Planeta Gayfolk

Salud mental

Parte meteorológico de una habitación: «No me aparece una ilusión», niebla cerrada y una rendija al final

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Portada de «No Me Aparece una IlusióN», canción de Mike Sain't Louis

Buenas noches. Este es el parte meteorológico del planeta. Hoy no vamos a hablar de borrascas atlánticas ni de la calima que sube desde el Sáhara hasta las islas. Hoy el mapa es más pequeño. Cabe en un piso. Es una habitación con la persiana a medio bajar, una cama deshecha y una persona dentro.

El parte de hoy se basa en «No me aparece una ilusión», la pista 80 del primer disco de la trilogía. Es una canción sobre la depresión, escrita desde dentro, sin adornos. Y como toda buena descripción del ánimo, está llena de tiempo atmosférico: sol, oscuridad, colores, túneles, aire. Vamos a leerla como lo que parece: un pronóstico.

Una advertencia antes de empezar, como en los avisos de la Agencia de Meteorología. Si al leer esto reconoces el tiempo que hace en tu propia habitación, no lo dejes pasar. Habla con alguien. Pide cita con tu médico. Y si en algún momento aparecen ideas de hacerte daño, el 024 atiende a cualquier hora, gratis y sin juicios. En peligro inmediato, 112.

Situación general: borrasca estacionaria sobre cuatro paredes

El estribillo describe la situación general. Una borrasca que no se mueve:

«No me apetece salir de la habitación / No encuentro la fuerza, la motivación / Y estoy solo entre estas cuatro paredes»

Los meteorólogos llaman estacionaria a la borrasca que se queda quieta sobre la misma zona durante días. Llueve, para, vuelve a llover. El cielo no se abre. Así describe la canción el estado de ánimo: algo que no avanza. Mañana igual que hoy. Pasado mañana igual que mañana.

La habitación es el centro de la borrasca. No es una cárcel con barrotes, porque la puerta está abierta y nadie impide salir. Es algo más difícil de explicar a quien no lo ha vivido: no apetece. No hay fuerza. Las piernas pesan como si llevaran botas de agua llenas. Y la gente de fuera, la que ve el cielo despejado desde su balcón, a veces no entiende por qué no sales a pasear si hace buen día.

La respuesta es que dentro no hace buen día. Dentro la presión atmosférica es otra.

Visibilidad: reducida, incluso entre multitudes

Una de las líneas más precisas de la canción es la que describe la visibilidad:

«Siempre apartado entre tanta gente.»

Atención a este fenómeno, porque es de los que más confunden. La depresión no solo aparece en soledad. Se puede estar rodeado de gente y seguir en la niebla. En una cena de cumpleaños, en la oficina, en una discoteca del planeta con la música a tope. Todo el mundo ríe y uno lo ve todo como a través de un cristal empañado.

Es lo que en meteorología se llama niebla de irradiación, la que se forma en los valles en las noches despejadas. Desde arriba, desde la montaña, el día es perfecto. Abajo, en el valle, no se ve la mano delante de la cara. Mucha gente vive en ese valle mientras sus amigos, desde la montaña, le mandan fotos del sol.

Para quien acompaña, este dato es importante. Que alguien vaya a las fiestas no significa que esté bien. Que se ría en las fotos tampoco. A veces la persona más apartada es la que está en el centro del grupo.

Temperatura: ningún calor

La canción da también el dato de temperatura, y es bajo:

Fotogramas del videoclip oficial de «No Me Aparece una IlusióN», de Mike Sain't Louis

«No siento el calor de ningún amor.»

No es que no haya amor alrededor. Es que no se siente. Esto también es parte del cuadro. La depresión tiene la capacidad de apagar los receptores. La madre llama, el amigo escribe, el perro se acurruca a los pies, y el calor no llega. Es como estar en una casa con calefacción y tener frío igual, porque el frío viene de dentro.

Quien vive esto suele sentirse culpable. Debería sentir algo. Me quieren y no lo noto. Soy un desagradecido. Esta crónica quiere decir con claridad que no es culpa de nadie. Es el tiempo que hace. Y el tiempo cambia, aunque desde dentro de la borrasca parezca imposible.

Índice de luz: cero colores

Llegamos al dato más gráfico del parte. La canción describe un cielo sin color:

«No hay colores a mi alrededor / No encuentro el valor para pedir perdón / No veo el final de este túnel sin luz»

Un cielo gris plomo, de esos que en Madrid aparecen algunos días de enero y no se van en una semana. Todo parece igual: los edificios, la ropa, las caras. Lo que antes tenía color, la música favorita, la comida que gustaba, los planes, se vuelve del mismo tono apagado.

En el planeta, donde todo es purpurina, lentejuela y neón, esta línea pesa el doble. Es un universo construido sobre el color. El camp, la estética de la exageración, el brillo de las verbenas. Que una canción del mismo disco diga «no hay colores a mi alrededor» es una manera de mostrar que el brillo no es una obligación. Que el planeta también tiene días grises y que caben en él.

Y luego el túnel. Imagen clásica, casi un tópico, pero exacta. La sensación de estar en un pasadizo sin ver la salida. Lo importante del túnel, sin embargo, es que tiene otro extremo. Que no se vea no quiere decir que no exista. Los túneles de las carreteras de montaña tienen curva, y por eso no se ve la luz hasta que estás muy cerca.

Previsión de sol: indiferencia

Hay una línea que cualquier meteorólogo leería con preocupación:

«No me importa si el sol vuelve a brillar.»

Es el dato más serio del parte. Ya no es que no haga sol. Es que no importa si vuelve. Es la pérdida de esperanza, que es uno de los síntomas centrales de la depresión y uno de los que más conviene vigilar.

Aquí el parte tiene que ser responsable. Si la falta de ganas se convierte en sensación de que nada tiene sentido, de que no hay futuro, de que sería mejor no estar, eso ya no es una borrasca que se va a ir sola. Es una alerta roja. Y las alertas rojas se atienden: con el médico, con un profesional de la salud mental, con el 024. El diario tiene una nota que lo dice muy bien desde el título: pedir ayuda no es fracasar.

Fenómeno persistente: el estribillo que no se va

Un dato técnico que el oyente notará enseguida. El estribillo de la canción se repite muchas veces, casi sin variación. No me apetece salir de la habitación. No encuentro la fuerza. Estoy solo entre estas cuatro paredes. Una vez, y otra, y otra. Las estrofas nuevas aparecen entre medias, pero el estribillo vuelve siempre, igual que la nube que se queda pegada a la cima de una montaña.

Algún oyente con prisa podría pensar que es una canción repetitiva. Esta crónica cree que la repetición es el contenido. Así es exactamente como se vive una depresión: los mismos pensamientos, en el mismo orden, todos los días. Te levantas y ahí están. Comes y ahí están. Te acuestas y siguen. La mente da vueltas a la misma frase como un disco rayado.

La canción no lo explica: lo hace sentir. Y por eso, cuando por fin aparece la frase nueva del final, la del «pero algo en mí pide respirar», suena tan distinta. Después de tantas vueltas al mismo estribillo, cualquier verso diferente es un cambio de tiempo.

Fenómeno asociado: la máscara que ya no se sostiene

Hay otra línea que merece su propio apartado en el parte:

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «No, pero algo en mí pide respirar Tal vez algún día logre despertar.» de «No Me Aparece una IlusióN»

«No me atrevo ni siquiera a fingir.»

Mucha gente con depresión pasa largas temporadas fingiendo. Sonríe en el trabajo, contesta «bien» cuando le preguntan, pone un emoji alegre en el grupo de amigos. La máscara cansa muchísimo, pero se sostiene. Hasta que un día no. Hasta que fingir también requiere una fuerza que ya no queda.

En el planeta la máscara es un tema conocido. La comunidad LGTBI sabe mucho de fingir: fingir en casa, fingir en el colegio, fingir en el pueblo. Muchas personas aprendieron de niñas a esconder lo que sentían para estar a salvo. Esa habilidad, que en su momento protegió, más tarde puede volverse en contra, porque permite ocultar el sufrimiento durante tanto tiempo que nadie se da cuenta.

Por eso esta línea, que parece de derrota, tiene un lado útil. Cuando ya no se puede fingir, el sufrimiento se hace visible. Y lo visible se puede atender. Si alguien de tu entorno ha dejado de fingir que está bien, no lo veas como un empeoramiento solamente. Velo como una oportunidad de llegar a él.

Evolución horaria: la mañana, la tarde y la noche

Los partes buenos dan la evolución a lo largo del día. La canción no lo hace de manera explícita, pero quien conoce la depresión sabe cómo suele ir.

Las mañanas son a menudo lo peor. El despertador suena y el cuerpo se niega. La cama tira como un imán. La lista de cosas por hacer parece una montaña. Es la hora en que la frase «no me apetece salir de la habitación» se cumple con más fuerza.

Las tardes pueden traer un respiro pequeño. Un poco más de energía, una llamada que se contesta, un plato que se cocina. No siempre, pero a veces. Por eso los profesionales recomiendan aprovechar esos ratos para lo poco que se pueda: una ducha, un paseo corto, un mensaje.

Y las noches son otra historia. Algunas personas no pueden dormir y otras duermen demasiado. Los pensamientos se agrandan con la oscuridad. Es la hora en que aparece el «no veo el final de este túnel». Si es tu caso, recuerda que lo que la mente dice a las cuatro de la madrugada no es fiable. Por la mañana las cosas suelen verse de otra manera, aunque sea un poco.

Viento: un nombre que entra por la rendija

En medio de tanta calma chicha, la canción deja colarse una corriente de aire. Casi al final, una línea que cambia el tono:

«Y en mis pensamientos sólo estás tú.»

No sabemos quién es ese tú. La canción no lo dice, y esta crónica no va a inventarlo. Puede ser alguien que se fue, alguien que se echa de menos, alguien que no sabe que ocupa ese sitio. Lo que importa es el dato meteorológico: dentro de la habitación cerrada sigue habiendo un pensamiento dirigido hacia fuera. Una corriente. Algo que conecta con otra persona.

Las corrientes de aire, en las casas cerradas, son señal de que hay una rendija. Y por las rendijas, tarde o temprano, entra luz.

Mejoría prevista: algo pide respirar

Y entonces llega el final del parte, que es lo más importante de la canción. Después de tantos «no», la última estrofa abre una ventana:

Collage con un detalle de la carátula de «No Me Aparece una IlusióN» y las carátulas de «Una ilusión», «La Música Me Está Salvando», «Ruido En Mi Mente»

«No, pero algo en mí pide respirar / Tal vez algún día logre despertar.»

Es la primera frase de la canción que empieza con un «no» y termina con un «pero». No, pero algo en mí pide respirar. La negación sigue, pero ya no está sola. Hay una parte de la persona, pequeña, sin fuerzas todavía, que pide aire. Que quiere seguir.

Y la previsión: tal vez algún día. No es una promesa. No dice «mañana saldrá el sol». Dice tal vez. Es la previsión más honesta que puede hacerse desde dentro de una depresión, y por eso es creíble. Nadie que esté en el fondo del pozo se cree un «todo va a ir bien». Pero un «tal vez» sí se puede sostener.

En términos de parte meteorológico, sería algo así: probabilidad de mejoría, baja pero no nula. Se esperan claros en los próximos días o semanas, sobre todo si se toman medidas. Y aquí es donde el parte deja de describir el tiempo y empieza a recomendar.

Recomendaciones para la población

Igual que los avisos de temporal recomiendan no salir a la carretera o asegurar los toldos, este parte deja unas recomendaciones. No sustituyen a un profesional, pero ayudan.

Para quien está en la habitación. No esperes a tener ganas para pedir ayuda: las ganas son justo lo que la depresión se lleva. Pide cita con tu médico de cabecera aunque te parezca exagerado. Cuéntale a una persona de confianza cómo estás, con la frase más corta que te salga. Intenta pequeñas cosas: abrir la persiana, ducharte, bajar a por el pan. No como solución, sino como prueba de que el cuerpo todavía responde. Cada una de esas cosas cuenta, aunque nadie la aplauda. El diario tiene una nota sobre caminar y salud mental que explica por qué un paseo corto puede ayudar.

Para quien está fuera. No digas «anímate», ni «tienes que pensar en positivo». Funcionan tan poco como decirle a la lluvia que pare. Mejor «estoy aquí» o «¿qué necesitas?». Ofrece cosas concretas: te acompaño al médico, te traigo la compra, me quedo un rato contigo viendo una serie. El diario lo explica con detalle en la nota sobre cómo acompañar a alguien deprimido.

Para las dos partes. Si aparecen ideas de muerte o de hacerse daño, no esperéis. 024, a cualquier hora. 112 si hay peligro inmediato.

Mapa de la zona: las canciones vecinas

Todo parte meteorológico muestra un mapa con las zonas cercanas, y este también. En el mismo disco, «No me aparece una ilusión» tiene a su alrededor un paisaje muy variado. Justo antes suena «El narcisista», una tormenta de otra naturaleza, de rabia y no de tristeza. Justo después llega «Chihuahua», que es un claro absoluto: una canción de discoteca en inglés para bailar con un perro pequeño bajo las luces.

Esa vecindad tiene algo de clima mediterráneo. Un día llueve, al siguiente sale el sol sin avisar. El disco no ordena las emociones de más triste a más alegre. Las mezcla, como se mezclan en la vida. Y eso también es un mensaje: después de la pista 80 viene la 81. Después de la habitación cerrada, una pista de baile con un chihuahua.

Hay además en el catálogo una canción hermana, «Una ilusión», cuyo título dialoga con este. Una se llama «Una ilusión». La otra, «No me aparece una ilusión». Es como si el planeta tuviera un parte con el pronóstico favorable y otro con el adverso, y el oyente pudiera elegir cuál leer según el día.

El idioma del tiempo

Un último apunte sobre por qué funciona tan bien leer esta canción como un parte. El castellano está lleno de expresiones que mezclan el tiempo y el ánimo. Estar nublado. Tener un día gris. Estar de bajón, como la presión. Ver las cosas negras. Que te caiga un chaparrón. Estar en las nubes. Que se te abra el cielo.

Ficha de la canción «No Me Aparece una IlusióN» con su carátula: disco «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», letra y producción de Mike Sain't Louis

La depresión, como el tiempo, no se elige. Nadie decide que mañana va a llover. Y sin embargo hay cosas que se pueden hacer: llevar paraguas, no salir sin abrigo, buscar refugio, avisar a los demás. La canción no lo dice, porque está escrita desde el centro de la borrasca. Pero su final, ese «algo en mí pide respirar», es lo más parecido a abrir el paraguas que se puede hacer cuando no quedan fuerzas.

Lo que no dice el parte

Todo parte meteorológico tiene un límite: describe, pero no cura. Este también. Leer la canción como un pronóstico ayuda a entenderla, pero la depresión no se va con metáforas. Se va con tiempo, con tratamiento, con acompañamiento, a veces con medicación, a veces con terapia, casi siempre con varias cosas a la vez.

Conviene recordarlo porque las canciones, a veces, nos hacen sentir que ya hemos hecho algo por el hecho de escucharlas. Que si me reconozco en la letra, ya está. No es suficiente. Reconocerse es el primer paso. El segundo es contárselo a alguien. Y si ese alguien es un profesional, mejor.

Para el público del planeta hay un dato más. Las personas LGTBI tienen más riesgo de depresión, por el rechazo, la discriminación y el aislamiento que muchas veces les toca. No es una condena: es una razón más para cuidarse, para buscar profesionales que entiendan la diversidad y para apoyarse en la comunidad. El diario reúne recursos en su nota sobre salud mental LGTBI.

Ficha técnica

«No me aparece una ilusión» es la pista 80 de 90 del álbum «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», y figura como pista 24 de 273 en el catálogo general. Tiene videoclip oficial y se puede escuchar en Spotify.

La letra es de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño. La música y las voces se crean con herramientas de inteligencia artificial, algo que el proyecto declara siempre. Más información en el centro de prensa.

Cierre del parte

Y con esto terminamos el parte de esta noche. Resumen para quien se haya incorporado tarde: borrasca estacionaria sobre una habitación, visibilidad reducida incluso entre multitudes, temperatura emocional baja, ningún color en el cielo, indiferencia ante el sol. Pero, al final del mapa, una corriente de aire y una previsión de mejoría que dice «tal vez».

Para mañana, recomendamos abrir la persiana aunque sea un palmo. Escribir un mensaje. Comer algo caliente, aunque sea una sopa de sobre o una tostada con aceite. Y si el tiempo no mejora, llamar a quien sabe de estas tormentas.

El cielo no se despeja por decreto. Pero se despeja. Lo dicen los registros de todos los inviernos que ya pasaron.

Y si hoy no es el día de abrir la persiana, tampoco pasa nada. Hay días que se pasan en la cama y no son un fracaso: son un día menos de borrasca. Lo único que pedimos desde este parte es que no lo pases a solas. Que alguien sepa dónde estás y cómo estás. Que haya, al menos, una persona al otro lado del cristal mirando el mismo cielo gris y esperando contigo a que escampe.

Los registros del planeta, por cierto, también guardan otra cosa: canciones escritas en mitad de la tormenta que luego sirvieron de paraguas a otros. Esta es una de ellas.

Buenas noches desde el planeta.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «No me aparece una ilusión»?

Retrata la depresión desde dentro: alguien que no quiere salir de la habitación, que no encuentra fuerza ni motivación y que se siente «siempre apartado entre tanta gente». Termina con una pequeña apertura: «algo en mí pide respirar».

¿Qué hago si me siento como dice la canción?

Habla con alguien de confianza y con tu médico de cabecera. La depresión se trata. Si aparecen ideas de hacerte daño, llama al 024, gratuito y disponible las 24 horas; en peligro inmediato, al 112.

¿Por qué un parte meteorológico?

Porque la letra describe el ánimo con imágenes de tiempo y luz: un sol que no importa si vuelve, un túnel sin luz, ningún color alrededor. Esta crónica las ordena como un pronóstico.

¿En qué disco está?

Es la pista 80 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», primera parte de la trilogía GAYFOLK.

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