Salud
ITS sin sermones: sífilis, gonorrea, clamidia y mpox en España, dónde hacerse la prueba y cómo prevenir, leído con «Bareback» y otras letras del Planeta Gayfolk
Por Mike Sain't Louis ·

Hay temas de salud que se cuentan con gráficas y otros que se cuentan con chistes en la barra de un bar. Las infecciones de transmisión sexual, las ITS, han vivido casi siempre en el segundo grupo: se habla de ellas con risa nerviosa, con asco o con un sermón, y muy pocas veces con datos. Este texto intenta lo contrario. Reúne lo que dicen los informes oficiales más recientes, explica por qué la vergüenza es uno de los peores enemigos del diagnóstico y apunta adónde ir para hacerse una prueba sin que nadie te mire raro.
El hilo lo ponen las letras de Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical de Madrid que genera las voces de sus temas con herramientas de inteligencia artificial. Conviene recordarlo desde el principio: los narradores de sus canciones son personajes. Cuando una letra dice «yo», habla alguien inventado, no el autor contando su vida. Y cada verso que aparece aquí está copiado tal y como se publicó, sin retoques.
Una palabra nueva en el estribillo
En el primer disco de la trilogía GAYFOLK, «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», hay una canción que se presenta como un diccionario urgente. Se titula «Bareback», y su estribillo arranca con tono de presentador de feria:
Atención Señoras y señores Nueva palabra Madre mía con estos maricones Cada día tienen nuevas invenciones
El chiste funciona porque imita a la vecina escandalizada que se topa con un término y lo repite con fingido horror. Pero la palabra no es nueva: en inglés, «bareback» se usa desde hace décadas para el sexo anal sin preservativo. Lo que sí cambia con el tiempo es lo que rodea a esa práctica: la información, los tratamientos, la prevención y, sobre todo, la forma de hablar de ella.
El diario ya leyó esta canción como un despecho de feria con karma, y es eso: un ajuste de cuentas contra un ex al que el narrador no perdona ni un diente. Aquí interesa otro detalle, un verso que pasa casi de largo entre tanto insulto creativo:
Pero no uno, dos, tres, cuatro, varios y sin usar prep , para qué
En dos líneas, la canción menciona varias parejas y la PrEP, la medicación que previene el VIH. Es una caricatura, claro. Pero esa caricatura toca el centro de una conversación de salud pública que en España se ha vuelto urgente.
Los números de 2024
En junio de 2026, el Ministerio de Sanidad presentó el informe «Vigilancia epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual en España, 2024», elaborado con el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III. Estas son las cifras que recoge para ese año:
- Clamidia (infección por Chlamydia trachomatis): 41.918 casos. Es la más frecuente.
- Gonorrea (infección gonocócica): 37.257 casos, una tasa de 76,63 por cada 100.000 habitantes.
- Sífilis: 11.930 casos, una tasa de 24,54 por cada 100.000 habitantes, la más alta de toda la serie que empieza en 1995.
- Linfogranuloma venéreo, una forma de clamidia más agresiva: 1.996 casos.
Sumadas, superan los 93.000 casos. El ministerio lo resumió diciendo que es el nivel más alto en más de una década.
La serie histórica de la sífilis da una idea del cambio. En los años 2000 y 2001 se notificaron 700 casos al año en todo el país. En 2024 fueron 11.930. Con la gonorrea pasa algo parecido: la tasa cayó hasta 2,04 por 100.000 en 2001 y desde entonces no ha dejado de subir. Entre 2020 y 2024, el informe calcula para la gonorrea un aumento medio del 28,9 % anual. Para la sífilis, del 19,4 % anual entre 2021 y 2024.
Quién aparece en los datos
El informe dice que todas estas infecciones afectan más a hombres que a mujeres y que la mayoría de los casos se dan en adultos jóvenes. Algunos detalles:

- En la gonorrea, el 82,6 % de los casos fueron hombres, y la mediana de edad al diagnóstico fue de 31 años.
- En la sífilis, el 86,7 % fueron hombres, con una mediana de 36 años.
- En la clamidia, el reparto es más equilibrado: el 46,2 % fueron mujeres, y es la infección con más casos en menores de 25 años.
El dato sobre cómo se produjo la transmisión es incompleto, y el propio informe lo reconoce: muchas comunidades no rellenan esa casilla. En la sífilis solo se conoce en el 31,4 % de los casos; de esos, el 72,9 % correspondió a hombres que tienen sexo con hombres. En el linfogranuloma venéreo, donde el dato se conoce en el 41,6 % de los casos, la cifra sube al 97,3 %.
Leído con calma, esto dice dos cosas a la vez. La primera, que los hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres son un grupo especialmente afectado, y que la prevención tiene que hablarles a ellos sin rodeos. La segunda, que las ITS no son «cosa de gais»: la clamidia está casi repartida a medias entre hombres y mujeres, y en la sífilis el informe registra casos de transmisión heterosexual en hombres y en mujeres.
Por qué suben
La explicación honesta es que no se sabe del todo. La propia ministra lo dijo al presentar los datos preliminares: las razones de estos aumentos no están claras y hacen falta más datos en Europa y en cada país. Se barajan varias causas que probablemente se suman:
- Cambios en los comportamientos sexuales: menos uso del preservativo, más parejas y redes sexuales distintas, en parte por las aplicaciones de citas.
- Más pruebas y mejor vigilancia. Si se busca más, se encuentra más. Según el informe, 2024 es el primer año en que todas las comunidades autónomas vigilan caso a caso la gonorrea, la sífilis y la clamidia, con cobertura de toda la población.
- La caída de 2020 por la pandemia de covid, que hizo que mucha gente dejara de hacerse pruebas; parte de lo que vino después es un rebote.
Lo que no sirve como explicación es el juicio moral. Decir que la gente «se ha vuelto irresponsable» no ayuda a nadie a hacerse una prueba. Al revés: es justo el tipo de comentario que hace que alguien con una molestia lo deje estar dos semanas más por vergüenza.
La PrEP no es un escudo para todo
La PrEP es una pastilla que toman personas sin VIH para evitar infectarse. En España forma parte de la cartera común del Sistema Nacional de Salud desde noviembre de 2019, y es muy eficaz para lo que hace: prevenir el VIH. El diario lo contó con detalle al hablar del VIH, la memoria y el presente.
Pero la PrEP no protege frente a la sífilis, la gonorrea, la clamidia, el linfogranuloma ni el mpox. Esa confusión existe, y no por ignorancia: es fácil pensar que la pastilla que te evita lo más temido te cubre de todo lo demás.
La parte buena es que tomar la PrEP obliga a algo que protege mucho: revisiones periódicas. Quien la toma acude a consulta varias veces al año y en esas citas se hace pruebas de las demás ITS. Por eso parte del aumento de diagnósticos tiene una lectura menos alarmante: hay más gente haciéndose pruebas con regularidad, y las infecciones se detectan antes.
«Por la prep»
Otra canción del primer álbum, «María Teresa de Calcuta», usa la PrEP como arma en una discusión de pareja. El narrador acusa al otro de fingir que le importa la salud:
Me da a mi que lo de tu preocupación Por la prep es puro fake
El verso es un reproche y no un consejo, pero deja una idea útil: hablar de prevención con la pareja forma parte de la relación, igual que hablar de dinero o de dónde pasar la Navidad. Y esa conversación puede ser sincera o puede ser una pose. El diario dedicó a esa canción una lectura sobre la santidad por comparación.
El morbo y el condón
En «Ese Pinocho nunca me comía el chocho», el narrador se despide de un ex mentiroso, el del relato que se cae, con una advertencia que parece sacada de un anuncio de la DGT:

Precaución amigo Conductor Que parece que el morbo no se lleva bien con el condón
Es un chiste y, a la vez, una descripción bastante exacta de lo que dicen muchas encuestas: el preservativo se abandona sobre todo en el calentón, con alcohol, con una pareja nueva que excita mucho o con una pareja estable en la que se confía. El preservativo sigue siendo el único método que reduce el riesgo de casi todas las ITS a la vez, aunque no de todas por igual: algunas, como la sífilis o el virus del papiloma humano, pueden transmitirse por contacto con piel no cubierta.
Nadie está obligado a usarlo siempre, y fingir lo contrario no sirve de nada. Lo útil es saber qué protege cada cosa y combinar herramientas: preservativo, PrEP, vacunas y pruebas.
Las vacunas que existen
Contra varias infecciones de transmisión sexual hay vacuna. Contra otras, no. Las más relevantes:
- Mpox. El brote de 2022 afectó sobre todo a hombres que tienen sexo con hombres. La vacunación empezó en España el 13 de junio de 2022 y, hasta agosto de 2024, se habían puesto casi 68.000 dosis. Las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, actualizadas en septiembre de 2024, mantienen la vacuna preventiva para personas con prácticas sexuales de más riesgo, especialmente pero no solo hombres gais y bisexuales: quienes tienen múltiples parejas, practican sexo en grupo o tienen parejas que a su vez tienen otras. Son dos dosis separadas al menos cuatro semanas.
- Hepatitis A y B. Se transmiten también por vía sexual, y las vacunas existen desde hace décadas.
- Virus del papiloma humano (VPH). Está en el calendario infantil y en muchas comunidades se ofrece también a hombres que tienen sexo con hombres hasta cierta edad.
Para la sífilis, la gonorrea y la clamidia no hay vacuna. Ahí la prevención pasa por el preservativo y por las pruebas.
Las que no avisan
Una de las ideas más extendidas, y más peligrosas, es que si tuvieras algo lo notarías. No siempre. La clamidia y la gonorrea pueden no dar ninguna molestia, sobre todo en la garganta y en el recto. La sífilis puede empezar con una llaga que no duele y que desaparece sola, aunque la infección siga dentro.
El informe de 2024 da una pista de dónde se encuentran estas infecciones: en los casos de gonorrea con el dato de la muestra, la más frecuente fue el exudado rectal, por delante del uretral. Es decir, muchas se detectan porque alguien hizo la prueba en el sitio correcto, no porque hubiera síntomas.
Por eso los servicios de ITS recomiendan pruebas periódicas a quien tiene varias parejas, aunque se encuentre perfectamente, y no solo análisis de sangre: también tomas de garganta, recto u orina según las prácticas de cada uno.
Dónde se diagnostica
Un dato del informe sorprende a quien piensa que hay que ir a un sitio especial: en los casos de gonorrea en los que se conoce dónde se hizo el diagnóstico, el 57 % fue en atención primaria. En la sífilis, el 66,4 %. El centro de salud de tu barrio puede pedir estas pruebas, y tu médico de familia está obligado a guardar la confidencialidad.
Aun así, hay quien prefiere un lugar especializado, por comodidad o por no encontrarse con la médica que atiende a su madre. Para eso existen los centros de ITS. En Madrid, el más conocido es el Centro Sanitario Sandoval, en la calle de Sandoval, 7, adscrito al Hospital Clínico San Carlos. Según la web de la Comunidad de Madrid, atiende de lunes a viernes sin cita previa por las mañanas y las tardes, y con cita previa en horario más amplio, y ofrece pruebas de sífilis, gonorrea, clamidia, hepatitis, VPH y VIH, además de consultas de PrEP, profilaxis posexposición y vacunas, entre ellas la de mpox. Su teléfono es el 914 452 328.
Fuera de Madrid, cada comunidad tiene su red de unidades de ITS, y muchas asociaciones LGTBI y de VIH ofrecen pruebas rápidas gratuitas o te dicen adónde ir. La coordinadora estatal CESIDA tiene una línea de información gratuita, el 900 102 833.
Las 72 horas
Hay una ventana de tiempo que conviene conocer. Si has tenido una relación en la que crees que pudo haber exposición al VIH, por ejemplo porque se rompió el preservativo y la otra persona no está en tratamiento, existe la profilaxis posexposición, la PPE. Es un tratamiento que debe empezarse cuanto antes, idealmente en las primeras horas y nunca más tarde de 72 horas. Se pide en urgencias hospitalarias o en centros especializados como Sandoval.

Para el mpox también hay una ventana: el Ministerio de Sanidad recomienda la vacuna a los contactos estrechos de un caso, preferiblemente en los cuatro días siguientes y hasta catorce si no han aparecido síntomas.
Avisar a las parejas
Si una prueba sale positiva, llega la parte que más cuesta: avisar a las personas con las que has estado. Es incómodo, pero es lo que corta la cadena. Muchos servicios de ITS ayudan a hacerlo e incluso pueden avisar ellos de forma anónima, sin dar tu nombre.
Merece la pena desdramatizar este momento. Una infección no dice nada de tu valor como persona. La sífilis, la gonorrea y la clamidia se curan con antibióticos. El mensaje no tiene por qué ser una confesión: basta algo como «me han diagnosticado tal cosa, te conviene hacerte la prueba». La mayoría de la gente lo agradece. Quien responde con insultos está demostrando más de sí mismo que de ti.
La vergüenza también contagia
El texto sobre salud sexual sin tabúes del diario lo decía con sencillez: saber tu estado es cuidarte y cuidar. Lo que frena a mucha gente no es la falta de información, sino el miedo a ser juzgado: por la médica, por el farmacéutico, por la pareja, por los amigos.
En el ambiente gay ese estigma tiene un nombre de sobra conocido: el chiste sobre quién «ha pillado algo», el comentario en el grupo de WhatsApp, el perfil de una app que presume de estar «limpio», como si el resto estuviera sucio. Esa palabra hace daño. Las personas con una ITS no están sucias. Tienen una infección, igual que quien tiene una faringitis.
Hay además una historia detrás. Durante siglos, las infecciones venéreas se usaron para señalar a los pobres, a las mujeres que ejercían la prostitución, a los marineros, a los extranjeros. Cada país llamaba a la sífilis con el nombre del vecino: mal francés, mal napolitano, mal español. En los años ochenta, el VIH se convirtió en la excusa perfecta para culpar a los hombres gais. Cuando hoy alguien convierte una ITS en un chiste contra los maricones, repite ese viejo reflejo.
Una pastilla con número
En octubre de 2025, al adelantar los datos preliminares, el Ministerio de Sanidad propuso declarar el 6 de junio como Día Nacional de Concienciación sobre las ITS. La fecha alude al «Compuesto 606», el primer tratamiento eficaz contra la sífilis, desarrollado por el equipo de Paul Ehrlich y comercializado en 1910 con el nombre de Salvarsán. Fue uno de los primeros fármacos diseñados para atacar a un microbio concreto. Unas décadas después llegó la penicilina, que sigue siendo hoy el tratamiento de elección para la sífilis.
La historia sirve para recordar algo que se olvida: estas infecciones no son un castigo, son problemas médicos con tratamiento. Lo que no se trata, en cambio, es la infección que nadie diagnostica.
La hoja de ruta 2026-2030 que el ministerio presentó junto al informe incluye, entre otras medidas, financiar preservativos para jóvenes de 16 a 22 años a partir de 2027, autorizar el primer kit de autotoma de muestras en España y vigilar la gonorrea resistente a los antibióticos, una amenaza real que preocupa a los especialistas.
No soy un condón que tiras
Las letras del Planeta Gayfolk usan el preservativo también como metáfora. En «La de la Capilla Sixtina», del segundo álbum, «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», el narrador se niega a ser tratado como algo de usar y tirar:

No soy un condón que tiras después de Usarse
El verso habla de afecto, no de salud sexual, pero encaja con lo que cuentan quienes trabajan en prevención: cuidarse en el sexo empieza por sentir que mereces cuidado. Quien ha interiorizado que vale poco se protege menos. Por eso la salud sexual de las personas LGTBI está tan ligada a su salud mental, a la autoestima y a no tener que esconderse.
El karma no es una prueba diagnóstica
El final de «Bareback» se pone místico. El narrador se encomienda a la patrona de Canarias y cita el aviso de un curandero:
La Virgen de la Candelaria me protege Pues un curandero de Adeje
La canción convierte la palabra karma en una maldición de despecho, y como recurso de humor funciona. Como plan de salud, no tanto. Ni la Virgen, ni los curanderos, ni la suerte, ni la cara de buena persona del chico de la app sustituyen a un análisis. La única forma de saber si tienes una ITS es hacerte la prueba.
Lo dice bien el ritmo del propio estribillo, que repite la palabra hasta gastarla. La prevención funciona parecido: no es un gesto heroico, es una rutina. Pruebas cada pocos meses si tienes varias parejas, vacunas al día, el preservativo cuando toca y una conversación clara con quien te acuestas.
Lo que se puede pedir
Hay cosas que dependen de cada persona y otras que dependen de las instituciones. Desde la parte colectiva, las asociaciones LGTBI y de VIH llevan años pidiendo lo mismo:
- Que las pruebas sean fáciles, rápidas y sin juicio, también en atención primaria y para quien no tiene tarjeta sanitaria.
- Educación sexual en los institutos que hable también de las relaciones entre personas del mismo sexo.
- Campañas que no culpen ni asusten, sino que informen.
- Que el kit de autotoma llegue de verdad a la gente, sobre todo fuera de las grandes ciudades.
La salud sexual es salud pública. Y la salud pública funciona cuando la gente confía en ella.
Si te cuesta pedir ayuda
Un diagnóstico, una ruptura o la presión del ambiente pueden remover mucho. Si el miedo, la vergüenza o la tristeza se te hacen grandes, no tienes que gestionarlos solo:
- El 024 es la línea del Ministerio de Sanidad para la conducta suicida y el malestar emocional intenso. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas, también para familiares y amigos preocupados.
- El 112 es para cualquier emergencia, cuando el peligro es inmediato.
- El Teléfono de la Esperanza, 717 003 717, atiende en situaciones de crisis.
- FELGTBI+ te orienta hacia asociaciones LGTBI cerca de ti en el 913 604 605.
Fuera de España, llama al número de emergencias del país donde estés o busca allí la línea de apoyo en crisis.
Ficha
«Bareback» pertenece a «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», el primer álbum de la trilogía GAYFOLK, y está en Spotify. También se citan «María Teresa de Calcuta» y «Ese Pinocho nunca me comía el chocho», del mismo disco, y «La de la Capilla Sixtina», del segundo. Las cifras salen del informe «Vigilancia epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual en España, 2024» (Ministerio de Sanidad e Instituto de Salud Carlos III) y de las notas de prensa del ministerio de octubre de 2025 y junio de 2026; las recomendaciones sobre mpox, de la actualización de septiembre de 2024. Los datos del Centro Sanitario Sandoval se han comprobado en la web de la Comunidad de Madrid, y los teléfonos de ayuda, en las del Ministerio de Sanidad, el Teléfono de la Esperanza y FELGTBI+. Contacto para medios: prensa.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos casos de ITS hubo en España en 2024?
El informe de vigilancia del Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III recoge 41.918 infecciones por clamidia, 37.257 casos de gonorrea, 11.930 de sífilis y 1.996 de linfogranuloma venéreo. En total, más de 93.000 casos de las cuatro infecciones vigiladas, el nivel más alto en más de una década.
¿La PrEP protege de la sífilis o la gonorrea?
No. La PrEP es una medicación que previene el VIH y es muy eficaz para eso, pero no protege frente a la sífilis, la gonorrea, la clamidia ni otras infecciones. Lo bueno es que el seguimiento de la PrEP incluye revisiones periódicas, y en ellas se buscan también las demás ITS.
¿Dónde me puedo hacer la prueba de ITS gratis?
En tu centro de salud, que según el propio informe de 2024 es donde se diagnostican la mayoría de los casos con dato conocido. También existen centros específicos de ITS, como el Centro Sanitario Sandoval en Madrid, que atiende con y sin cita, y muchas asociaciones LGTBI y de VIH ofrecen pruebas rápidas o te orientan sobre dónde ir.
¿Si no tengo síntomas puedo tener una ITS?
Sí. Muchas infecciones de transmisión sexual no dan síntomas o dan molestias leves que se confunden con otra cosa. Por eso se recomienda hacerse pruebas con regularidad si tienes varias parejas, aunque te encuentres bien.
¿De qué trata «Bareback»?
Es una canción del primer álbum de la trilogía GAYFOLK, «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk»: un ajuste de cuentas en tono de humor bestia contra un ex, con un estribillo que explica el término como si fuera una entrada de diccionario y un final dedicado al karma. El narrador es un personaje.