Letras
Propuesta editorial: el libro que «El descarte del narcisista» amenaza con escribir
Por Mike Sain't Louis ·

Casi al final de «El descarte del narcisista» hay una amenaza que cualquiera que haya salido de una relación así ha pronunciado alguna vez, aunque sea en un susurro: «como si tengo que escribir un libro contando tu historia». No es una metáfora. Es un plan. Si nadie escucha, si nadie cree, queda el papel, y el papel tiene la costumbre de durar más que las personas.
El planeta ha decidido tomarse la amenaza en serio y adelantarse. Este post es la propuesta editorial de ese libro. El documento que se manda a una editorial antes de escribir una sola página: título provisional, a quién va dedicado, por qué tiene que existir, índice comentado capítulo a capítulo, cómo sería la cubierta, qué diría la solapa y cómo terminaría. Todo sale de la letra. Nada se añade que la canción no diga.
En este diario ya hay una carta a la otra víctima y una nota sobre lo que la canción no dice. En mikesaintlouis.com se ha escrito sobre el día en que dos exes comparan notas. Aquí nos quedamos con el último plan de la canción, el del libro, y lo desarrollamos como si alguien fuera a firmarlo.
La advertencia que va en la página de créditos de cualquier novela vale también para esta propuesta: los personajes de las letras de Mike son inventados. El narcisista, la persona que llora a solas, Tabi y la expareja que enfermó de la pierna no tienen nombre ni apellido fuera de la canción. Cualquier parecido con alguien concreto tendrá que demostrarlo quien se dé por aludido.
Título provisional
Toda propuesta empieza con un título, aunque luego cambie. Aquí no hace falta pensar mucho, porque la canción ya lo trae puesto: «El descarte del narcisista». Es un título de ensayo y de novela a la vez. Suena a manual de psicología divulgativa, de esos que se venden en la mesa de novedades con la palabra narcisista en grande, y también a novela negra, con un crimen que no deja cadáver pero sí víctimas.
Un editor sensato propondría un subtítulo. La letra ofrece varios candidatos. «No estás sola» sería el más comercial, el que se lee de lejos en el escaparate. «Que usas o tiras a la basura» sería el más crudo. «Todo en esta vida llega» sería el más esperanzador. La propuesta se queda con el primero, porque es la frase que sostiene toda la canción y porque es la que la persona del otro lado necesita leer antes que ninguna otra.
Dedicatoria
Los libros de este tipo suelen abrir con una dedicatoria, y esta ya está escrita en los primeros versos. No va dedicada a quien escribe ni a quien hace daño. Va dedicada a otra persona: «yo sé que también lloras, a solas, y lloras porque no entiendes nada».
Es una dedicatoria extraña y muy precisa. No dice «a mi familia» ni «a quien me apoyó». Dice: a ti, que estás llorando ahora mismo y crees que nadie te entiende. Es la dedicatoria de alguien que va un paso por delante en el mismo camino y se gira para mirar a quien viene detrás.
La letra describe con detalle el estado de esa persona. Piensa que nadie la apoya, que nadie la comprende, que todos mienten, «incluso tu gente». Esa última parte es la más dura. Después de una relación así, el problema va más allá del que se fue. Es que la desconfianza se extiende como una mancha y alcanza a los amigos, a la familia, a cualquiera que intente ayudar. Una dedicatoria que empieza reconociendo eso ya está haciendo algo útil.
Por qué este libro tiene que existir
Las editoriales piden siempre una justificación: por qué este libro, por qué ahora, a quién le sirve. La canción la da sin rodeos en la segunda estrofa, con dos palabras que se gritan más que se dicen: «¡No estás sola!».

Ese es el argumento de venta. Hay muchos libros sobre relaciones con personas narcisistas escritos desde fuera, por especialistas que explican el patrón con gráficos y listas. Este sería distinto: un libro escrito desde dentro por alguien que pasó por el mismo hombre y quiere que la siguiente persona lo sepa. Su valor no está en la teoría. Está en la frase «conmigo también», que abre la tercera parte de la letra y que, en boca de quien ha pasado por lo mismo, vale más que cualquier manual.
Hay otra razón, menos noble pero muy humana: la revancha. La canción no la esconde y la propuesta tampoco debería esconderla. El libro sirve para acompañar a la otra persona y también para que él sepa que su historia ya no la controla él. Las dos cosas pueden convivir en la misma cubierta.
Público objetivo
La ficha comercial de cualquier propuesta incluye un apartado de público. Aquí también lo marca la letra, en su último verso hablado antes del grito final, cuando la canción se dirige a quien la escucha y le dice, en pocas palabras, que esto es para quien sigue llorando a escondidas.
Primer público: quien está ahora mismo en la fase del llanto a solas, la de no entender nada. Segundo público: quien ya salió y necesita poner nombre a lo que vivió. Tercer público: el entorno, los amigos y la familia que no saben cómo acompañar a alguien que desconfía de todos. Y un cuarto público que la editorial no pondría en la ficha pero que existe: el propio narcisista, que hojeará el libro en una librería buscando su nombre.
Índice comentado
Lo que sigue es el índice que acompañaría la propuesta, con un resumen de cada capítulo. El orden es el de la letra. La canción ya está construida como un libro breve: presentación, nudo, silencio, consecuencias, rabia y desenlace.
Capítulo 1. El DNI que no era
El primer capítulo arranca con la frase que más le cuesta aceptar a quien se queda: «te cuesta aceptar que creíste tanta falsedad». Que él mintiera ya duele. Pero además la otra persona le creyó, y esa parte duele más porque la señala a ella.
Después llega una lista que parece un documento de identidad leído campo por campo. Edad. Nacionalidad. Color de ojos. Puesto superior en el trabajo. El jefe de todo. Son exactamente los datos que aparecen en una ficha, en un perfil de una aplicación de citas o en una presentación de primera cita. Y todos eran falsos.
El capítulo se escribiría como una comparación entre dos fichas. A la izquierda, la que él presentó. A la derecha, la verdad que se fue descubriendo. Cada fila, una mentira. La edad, que es lo primero que se pregunta. La nacionalidad, que cambia cómo se imagina el pasado de alguien. El color de ojos, que parece un detalle mínimo y precisamente por eso inquieta: si alguien miente en algo tan fácil de comprobar, ¿qué no habrá inventado?
Y luego el trabajo. «Puesto superior en el trabajo», «el jefe de todo». Es la mentira de estatus, la que sirve para impresionar. La letra la deja para el final de la lista, y la expresión «el jefe de todo» suena ya con ironía, como si la canción supiera lo ridículo que resulta visto desde fuera. En el libro, este apartado tendría tono de comedia amarga: el jefe de todo que no era jefe de nada.
Capítulo 2. Llorar todos los días
El segundo capítulo es corto, porque en la letra también lo es. Dos versos: «yo sé que lloras todos los días, pero yo estoy contigo». Es el capítulo bisagra, el que pasa de describir el daño a ofrecer compañía.
Un buen editor pediría que este capítulo no se alargue. Su fuerza está en la sencillez. No hay consejos, no hay pasos a seguir, no hay terapia de papel. Hay alguien que dice: lo sé, estoy aquí. Para quien llora todos los días, eso a veces es lo único que se puede escuchar sin sentirse juzgado.
Capítulo 3. Conmigo también
Aquí empieza el centro del libro. La frase que lo abre es «conmigo también aplicó el descarte». Con ella, quien escribe deja de ser solo testigo y pasa a ser compañera de la misma experiencia.

El capítulo explicaría qué es el descarte con las palabras de la letra: «la indiferencia más absoluta, como si hubiera sido el rollo de una noche que usas o tiras a la basura». Es una definición precisa. El descarte no es una ruptura con discusión, con razones, con un último café para despedirse. Es un corte en seco en el que la otra persona actúa como si lo vivido no hubiera existido, o como si hubiera durado lo que dura una noche cualquiera.
La imagen del final, la de usar y tirar, convierte a la persona en un objeto de un solo uso. En el libro, este capítulo podría llevar un apartado sobre la vergüenza que deja esa sensación, porque quien ha sido tratado como algo desechable tiende a preguntarse qué hizo mal. La respuesta que ofrece la canción es clara: nada. El descarte habla de quien lo aplica, no de quien lo sufre. Y la prueba es que se lo hizo a más de una persona.
Capítulo 4. Mmmm
Todo buen libro tiene una página en blanco en algún sitio, una pausa para respirar. En la letra, esa pausa es un tarareo de tres líneas, sin palabras: «mmmmmmm mmmmmmmm».
En una propuesta editorial, este capítulo sería una página con muy poco texto, quizá solo esas letras repetidas en el centro. Lo que transmite ese murmullo es difícil de escribir con frases: el momento en que ya no se puede hablar más del tema, en que la garganta se cierra y solo sale un sonido. Entre el capítulo del descarte y el de las consecuencias, el tarareo funciona como un silencio con eco.
También se puede leer de otra forma. Hay quien tararea para no llorar, para mantenerse entero mientras hace otra cosa. Esa página en blanco con un murmullo dentro sería la más honesta del libro.
Capítulo 5. Tabi
El quinto capítulo lleva el nombre de un personaje que aparece una sola vez: «ha dejado a mi Tabi también deprimida, y eso lo guardaré toda mi vida».
La letra no explica quién es Tabi y el libro tampoco debería hacerlo. Como todos los nombres de las canciones de Mike, es un personaje inventado. Lo importante es lo que representa: el daño que no se queda en la pareja, que alcanza a quien está cerca y no tenía nada que ver.
Es el capítulo del rencor justificado. Hay cosas que se perdonan cuando te las hacen a ti y que no se perdonan cuando se las hacen a quien quieres. «Lo guardaré toda mi vida» es una frase de memoria larga, de cuentas pendientes que no prescriben. En el libro, aquí cambiaría el tono: se acaba la tristeza y empieza a asomar la rabia.
Capítulo 6. Antidepresivos
El sexto capítulo es el más serio y el que la editorial revisaría con más cuidado. La letra lo dice sin adornos: «ese maldito y su descarte me ha dejado con antidepresivos».
Es una línea valiente porque nombra algo que mucha gente calla. Después de una relación así, hay quien necesita tratamiento, y decirlo en una canción con ritmo de pop ayuda a quitarle peso a la palabra. No es un fracaso tomar antidepresivos. Es una forma de cuidarse mientras el cuerpo y la cabeza se recuperan.
Un libro responsable incluiría aquí una nota práctica, y este post también la incluye. Si estás en España y lo estás pasando muy mal, puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita, confidencial y disponible a todas horas. Si hay un peligro inmediato, llama al 112. Pedir ayuda profesional no es exagerar: es lo que haría cualquiera con una herida que no deja de sangrar.
El capítulo terminaría con la frase que la letra pone justo después: «pero todo en esta vida llega, antes que tarde». Es una promesa de mejora sin fecha, y eso la hace creíble. No dice que mañana todo esté bien. Dice que llegará.
Capítulo 7. Cuando esté mejor
El séptimo capítulo es una advertencia: «cuando esté mejor, más vale que estés lejos, como si me meten en la cárcel». Es la frase de alguien que todavía está débil pero ya imagina el día en que deje de estarlo.

Leída en un libro, esta línea sería pura exageración camp, la de quien dice barbaridades porque sabe que no las va a cumplir. La cárcel aparece como hipérbole, igual que en las broncas de barrio en las que alguien grita que va a hacer una locura y todo el mundo sabe que acabará yéndose a casa. Lo que cuenta es el cambio de posición: quien estaba en el suelo empieza a levantar la cabeza.
Capítulo 8. La pierna
El octavo capítulo cuenta otra historia dentro de la historia. La letra acusa al narcisista de haber abandonado a una expareja anterior «cuando te tocó cuidarle cuando enfermó de la pierna».
En el libro, este capítulo serviría para enseñar el patrón. No es la primera vez. Hay otra persona antes, y a esa también la dejó cuando necesitaba cuidados. La canción no da más detalles, ni falta que hacen. Basta con esa imagen de alguien enfermo, esperando que la persona con la que comparte la vida esté a la altura, y descubriendo que no.
La propuesta incluiría un apartado sobre la importancia de comparar versiones. Muchas veces, quien sale de una relación así se entera más tarde que hubo otras antes con el mismo final. Ese descubrimiento, que podría hundir todavía más, suele hacer lo contrario: confirma que el problema nunca fue suyo.
Capítulo 9. Recuerda esta canción
El noveno capítulo es el más malhablado, y la editorial tendría que decidir si lo deja tal cual. La letra suelta insultos sin filtro y una frase que funciona como firma: «recuerda esta canción». Después añade «ya me conoces» y llama al otro psicópata narcisista.
Es el capítulo de la rabia pura. Después de tanto llanto, la canción se permite gritar. Y es importante que el libro también se lo permita, porque la rabia es una fase tan necesaria como la tristeza. Quien solo llora se queda atrapado. Quien se enfada empieza a recuperar algo de fuerza.
«Recuerda esta canción» convierte la propia canción en prueba. Deja de ser únicamente una historia contada a la otra persona que llora. Es un mensaje dirigido a él, con una advertencia dentro: esto queda grabado, esto se puede escuchar mañana, pasado y dentro de diez años.
Capítulo 10. Plató y librería
El décimo capítulo explica cómo nació el libro. La letra plantea dos salidas para contar la historia en público. La primera, ir a un programa de televisión que la canción llama «Facha Rosa». La segunda, la que da origen a esta propuesta: «como si tengo que escribir un libro contando tu historia».
Las dos amenazas tienen un aire muy reconocible para cualquiera que haya crecido con la tele del corazón en España, donde contar una ruptura en un plató o en unas memorias es casi un género propio. La canción juega con eso. La venganza no es física ni legal. Es narrativa. Consiste en quitarle al narcisista lo que más valora: el control sobre su propia historia.
En este diario hay una nota sobre la batalla por contar la historia a partir de otra canción del planeta, y encaja con este capítulo. Quien manipula necesita ser el narrador. El libro le arrebata ese papel.
Epílogo. ¡Pelota!
El libro terminaría con una sola palabra, la última de la canción: «¡Pelota!». Es un grito castizo, de los que se oyen en Madrid cuando alguien quiere quitarse de encima a otra persona con desprecio y con gracia a la vez.
Como epílogo es perfecto. Después de diez capítulos de dolor, rabia y planes de venganza, la última página no es solemne. Es una carcajada. Esa palabra deja claro que quien escribe ya no está en el suelo: está de pie, con media sonrisa, y se despide como se despide a quien no merece más tiempo.
La cubierta
Toda propuesta incluye una idea de cubierta, y aquí la portada del single ya resuelve el diseño. Es de noche y llueve con fuerza sobre una carretera mojada con farolas que se pierden al fondo. En primer plano, tirado en el asfalto, hay un hombre con un traje azul roto y sucio, con tatuajes en las manos y el gesto agotado. Detrás, de pie junto a un coche negro con los faros encendidos, otro hombre vestido de cuero negro se ríe.

El título ocupa la parte izquierda en letras grandes de cartel antiguo: «EL DESCARTE DEL NARCISISTA», con la palabra «descarte» en rojo, y debajo el nombre de Mike Sain't Louis en dorado.
Como cubierta de libro funcionaría sin tocar nada. Tiene la estética de la novela negra de quiosco y de los carteles de cine de los años setenta. Un diseñador quizá solo añadiría una franja con el subtítulo: «No estás sola».
La solapa
La solapa resume el libro en pocas líneas para quien lo hojea en la librería. La de esta propuesta podría decir algo así: alguien que lloraba a solas averigua que no fue la única. Edad, nacionalidad, color de ojos, el puesto de trabajo: todo era mentira. Después vino el descarte, la indiferencia absoluta, los antidepresivos. Y después, la rabia. Este es el libro que él no quería que existiera.
Y en la solapa de atrás, la ficha del autor. Mike Sain't Louis es letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. Escribe las letras y produce las canciones; la música y las voces se hacen con inteligencia artificial.
Ficha técnica del disco
En la propuesta, la canción figura como material de origen. Es la pista 37 de «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», el segundo disco de la trilogía, que en este diario se presenta como un planeta donde no hay que explicarse. Le precede «Licenciada en derecho» y le sigue «Doña Rogelia». En la lista numerada de singles de la web aparece como la 80 de 273, entre «Tattoo de Fénix» y «Malena».
El videoclip oficial dura tres minutos y cuarenta y dos segundos. La ficha del single la etiqueta como indie pop, pop alternativo, queer pop y camp, y las cuatro etiquetas tienen sentido: hay melodía de pop, hay dolor contado sin pudor y hay exageración elegida.
Libros hermanos
Las editoriales suelen pedir títulos comparables. En el propio planeta los hay. «Y sigo temblando siempre» cuenta la fase anterior, la del temblor que queda en el cuerpo, y la nota del diario sobre ella menciona precisamente «El descarte del narcisista» como la otra mitad del cuadro. En el diario también hay una guía sobre cortar el contacto con un narcisista, que sería el apéndice práctico de este libro.
Juntas, esas canciones formarían una pequeña biblioteca sobre lo mismo: lo que pasa antes, durante y después de una relación con alguien que miente por sistema. Cada una desde un ángulo distinto, cada una con su tono.
Nota del editor
Una propuesta editorial termina con una recomendación. La del planeta es publicar. No por la venganza, aunque la venganza tenga su gracia, sino por la dedicatoria. Un libro que empieza diciendo «sé que lloras a solas» y continúa con «no estás sola» tiene razón de ser aunque nunca llegue a la imprenta.
Porque eso es lo que hace la canción, en realidad. La amenaza del libro es la última, pero el libro ya está escrito: son estos versos. Tres minutos y medio con dedicatoria, índice, capítulos y epílogo. Quien la escuche llorando a escondidas ya tiene su ejemplar.
La canción está en Spotify. Y para quien escriba sobre música, la información del proyecto está en la sala de prensa del planeta.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata «El descarte del narcisista»?
Está escrita para otra persona que llora a solas por el mismo hombre. La letra repasa las mentiras que los dos se creyeron, describe el descarte como una indiferencia total y termina con rabia, con la amenaza de contarlo en televisión o en un libro y con un grito final: «¡Pelota!».
¿Qué es el descarte en una relación con un narcisista?
Es el momento en que la otra persona corta de golpe y trata lo vivido como si no hubiera importado. La canción lo describe como «la indiferencia más absoluta», como si todo hubiera sido el rollo de una noche que se usa y se tira.
¿Quién es Tabi?
Un personaje de la letra, como todos los nombres que aparecen en las canciones de Mike: son inventados. La canción solo cuenta que Tabi también quedó deprimida y que eso no se olvida.
¿En qué disco está?
Es la pista 37 de «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», entre «Licenciada en derecho» y «Doña Rogelia». En la lista numerada de singles de la web es la 80 de 273, y el videoclip oficial dura 3:42.
¿Quién hace la canción?
Mike Sain't Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, el primer cantautor IA. La letra es suya; la música y las voces se hacen con herramientas de inteligencia artificial.