña verde junto al mar al fondo; el título en letras rosas y amarillas

En una sala de ensayo nadie cuenta hasta cuatro. Se cuenta en ochos. El coreógrafo da la entrada, «cinco, seis, siete, ocho», y los bailarines arrancan en el «uno». Cada frase de movimiento ocupa uno o varios ochos, y el cuaderno de quien monta el número está lleno de anotaciones del tipo «ocho 3: giro, brazos arriba, cambio de peso». Es una forma de escribir el baile para que se pueda repetir.

El videoclip de «Honolulu Sand» es casi todo coreografía. No hay historia, no hay diálogo, no hay un protagonista que mire a cámara. Hay grupos de cuerpos que se mueven a la vez en escenarios imposibles: una cueva de hielo, unas dunas que reflejan el arcoíris, el fondo del mar, una playa de palmeras bajo una tormenta eléctrica. Así que este post lo cuenta como lo contaría quien lo ha ensayado: ocho a ocho.

Antes del primer ocho, la nota del cuaderno. La letra de «Honolulu Sand» no se ha publicado, y aquí ni se copia ni se inventa. El material es la portada, el videoclip oficial y sus etiquetas, la nota que Mike escribió en su diario y el lugar que ocupa la canción en el disco. Lo que yo interprete va marcado como mío.

Calentamiento: la portada en reposo

Todo ensayo empieza con el calentamiento, y en este cuaderno el calentamiento es la portada, que es justo lo contrario de una coreografía. Un chico está sentado en la arena, quieto, con el pelo teñido de todos los colores del arcoíris, gafas de aviador con cristales rosas y una camisa hawaiana de flores abierta sobre el pecho tatuado. A su lado hay una tabla de surf apoyada, y al fondo, palmeras y una montaña verde junto al mar.

Mike, cuando presentó la canción en su web, escribió que lo que más le gustaba era ese pelo: la bandera llevada encima, sin mástil y sin manifestación, simplemente tomando el sol. Para este cuaderno, me quedo con la postura. El chico de la portada no baila. Mira al horizonte. Es el momento antes de que suene la música, cuando el cuerpo todavía está frío.

El vídeo, en cambio, empieza ya en movimiento. Entre la portada y el primer plano del clip hay el mismo salto que entre sentarse en la toalla y levantarse a bailar.

Ocho 1: la cueva de hielo

Escenario: una gruta de paredes blancas y azuladas, como de hielo o de cristal. Intérprete: una bailarina con un body plateado tornasolado y botas altas. Movimiento: brazos abiertos en cruz, piernas separadas, postura firme.

El primer plano que tengo anotado es una mujer en el centro de una cueva helada, con los brazos extendidos y los pies bien plantados, como en una pose de inicio. El body que lleva cambia de color con la luz: plateado, rosado, azul. Las paredes de la cueva tienen el mismo brillo frío.

En coreografía, la pose de inicio es importante: es lo que el público ve antes de que empiece el movimiento, y tiene que decir quién eres. Esta dice, a mi juicio, algo como «aquí estoy, y ocupo todo el espacio». Es una postura de poder, más de superheroína que de bailarina de fondo.

Nota del cuaderno: el contraste entre el título, que habla de arena tropical, y este primer escenario helado es deliberado o, por lo menos, muy llamativo. «Honolulu Sand» empieza en el polo opuesto a Honolulu.

Ocho 2: las dunas de arcoíris

Escenario: un desierto de dunas suaves. Intérpretes: un grupo de chicas con bañadores o bodies blancos y metalizados. Efecto: la arena refleja franjas de colores, como si cada duna tuviera dentro un arcoíris.

Fotogramas del videoclip oficial de «Honolulu Sand», de Mike Sain't Louis

Aquí aparece por fin la arena del título, aunque no es arena de playa. Es un desierto de dunas, y sobre ellas los colores se deslizan en bandas: rosa, amarillo, verde, azul. Las bailarinas caminan sobre esas franjas, de espaldas a la cámara, hacia el horizonte. En otro plano, parecido, un grupo baila en las mismas dunas tornasoladas con vestidos cortos y plateados.

El efecto recuerda al de una película de jabón o a una mancha de aceite en el asfalto mojado. Los físicos lo llaman interferencia de capa fina: cuando la luz rebota en dos superficies muy próximas, algunos colores se refuerzan y otros se anulan, y el resultado es ese brillo de arcoíris que cambia según desde dónde se mire. Es el mismo principio de las pompas de jabón y de muchas telas holográficas.

Para mí, y es solo una interpretación, estas dunas son la versión exagerada del pelo de la portada. El chico llevaba el arcoíris en la cabeza; aquí el arcoíris lo lleva el paisaje entero.

Ocho 3: el trío a contraluz

Escenario: una cueva con luz azul intensa al fondo. Intérpretes: un chico entre dos chicas. Movimiento: brazos cruzados, peso en una pierna, actitud.

En un plano más oscuro, tres figuras posan a contraluz delante de una luz azul muy fuerte: un chico en el centro, con los brazos cruzados, y dos chicas a los lados, en postura desafiante. No bailan todavía; esperan.

Es una formación clásica del videoclip de baile: el triángulo, con alguien en la punta. En la tradición del pop de los noventa, ese esquema era casi obligatorio. Lo interesante aquí es que la figura central no se impone. El chico del centro está en la misma actitud que sus compañeras, ni delante ni detrás. Es un trío, no un solista con coros.

Ocho 4: humo de colores

Escenario: una superficie oscura junto a una pared de roca. Intérpretes: tres bailarinas con mallas de colores. Efecto: explosiones de humo rosa, naranja y blanco detrás de ellas.

En este ocho, la coreografía coincide con un estallido. Tres chicas bailan con los brazos en alto mientras detrás de ellas se levantan nubes de humo de colores, como si cada golpe de la música encendiera una bengala. Es la imagen más festiva del vídeo, la que cualquiera relacionaría con una celebración del Orgullo.

Nota del cuaderno: en un número en directo, esos efectos se programan para que caigan justo en un acento de la música. Mi impresión como oyente es que la canción tiene ese tipo de acentos marcados, pensados para que el cuerpo responda. Lo dejo así, como impresión.

Ocho 5: bajo el agua

Escenario: el fondo del mar, con la superficie iluminada desde arriba. Intérpretes: tres bailarinas suspendidas en el agua. Movimiento: brazos extendidos, cuerpos flotando, piernas juntas.

El plano que más me gusta de todo el clip está rodado bajo el agua. Tres figuras flotan a media profundidad, con los brazos abiertos, mientras arriba la superficie brilla con la luz del sol. Parece una coreografía de natación artística, aunque rodada con aire de sueño.

La natación artística, la que durante décadas se llamó natación sincronizada, tiene una historia muy ligada a la idea de lo que se esperaba de cada cuerpo. Durante mucho tiempo fue una disciplina olímpica reservada a mujeres. Para los Juegos de París 2024, la federación internacional permitió por primera vez que hubiera hombres en la prueba olímpica por equipos. Fue un cambio pequeño en número y grande en significado: un deporte que se había considerado femenino abría la puerta a que también los chicos pudieran bailar bajo el agua.

El clip no alude a nada de eso y yo no se lo atribuyo. Pero me parece que este ocho tiene algo de esa libertad: cuerpos que flotan sin tocar el suelo y que, por un momento, no tienen que sostener ningún peso.

Ocho 6: el solo plateado

Escenario: un plató oscuro con bloques de hielo azules en el suelo. Intérprete: un bailarín con un mono plateado reluciente. Elementos: trazos de luz blanca y figuras luminosas que flotan a su alrededor.

Collage con un detalle de la carátula de «Honolulu Sand» y las carátulas de «Free Britney», «El calcetín», «Breeze»

En este plano hay un solista. Un chico con un mono plateado, de los que parecen hechos de papel de aluminio, levanta un brazo y gira mientras a su alrededor flotan formas de luz: una especie de medusa luminosa, trazos blancos, pinceladas en el aire. Debajo, bloques de hielo azul.

El traje plateado es casi un uniforme del pop de baile. En los noventa, los videoclips de eurodance estaban llenos de él: monos metalizados, chaquetas de vinilo, gafas futuristas. Era la ropa de un futuro imaginado desde una pista de baile, y el diario del planeta tiene una entrada entera sobre esa estética retrofuturista que mira al mañana con ojos de otra década.

Ocho 7: la tormenta morada

Escenario: una playa con palmeras, de noche. Cielo: morado, con rayos. Intérpretes: un grupo con monos plateados o blancos, de líneas fluorescentes. Movimiento: brazos en diagonal, sincronizados.

El final del vídeo se lo lleva una playa tropical de noche, bajo una tormenta. El cielo es morado, los rayos caen detrás de las palmeras y, en primer término, un grupo de bailarines con monos claros hace movimientos sincronizados, con los brazos en diagonal. En otro plano parecido, un grupo de chicas con vestidos plateados avanza en línea hacia la cámara mientras el cielo se rompe.

Por fin estamos en una playa con palmeras, lo más parecido a Honolulu de todo el vídeo. Y no es un día de sol, sino una noche eléctrica. Mi lectura es que la postal de la portada se ha dado la vuelta: el paraíso tropical existe, pero no es tranquilo. Es una fiesta en mitad de una tormenta.

Ocho 8: las mallas fluorescentes junto al mar

Escenario: la orilla al atardecer azul. Intérpretes: tres bailarines con mallas negras de franjas fluorescentes. Movimiento: cuerpos de perfil, brazos que se cruzan.

El último ocho de este cuaderno muestra a tres bailarines en la orilla, con el mar detrás y la luz azulada del final del día. Llevan mallas negras recorridas por franjas de colores fluorescentes, como trazos pintados sobre el cuerpo. Se mueven de perfil, en un gesto que tiene algo de ritual.

Es un final que vuelve al principio: la arena, el mar, la luz que se va. El mismo paisaje que en la portada, pero ahora ocupado por cuerpos que se mueven.

Ensayo general: cómo se aprende una coreografía de grupo

Ver el vídeo con ojos de coreógrafo obliga a pensar en lo que no se ve: las horas de ensayo.

Una coreografía de grupo se aprende por capas. Primero se marcan los pasos sin música, contando entre dientes, ocho a ocho. Después se añade la música a medio tempo. Luego se trabaja la formación: quién va delante, quién detrás, cuánto espacio hay entre cada cuerpo. Y al final, lo más difícil, la sincronía: que todos los brazos suban en el mismo instante y no medio segundo después.

En los planos del clip donde el grupo se mueve a la vez, bajo la tormenta o en las dunas, lo que impresiona no es la dificultad de cada paso, sino que nadie destaca. En el baile de grupo, el ego estorba. Quien quiere lucirse rompe la línea.

Me parece una idea bonita para una canción del planeta de Mike. Muchas personas LGTBI recuerdan haber aprendido coreografías en su cuarto, a escondidas, delante del espejo, copiando vídeos de televisión. Era la forma de ensayar un cuerpo que todavía no se atrevía a salir. Y muchas recuerdan también la primera vez que bailaron una de esas coreografías en grupo, en una discoteca o en una fiesta del Orgullo, sin esconderse. El vídeo, en mi lectura, es ese segundo momento: el ensayo del cuarto convertido en número de grupo.

La arena que vino de fuera

Hay un dato que me parece perfecto para una canción que se llama «arena de Honolulu». Buena parte de la arena de la playa más famosa de la ciudad, Waikiki, no es de allí.

Más fotogramas del videoclip oficial de «Honolulu Sand», de Mike Sain't Louis

En los años veinte y treinta del siglo pasado, para ensanchar y mantener las playas frente a los hoteles, se trajo arena desde fuera de la isla, incluida arena de Manhattan Beach, en California, según recogen los informes del Departamento de Tierras y Recursos Naturales de Hawái. Desde entonces, la playa ha necesitado aportes periódicos para compensar la erosión. En 2012, una obra de mantenimiento añadió decenas de miles de metros cúbicos de arena extraída del fondo marino cercano, y en 2021 se planificó otra intervención similar.

Curiosamente, el archipiélago sí tiene arenas de colores de verdad, aunque no en Honolulu. En la isla de Hawái, la más grande, la playa de Papakōlea es verde, porque su arena contiene olivino, un mineral que sale de las rocas volcánicas. Y la de Punaluʻu es negra, hecha de basalto pulverizado por el mar. Son playas que la naturaleza ha teñido sin ayuda de nadie, y que muchos visitantes miran con la misma sorpresa con la que se miran las dunas del vídeo. Lo que el clip hace con efectos digitales, los volcanes lo hacen con química y paciencia.

Es decir, la arena de Honolulu es, en parte, un decorado. Y a mí eso no me parece una decepción, sino una lección muy camp. El paraíso de las postales también está construido, retocado y mantenido a base de esfuerzo. Exactamente como las dunas de arcoíris del vídeo, que nadie confundiría con un desierto real.

Banda sonora del ensayo: eurodance

El clip se subió a YouTube el 11 de septiembre de 2025 con muy pocas etiquetas, todas en la misma dirección: #Eurodance, #DanceMusic, #PopElectronic. Su página de single, por su parte, habla de indie pop y de pop alternativo, además de queer pop y camp.

El eurodance fue el sonido de las discotecas europeas a principios de los noventa. Tenía una fórmula reconocible: bombo constante, sintetizadores chispeantes, un estribillo muy pegadizo y, a menudo, una parte rapeada en medio. «Rhythm Is a Dancer», de Snap!, se publicó en 1992; «No Limit», de 2 Unlimited, y «Mr. Vain», de Culture Beat, llegaron al número uno británico en 1993; ese mismo año salió «The Rhythm of the Night», del proyecto italiano Corona. Eran canciones que se escuchaban en todas partes, y que en la pista de baile de muchas discotecas de ambiente se convirtieron en himnos.

El diario del planeta tiene una entrada sobre las divas del pop y el público queer, sobre esa relación tan antigua entre la música de baile y la gente que encontró en la pista un lugar donde respirar. «Honolulu Sand», con sus trajes plateados y su etiqueta de eurodance, se coloca en esa tradición sin disimulo.

La nota del diario: casa y arma

La entrada que Mike publicó el 3 de octubre de 2026, «Honolulu Sand»: diario de abordo, resume la canción con un lema que le va muy bien al clip: la canción como casa y como arma. Habla de una alegría defensiva, que no es ingenua. Propone imaginar un karaoke en el centro exacto del universo donde todas tus versiones posibles aplauden a la vez. Y termina deseando que la canción proteja del cinismo, al que llama la única epidemia contra la que sirve esta vacuna.

Ficha de la canción «Honolulu Sand» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

Ese karaoke en el que aplauden todas tus versiones es, para mí, la mejor descripción del videoclip. Hay chicas y chicos, cuerpos distintos, trajes de todos los brillos, escenarios fríos y calientes. Todos se mueven a la vez y nadie es el protagonista. Es una fiesta donde cada versión de uno mismo tiene sitio. Y la idea de la música como casa y como arma encaja con la tormenta del final: bailar bajo los rayos es, a la vez, refugiarse y plantar cara.

Sobre el derecho a pasárselo bien en público, el diario tiene otra entrada que lo dice claro: la alegría queer como derecho.

Orden del espectáculo: la segunda pista del último disco

Disco: «El día de la liberación», tercer álbum de la trilogía GAYFOLK. Posición: pista 2 de 99.

«Honolulu Sand» abre prácticamente el último disco de la trilogía. Va justo después de «Free Britney», una canción cuyo título remite a la campaña que pedía el fin de la tutela de Britney Spears, y justo antes de «El calcetín». De la reivindicación de la libertad de una estrella del pop a una playa donde todo el mundo baila, y de ahí a una de las canciones más domésticas y despechadas del catálogo.

Si se mira la discografía de singles, el tema aparece entre «Breeze» y «Camela»: una brisa en inglés y un homenaje al grupo de tecno-rumba más popular de España. Entre los videoclips del canal, es el número 104 de 276. Sea cual sea el orden, la canción siempre queda junto a algo que se baila.

Estiramientos: cuando el cuerpo pesa

Todo ensayo termina con estiramientos, y este cuaderno también.

Los videoclips de baile están llenos de cuerpos perfectos, y eso, a veces, pesa. Si te comparas con lo que ves en las pantallas y no te gusta lo que encuentras en el espejo, no eres el único. El diario tiene una entrada sobre autoestima y cuerpo que habla precisamente de esa presión, muy fuerte en el ambiente gay.

Si notas que esa comparación te está haciendo daño, que comes o dejas de comer por ella, o que ya no disfrutas de nada, cuéntaselo a alguien. Quien viva en España puede marcar el 024, la línea pública que responde sin coste y sin dar tu nombre a cualquier hora, y usar el 112 si hay una emergencia. Además, el Teléfono de la Esperanza tiene el 717 003 717, y la FELGTBI+, que agrupa a entidades LGTBI, el 91 360 46 05. Desde otros países sirve el número de emergencias local, y la web findahelpline.com localiza servicios gratuitos de apoyo según dónde estés.

Reverencia final

Al final de cada número, los bailarines saludan. Es la reverencia, el momento en que dejan de ser personajes y vuelven a ser personas que han trabajado mucho para que todo pareciera fácil.

El cuaderno de «Honolulu Sand» se cierra aquí, con sus ocho ochos: la cueva de hielo, las dunas de arcoíris, el trío a contraluz, el humo de colores, el baile bajo el agua, el solo plateado, la tormenta morada y la orilla fluorescente. Y con una arena que, como la de Waikiki, no es exactamente de donde dice ser. En el planeta de Mike, eso no le quita valor. Se lo da.

«Honolulu Sand» se descarga gratis desde su ficha y se escucha en Spotify. Los medios encontrarán material oficial en la sala de prensa.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve en el videoclip de «Honolulu Sand»?

Grupos de bailarines con trajes plateados, tornasolados o con franjas fluorescentes que bailan en una cueva de hielo, en dunas de arena que reflejan los colores del arcoíris, bajo el agua, entre explosiones de humo de colores y en una playa con palmeras bajo una tormenta de rayos morados.

¿Está publicada la letra?

No. Este post no cita ni se inventa ningún verso. Se apoya en la portada, el videoclip, sus etiquetas, el diario de Mike y el lugar que ocupa en el disco. Lo que sea interpretación aparece marcado como impresión.

¿Qué estilo tiene?

Las etiquetas del vídeo hablan de eurodance, música de baile y pop electrónico. En la ficha del single figura como indie pop, pop alternativo, queer pop y camp.

¿En qué disco está?

Es la segunda pista de «El día de la liberación», el tercer álbum de la trilogía GAYFOLK, que tiene 99. Llega justo después de «Free Britney» y antes de «El calcetín».

¿Quién la ha hecho?

Mike Sain't Louis, autor madrileño que escribe, compone y produce. Las partes vocales y la música se generan con inteligencia artificial.

¿Dónde pido ayuda si mi cuerpo me pesa más que la música?

Empieza por alguien de confianza o por tu centro de salud. Si estás en España, tienes el 024 (gratuito, día y noche) y el 112 para urgencias, además del Teléfono de la Esperanza, 717 003 717, y la FELGTBI+, 91 360 46 05. En el extranjero, el número de emergencias de tu país o el buscador findahelpline.com.

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