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Humor

Prospecto: información para el paciente de «Me He Tomado una Pastilla Gay»

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Portada de «Me He Tomado una Pastilla Gay», canción de Mike Sain't Louis

Lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a escuchar este medicamento, porque contiene información importante para usted.

Conserve este prospecto, ya que puede tener que volver a leerlo. Si tiene alguna duda, no consulte a su médico ni a su farmacéutico: consulte a su prima, la que se fue a vivir a Chueca en 2004 y no ha vuelto a Móstoles más que en Nochebuena. Este medicamento se le ha recetado solamente a usted, y no debe dárselo a otras personas, aunque tengan los mismos síntomas que usted, porque esas personas ya se lo han tomado por su cuenta.

Si experimenta efectos adversos, consulte la sección 4. Si no experimenta ninguno, revise la dosis: algo está haciendo mal.

1. Qué es Pastilla Gay y para qué se utiliza

«Me He Tomado una Pastilla Gay» es una canción de Mike Sain't Louis incluida en «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», uno de los tres discos de la trilogía GAYFOLK. Pertenece al grupo farmacoterapéutico de los temas camp de alta concentración, junto a otros principios activos del catálogo como «Kaaa-miga» o «Buscando el polvo perfecto».

Está indicada para el tratamiento sintomático de una afección muy extendida en la población española: la creencia de que ser gay se pega. Se manifiesta en sobremesas de domingo, en grupos de WhatsApp familiares con nombre de santo, en comentarios de vídeos y en tías que preguntan, mirando al techo, si «eso» se lo han pegado en la universidad.

La canción actúa por reducción al absurdo. Si lo gay se pudiera tomar, alguien tendría que haberse tomado la pastilla. Pues ya está. El protagonista se la ha tragado entera y sin agua, y lo anuncia con la tranquilidad de quien informa del tiempo:

«Ya sabes lo que hay / Me he tomado una pastilla gay»

No hay segunda línea de defensa. No hay explicación. No hay «es que yo nací así», ni gráficos, ni manual de la asociación de padres. Hay una pastilla y una frase de barra de bar. Ya sabes lo que hay. Se acabó la consulta.

El diario ya analizó la canción como camp que no pide permiso. Este prospecto no repite el diagnóstico. Hace lo que hacen todos los prospectos: explicar cómo se toma una cosa que nadie se lee.

2. Qué necesita saber antes de empezar

No tome Pastilla Gay si es usted alérgico a la pluma, a las lentejuelas, a la palabra «maricón» dicha con cariño o a cualquiera de los demás componentes de este medicamento (incluidos en la sección 6).

Fotogramas del videoclip oficial de «Me He Tomado una Pastilla Gay», de Mike Sain't Louis

No tome Pastilla Gay si su idea del humor es un monólogo de suegras de 1987. La pastilla le caerá mal y, lo que es peor, usted le caerá mal a la pastilla.

Advertencias y precauciones. Consulte a su conciencia antes de empezar a escuchar si:

  • ha dicho alguna vez «yo no tengo nada en contra, pero que no se besen delante de los niños»;
  • ha preguntado a una pareja de hombres «quién hace de mujer»;
  • cree que la orientación sexual se elige un martes por la tarde, como el color de las cortinas;
  • tiene en casa un libro de autoayuda que promete «curar» algo que no es una enfermedad.

Aquí el prospecto deja el chiste un momento, porque hay información que no admite chiste.

Durante décadas hubo quien sí recetó pastillas, terapias, electrochoques y rezos para «quitar» lo gay. La Organización Mundial de la Salud no sacó la homosexualidad de su clasificación de enfermedades hasta 1990, y el 17 de mayo, el día en que se aprobó aquello, es hoy el Día Internacional contra la LGTBIfobia. En España, la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970 permitía encerrar a hombres homosexuales en centros especiales, y esa parte de la ley no se derogó hasta diciembre de 1978. Y las llamadas terapias de conversión están prohibidas en todo el país desde la Ley 4/2023.

Es decir: la pastilla para quitarlo existió en la cabeza de mucha gente con bata y con sotana. La pastilla para ponerlo, nunca.

Esa es la broma de la canción, y es una broma con la memoria muy larga.

Embarazo y lactancia. Ver sección 4, apartado «la mujer perfecta».

Conducción y uso de máquinas. Pastilla Gay puede producir ganas irrefrenables de bajar la ventanilla en la A-3 y subir el volumen. Si conduce, hágalo en dirección a Benidorm. La ruta completa está en «Madrid to Benidorm».

Uso de Pastilla Gay con otros medicamentos. Informe a su entorno si está tomando, ha tomado recientemente o podría tener que tomar cualquiera de los siguientes:

  • Misa de doce. Interacción moderada. La pastilla no anula el efecto de la misa, pero hace que el sermón sobre la familia dure, subjetivamente, el doble. Se recomienda sentarse al fondo, cerca de la puerta y de la señora que reparte estampitas, que suele tener más sentido del humor que el párroco.
  • Telediario de las tres. Interacción grave. Al combinarse con cualquier noticia de corrupción, la pastilla activa automáticamente el verso del ácido hialurónico, y el paciente se pone a recitarlo con la boca llena de lentejas. Puede provocar atragantamiento y discusiones con el cuñado.
  • Cena de empresa. Interacción impredecible. Si el paciente ha tomado la pastilla antes del segundo plato, existe riesgo de que acabe explicando a Recursos Humanos la diferencia entre «activo», «pasivo» y lo que dice la letra. Se aconseja ir acompañado de una compañera de confianza que sepa sacarle del corro a tiempo.
  • Grindr. Sin interacción conocida. La aplicación lleva años funcionando como si todo el mundo se hubiera tomado la pastilla.
  • Gala de Eurovisión. Efecto potenciado. La pastilla y Eurovisión comparten principio activo y se recomienda tomarlas juntas, con una tabla de puntuaciones impresa y amigos con opiniones fuertes sobre el voto del jurado.
  • Abuela. Interacción variable. Hay abuelas con las que la pastilla no hace nada y abuelas que, tras escuchar el estribillo, preguntan dónde se compra. Estas últimas deben protegerse como patrimonio nacional.

Si está usted tomando además algún medicamento de verdad, recetado por un profesional, siga tomándolo exactamente como le hayan dicho. Esta pastilla no interfiere con nada porque, insistimos, no existe.

3. Cómo tomar Pastilla Gay

Siga exactamente las instrucciones de administración de la letra. En caso de duda, vuelva a escucharla.

Dosis de inicio. La canción empieza con una orden que se repite ocho veces antes de que entre cualquier otra cosa:

«Grábales las caras Juan, las caras»

Ese es el primer comprimido, y conviene entender bien cómo funciona. La pastilla no se toma en privado. Se toma delante de gente. Y lo importante no es lo que le pasa al que se la toma, sino la cara que pone el que mira.

Imagínese la escena. Un bautizo en un salón de celebraciones de la carretera de Toledo. Mesas redondas con mantel de color salmón. Un tío con el pin de una bandera en la solapa. Una prima con vestido de lentejuelas de SHEIN. Y de repente, en mitad del cortador de jamón, el protagonista se levanta, saca una pastilla imaginaria, se la toma con el cava de la casa y dice: ya sabes lo que hay. Y alguien, desde el fondo, grita: «¡Grábales las caras, Juan!».

Esas caras son la canción. La del tío del pin. La de la abuela que no se ha enterado. La del primo que se está aguantando la risa porque él también se la tomó hace tres años. La de la madre, que finge que se le ha caído algo para no tener que mirar.

El camp siempre ha sabido que el escándalo ajeno es el mejor espectáculo de la noche. Quien provoca ya cuenta con la provocación, y en lugar de esconderse se gira hacia la cámara. Por eso la dosis de inicio no va dirigida al paciente. Va dirigida al cámara.

Dosis de mantenimiento. Repetir el estribillo hasta que el entorno se acostumbre. En la mayoría de familias españolas, entre dos y quince Navidades.

Si toma más Pastilla Gay de la que debe. No pasa nada. No existe sobredosis conocida. En los estudios clínicos realizados en la Plaza de Chueca durante el Orgullo, varios pacientes se tomaron la pastilla de forma continuada durante cuatro días y solo presentaron afonía, purpurina en zonas que no se van con agua y una ligera tendencia a llamar «reina» a desconocidos.

Si olvidó tomar Pastilla Gay. No tome una dosis doble para compensar. Lo gay no se olvida. Como mucho, se aplaza.

Si interrumpe el tratamiento. No ocurre nada, porque la pastilla no hacía nada. Siga leyendo.

4. Posibles efectos adversos

Al igual que todos los medicamentos, Pastilla Gay puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran. Los efectos descritos en la letra se clasifican por frecuencia.

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «Ya sabes lo que hay Me he tomado una pastilla gay» de «Me He Tomado una Pastilla Gay»

Muy frecuentes (pueden afectar a más de 1 de cada 10 oyentes).

Rechazo de los formularios de dos casillas. La pregunta «¿activo o pasivo?» llega, tarde o temprano, a la vida de casi todos los hombres gais, como si fuera un trámite de la aduana de Barajas. La letra la despacha de un plumazo: el protagonista no marca ninguna de las dos y elige una tercera vía que este prospecto, por respeto a los menores que lo lean en la farmacia, no va a reproducir. Basta con saber que la canción no cree en los formularios. El deseo no cabe en un desplegable.

Frecuentes (pueden afectar hasta a 1 de cada 10 oyentes).

Comparaciones inesperadas entre la estética y la política. En la segunda estrofa aparecen Sonia y Selena, el dúo pop que representó a España en Eurovisión 2001, metidas en una frase sobre el ácido hialurónico, que el protagonista lanza en plan provocación de barra. Nada de lo que dice la letra es una noticia sobre ellas: están ahí como icono pop, como se nombra a una folclórica para dar color. Lo que importa viene justo después, y es el verso más serio de toda la receta:

«mejor ácido hialurónico / que vivir del cargo público / siendo un corrupto crónico»

Hay que pararse aquí. El ácido hialurónico es una sustancia que el propio cuerpo fabrica y que se usa, entre otras cosas, como relleno en tratamientos estéticos. Durante años, a quien se retoca la cara se le ha juzgado con dureza: que si es falso, que si es vanidad, que si en la tele ya no se le mueve la frente. Y mientras tanto, otras falsedades salen bastante más caras a todo el mundo y aparecen en los telediarios sin que nadie ponga cara de asco.

La letra pone las dos cosas en la balanza de la farmacia y la balanza no duda. El retoque no le quita nada a nadie. Lo otro, sí.

Este efecto adverso tiene una consecuencia secundaria: la pastilla, que parecía solo una broma sexual, se convierte de repente en una pastilla con opinión. Es lo que pasa con el camp cuando se toma en serio. Se ríe del escándalo pequeño para señalar el grande.

Poco frecuentes (pueden afectar hasta a 1 de cada 100 oyentes).

Autodiagnóstico de perfección. Algunos pacientes, tras varias escuchas, se miran al espejo del baño y se proclaman perfectos. La letra lo describe con todas las palabras:

«Soy la mujer perfecta, tengo pene y tengo teta»

El prospecto no va a hacer de catedrático con esta frase, que está escrita para reírse y para provocar a partes iguales. Pero sí va a apuntar dos cosas. La primera: el personaje se declara perfecto justamente por no encajar en ninguna categoría. Lo que en el bautizo de la carretera de Toledo sería un fallo de fábrica, en el planeta es la versión de lujo. La segunda: hay algo de mucha tradición en ese verso. Las folclóricas, las vedettes de revista y las drags de barrio llevan generaciones jugando con el cuerpo y con el género delante de un público que primero se escandaliza y luego no se pierde ni una función. La pastilla no inventa nada. Se suma a la cola.

Raros (pueden afectar hasta a 1 de cada 1.000 oyentes).

Deseo súbito de llamar a la tía Encarna para contarle que se ha tomado usted la pastilla. Se recomienda esperar al día siguiente y hacerlo por audio de WhatsApp, a ser posible desde el Mercadona, con la cola de la pescadería de fondo, para que suene más natural.

Muy raros (pueden afectar hasta a 1 de cada 10.000 oyentes).

Que alguien de la familia se ría. Si ocurre, apúntelo en el calendario. Es el principio del final del tratamiento.

Frecuencia no conocida.

Que el oyente descubra, a mitad de la segunda escucha, que la canción le está tomando el pelo a él. Ha pasado. El paciente creía que la pastilla iba de sexo y de provocación, y resulta que iba de las caras de la gente. De la suya también.

Comunicación de efectos adversos. Si experimenta cualquier tipo de efecto adverso, puede comunicarlo directamente en la cola del baño del bar más cercano. Mediante la comunicación de efectos adversos, usted contribuye a proporcionar más información sobre la seguridad de este medicamento y, de paso, hace amigos.

5. La única pastilla que sí existe

Aquí el prospecto tiene que salirse del guion, porque sería mentira no decirlo.

Collage con un detalle de la carátula de «Me He Tomado una Pastilla Gay» y las carátulas de «Kaaa Miga», «Buscando el polvo perfecto», «Madrid to Benidorm»

Hay una pastilla real que mucha gente del colectivo conoce y que nada tiene que ver con volverse gay: la PrEP, la profilaxis preexposición frente al VIH. No convierte a nadie en nada. Sirve para prevenir una infección, se receta tras una valoración sanitaria y en España se financia en la sanidad pública desde 2019 para las personas que cumplen los criterios. Si alguien tiene dudas sobre ella, la respuesta está en un centro sanitario o en una consulta especializada, y no en una canción ni en un diario de un planeta rosa.

El planeta lo menciona por una razón sencilla. Durante décadas, la única relación entre las pastillas y los hombres gais que salía en los periódicos era la del miedo y la enfermedad. Que hoy una canción pueda hacer chistes con una «pastilla gay» imaginaria es, entre otras cosas, señal de que algo ha cambiado. Hay que haber pasado mucho para poder reírse así.

Esta sección no tiene chiste. Es la única.

6. Conservación

Mantener este medicamento fuera de la vista y del alcance de los homófobos, que lo usan mal.

Conservar a temperatura de discoteca, entre 24 y 31 grados, con un margen de sudor. Proteger de la luz natural: la pastilla funciona mejor con neón.

No utilice este medicamento después de la fecha de caducidad que aparece en el envase. Ah, no: no caduca. Las canciones del planeta se pueden escuchar y descargar sin fecha, y el videoclip oficial sigue en su sitio, en la página del vídeo.

Los medicamentos no se deben tirar por los desagües ni a la basura. Si ya no quiere esta canción, pásesela a un primo. Pregunte en su farmacia cómo deshacerse de los prejuicios que ya no necesita. De esta forma ayudará a proteger el medio ambiente y la cena de Nochebuena.

7. Contenido del envase e información adicional

Composición de Pastilla Gay.

Ficha de la canción «Me He Tomado una Pastilla Gay» con su carátula: disco «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis
  • Principio activo: una frase repetida hasta el cansancio, «las caras, Juan, las caras».
  • Excipientes: ácido hialurónico, un cargo público imaginario, un formulario de dos casillas roto, una «mujer perfecta» autoproclamada y una buena dosis de «ya sabes lo que hay».
  • Colorante: rosa planeta.

Aspecto del producto y contenido del envase. Pastilla Gay se presenta en formato single, con portada propia, y forma parte de «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk». También se puede tomar en Spotify, en dosis de unos cuatro minutos y medio.

Titular de la autorización de comercialización. Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño. La letra es suya y está escrita sin IA. La música y las voces están hechas con herramientas de inteligencia artificial como Suno. Él no pone la voz en ningún tema: escribe, compone y produce. Todos los datos oficiales del proyecto están en la sección de prensa, para quien necesite el dossier completo y no solo el prospecto.

Responsable de la fabricación. Un planeta llamado Gayfolk, situado, según los mapas del propio planeta, a medio camino entre la copla, el tecno de gasolinera, la sauna y el plató de «Sálvame».

Fecha de la última revisión de este prospecto. Hoy, con resaca.

Nota del farmacéutico de guardia

Los prospectos los escribe gente seria, con miedo a las demandas, para que nadie los lea. Este lo ha escrito el planeta para que se lea entero, y aun así sabe que la mayoría ha bajado directamente hasta aquí. Normal. Es lo que hace todo el mundo con los prospectos de verdad: abrir la caja, desplegar el papel, mirar el dibujo y tirarlo.

Y conviene confesar una cosa, porque el planeta siempre se ríe primero de sí mismo. Este prospecto también es una pastilla. Lleva un rato larguísimo explicando con tono de laboratorio una canción que se explica sola en dos frases, con sus secciones numeradas, sus frecuencias inventadas y su farmacéutico de guardia. Si eso no es tomarse demasiado en serio una broma, que venga alguien y lo diga. Pero el camp funciona exactamente así: se coge algo pequeño, una frase de barra, una orden a un tal Juan, y se le pone un envoltorio de solemnidad que no le corresponde. La solemnidad es el chiste. El chiste es la verdad.

Así que, para quien haya bajado directamente, el resumen.

La pastilla no existe. Nunca existió. Nadie se hace gay por tomarse nada, ni por ver una serie, ni por escuchar una canción, ni por juntarse con quien no debe en el instituto. Lo que sí existió fue mucha gente intentando quitarlo con pastillas, con curas y con leyes. Y lo que existe ahora es una canción que se ríe de todos ellos con un estribillo de dos frases y una orden a un tal Juan para que no se pierda ninguna cara.

El planeta tiene un apartado entero sobre lo camp, por si alguien quiere saber por qué este humor funciona como funciona. La versión corta: porque es más difícil humillar a quien ya se está riendo.

Y ahora sí, la posología definitiva, la que el farmacéutico apunta con rotulador en la caja para que no se le olvide al cliente:

Una escucha antes de la cena familiar. Otra durante el postre, si hay valor. Y la tercera de vuelta a casa, en el coche, con la ventanilla bajada, pensando en las caras.

Sobre todo, en las caras.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Me He Tomado una Pastilla Gay»?

Lleva al absurdo la vieja idea de que lo gay se contagia o se toma. Si existiera una pastilla, el protagonista ya se la ha tomado, y el estribillo lo resume: «Ya sabes lo que hay / Me he tomado una pastilla gay».

¿Qué significa «Grábales las caras Juan, las caras»?

Es la orden que abre la canción y se repite varias veces. Pide que alguien grabe las caras de quienes miran escandalizados: el foco pasa del protagonista a la reacción del público.

¿En qué disco está?

En «Ojalá Se Pudiera Viajar a Gayfolk», uno de los tres álbumes de la trilogía GAYFOLK de Mike Sain't Louis.

¿Quién la ha escrito?

La letra es de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, escrita sin IA. La música y las voces están hechas con herramientas de inteligencia artificial como Suno.

¿Existe alguna pastilla que haga gay a alguien?

No. La orientación sexual no se toma ni se contagia. La Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la homosexualidad una enfermedad en 1990, y en España la Ley 4/2023 prohíbe las terapias de conversión.

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