Planeta Gayfolk

Letras

Entrada de diccionario: «La empatía de la arpía» y la acepción que le faltaba al mito

Por ·

Portada de «La Empatía de la Arpía», canción de Mike Sain't Louis

Hay palabras que los diccionarios dan por cerradas. Arpía es una de ellas. Tiene su acepción mitológica, la del ave fabulosa con cara de mujer, y sus acepciones coloquiales, las del insulto. Nadie espera que le salga una acepción nueva. Y sin embargo «La empatía de la arpía» describe una criatura que no aparece en ninguna de las definiciones: la arpía que te comprende.

El planeta propone redactarle su entrada. Como se hace en un diccionario de verdad: lema, etimología, acepciones numeradas, ejemplos de uso, notas gramaticales y remisiones a otras entradas. Los ejemplos salen todos de la letra. La mitología, de los textos clásicos que cualquiera puede consultar.

En este diario ya hay una nota sobre cuando alguien estudia tu herida, donde Mike cuenta de dónde salió la canción, y unas notas breves. En mikesaintlouis.com se ha escrito sobre cómo te aprende la herida. Este post se sienta en la mesa del lexicógrafo, con fichas de cartulina y una lupa.

Antes de empezar, la nota que en un diccionario iría en el prólogo: los personajes de las letras de Mike son inventados. La arpía de esta canción no tiene domicilio conocido.

Lema

Arpía. También harpía, con hache, una grafía que los diccionarios recogen como variante. Sustantivo femenino. Se escribe con tilde en la i porque la i y la a van en sílabas distintas: ar-pí-a. Tres sílabas, como «empatía» tiene cuatro, y las dos terminan igual. Esa rima interna, empatía y arpía, es lo primero que hace la canción con la palabra: emparejarla con su contraria.

Etimología

La palabra viene del latín harpyia, que a su vez viene del griego. El nombre griego de estas criaturas se relaciona con un verbo que significa arrebatar, llevarse algo de golpe. Las arpías eran, literalmente, las que arrebatan.

Ese origen es importante para entender la canción. La arpía clásica no destruye por destruir. Se lleva cosas. Roba la comida, roba personas, roba lo que tiene delante. La arpía de la letra también se lleva algo, aunque no se vea: la confianza, la intimidad, la información que se le dio para que cuidara y que usa para herir.

Acepción 1. Mitológica

En la mitología griega, las arpías eran criaturas aladas con rostro de mujer y cuerpo o garras de ave rapaz. Hesíodo, en la «Teogonía», nombra a dos, Aelo y Ocípete, hijas de Taumante y de Electra, y las describe veloces como el viento. Más tarde aparece una tercera con nombre propio, Celeno, la que Virgilio pone en la «Eneida» profetizando desgracias a los troyanos en las islas Estrófades.

El episodio más famoso es el del rey Fineo de Tracia, un adivino ciego castigado por los dioses. Cada vez que le servían la comida, las arpías bajaban del cielo, se la arrebataban de la mesa y ensuciaban lo poco que dejaban. Fineo vivía hambriento delante de su propio banquete. Lo libraron los Argonautas, cuando dos de ellos, Zetes y Calais, hijos del viento Bóreas, persiguieron a las arpías por el aire hasta alejarlas para siempre.

Merece la pena quedarse con esa escena. Una mesa servida, un hombre que no puede ver, y unas criaturas que bajan justo cuando va a comer. La canción tiene una escena parecida, y la veremos en los ejemplos de uso.

La nota del diario recoge esta acepción con una frase muy precisa. Mike escribe que la mitología pintaba a las arpías con rostro de mujer y garras de ave, y que él se queda con las garras y suelta el resto.

Acepción 2. Coloquial

En el uso corriente del castellano, arpía es un insulto. Los diccionarios lo definen, con distintas palabras, como persona codiciosa que con maña saca todo lo que puede, y también como mujer malintencionada. El insulto ha caído casi siempre sobre mujeres, como tantos otros del idioma.

Fotogramas del videoclip oficial de «La empatía de la arpía», de Mike Sain't Louis

En esta acepción, la arpía es descarada. Se la ve venir. Grita, exige, codicia. Es la villana de telenovela que todo el mundo identifica desde la primera escena. Por eso la canción necesita una tercera acepción: porque su arpía no se ve venir.

Acepción 3. La empática

Aquí está la novedad. La entrada que propone el planeta sería algo así: arpía empática, persona que utiliza la capacidad de comprender a otro para localizar sus puntos débiles y hacerle daño en ellos, mientras mantiene una apariencia de afecto.

Es una contradicción en los términos, y la canción lo sabe. La empatía se presenta casi siempre como una virtud: ponerse en el lugar del otro, entender lo que siente. Pero la letra señala que entender dónde le duele a alguien también es saber dónde golpear. La empatía es una herramienta. Lo que importa es la mano que la usa.

La diferencia con la acepción coloquial es enorme. La arpía de siempre arrebata a la vista de todos. La empática arrebata desde dentro, con permiso, después de haberse ganado la confianza. Lo que se lleva no se lo quitó a nadie: se lo dieron.

Acepción 4. Profética, en desuso

Hay una cuarta faceta de las arpías que los diccionarios no recogen pero que los mitos sí cuentan. En el libro tercero de la «Eneida», Celeno, la arpía con nombre propio, recibe a los troyanos de Eneas con una profecía amenazante: no fundarán su ciudad hasta que el hambre les obligue a comerse las mesas.

La profecía suena terrible, y sin embargo, cuando se cumple, en el libro séptimo, resulta inofensiva. Los troyanos comen sobre unas tortas de pan que hacen de plato y, al terminar, se comen también las tortas. Las mesas que se comen son de pan. La amenaza de la arpía era aparatosa y, vista de cerca, se quedaba en nada.

Esta acepción profética sirve para leer la canción con algo de alivio. La arpía empática también lanza sus profecías: que eres demasiado sensible, que la culpa es tuya, que enfermas porque quieres. Dichas por alguien que se aprendió tu herida, suenan a sentencia. Pero muchas de esas profecías, como la de Celeno, se deshacen cuando se miran de cerca. No era que fueras débil. Era que alguien sabía exactamente dónde apretar.

Familia de palabras

Toda entrada tiene parientes, y el título de la canción junta dos palabras de familias muy distintas. Arpía viene del mundo antiguo, de los mitos griegos y del latín. Empatía, en cambio, es una palabra moderna. Se formó a partir de raíces griegas, el prefijo que significa dentro y la palabra que significa sentimiento o padecimiento, pero su uso en el sentido actual se extendió en el siglo XX, a partir de la psicología y de la traducción de un término alemán que hablaba de sentir desde dentro.

Esa diferencia de edad es curiosa. La criatura es antiquísima y la cualidad que se le atribuye en la canción es un concepto reciente. La letra junta las dos, y el resultado suena como si siempre hubieran estado juntas. Quizá lo estuvieron. Las arpías del mito sabían exactamente cuándo bajar a la mesa de Fineo: justo cuando tenía hambre. Eso también es una forma de conocer al otro.

Fraseología

Los diccionarios recogen las expresiones fijas que se forman con cada palabra. La canción deja varias que podrían entrar en la sección de fraseología de esta entrada.

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «aunque le conozcas desde hace más de veinte años, esta es la historia de dos extraños» de «La empatía de la arpía»

Apretar donde duele: usar lo que se sabe de alguien para hacerle daño en su punto más sensible. Ejemplo: «se aprendió tu herida entera para apretar donde dolía».

Dar la vuelta a la culpa: responsabilizar del daño a quien lo recibe. Ejemplo: «si enfermas por su culpa, no importa, él te inculpa».

Ser dos extraños: descubrir que una relación larga no se basaba en lo que parecía. Ejemplo: «aunque le conozcas desde hace más de veinte años, esta es la historia de dos extraños».

Habitación sin salida: lugar o relación que se presenta como protección y resulta ser una trampa. Ejemplo: «prometía ser refugio y era una habitación sin salida».

Sonreír por fuera y escupir por dentro: fingir afecto mientras se desprecia. Ejemplo: «de la sonrisa que fingía mientras por dentro te escupía».

Ninguna de estas expresiones es invento de la canción, salvo quizá la última en esa forma exacta, pero juntas forman un pequeño vocabulario de la manipulación. Quien las tenga a mano tendrá más fácil explicar lo que le pasó.

Nota gramatical: el masculino

Los diccionarios marcan arpía como sustantivo femenino. La canción hace algo que cualquier gramático anotaría al margen. En la letra, quien inculpa al otro cuando enferma es «él». La arpía es un hombre.

La nota del diario explica que no es un despiste. El insulto de arpía se ha usado siempre contra mujeres, y en la canción se coloca sobre quien ejerza esa crueldad, sea del género que sea. Y añade que llamar arpía a un hombre tiene ese punto camp de darle la vuelta al diccionario.

Para la entrada, la nota gramatical diría: sustantivo femenino que en esta acepción puede aplicarse a cualquier persona. Ejemplo: «él te inculpa». No hace falta cambiar la palabra. Basta con cambiar a quién se le pone.

Ejemplos de uso, primera serie

Los diccionarios ilustran cada acepción con ejemplos. La canción ofrece muchos, y lo hace con una fórmula fija que abre cada estrofa: «esta es la historia de la empatía de la arpía». Es una fórmula de narración oral, de cuento que se cuenta junto al fuego o de romance de ciego en una plaza. Esta es la historia de, y a continuación lo que pasó.

Primer ejemplo: «veinte, treinta o cuarenta años, eso da igual, solo cambia si son dos o diez mil engaños». La edad no importa. Lo que cambia es la cantidad. Es un ejemplo que sirve para la definición porque deja claro que no hablamos de un error puntual sino de un patrón con contador.

Segundo ejemplo: «y aun así celebra contigo el cumpleaños». Aquí está la escena de Fineo. La mesa servida, la tarta, las velas, y la arpía sentada a tu lado, celebrando. No baja del cielo a robarte la comida. Se la come contigo. Es mucho más inquietante que la versión griega, porque en la mitología al menos sabías quién era el enemigo. Aquí sopla las velas a tu lado.

Tercer ejemplo: «si enfermas por su culpa, no importa, él te inculpa». El daño provoca enfermedad y la arpía responde dando la vuelta a la culpa. Es el ejemplo que ilustra el mecanismo completo: hacer daño, negar el daño y acusar al dañado.

Cuarto ejemplo: «aunque le conozcas desde hace más de veinte años, esta es la historia de dos extraños». Es el ejemplo más triste de la serie. Veinte años de conocimiento y, al final, dos desconocidos. La arpía empática no solo hiere: borra la historia compartida, la convierte en algo que nunca fue lo que parecía.

Ejemplos de uso, segunda serie

La segunda parte de la canción cambia el ritmo. Las estrofas se vuelven más cortas, de dos versos tras la fórmula, y cada una describe un contraste entre lo que se veía por fuera y lo que pasaba por dentro.

Collage con un detalle de la carátula de «La empatía de la arpía» y las carátulas de «My Favorite Artist», «El narcisista», «Gaslighting»

Quinto ejemplo: «de la sonrisa que fingía mientras por dentro te escupía». Fuera, sonrisa. Dentro, escupitajo. Es la definición de la hipocresía en una sola línea, con una imagen física que no deja lugar a dudas.

Sexto ejemplo: «se aprendió tu herida entera para apretar donde dolía». Este es el ejemplo central de la entrada, el que mejor define la acepción. La ficha de mikesaintlouis.com dice que es una de las frases más duras que Mike ha escrito. Aprenderse la herida entera requiere paciencia, atención, memoria. Requiere, de hecho, empatía. Y todo eso al servicio de apretar.

Séptimo ejemplo: «te miraba con ternura mientras por dentro te vendía». Vuelve el esquema de dentro y fuera. La ternura en los ojos, la traición en las manos. El verbo vender tiene aquí algo de mercado, de transacción: tu intimidad convertida en mercancía.

Octavo ejemplo: «prometía ser refugio y era una habitación sin salida». Es el ejemplo más espacial de la serie. La arpía se presentaba como un lugar seguro, y al entrar resultaba ser una trampa. Un refugio tiene puerta para entrar y para salir. Una habitación sin salida solo tiene la primera.

Uso intensivo: el tarareo

Los diccionarios a veces incluyen una nota sobre la intensidad con que se usa una palabra. La canción termina con su propia nota de intensidad: un tarareo sin palabras, «mmmmmmmmm», seguido de una frase que se repite ocho veces: «y le daba igual cuando llorabas».

Es la única parte de la canción que no empieza por «esta es la historia». La fórmula de cuento desaparece y queda solo el hecho, dicho una y otra vez. Ya no hay narración: hay insistencia. La nota del diario dice que Mike no quiso resolverlo con un giro, ni con un mensaje de esperanza, ni con una venganza, sino dejarlo ahí, insistiendo, como insiste la memoria cuando por fin entiendes lo que pasó.

Para la entrada del diccionario, ese final sería el ejemplo definitivo. Todo lo anterior se resume en que le daba igual. La empatía que se aprendió tu herida nunca sirvió para sentir lo que tú sentías. Servía para saber dónde estaba. Cuando llorabas, la arpía tenía toda la información y ninguna reacción.

Ocho veces, además, es un número que pesa. Una vez es una queja. Dos, una insistencia. Ocho veces es una constatación que ya no admite discusión.

Sinónimos y antónimos

Una buena entrada de diccionario incluye sinónimos. Para la arpía empática, la canción sugiere varios sin nombrarlos: hipócrita, traidor, manipulador. En el propio planeta hay canciones con esos títulos o parecidos, como «Hipócritas» o «Gaslighting», que describen otras formas de la misma crueldad.

Los antónimos son más interesantes. El contrario de la arpía empática no es una persona sin empatía. Es una persona con empatía que la usa para cuidar. Es decir, alguien que también se aprende tu herida entera, pero para no apretar nunca ahí. La canción no lo dice, pero la definición lo pide.

Remisiones

Los diccionarios remiten de una entrada a otra con una flecha o un «véase». La entrada de la arpía empática remitiría a «El narcisista», otra canción del planeta sobre quien manipula, y a la nota del diario sobre la mitología griega en el planeta, donde las criaturas y los dioses de los mitos aparecen repartidos por las letras.

También remitiría, con cuidado, a los recursos de ayuda. Quien reconozca en esta canción a alguien de su vida, y lo esté pasando mal, puede hablar con un profesional. En España, el 024 atiende de forma gratuita y confidencial a cualquier hora a quien tenga pensamientos de hacerse daño, y el 112 está para las emergencias.

Nota de uso

Las entradas más cuidadas de un diccionario incluyen una nota de uso, un párrafo que explica en qué contextos conviene emplear la palabra y en cuáles no. La de la arpía empática diría algo así.

Ficha de la canción «La empatía de la arpía» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

Se usa para describir a alguien de confianza, nunca a un desconocido. La arpía empática necesita tiempo para aprenderse la herida, y eso solo pasa con quien ha estado cerca: una pareja, un amigo de muchos años, alguien de la familia, alguien con quien se celebran los cumpleaños. La letra lo deja claro con sus cifras: veinte, treinta o cuarenta años, más de veinte años de conocerse.

Se usa en pasado más que en presente. Casi siempre se averigua tarde, cuando la herida ya está apretada. Por eso la canción cuenta todo como una historia ya ocurrida: fingía, escupía, dolía, vendía, era.

Y no se usa a la ligera. Llamar arpía empática a alguien que simplemente se equivocó, o que hirió sin querer, sería vaciar la palabra. La acepción exige las dos cosas a la vez: saber dónde duele y elegir apretar ahí. Sin esa elección deliberada, hay torpeza, hay egoísmo, hay muchas otras cosas, pero no hay arpía.

Con esa nota, la entrada queda completa. Quien la consulte sabrá qué significa la palabra, de dónde viene, cómo se ha usado y a quién se le puede aplicar con justicia.

Ilustración

Los diccionarios enciclopédicos acompañan algunas entradas con una lámina. La de esta entrada sería la portada del single, que ya parece pensada para eso.

Es una escena de teatro de marionetas. Sobre un fondo oscuro con cortinas rojas, un hombre con barba y el pelo revuelto y oscuro mira hacia abajo con los brazos abiertos. Lleva una chaqueta de cuero rosa fucsia abierta, una camiseta negra y una cruz colgada al cuello. Tiene los brazos y el pecho tatuados. De sus muñecas y de sus brazos salen hilos rojos que suben hasta dos manos enormes, sucias y huesudas, que asoman por arriba sujetando una cruceta de madera. En la parte inferior, unas velas encendidas.

El título, «LA EMPATÍA DE LA ARPÍA», aparece arriba en letras doradas, y debajo, en rosa, el nombre de Mike Sain't Louis entre dos flechas.

La imagen funciona como lámina porque explica la acepción sin palabras. Quien está en el centro parece moverse por su cuenta, pero cada gesto lo deciden unas manos que no se ven enteras. Las manos de la arpía no tienen cara. Solo tienen garras, que es justo lo que la nota del diario decía quedarse del mito.

Ficha técnica

«La empatía de la arpía» es la pista 91 de «El día de la liberación», el tercer disco de la trilogía, y llega justo después de «My Favorite Artist». En la lista numerada de singles de la web aparece como la 263 de 273, entre «Tampoco te escandalices tanto» y «Mi novio de Albacete».

El videoclip oficial dura tres minutos y veintinueve segundos. La ficha del single la etiqueta como indie pop, pop alternativo, queer pop y camp.

La estructura como diccionario

Hay una última razón para leer esta canción como una entrada de diccionario, y es su forma. Las estrofas no avanzan como una historia con principio, nudo y desenlace. Se acumulan como acepciones. Cada «esta es la historia» abre una ficha nueva con un rasgo distinto: el número de engaños, el cumpleaños, la culpa, los veinte años, la sonrisa, la herida, la ternura, el refugio.

Al final, como en un buen diccionario, lo que queda es una definición completa construida a base de ejemplos. Nadie te explica en abstracto qué es una arpía empática. Te enseñan ocho casos y un tarareo, y cuando termina la canción ya sabes reconocerla.

Eso es lo que hace un diccionario cuando funciona: no solo te dice qué significa una palabra, sino que te ayuda a reconocer la cosa cuando la tienes delante. Si alguna vez alguien se aprende tu herida entera, ya tendrás la palabra.

La canción está en Spotify. Y para quien escriba sobre música, la información del proyecto está en la sala de prensa del planeta.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «La empatía de la arpía»?

De alguien que usa la empatía para hacer daño: escucha, comprende y se aprende la herida del otro para apretar justo donde duele. La letra lo cuenta como una historia que se repite, con estrofas que empiezan siempre por «esta es la historia», y termina con un tarareo y una frase repetida ocho veces: «y le daba igual cuando llorabas».

¿Qué es una arpía en la mitología?

En la mitología griega, las arpías eran criaturas aladas, con rostro de mujer y cuerpo o garras de ave, que arrebataban cosas y personas. Su nombre viene de un verbo griego que significa arrebatar. El episodio más conocido es el del rey Fineo, al que robaban la comida de la mesa hasta que los Argonautas las expulsaron.

¿Por qué la arpía de la canción es un hombre?

En la letra quien te inculpa es «él». En la nota del diario sobre la canción, Mike explica que el insulto de arpía se ha usado siempre contra mujeres y que aquí lo coloca sobre quien ejerza esa crueldad, sea del género que sea, con el punto camp de darle la vuelta al diccionario.

¿En qué disco está?

Es la pista 91 de «El día de la liberación», justo después de «My Favorite Artist». En la lista numerada de singles de la web es la 263 de 273, y el videoclip oficial dura 3:29.

¿Quién hace la canción?

Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. La letra es suya; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial.

Más notas

Apoyar en Ko-fi