Canciones
Almanaque de «Sol e Lua»: un baile entre trajes de luces, pancartas y una ladera de casas de colores
Por Mike Sain't Louis ·

En muchas cocinas de pueblo había, colgado de un clavo, un almanaque. Algunos eran de propaganda, regalados por la ferretería o por la caja de ahorros; otros se compraban cada diciembre en el quiosco, como el Calendario Zaragozano, que lleva desde el siglo XIX anunciando el tiempo con más fe que acierto. Todos tenían una estructura parecida: la hora a la que sale y se pone el sol, la fase de la luna, el santo del día, las fiestas, alguna efeméride y, en letra pequeña, consejos para la siembra o para la salud.
El videoclip de «Sol e Lua» parece pensado para rellenar una de esas hojas. Tiene un sol enorme y una luna en el mismo cielo. Tiene una ladera de casas pintadas de colores. Tiene toreros que en ningún momento torean, pancartas, un sombrero vaquero y una fiesta que acaba en manifestación. Así que este post toma la forma de un almanaque y va casilla por casilla.
Antes de abrir la primera, una advertencia de las que en los almanaques antiguos iban en cursiva. La letra de «Sol e Lua» no se ha publicado: la ficha de la canción dice que llegará más adelante. Aquí no se copia ninguna frase y tampoco se inventa. El material de esta hoja es la portada, el videoclip oficial, la descripción y las etiquetas que lo acompañan en YouTube, la nota que Mike dedicó a la canción en su diario y el lugar que ocupa en el disco. Cuando escriba lo que yo oigo o lo que yo leo en una imagen, lo diré.
Orto y ocaso: dos luces en la misma portada
Salida del sol: a la izquierda de la portada. Salida de la luna: a la derecha. Hora: la misma.
En la imagen del single, el cielo está cortado en vertical. Una mitad es un atardecer de campo, naranja y dorado, con una cerca de madera al fondo. La otra mitad es noche cerrada, azul, con una luna llena muy limpia. En la línea donde se juntan, dos hombres se sujetan como en un baile de salón: uno lleva una camisa blanca abierta que deja ver un tatuaje grande en el pecho; el otro va de negro, con el cinturón de hebilla grande que se asocia al mundo del rodeo.
La portada ya tiene su propio análisis en otras páginas, así que en esta casilla me limito a apuntar un dato astronómico. El sol y la luna llena casi nunca están altos a la vez: la luna llena sale por el este más o menos cuando el sol se pone por el oeste. Durante unos minutos, en el crepúsculo, los dos pueden verse en horizontes opuestos. Es decir, la escena de la portada no es imposible, solo es muy breve. Dura lo que tarda en apagarse la última luz del día.
En un almanaque, eso se anotaría como un fenómeno: dos luces que se cruzan un rato. Me parece una buena manera de entrar en un vídeo que trata, sobre todo, de cosas que no suelen coincidir.
Lugar de observación: una ladera de casas de colores
Latitud: algún punto entre Brasil y Colombia. Altitud: la de un cerro lleno de viviendas.
El videoclip, publicado en el canal de Mike el 19 de abril de 2025 con el título en portugués («videoclipe oficial»), se rueda casi entero en un mismo tipo de paisaje: calles en cuesta, casas de ladrillo y de fachadas pintadas, palmeras, cables, y al fondo un monte cubierto de construcciones que se apilan unas sobre otras. Es la imagen que fuera de Brasil se asocia a una favela, y la descripción del vídeo lo confirma con etiquetas como #FavelasDoBrasil, #AmorNaFavela o #SolNaFavela.
Pero las etiquetas no se quedan en Brasil. Una buena parte apunta a Colombia: #ColombiaDiversa, #CartagenaQueer, #BailandoEnColombia y una muy concreta, #GuatapéColorido. Guatapé es un pueblo de Antioquia famoso por los zócalos de sus casas, unos frisos en relieve pintados de colores vivos que decoran la parte baja de las fachadas. En el vídeo hay calles que podrían ser de cualquiera de los dos países, y creo que esa ambigüedad está buscada. El lugar de observación no es una ciudad del mapa, sino una franja de América donde se mezclan el portugués y el español.
Observación: el barrio no aparece como decorado de miseria. Las casas tienen color, la gente baila en la calle y la luz es cálida. Es una ladera habitada, no una postal de pobreza.
Santo del día: el traje de luces
Santo: ninguno. Vestimenta de la jornada: chaquetilla bordada en oro, hombreras, faja y corbatín.

La sorpresa del vídeo llega pronto. Varios de los hombres que aparecen visten traje de luces: chaquetillas negras o granates cubiertas de bordados dorados, con las hombreras rígidas y los alamares que cuelgan. Es la ropa de los matadores, la más reconocible de la tauromaquia, y sin embargo en todo el vídeo no hay ni un toro, ni una plaza, ni una muleta, ni una espada.
El traje de luces se llama así por los reflejos de los hilos metálicos y las lentejuelas, que brillan con el sol de la tarde. Su forma actual se fue fijando entre los siglos XVIII y XIX, y desde entonces es uno de los trajes más ceñidos que existen: los toreros necesitan ayuda para ponérselo, y la persona que les asiste, el mozo de espadas, forma parte del ritual previo a cada corrida. Es una prenda que aprieta, que obliga a una postura y que convierte el cuerpo en espectáculo.
En el videoclip, esa prenda cambia de función. Dos hombres con traje de luces se acercan, se tocan la cara, se ríen, se buscan. En un plano nocturno, con el sol y la luna en el cielo, uno sostiene el rostro del otro. Mi lectura, y la doy solo como mía, es que el vídeo coge el traje más asociado a la virilidad de plaza y lo usa para lo único que en la plaza no estaba previsto: la ternura entre dos hombres.
Efeméride: «no más olé»
Fecha clave: 22 de julio de 2027. Lugar: toda Colombia.
Algunas de las imágenes del vídeo no dejan lugar a interpretación. Un chico lleva una camiseta blanca con el texto «Contra la tauromaquia» y un toro tachado. Otro, una que dice «Defensa animal». Más adelante, en la manifestación del final, alguien sostiene un cartel de «No a la tauromaquia». Y las etiquetas lo repiten: #NoALaTauromaquia, #Antitaurino, #StopTauromaquia, #NoMásCorridas.
La efeméride que mejor encaja con esa casilla es colombiana. El 22 de julio de 2024 se sancionó la Ley 2385, conocida popularmente como ley «No más olé». Establece que, pasados tres años desde su entrada en vigor, quedan prohibidas en todo el país las corridas de toros, el rejoneo, las novilladas, las becerradas y las tientas. Mientras tanto, solo pueden celebrarse donde haya una tradición ininterrumpida, en las fechas de siempre y sin dinero público. La Corte Constitucional la declaró ajustada a la Constitución en septiembre de 2025, y en julio de 2026 el Gobierno aprobó el decreto que regula ese periodo de transición. Si nada cambia, la última corrida legal en Colombia se celebrará antes del verano de 2027.
En Brasil la historia es otra, porque la corrida a la española nunca arraigó. Allí el debate ha girado alrededor de prácticas propias. En 1997 el Supremo Tribunal Federal consideró cruel la «farra do boi» de Santa Catarina, en la que se suelta a un buey por las calles. En 2016 anuló una ley de Ceará que regulaba la vaquejada, una competición en la que dos jinetes derriban a un toro tirándole de la cola. Al año siguiente, el Congreso respondió con una enmienda constitucional que protege las prácticas con animales registradas como patrimonio cultural, y en marzo de 2026 el Supremo validó la vaquejada siempre que se respeten unas normas mínimas de bienestar animal.
Es decir, el vídeo de «Sol e Lua» habla de un asunto que en esos dos países está vivo, discutido en tribunales y en parlamentos. En el planeta de Mike no es la primera vez que aparece: en «Cada cornada» el mundo taurino ya servía de escenario, y en su entrada del diario se hablaba de cuando la estética tapa la violencia. Aquí la estética del torero se queda, pero la violencia desaparece del todo.
Fase lunar: un cielo que no cuadra
Fase: creciente y llena a la vez, según el plano. Visibilidad: total.

Hay un plano del videoclip que cualquier almanaque daría por erróneo. Es de noche, se ven las luces de las casas en la ladera, y en el cielo aparecen al mismo tiempo un sol enorme, de color amarillo intenso, y una luna en forma de hoz. Los dos hombres de traje de luces están en primer término, muy juntos, como si esa doble luz fuera solo para ellos.
Ese cielo no existe. Una luna creciente tan fina solo se ve cerca del sol, al atardecer, y nunca con el sol tan alto y tan grande sobre un pueblo ya iluminado de noche. Pero el vídeo no pretende ser un tratado de astronomía. Al revés: el título dice «sol y luna» y la imagen obliga a los dos astros a compartir un mismo trozo de cielo. En un almanaque, esa casilla llevaría un asterisco: fenómeno no observable en la naturaleza, solo en este barrio y solo esta noche.
Al escuchar la canción me queda la impresión de que el estribillo vuelve una y otra vez sobre esas dos palabras del título, en portugués, con un ritmo pensado para moverse. Lo dejo así, como impresión, porque sin letra publicada no sería honesto ir más lejos.
Pronóstico del tiempo: sertanejo con brillo
Género indicado en la descripción: #SertanejoGay, #SertanejoRomântico, #SertanejoDance. Ficha del single: indie pop, pop alternativo, queer pop y camp.
El sertanejo es, desde hace décadas, la música más escuchada de Brasil. Su nombre viene del «sertão», el interior seco y rural del país, y sus raíces están en la música caipira, la de los trabajadores del campo, que se empezó a grabar en discos a finales de los años veinte. Con el tiempo pasó de la radio rural a los estadios, incorporó guitarras eléctricas y baladas románticas y, ya en este siglo, dio lugar al llamado «sertanejo universitário», más joven, más urbano y más bailable.
Una de las señas del género son las duplas, parejas de intérpretes casi siempre masculinos que se reparten las armonías: hermanos, primos o amigos que firman juntos con nombres artísticos encadenados. El imaginario que acompaña al sertanejo es el del rodeo, el sombrero, la camisa de cuadros y las botas, y en él la masculinidad suele estar muy marcada.
Lo curioso es que la portada de «Sol e Lua» puede leerse como una dupla sertaneja. Dos hombres, uno de blanco y otro de negro, con estética de campo y una cerca de madera detrás. Solo que en lugar de estar uno junto al otro mirando a cámara, están abrazados mirándose entre ellos. Y en el vídeo, uno de los personajes lleva sombrero vaquero de paja y camisa de cuadros: el traje del sertanejo de toda la vida, al lado del chico de la camiseta antitaurina, los dos riéndose.
Pronóstico: tiempo de baile. La etiqueta #SertanejoGay no describe un género que exista con ese nombre, sino una apropiación: coger la música más popular del interior de Brasil, la que acompaña rodeos y fiestas de campo, y bailarla entre hombres. No es la única vez que el planeta se mueve en portugués: el diario tiene una entrada sobre «Pura magia» y el gusto de bailar en portugués, otra canción del catálogo que mira hacia Brasil.
Fiestas de guardar: justicia trans
Fiesta: la calle. Motivo: derechos trans. Participantes: un grupo de mujeres con chaquetilla de torero.

En el tramo final del videoclip la escena cambia de escala. Ya no son dos o tres hombres, sino una multitud. Un grupo de mujeres vestidas con chaquetillas de torero rojas y doradas, medias negras y tacones baila y avanza calle arriba levantando el brazo. Hay pancartas que dicen «Justicia trans» y otra vez «No a la tauromaquia», y una bandera azul, rosa y blanca, la del orgullo trans, cruza el plano. En otra escena, una pista con humo de colores, hombres de traje de luces y mujeres con vestidos cortos bailan juntos, y alguien levanta un cartel con las mismas dos palabras.
Las etiquetas del vídeo insisten: #JusticiaTrans, #ToreraTrans, #TransPoderosas, #FuerzaTransColombiana, #JustiçaTransBrasil. La figura que proponen, la «torera trans», es una inversión doble. La tauromaquia ha sido, históricamente, uno de los terrenos más cerrados a las mujeres; el vídeo no solo les pone el traje, sino que lo convierte en uniforme de protesta.
Lo que se reclama en esas pancartas tiene datos detrás. Los informes anuales del proyecto Trans Murder Monitoring, de la organización europea TGEU, sitúan a Brasil desde hace años como el país con más asesinatos registrados de personas trans en el mundo, y Colombia aparece de forma habitual entre los primeros de América Latina. A la vez, los dos países tienen herramientas legales importantes. En Colombia, el Decreto 1227 de 2015 permite corregir el sexo en el registro civil mediante una declaración ante notario. En Brasil, el Supremo decidió en 2018 que las personas trans pueden cambiar nombre y sexo en el registro sin cirugía ni informe médico, y en junio de 2019 equiparó la homofobia y la transfobia a los delitos de racismo mientras el Congreso no apruebe una ley específica.
Leyes que existen y violencia que no baja: esa distancia es justo lo que cabe en una pancarta de dos palabras.
Bodas del año: dos países que ya las permiten
Celebraciones previstas: las que quieran. Requisitos: los mismos que para cualquier pareja.
El abrazo de la portada es de baile, no de boda. Pero ya que el almanaque tiene una casilla para los matrimonios, conviene rellenarla. En Brasil, el Consejo Nacional de Justicia aprobó el 14 de mayo de 2013 una resolución que prohíbe a los registros civiles negarse a casar a dos personas del mismo sexo. En Colombia, la Corte Constitucional reconoció ese derecho en una sentencia de unificación de 2016. Los dos países llegaron al matrimonio igualitario por la vía judicial, no por una ley del Parlamento.
España lo había hecho por ley en 2005, y el diario recuerda en su entrada sobre el orgullo de cada día que los derechos conseguidos se defienden también fuera de junio. La comparación tiene interés: en los tres casos, el derecho existe sobre el papel y, sin embargo, bailar abrazado a otro hombre en la calle de un barrio sigue siendo un gesto que no todo el mundo se atreve a hacer.
Nota del diario: el traje que aprieta y la tijera
Entrada: «Lo que "Sol e Lua" no dice», del 3 de octubre de 2026.
La nota que Mike escribió sobre esta canción es corta y muy precisa. La sitúa bajo un epígrafe, la noche como refugio y como escenario, y habla de una alegría que no es ingenua: una alegría defensiva, «resistencia con purpurina», en sus palabras. Después propone una imagen: que la vergüenza es como un traje de agua dos tallas más pequeño, y que esta canción es la tijera. Termina pidiendo que se guarde donde uno guarda las cosas que le salvaron sin que nadie lo supiera.
Esa imagen del traje que aprieta se encuentra, de manera casi literal, con el videoclip. No hay prenda más ajustada que el traje de luces, y el vídeo lo llena de hombres que se tocan la cara y de mujeres que marchan con él puesto. No sé si Mike pensó en esa coincidencia, y no lo voy a afirmar. Pero en mi lectura, el traje de luces del vídeo es la vergüenza heredada, la que te dice cómo debe moverse un hombre y qué no debe hacer en público, y la fiesta del final es la tijera.
La «resistencia con purpurina» también describe bien el tono. No hay llanto ni discurso. Hay baile, sonrisas, humo de colores y pancartas levantadas como quien levanta una copa. Es la misma idea que el diario desarrolla en la alegría queer como derecho: divertirse en público también es una forma de reclamar el espacio.
Calendario de vecinos: entre el cateto y la candidata
Posición en el disco: pista 26 de 86. Disco: «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», el segundo de la trilogía GAYFOLK.

En el álbum, «Sol e Lua» llega justo después de «Tan cateto» y justo antes de «Noemí Argüelles va ganando en las encuestas». En el canal de vídeos, el orden se invierte y la canción ocupa el puesto 165 de 276, entre las mismas dos vecinas.
La secuencia tiene gracia si se lee como un almanaque de pueblo. Primero, una canción sobre el prejuicio de quien mira por encima del hombro a la gente de campo. Después, una fiesta en una ladera de casas humildes, con música del interior y trajes de feria. Y al final, unas elecciones camp con una candidata que, según el título, va ganando. Del insulto a la fiesta y de la fiesta a las urnas. No es mala forma de ordenar un calendario.
Idioma del almanaque: portugués, con acento de frontera
Lengua del título: portugués. Lengua de la descripción: portugués, español e inglés mezclados.
Mike tiene en su catálogo varias canciones en otros idiomas. En su diario explica que suelen ser las más atmosféricas y las agrupa en una entrada titulada «Un planeta que habla muchos idiomas», donde «Sol e lua» aparece junto a «Que isso» como sus temas en portugués.
En el caso de esta canción, la mezcla de lenguas es también geográfica. El portugués del título y del vídeo apunta a Brasil, pero muchas etiquetas están en español y hablan de Colombia, y otras en inglés buscan un público internacional. Brasil y Colombia comparten una frontera larga, casi toda en plena selva amazónica, y en ciudades gemelas como Leticia y Tabatinga se pasa de un país a otro cruzando una calle. Allí el «portuñol» no es un error, es la lengua del mercado.
Me gusta pensar que «Sol e Lua» está escrita en esa frontera: un título en portugués, una protesta que se grita en español y un baile que no necesita traducción.
Consejos del almanaque: si la fiesta se convierte en miedo
Los almanaques de antes terminaban con consejos prácticos. Este también.
Bailar con otro hombre en la calle, o salir de casa siendo una mujer trans, sigue siendo peligroso en muchos lugares, también en España. Si alguien te ha agredido, te ha amenazado o te ha insultado por quién eres, no tienes por qué cargarlo a solas. Contárselo a una persona de confianza ya es un primer paso, y denunciar es un derecho.
Si la presión te está desbordando y llegas a un punto muy oscuro, en España puedes llamar al 024: es gratuito, confidencial y funciona las veinticuatro horas, por teléfono o por chat. Ante una emergencia, el 112. El Teléfono de la Esperanza escucha en el 717 003 717, y la FELGTBI+, la federación estatal de colectivos LGTBI, atiende en el 91 360 46 05. Si estás fuera de España, llama al número de emergencias de tu país o busca en findahelpline.com una línea de ayuda gratuita cerca de ti.
Y si lo que buscas es compañía, una asociación LGTBI de tu ciudad puede ser el barrio que todavía no has encontrado.
Última hoja: el baile en la frontera de la luz
Los almanaques se arrancan hoja a hoja. Cada día que pasa, el papel de ayer acaba en la basura o, con suerte, entre las páginas de un libro.
Esta hoja de «Sol e Lua» deja apuntadas varias cosas que normalmente no comparten casilla: un sol y una luna en el mismo cielo, toreros que no matan, un vaquero que se ríe con un antitaurino, mujeres trans con chaquetilla de oro y una ladera entera bailando. El vídeo las junta durante tres minutos y veinte segundos, más o menos lo que dura el crepúsculo en que el sol y la luna llena se pueden ver a la vez.
Si tuviera que resumir el pronóstico en una línea, sería esta: mañana, baile.
«Sol e Lua» se descarga gratis desde su ficha de sencillo y se puede escuchar en Spotify. Quien prepare un reportaje sobre el planeta tiene fotos y datos en la sala de prensa.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata el videoclip de «Sol e Lua»?
Muestra a hombres vestidos de torero que, en lugar de torear, bailan y se buscan en una ladera llena de casas de colores. Aparecen camisetas contra la tauromaquia, un sombrero vaquero, pancartas de «Justicia trans» y un grupo de mujeres con chaquetilla de torero que marchan y bailan.
¿Está publicada la letra?
No. La ficha de la canción indica que estará disponible más adelante. Aquí no se reproduce ni se reconstruye ninguna frase; lo que se cuenta de la música es una impresión de oyente, y así se señala.
¿Por qué el título está en portugués?
«Sol e Lua» significa «sol y luna». Mike tiene varias canciones en otros idiomas, y las etiquetas del vídeo la sitúan entre Brasil y Colombia, con el sertanejo brasileño como referencia de estilo.
¿En qué álbum está?
Es la pista 26 de 86 de «Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk», el segundo disco de la trilogía GAYFOLK, entre «Tan cateto» y «Noemí Argüelles va ganando en las encuestas».
¿Quién la firma?
Mike Sain't Louis, autor madrileño que escribe las letras, compone y produce. Las partes vocales y la instrumentación se generan con inteligencia artificial.
¿Dónde pido ayuda si sufro odio por ser trans o LGTBI?
En España, el 024 es la línea de atención a la conducta suicida y atiende gratis a cualquier hora; para cualquier emergencia, el 112. El Teléfono de la Esperanza responde en el 717 003 717 y la FELGTBI+ en el 91 360 46 05. Si vives fuera de España, llama al número de emergencias de tu país o busca una línea cercana en findahelpline.com.