Humor
Se hace saber: «Que te mola el cruising» leída como el bando que el pregonero lee en la plaza
Por Mike Sain't Louis ·

En muchos pueblos de España, hasta no hace tanto, las noticias oficiales no llegaban por el móvil. Llegaban por la voz del pregonero. Un hombre, a veces con gorra de plato y casi siempre con una trompetilla o un tambor, se plantaba en una esquina de la plaza, tocaba para llamar la atención y empezaba con una fórmula que todo el mundo conocía: «se hace saber». Después leía el bando del alcalde. Que si el agua se cortaba el jueves, que si había llegado el pescado, que si se prohibía tender la ropa en el balcón durante las fiestas.
«Que te mola el cruising» empieza con algo muy parecido. «Vaya, vaya, chiquitín.» Dos palabras para llamar la atención, como el toque de trompetilla, y a continuación el anuncio que todo el pueblo va a escuchar. No viene firmado por el alcalde, pero tiene toda la estructura de un bando: un hecho, unas señas, una advertencia y una difusión pública que nadie va a poder parar.
El planeta propone leerla así, como el bando que el pregonero lee en la plaza del Planeta Gayfolk. En este diario ya hay una nota sobre lo tan cute, tan clean y tan pillado que es su protagonista y otra sobre lo que la canción no dice. En mikesaintlouis.com se ha escrito sobre la mirada, el chisme y el cotilla como narrador. Este post se queda con el papel oficial, el sello y la trompetilla.
Advertencia previa, que en un bando de verdad iría en el encabezado: los personajes de las letras de Mike son inventados. El chiquitín del bando no está empadronado en ningún sitio.
Un oficio con historia
Antes de entrar en el bando, conviene recordar el oficio de quien lo lee. El pregonero fue durante siglos una figura imprescindible en los pueblos y en muchas ciudades. Era el empleado municipal encargado de comunicar en voz alta las órdenes y avisos de la autoridad, en una época en la que buena parte de la población no sabía leer y no había otra forma de que la información llegara a todos a la vez.
Recorría las calles, se paraba en los cruces y en las plazas, tocaba su instrumento y leía. Con la llegada de la radio, los altavoces, la televisión y después los teléfonos, el oficio fue desapareciendo, aunque en algunos pueblos se mantuvo hasta hace pocas décadas y en otros se recupera como tradición en las fiestas.
Lo interesante para esta canción es que el pregonero no opinaba. Leía lo que le daban. Su autoridad venía del papel que llevaba en la mano. El pregonero de «Que te mola el cruising» rompe esa regla desde el primer verso: opina, se asombra, se ríe y se dirige directamente al interesado. Es un pregonero que ha decidido escribir su propio bando.
El toque de trompetilla
Todo pregón empieza con un sonido que interrumpe lo que el pueblo esté haciendo. La trompetilla suena, las ventanas se abren, las vecinas se asoman. En la canción, ese sonido es el «vaya, vaya» del primer verso.
Es una de las expresiones más castizas del idioma para anunciar un descubrimiento. Nadie dice «vaya, vaya» cuando no ha pasado nada. Se dice cuando alguien acaba de enterarse de algo jugoso y lo saborea antes de soltarlo. Tiene un punto de sorpresa fingida, porque quien lo dice ya sabía que algo había, y un punto de amenaza simpática: lo que viene a continuación no te va a gustar, pero a los demás sí.
Después del toque viene el tratamiento. En los bandos se dirigen a los vecinos con fórmulas solemnes. En este, el pregonero se dirige directamente al interesado con un diminutivo: chiquitín. Y en la segunda estrofa, con otro: monín. Son tratamientos cariñosos y, a la vez, de una condescendencia deliciosa. Nadie llama chiquitín a alguien a quien respeta mucho. Se le llama así a quien acaban de pillar.
Se hace saber
La fórmula oficial de cualquier bando es «se hace saber». En la canción, el equivalente llega en el segundo verso y lo dice en spanglish: «yo estoy fliping». Es decir, estoy alucinando. Y a continuación, el contenido del bando, en una sola línea que funciona como titular: «que te mola el cruising».

Lo que se hace saber es eso. A un vecino del planeta le gusta el cruising. Y el pregonero no lo anuncia con el tono neutro de quien informa de un corte de agua, sino con el de quien no se cree lo que está diciendo y a la vez lo está disfrutando muchísimo.
Para quien no conozca la palabra, la nota del diario sobre la canción lo explica con contexto: el cruising es una práctica tan antigua como las ciudades, la búsqueda de encuentros entre hombres en parques, playas y ciertos rincones. Y recuerda que durante décadas, cuando no había otra manera de encontrarse sin riesgo social, esos lugares fueron puntos de encuentro de la cultura gay.
Punto primero: señas del vecino
Los bandos que buscaban a alguien, o que hablaban de alguien, daban sus señas. La canción también las da, y son pocas pero muy precisas: «tan cute, tan clean».
Dos adjetivos en inglés que dibujan un tipo muy concreto. Cute: mono, de cara agradable, de los que parecen buenos chicos. Clean: limpio, aseado, sin mancha. Es el retrato del vecino impecable, el que sale bien en todas las fotos, el que las madres de los demás ponen como ejemplo. Un pregonero de pueblo diría: de buena familia, formal, de los que no han roto nunca un plato.
Y luego la tercera seña, que lo cambia todo: «lo tienes todo». Es la frase que se dice de quien parece tenerlo todo resuelto, y que en la canción sirve de trampolín para lo que viene después. Lo tiene todo, y también otra cosa.
Punto segundo: hechos constatados
Los bandos se basan en hechos. El de esta canción presenta los suyos con el verbo más peligroso del cotilleo: «te han visto». No dice quién. No hace falta. En un pueblo, «te han visto» significa que te ha visto todo el mundo, o que lo sabrá todo el mundo antes de la hora de comer.
Hecho primero: «te han visto kissing». Besándote. La canción no dice con quién ni dónde, y esa falta de detalle es parte de la gracia. El pregonero sabe más de lo que cuenta, o quiere que parezca que sabe más.
Hecho segundo: «eres mirón». Te gusta mirar. Es un dato que tiene su ironía, porque quien hace el bando también es un mirón, y de los buenos. En esta canción todo el mundo mira a todo el mundo. El protagonista mira en la playa, y el pregonero le mira a él mirando.
Hecho tercero: «no tienes problemas en pasar a la acción». Es decir, que no se queda en mirar. Y la letra añade el procedimiento, con una sencillez que hace reír: «tan solo tienes que bajarte el bañador». No hay más ceremonia. El bañador indica que estamos en la playa, y bajárselo es todo el trámite.
Punto tercero: aviso al interesado
Muchos bandos incluían avisos dirigidos a alguien en concreto. Que se presente en el ayuntamiento, que retire el carro de la calle, que pague la contribución. El de esta canción tiene el suyo, y es una de las mejores frases de la letra: «no te hagas el missing».

Hacerse el missing es desaparecer a propósito, quitarse de en medio, hacer como que no va contigo. Es la frase perfecta para quien, después de una noche movida, deja de contestar en el grupo de mensajes. La ficha de mikesaintlouis.com la describe justamente así. En el lenguaje del bando sería algo como: se ruega al interesado que no se ausente, porque su ausencia ha sido notada.
El aviso termina repitiendo los hechos, por si alguien no se había enterado: «que te han visto kissing, que te gusta el cruising». Los pregoneros también repetían lo importante. Por si la vecina del tercero no había abierto la ventana a tiempo.
Anexo: aficiones del vecino
En la segunda parte de la canción, el bando incorpora un anexo con más información sobre las aficiones del interesado. Lo hace con una enumeración que rima en «-eo»: «que te gusta el perreo, el tonteo, el cancaneo».
El perreo es el baile de reguetón con movimiento de cadera, el que se baila pegado. El tonteo es el coqueteo, el juego de miradas y frases que no compromete a nada. Y el cancaneo, palabra muy castiza, es andar de un sitio para otro sin rumbo fijo, callejear. Las tres juntas dibujan a alguien que sale, que baila, que coquetea y que se mueve mucho. Y las tres suenan bien seguidas, que es lo que importa en un estribillo.
Después viene la confesión que el pregonero añade con media sonrisa: «que te encanta gustar». Le gusta alguien, sí, pero sobre todo le gusta que le miren, que le deseen. Es el reverso del mirón: también quiere ser mirado.
Anexo segundo: la zona de atrás
El anexo termina con la imagen más pícara de toda la canción: «qué rápido te das la vuelta para que empiece a funcionar la zona de atrás». Es una frase que no necesita traducción ni explicación, y que se entiende a la primera precisamente por lo bien elegido del eufemismo.
La zona de atrás. Como quien habla del patio trasero de una casa, o de la parte de atrás de un coche. El pregonero no usa ninguna palabra malsonante. No le hace falta. Con ese «qué rápido te das la vuelta» queda todo dicho, y el pueblo entero se ríe en la plaza.
Es un buen ejemplo de cómo funciona el humor del planeta. Se habla de sexo sin tapujos, pero con ingenio. La gracia está en la forma de decirlo, no en lo que se dice.
Diccionario de anglicismos del bando
Un bando moderno del Planeta Gayfolk tiene que incluir un glosario, porque el pregonero mezcla idiomas sin pedir permiso. Estas son las palabras en inglés que aparecen en la canción y lo que significan en ella.
Fliping: alucinando, sin poder creérselo. Se escribe así, con una sola pe, como se pronuncia en una terraza de Chueca. Cruising: la búsqueda de encuentros que da título a la canción. Cute: mono, guapo de cara amable. Clean: limpio, impecable. Kissing: besándose. Missing: desaparecido, en la expresión «hacerse el missing».
Son seis palabras y todas terminan igual que la mayoría de las palabras en inglés que se cuelan en el castellano coloquial: con una sonoridad que se pega. En el diario, Mike lo resume con una frase que podría ir al pie de este glosario: el inglés pone la purpurina y el castellano pone la guasa. Y añade que decir cruising en lugar de buscar una palabra castiza le da un barniz cosmopolita a una práctica muy antigua.
Quién lee el bando
Merece la pena fijarse en quién habla. En toda la canción hay una sola frase en primera persona: «yo estoy fliping». Es la única vez que el pregonero se deja ver. El resto del tiempo habla de «tú», del chiquitín, de lo que le han visto, de lo que le gusta.

Ese «yo estoy fliping» lo delata. Quien lee el bando no es un funcionario neutral: es alguien que está alucinando con lo que cuenta. Y quien alucina con algo es porque le interesa. Hay en ese verso una mezcla de escándalo y de fascinación que cualquiera que haya cotilleado alguna vez reconoce. Se dice «no me lo puedo creer» con los ojos muy abiertos y las ganas de saber más.
Visto así, el pregonero y el protagonista se parecen más de lo que parece. Uno mira en la playa. El otro mira al que mira. Uno disfruta del cruising. El otro disfruta del cotilleo. Los dos tienen su afición, y los dos la practican en público. La canción no lo dice, pero la simetría está ahí para quien quiera verla.
El tono del bando
Hay bandos que prohíben y bandos que anuncian. Este anuncia. Y es importante subrayarlo, porque una canción sobre alguien a quien han pillado haciendo cruising podría haberse escrito desde el reproche, desde la moral de pueblo que señala con el dedo. No es el caso.
La nota del diario lo deja claro: la canción no juzga el cruising. Si juzga algo, y con mucho cariño, es la doble imagen, esa costumbre de presentarse como el chico perfecto de las fotos mientras se tiene una vida bastante más divertida fuera de cámara. El pregonero no pide que lo detengan. Solo pide que no se haga el missing, que aquí nos conocemos todos.
Es la diferencia entre el cotilleo malicioso y el cotilleo de amigas. El primero quiere hacer daño. El segundo quiere reírse juntos. El bando del planeta pertenece claramente al segundo grupo.
Bando complementario de salud pública
Los ayuntamientos también publicaban bandos de salud pública: campañas de vacunación, avisos sobre el agua, recomendaciones en verano. Al bando de esta canción le corresponde uno complementario, y el propio diario ya lo escribió.
En la nota «Salud sexual sin tabúes», que cita precisamente esta canción junto a «Bareback», el planeta recuerda que hablar del sexo sin vergüenza permite hablar también de salud sexual sin vergüenza. Hay herramientas de prevención muy eficaces: el preservativo, la PrEP, disponible en la sanidad pública española para quienes cumplen los criterios, y las pruebas periódicas de infecciones de transmisión sexual. Y una persona con VIH en tratamiento y con carga viral indetectable no transmite el virus por vía sexual.
La nota termina con una frase que podría ir al pie de cualquier bando de este tipo: disfrutar y cuidarse pueden ir juntos. Hay centros y asociaciones que hacen pruebas gratis, rápidas y confidenciales.
La plaza y la playa
Los bandos se leían en la plaza, que era el centro de la vida pública del pueblo. Pero el escenario de esta canción no es una plaza: es una playa. Lo dice el bañador.
La playa tiene en la historia del cruising un papel que el diario recuerda: junto a los parques y ciertos rincones de las ciudades, fue durante décadas uno de los lugares donde los hombres gais podían encontrarse cuando no había otro modo sin riesgo social. Hoy hay aplicaciones y bares, pero esa memoria sigue ahí.
La canción traslada la plaza a la arena. El pregonero no lee desde el balcón del ayuntamiento sino, se diría, desde la toalla de al lado. Y el pueblo que escucha no es el de las vecinas con la bolsa de la compra, sino el de las amigas con las gafas de sol, que lo han visto todo y no piensan callarse.
El pregonero con acordeón
Si este bando tuviera una ilustración oficial, sería la portada del single, que muestra a un pregonero muy particular. En lugar de trompetilla, acordeón.

Es una playa al atardecer, con el mar a la izquierda, arena oscura y una montaña de color rojizo al fondo. En primer plano, un hombre joven, sin camiseta y con un pantalón corto rosa, está sentado en la arena tocando un acordeón decorado con rosas rojas pintadas. Tiene el pelo oscuro y rizado, barba corta, un pendiente y el pecho y los brazos cubiertos de tatuajes, con un gran corazón con alas en el centro del pecho. Mira a cámara con cara de saber algo.
Arriba a la izquierda, el título en letras negras y rosas, «QUE TE MOLA EL CRUISING», con la palabra «cruising» en rosa fucsia, y debajo el nombre de Mike Sain't Louis sobre una franja negra.
El acordeón es un detalle precioso. Es el instrumento de las verbenas, de las fiestas de pueblo, de la música que suena en la plaza cuando se ha leído el último bando y empieza el baile. En la playa, con el pecho al aire y las rosas pintadas, se convierte en el instrumento perfecto para este pregón: popular, festivo y un poco descarado.
Datos del registro
«Que te mola el cruising» es la pista 31 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer disco de la trilogía, del que este diario tiene una guía propia. Le precede «Yo apoyo públicamente a Ylenia Padilla» y le sigue «Extravaganza». En la lista numerada de singles de la web aparece como la 102 de 273, entre «No quiero otro novio cojín» y «20 años».
El videoclip oficial dura cuatro minutos y doce segundos. La ficha del single la etiqueta como indie pop, pop alternativo, queer pop y camp.
Otros pregones del planeta
En el planeta hay más canciones con vocación de pregón. «La vecina cotilla» es casi la biografía del pregonero de esta canción: alguien que lo ve todo desde su ventana y lo cuenta todo desde su rellano. Y la canción anterior del disco, la de Ylenia Padilla, es otro anuncio público hecho a viva voz, aunque de signo contrario: allí se defiende a alguien, aquí se le delata con cariño.
Juntas, estas canciones forman un pequeño tablón de anuncios del planeta. En unas se apoya, en otras se señala, en todas se habla en voz alta.
Estructura del bando
Un último apunte sobre la forma. La canción repite el estribillo, «vaya, vaya, chiquitín», varias veces, y repite también la estrofa de los hechos al final, palabra por palabra. Es exactamente lo que hacía el pregonero cuando terminaba de leer el bando: volver a empezar, por si alguien había llegado tarde a la plaza.
Esa repetición tiene un efecto cómico acumulativo. La primera vez, la noticia sorprende. La segunda, ya se sabe. La tercera, todo el pueblo la recita a la vez que el pregonero. Para cuando termina la canción, el chiquitín ya no tiene escapatoria: lo sabe todo el planeta, y además lo sabe de memoria.
Firma y sello
Los bandos terminaban con una firma y un sello: «lo que se hace público para general conocimiento», el nombre del alcalde y la fecha. El de esta canción podría cerrar así.
Lo que se hace público para general conocimiento de todos los vecinos y vecinas del Planeta Gayfolk. Que al chiquitín, tan cute y tan clean, le han visto kissing. Que le mola el cruising. Que es mirón y no tiene problemas en pasar a la acción. Que le gusta el perreo, el tonteo y el cancaneo. Y que se le ruega no hacerse el missing, porque aquí nos conocemos todos.
Dado en la playa, al atardecer, con acordeón.
La canción está en Spotify. Y para quien escriba sobre música, la información del proyecto está en la sala de prensa del planeta.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «Que te mola el cruising»?
Es una canción de cotilleo con guasa. Alguien anuncia a los cuatro vientos que a un chico muy mono, muy cute y muy clean lo han visto besándose y que le gusta el cruising, que es mirón y que no tiene problema en pasar a la acción. La canción no juzga la práctica: se ríe con cariño de la imagen de chico perfecto.
¿Qué es el cruising?
Es la búsqueda de encuentros sexuales entre hombres en espacios como parques, playas o ciertos rincones de la ciudad. La nota del diario sobre la canción recuerda que durante décadas, cuando no había otra forma de encontrarse sin riesgo social, esos lugares fueron puntos de encuentro de la cultura gay.
¿Por qué mezcla español e inglés?
Fliping, kissing, missing, cute y clean son anglicismos pegados al castellano, como se habla en muchas terrazas y grupos de mensajes. En el diario, Mike lo resume así: el inglés pone la purpurina y el castellano pone la guasa.
¿En qué disco está?
Es la pista 31 de «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», entre «Yo apoyo públicamente a Ylenia Padilla» y «Extravaganza». En la lista numerada de singles de la web es la 102 de 273, y el videoclip oficial dura 4:12.
¿Quién hace la canción?
Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. La letra es suya; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial.