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«Primer aniversario»: veinte estados vistos, cero «me gusta» y unas bodas de papel con YouTube

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Portada de «Primer Aniversario», canción de Mike Sain't Louis

«20 estados vistos en Whatsapp, mi novio, su madre, mi hermana, mi suegro, mi ex».

Es un verso de «El segundo exacto», pero podría ser el acta notarial de cualquier artista independiente. Cinco nombres y veinte visualizaciones en la lista de quién lo ha visto. Y luego el remate: «Ni un solo 'me gusta', ni tan solo un comentario, / y es hoy en YouTube mi primer aniversario».

Esa última frase acabó convertida en título de canción. «Primer aniversario». Y aquí viene el chiste del calendario: según mikesaintlouis.com, el videoclip se publicó el 21 de octubre de 2025. Ayer hizo un año. El primer aniversario de «Primer aniversario».

Trescientos sesenta y cinco días después de subirlo, el vídeo celebra justo aquello de lo que habla. Es la clase de broma que la vida no hace a propósito y que el planeta recoge con pinzas.

Felicidades. ¿Alguien ha traído tarta?

Mi novio, su madre, mi hermana, mi suegro, mi ex

Antes de llegar a la canción, conviene quedarse un rato con esa lista. Porque es una lista perfecta, de las que no se inventan, se padecen.

Mi novio. Vale, es lo mínimo.

Su madre. La suegra mira. Mira siempre. Mira con la taza de café en la mano y no dice nada, que es su manera de decir mucho.

Mi hermana. Familia de sangre, la que tiene la obligación de verlo y la libertad de no comentarlo.

Mi suegro. El suegro también lo ha visto, y eso tiene su mérito, porque el suegro no ve ni el telediario.

Mi ex. Ahí está la puñalada. El ex sigue mirando. El ex no da «me gusta», pero tampoco se pierde un estado. Es el espectador más fiel y el menos generoso, el que paga la entrada para quedarse con los brazos cruzados en la última fila.

Cinco personas que comparten contigo cama o árbol genealógico. Ninguna aplaude. El verso no se queja de los desconocidos de internet. Se queja de casa.

Un invento que caduca en veinticuatro horas

Ahora, un poco de arqueología digital. Los estados de WhatsApp tal y como los conocemos, con foto, vídeo y garabato encima, llegaron en febrero de 2017. El anuncio en el blog de WhatsApp, firmado por Jan Koum el 20 de febrero, lo presentaba como un regalo por el octavo cumpleaños de la aplicación, el 24 de febrero. TechCrunch lo contó ese mismo día sin anestesia: era una copia de las historias de Snapchat, con la gracia del cifrado de extremo a extremo y con una regla de oro. Todo desaparece a las veinticuatro horas.

O sea, que el aniversario de un artista se anuncia en un formato que nació para autodestruirse. Es como colgar la invitación a tu boda en un pósit al sol.

Hay otro detalle precioso. Ars Technica recordaba que, cuando WhatsApp salió, el estado era su única función: la aplicación servía para decir a los tuyos qué estabas haciendo o dónde estabas. Los mensajes vinieron después. Es decir, WhatsApp nació para lo mismo que el verso: contarle a la familia en qué andas. Y la familia, desde el principio, mirando sin contestar.

Bodas de papel

La palabra «aniversario» tiene un catálogo de regalos con nombre de material. La entrada de aniversario de bodas recoge la tabla clásica: el primer año es de papel, el quinto de madera y el vigésimo quinto de plata, hasta llegar al oro de los cincuenta y el diamante de los sesenta.

Fotogramas del videoclip oficial de «Primer aniversario», de Mike Sain't Louis

El primer aniversario es de papel. No podía ser más exacto.

La misma tabla guarda otra sorpresa para quien lea con lupa: el vigésimo aniversario es de porcelana. Veinte años, porcelana. Veinte estados vistos, cero reacciones. La cifra del verso coincide con la de la vajilla buena, la que se guarda en la vitrina del salón y solo sale en Nochebuena. Nadie lo planeó, claro. Pero el planeta colecciona estas casualidades como otros coleccionan imanes de nevera.

Papel es lo que le queda a quien hace canciones por su cuenta: la libreta de las letras y el contrato que nadie le ha ofrecido. Papel es también lo que no pesa, lo que se lleva el aire. Unas bodas de papel con YouTube son la celebración más frágil que existe, y la canción lo sabe.

Y por cierto, los aniversarios de bodas se celebran casi siempre en privado, dice esa misma entrada, salvo los de veinticinco, cincuenta y sesenta y cinco años, que llevan fiesta con invitados. La canción, por tanto, va contra protocolo: pide invitados para el primero. Pide que alguien venga. Que alguien, por lo menos, toque el corazoncito.

«Eso no da dinero, búscate otra cosa»

Hay que ser claros con una cosa. De «Primer aniversario» no hay letra publicada todavía. La página de letra de la web y la de mikesaintlouis.com recogen el texto con el que Mike Sain't Louis presenta la canción, escrito en primera persona y firmado por él. Lo que aquí se cita de «Primer aniversario» sale de ese texto, no de versos.

Y el texto tiene frases que cortan. Dice que la canción se ríe «de los que dicen "eso no da dinero, búscate otra cosa"».

Esa frase. Todo el mundo que ha querido ser algo poco rentable la ha oído alguna vez. En la entrada del blog oficial donde Mike repasa la canción, la sitúa en su hábitat natural: es la frase que se escucha «en una comida familiar». Entre el segundo plato y el café, con el mantel de hule y la tele puesta sin volumen. «Búscate otra cosa». Como si uno no llevara años buscando.

En «El segundo exacto», la misma frase llega con otro disfraz: «¿Pero qué ganas haciendo eso? / Si no te da dinero». Y luego la despedida más madrileña del catálogo: «A otra cosa mariposa, / a otra cosa mariposón, señor de León, / recibe un cordial saludo campeón».

De mariposa a mariposón en un verso. El refrán de patio de colegio se convierte en insulto de patio de colegio y, de rebote, en etiqueta de orgullo. «Señor de León» y «campeón» rematan con rima de carta comercial, de esas que empiezan con «estimado cliente». El desprecio, devuelto con membrete.

Ni pareja, ni polvos, ni similares

Vuelve un momento a «El segundo exacto», porque justo antes de los veinte estados hay un par de versos que merecen enmarcarse: «Nadie me apoya, ni amigos ni familiares, / ni pareja, ni polvos, ni similares».

La escalera es buenísima. Empieza en serio, con amigos y familiares, que es la queja de toda la vida. Sigue con pareja, que ya duele. Y de repente baja al sótano: ni polvos. Ni los rollos de una noche se han molestado en darle al corazoncito. Y para rematar, «ni similares», la coletilla de prospecto de farmacia, de letra pequeña del seguro.

Ese «ni similares» es el planeta entero en dos palabras. Coge el lamento más serio y le pega una etiqueta de supermercado. Te ríes. Y luego te das cuenta de que lo que acabas de leer es una persona diciendo que nadie la apoya.

Y fíjate en el orden del último verso: «y es hoy en YouTube mi primer aniversario». No dice «hoy es mi primer aniversario en YouTube». Pone el verbo delante, «es hoy», como quien da un golpe en la mesa. Es hoy. No ayer ni la semana que viene. Hoy, que nadie ha comentado.

El problema es tu filtro

«Primer aniversario» no está sola en el tramo del catálogo que contesta a los que opinan. El texto con el que Mike presenta «Esta canción es una mierda», su vecina de tracklist, tiene una frase de pancarta: «si te molesta mi autenticidad, el problema no es mi canción, es tu filtro».

Mike Sain't Louis en un callejón nocturno con espejos de feria y un planeta magenta, con el verso «una carta abierta a todos los que han sentido que su arte no importa» de «Primer aniversario»

Tu filtro. La palabra va con doble sentido. Es el filtro de Instagram que lo deja todo bonito y el filtro mental del que decide de antemano qué merece la pena. En una frase, la crítica se devuelve al remitente.

Y en «Tus letras son basura», otra presentación firmada por él, el tono baja a lo íntimo con dos líneas cortas: «Y sí, quizás mis letras no sean perfectas. / Pero son mías.»

Pero son mías. Una respuesta de tres palabras para la comida familiar y para el ex que mira sin dar like. Lo que se celebra en un primer aniversario no es el éxito. Es la propiedad.

Los aplausos se los lleva quien no se lo curra

Otra frase del texto de Mike, y esta tiene sabor de barrio: los aplausos «se los lleva quien no se lo curra».

«Currar». Verbo de Madrid y de andamio. No es «trabajar». Currar es otra cosa: es lo que haces con las manos manchadas y sin que nadie te lo agradezca. Y aquí aparece la injusticia de toda la vida, la del compañero que se apunta el tanto en la reunión, ahora en versión redes: el que más brilla no siempre es el que más ha sudado.

La canción, según ese mismo texto, quiere reírse de eso. No convertirlo en tragedia. Es el estilo del planeta. Ante la injusticia, primero la carcajada y luego la factura.

Los chihuahuas, como firma

Al final del texto de «Primer aniversario» hay una línea con huella de perro: «Con mis chihuahuas, mi historia y mi verdad». Esa misma firma aparece en las presentaciones de otras canciones del catálogo, como «Esta canción es una mierda» o «Tus letras son basura». Es casi un sello. El sello de la casa, con patas.

Un apunte de enciclopedia, porque los chihuahuas se lo merecen. La entrada de Wikipedia sobre el chihuahua lo presenta como una raza originaria de México, de las más antiguas del continente americano, y como el perro más pequeño del mundo. La hipótesis más aceptada es que desciende del techichi, un perro de compañía de los toltecas. Un linaje milenario metido en un cuerpo que cabe en un bolso.

Hay algo muy camp en firmar así. Frente a la industria y sus contactos, el respaldo del artista son unos perros diminutos. No es la discográfica. Es el chihuahua.

Y el planeta tiene una canción que explica por qué. En «Como a mi chihuahua», la pregunta es si al otro también le late el corazón «a mil por hora como a mí / chihuahua». Cualquiera que haya tenido uno conoce ese corazón, pequeño y a toda máquina. Cuando nadie más da «me gusta», en casa hay alguien que sí se alegra de verte.

Un chico hablando de trompas

Un poco de historia de la plataforma donde se celebra el aniversario. Según la entrada de «Me at the zoo», el primer vídeo de YouTube se subió el 23 de abril de 2005. Dura diecinueve segundos. En él, Jawed Karim, uno de los fundadores, aparece en el zoo de San Diego delante de dos elefantes y comenta lo largas que tienen las trompas.

Diecinueve segundos sobre lo larga que es una trompa. Así empezó todo. Ni plan de marketing ni influencer. Un chaval en un zoo con un comentario de trompas que nadie había pedido.

Según la misma entrada, ese vídeo supera hoy los 440 millones de visualizaciones. Hay esperanza para todos.

Lo cuenta el planeta con media sonrisa, claro. Porque la diferencia entre el primer vídeo de YouTube y el primer aniversario de un artista independiente no es la calidad. Es quién estaba mirando. A Karim lo miró, con el tiempo, el mundo entero. A quien publica desde un piso de Madrid lo miran su novio, su madre, su hermana, su suegro y su ex. Y el ex, encima, sin darle a nada.

Eso es inteligencia artificial

«El segundo exacto», la canción donde vive el verso de los veinte estados, arranca con otra frase de comida familiar: «Eso es inteligencia artificial, / le das a un botón y ya está».

Collage con un detalle de la carátula de «Primer aniversario» y las carátulas de «El segundo exacto», «Esta canción es una mierda», «La insignia de artista»

Aquí la crónica tiene que ser precisa, porque el planeta lo es. Mike Sain't Louis escribe las letras y produce la música y las voces con herramientas de inteligencia artificial, entre ellas Suno. No lo esconde: lo explica en su nota de prensa sobre autoedición e IA, y lo repite en cada ficha. Lo que «El segundo exacto» discute es el «y ya está». La pregunta del final lo dice mejor que cualquier manifiesto: «¿Será que podrá la inteligencia artificial escoger el segundo exacto donde rompiste a llorar?».

Ese es el corazón del asunto. La herramienta pone el sonido; el segundo exacto lo elige quien escribe.

Y aquí la conexión con «Primer aniversario» se vuelve directa. La sospecha de que «le das a un botón» es otra forma de no dar «me gusta». Es mirar el estado y pasar de largo, pero con argumento. Las dos actitudes se parecen mucho: ninguna escucha la canción.

Talento o talón

El catálogo tiene más capítulos de esta guerra. En «La insignia de artista», alguien «bastante importante / con contactos en el mundo de la música» reparte carnés de autenticidad. La letra juega con las palabras como quien juega con un mechero: «¿Eres talento o talón? / ¿Eres revolucionario o eres talonario?».

Talento o talón. Revolucionario o talonario. Dos pares que dicen lo mismo: aquí se mide por la cartera. Y el remate es de clase turista con orgullo: «No soy fatalista, soy realista / Yo en primera clase y tú en turista».

Leída junto a «Primer aniversario», esa canción pone cara al que no aplaude. Ya no está únicamente la familia que mira sin comentar. Está también el señor importante que decide quién merece la insignia. Entre la suegra silenciosa y el portero de la industria, el artista independiente celebra su año con los chihuahuas.

El vecindario del disco

En la web, la tracklist de «El día de la liberación», el tercer disco de la trilogía GAYFOLK, coloca «Primer aniversario» en la pista 59. Justo antes, en la 58, está «Esta canción es una mierda». Justo después, en la 60, «La boca». Un poco más atrás, en la 56, «Autopsia del insomnio», y en la 57, «Hoy toca escuchar a Ismael Serrano».

Que el aniversario vaya después de «Esta canción es una mierda» tiene su guasa. Primero el artista se adelanta a la crítica y llama mierda a su propia canción antes de que lo haga nadie. Luego, una pista después, celebra el año que lleva aguantando eso. Insulto preventivo y fiesta sin invitados, uno detrás de otro.

Un detalle que conviene anotar: el texto que acompaña al videoclip menciona «Descubierto un nuevo planeta llamado GayFolk», el primer disco. Esa misma línea aparece en otras presentaciones del canal, así que funciona como una firma general. La tracklist publicada en la web es la que manda aquí, y la sitúa en el tercero.

En la transmisión de videoclips del planeta, el de «Primer aniversario» dura 3:20 y es el número 45 de 276, entre el de «La boca» y el de «Esta canción es una mierda». En el listado de singles es la pista 200 de 273, entre «My Favorite Artist» y «Karma». De «mi artista favorito» al aniversario sin aplausos, y de ahí al karma. Una carrera artística entera en la cola del listado.

A quien publica y espera

En la entrada del blog oficial, Mike responde a una pregunta sencilla: ¿a quién se la dedicaría? Y la respuesta es una lista que merece copiarse entera: «A cualquier artista independiente, de lo que sea: música, pintura, escritura, cerámica, vídeos de cocina».

Ficha de la canción «Primer aniversario» con su carátula: disco «El día de la liberación», letra y producción de Mike Sain't Louis

Cerámica. Vídeos de cocina. Ahí está la gracia. La canción no se dedica a los genios incomprendidos con bufanda, sino a la señora que sube sus cuencos esmaltados a Instagram y al chaval que graba cómo hace lentejas en un piso compartido de Usera. El arte independiente, sin mayúsculas, con la encimera de fondo.

Luego vienen dos frases cortas que son casi un estribillo: «A quien publica y espera. A quien sigue publicando aunque no llegue nada».

Publica y espera. Es la postura del que mira el móvil bocabajo encima de la mesa, fingiendo que no le importa, y le da la vuelta cada dos minutos.

Y el consejo final del texto es una pequeña travesura: «Escúchala el día que te sientas invisible. Y después, comparte algo tuyo. Aunque sea por llevar la contraria». Llevar la contraria como método. Muy de aquí. Si el mundo no aplaude, se publica otra vez, por pura cabezonería castiza.

Cuando el contador no se mueve

Una línea seria, una sola.

El texto de Mike lo dice sin adornos: la canción es «una carta abierta a todos los que han sentido que su arte no importa». Y en la entrada del blog añade la frase que sostiene todo: lo que vale de verdad «no se mide en reproducciones».

Puede sonar a taza de desayuno. Pero quien ha estado a las dos de la mañana recargando una estadística que no sube sabe que esa frase no es decoración. Es lo único que queda en pie.

Roar Roar, la versión con volumen

El diario del planeta ya escribió sobre esta canción desde el oficio, en «Primer aniversario: celebrar lo tuyo cuando nadie aplaude», y allí la emparejaba con «Roar Roar». Tiene sentido. «Primer aniversario» se ríe bajito de la indiferencia; «Roar Roar» le pega un grito encima.

El texto de presentación de «Roar Roar» está en inglés, y es de los más grandilocuentes del catálogo: «Born from silence, it becomes a scream». Nace del silencio y se convierte en grito. Si «Primer aniversario» es el estado de WhatsApp que nadie comenta, «Roar Roar» es subir el volumen de la tele hasta que el vecino golpee la pared.

Las dos sirven para el mismo día. Depende de si te pilla con ganas de ironía o con ganas de romper la vajilla de porcelana de la suegra.

Cómo celebrar el segundo

Escúchala en Spotify, mira el videoclip en su página de vídeo o descárgala gratis, sin registro ni pago, desde la ficha del single. Y luego, si quieres completar la fiesta, pon detrás «El segundo exacto» para oír el verso de los veinte estados entero.

Ahora, la parte práctica. La canción pide algo muy concreto y muy barato. Un «me gusta» o un comentario en el estado de alguien que ha subido algo suyo. El texto de Mike lo dice en el blog con mucha gracia: la dedica también «a esa gente que sí da like siempre, que existe y vale oro».

Sé esa gente. Cuesta menos que un café y dura más que un estado.

Porque el primer aniversario es de papel, y el papel se rompe. Al segundo se llega igual que al primero: publicando otra vez. Aunque mire el ex.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Primer aniversario»?

De celebrar un aniversario artístico cuando casi nadie se entera. En palabras de Mike Sain't Louis, se ríe «de los 20 estados vistos en WhatsApp sin un solo “me gusta”» y de quien dice «eso no da dinero, búscate otra cosa».

¿Dónde está la letra?

La página de letra de la web recoge, por ahora, el texto de presentación de Mike sobre la canción. El verso de los veinte estados aparece completo en «El segundo exacto».

¿Cuándo se publicó el videoclip?

Según mikesaintlouis.com, el 21 de octubre de 2025. Dura 3:20.

¿Quién la ha hecho?

Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, firma la letra. La música y las voces se producen con herramientas de inteligencia artificial, entre ellas Suno, como explica el press kit.

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